Biografía de don Rosendo Porlier y Asteguieta.

Brigadier de la Real Armada Española.

Nació en la ciudad de Lima, perteneciendo a una de las más nobles familias, se le otorgó siendo muy joven la merced del Hábito de la Real y Militar Orden de Santiago..

Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del departamento de Cádiz, en el mes de enero del año de 1786. En el año de 1789, fue ascendido a alférez de fragata.

Fue ascendido en el año de 1791 a alférez de navío.

De subordinado navegó en las escuadras del marqués del Socorro, y de el general don Federico Gravina, participando en diferentes combates y practicando el corso. A finales del año se le volvió a ascender a teniente de fragata.

Participó en las expediciones a Orán y al cabo de Rosas.

En el año de 1794, se le ascendió a teniente de navío.

En el año de 1795, se le otorgó, por méritos de guerra el ascenso a capitán de fragata.

Tomó parte muy activa, en la defensa de la bahía de Cádiz, como ayudante del general don Federico Gravina, en el año de 1798, cuando esta fue atacada por las fuerzas navales británicas al mando de Horacio Nelson.

Realizando una salida el día seis de febrero de 1798, en persecución de los bloqueadores.

En el mes de mayo del año de 1799 se incorporó en el arsenal de Cartagena a la escuadra francesa del almirante Bruix, con la que realizó la salida para la bahía de Cádiz, continuando al puerto de Brest. Poco después desde Brest, transbordó junto con su general al navío  Neptuno.

Se hicieron a la mar con una flota compuesta de cinco navíos, una fragata y un bergantín, juntándose con la escuadra francesa del almirante Villaret, prestando escolta y protección, en la expedición que transportaba tropas para sofocar la rebelión de la isla de Santo Domingo.

Participando a su vez, en las operaciones realizadas, en Puerto Príncipe y Guarico, pasando por La Habana y regresando a la península, donde por primera vez en su carrera, se le ordeno el desembarque a mediados del año de 1802.

Fue llamado al servicio, en el año de 1804, otorgándosele el mando de las fuerzas sutiles del arsenal de Cádiz, aunque en este puesto estuvo poco tiempo.

A principios del año de 1805, se le ordenó embarcar en el navío Argonauta, que pertenecía a la escuadra combinada, por lo que participó en la expedición a la Martinica y en ella a la recuperación del fuerte e isla del Diamante.

Estuvo en el apresamiento de un convoy británico.

Participó en el combate del cabo Finisterre, en el que la escuadra combinada se enfrentó a la británica del almirante Calder.

En el combate de Trafalgar, como ayudante del general don Federico Gravina, formando parte de su plana mayor, combatió a bordo del navío  Príncipe de Asturias.

Por su comportamiento demostrado en el referido combate, se le ascendió a capitán de navío.

Concurrió, en el año de 1808, al ataque de las fuerzas sutiles, contra la escuadra francesa del almirante Rosily, como jefe de una batería de morteros, consiguiendo la rendición de ésta, el día catorce de junio.

En la guerra de la Independencia, contra la invasión francesa de la península y al mando de la fragata Atocha, apoyó con sus cañones en diferentes combates, a las fuerzas del ejército en las aguas del
Mediterráneo, así como empleándose en inutilizar las baterías enemigas, que le hostigaban.

En el año de 1810, pasó a América, al puerto de Veracruz, llevando de viajero al nuevo virrey de Nueva España, donde tomó parte activa en las guerras de emancipación, de aquellas tierras y realizando transportes de plata, gentes y efectos.

Una de sus más destacadas actuaciones fue la defensa de la ciudad de Toluca, enfrentándose al ataque realizado por más de veinte mil efectivos.

Después se dirigió a la plaza de Tenango y Tenansingo, donde la atacó y se apoderó de ella, defendiéndola después de los insistentes intentos de recuperación, por parte de los insurgentes, fue tan distinguida su acción y con tan sobresaliente éxito, que se acreditó de ser un militar entendido y
valiente.

Regresó a La Habana y entregó el mando de su fragata, regresando a Cádiz, cubierto de laureles, a fines del año de 1815.

En el mes de marzo del año de 1819, se le otorgó el mando del navío  San Telmo y el día once del mes de mayo del año de 1819, se hizo a la vela desde la bahía de Cádiz, con el navío  de su mando, siendo destinado a las fuerzas navales del mar del Sur, navegando junto con el navío  Alejandro y las fragatas  Prueba y Mariana.

Lo buques estaban en muy mal estado y pronto comenzaron a manifestar sus graves averías.

El navío  Alejandro, ex-ruso, se vió forzado a regresar a Cádiz, por estar podrido su casco y embarcando mucha agua, cuando se encontraba a la altura del ecuador.

Prosiguieron viaje el  San Telmo y las dos fragatas, que sufrieron muy malos tiempos, lo que obligó a que las fragatas, se separaran del navío.

Llegó primero al Perú la fragata  Prueba, un tiempo después lo realizó la fragata Mariana y  lanzó el ancla en el puerto del El Callao, al costado de su compañera de tragedias, el día nueve de octubre, el comandante y la tripulación, expresaron, que al separarse del navío, el día dos de septiembre, éste tenía graves averías en el timón tajamar y verga mayor, sufridos por los tempestuosos vientos reinantes en el cabo de Hornos.

En un principio y queriendo prensar bien, se suponía que habría puesto rumbo a Río de Janeiro, por lo que desde allí se estuvo mucho tiempo esperando noticias.

Del navío San Telmo, no se volvió a saber nada de él y de ninguno de sus seiscientos cuarenta y cuatro tripulantes, suponiéndose que se iría a pique en el cabo de Hornos, sepultura de muchos otros buques. Aunque es posible que pudieran llegar hasta la Antártida, por los restos que encontraron los balleneros ingleses que posteriormente arribaron a dichas aguas.

Así terminó, la carrera y su vida el ilustre brigadier don Rosendo Porlier, esclarecido marino de altas prendas y de valer marinero, militar y científico.

La Armada guarda con religioso cariño su memoria, habiendo colocado una lápida, en el Panteón de Marinos Ilustras de San Fernando, que dice:

  • A la memoria del Brigadier de la Armada
    D. Rosendo Porlier
    Muerto en el navío de su mando << San Telmo
    en un naufragio en el cabo de Hornos 1819.

Bibliografía:

Cervera y Jácome, Juan. El Panteón de Marinos Ilustres. Ministerio de Marina. Madrid. 1926.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.