Biografía de don Francisco de Borja y Poyo.

Marqués de los Camachos. Décimo Capitán General de la Real Armada Española.

Nació en Cartagena en el año de 1733. Sienta muy joven plaza de guardiamarina en la compañía del departamento de Cádiz en 1749.

Embarcando por primera ves en el navío “San Felipe” y posteriormente en los de la misma clase “Reina” y “Septentrión” y en el jabeque “Galgo”, con el que pasa a Cartagena de Indias, volviendo a España en 1755 ya de alférez de
navío.

Se encuentra en el combate que el jabeque “Ibicenco” sostiene con tres argelinos, a los que rechaza, este hecho ocurrió en 1757.

Vuelve a estar presente en el combate entre el navío “Soberano” y el navío argelino “Castillo Nuevo” del bey de Argel, que echa a pique.

Al mando del jabeque “Pilar”, apresa bajo los fuegos de Argel, una barcaza, acción por la que es ascendido a capitán de fragata, corre el año de 1772, y después asistió al sitio de Melilla.

En 1776 fue ascendido a capitán de navío y al mando del navío “San Dámaso” se halla en las operaciones de Sacramento hasta la paz con los portugueses.

Mandando el navío “Glorioso” 2º, en 1781, toma parte en el sitio de Gibraltar y ataque de las baterías flotantes.

Toma el mando de la comandancia general de la escuadra y del Apostadero de La Habana, en 1783.

Cuando se rompen las hostilidades con la República Francesa en 1793, al mando de una escuadra de veinticuatro navíos y nueve fragatas se apodera de la isla de San Pedro y San Antioco, que pertenecía al rey de Cerdeña y se encontraba en posesión de los franceses y que al tomarlas las devolvió al rey que le correspondían.

Protege las operaciones de los ejércitos piamonteses y napolitanos sobre las márgenes del Var.

Fue nombrado capitán general del Departamento de Cartagena en el año de 1798.

En cinco de noviembre de 1805, es promovido a Capitán General de la Real Armada.

Continuando en el anterior destino hasta ser depuesto el veintidós de mayo de 1808, en que fue depuesto por la Junta de Gobierno. El diez de junio 1808, es víctima de un tumulto popular en la plaza de Cartagena después de que las turbas hubiesen cometido con su persona toda clase de vejaciones.

Tenía ochenta y dos años, era inocente de todo delito, hasta del de afrancesado, que fue el pretexto para que la muchedumbre le diese muerte.