La batalla de Algeciras. Por la Gaceta de Madrid

En un número extraordinario de la Gaceta de Madrid del 13 de julio de 1801 se relata la batalla.

El Comandante general del Campo de San Roque en cartas del 6 de este mes, que ha remitido con extraordinario, da parte de un combate librado por seis navíos y otros buques de guerra ingleses a la división francesa de tres navíos y una fragata fondeados en Algeciras, y de las gloriosas resultas que ha tenido para las armas de S.M. y las de la República, su aliada.

En el mismo día 6 y a las 8 de la mañana, se advirtió que salieron de Gibraltar un navío de 84 cañones, cinco de 74, un lugre de 16, otro de 10, una polacra de 10, dos lanchas cañoneras y catorce botes; y estas fuerzas mandadas por un contra-almirante, se dirigieron a Algeciras con el objeto de atacar a la división frnacesa surta en aquel puerto, que como se ha dicho, consistía en tres navíos de línea y una fragata.

Los Jefes de esta división, conociendo el intento del enemigo, tomaron sus disposiciones para la defensa, colocándose lo mejor que pudieron bajo el abrigo de nuestras baterías, y en esta forma lo esperaron.

A las 9 se trabó el combate, que fue muy reñido y sangriento de una y otra parte, y también de la de nuestras baterías, que fueron las que decidieron el suceso.

Duró la acción hasta las 2 de la tarde, hora en que se retiraron los ingleses con pérdida de un navío, que se rindió a la una y media, llevando a remolque otro por lo desarbolado que estaba y maltratado en su casco, y con muy grandes daños y averías en los demás buques. Su pérdida en hombres ha sido considerable, sabiéndose que en todos los navíos han tenido gran número de muertos y heridos; también lo ha sido la de los franceses, regulándose en 800 los muertos y heridos de su división.

Menos ha sido la de nuestras tropas; y con todo sólo el Regimiento provincial de Ronda ha perdido 11 hombres. El fuego de nuestras baterías fue tan vivo y bien sostenido que de ellas ha recibido gravísimo daño el enemigo; y sobre todo se debe a la de Santiago el apresamiento del navío inglés, pues su atrevida maniobra de intentar pasar entre el navío contra almirante francés el Formidable y la costa, le hizo encallar; y por más diligencias que hizo para volver a flotar, no le fue posible lograrlo, porque muy luego lo desarboló el fuego de la batería, y lo precisó a rendirse.

Los buques franceses y nuestras baterías han recibido también bastante daño; pero se atiende a repararlo, y se toman las más activas disposiciones para que el enemigo vuelva a salir escarmentado si intenta de nuevo venir a las manos con tropas tan alentadas y bien dirigidas, como han mostrado serlo las nuestras y las francesas en el combate del 6.

En la Gaceta de Madrid del 4 de agosto se amplia la información con los detalles de la participación española y en la que se ve que los franceses no lucharon solos ni mucho menos contra los británicos.

.../...En los primeros avisos que se recibieron por extraordinario despacho desde San Roque no pudieron sin duda expresarse todas las particularidades de esta acción, ni la parte que en ella tuvieron las lanchas cañoneras de aquel apostadero, y por consiguiente no se hizo mención de esto en dicha gaceta.

Para completar aquellas noticias se debe pues añadir que el capitán de navío don Juan Pablo Lodares, comandante de dicho apostadero, procuró desde los principios del ataque sistenerlo del mejor modo posible con las 7 cañoneras que entonces había en la bahía de Algeciras; para lo cual hizo situar 3 de ellas a la parte norte, y las 4 restantes al sur.

Pero habiendo sido echadas a pique las lanchas números 2,4,8 y 13, se colocaron las otras entre la galera y la playa con el objeto de batir al navvio enemigo que había encallado, como lo verificaron hasta quedar inutilizadas dos de ellas y muy maltratada la otra.

En estas circunstancias el comandante Lodares con los oficiales de su plana mayor y la gente que pudo recoger de las lanchas, se presentó en las baterías de tierra, en donde fueron empleados el resto de la acción.

En ella fue muerto el alférez de navío don Gerronimo Lobatón, comandante de la cañonera número 12, tres patrones y dos marineros, y salieron heridos un condestable, cuatro soldados y cinco marineros.

El comandante del apostadero Lodares elogia la apreciable conducta de todos, recomendando su mérito a la soberana consideración de S.M., que en consecuencia se ha dignado mandar se les den las gracias en su Real nombre.