Todo a Babor. Revista divulgativa de Historia Naval
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La Batalla de Trafalgar. Diario de Trafalgar (2) .

4 de junio de 1805
Nuevos ataques ingleses al sur de Finisterre. Valor e Hidalguía en Muros.

De nuestro corresponsal en la zona: Fernando J. Suárez De Miguel Después del osado ataque al interior de la ría de Camariñas, el buque británico Loire ha sido el causante de nuevas acciones contra los súbditos y los bienes de Su Majestad Católica en la zona al sur del Cabo de Finisterre.

Según despachos de fuentes bien informadas el capitán Maitland, al mando del Loire, supo por boca de marineros apresados del capturado corsario Esperanza de la existencia de una nave corsaria francesa de veintiséis cañones fondeada en Muros, en la comarca de las Rías Bajas, y lista para hacerse a la vela.

Resuelto a capturar o destruir la nave francesa, alrededor de las nueve de la mañana de hoy día cuatro, el Loire arrumbaba con la marea a las inmediaciones de Muros remolcando los botes con el trozo de abordaje, cincuenta almas entre oficiales y hombres bajo el mando, nuevamente, del bizarro teniente Yeo asistido en esta ocasión por los tenientes de los marines reales Samuel Mallock y Joseph Douglas y el segundo teniente en funciones Charles Clinch.

Nada más alcanzar la punta de Muros, el Loire se vio sorprendido por el fuego de una pequeña batería de dos piezas largas de 18 libras. Aunque el capitán Maitland ordenó contestar al fuego pudo constatar que los cañones enemigos estaban tan ventajosamente situados que podrían causar graves daños a su nave sin apenas recibir daños por el fuego contrario. En consecuencia, se encomendó al teniente Yeo la misión de desembarcar e inutilizar la batería.

Una vez que los botes de Yeo se dirigieron hacia la costa, Maitland arrumbó su nave hacia el interior de la bahía de Muros para descubrir dos naves corsarias francesas: la corbeta Confiance de trece portas por banda y el bergantín Belier de diez por banda. Al parecer ambos buques estaban en posición de abrir fuego pero, por razones que desconocemos, ninguno de ellos lo hizo. Ello permitió que la tripulación del Loire concentrase su atención en un fuerte dotado de una batería de doce piezas largas de 18 libras que, inmediatamente, abrió fuego a una distancia menor a un cuarto de milla.

Maitland ordenó repeler el fuego del fortín pero el tiro inglés, aunque bien dirigido, resultaba ineficaz frente a la recia construcción enemiga. Durante varios minutos, el Loire sufrió un castigador cañoneo que causó varias bajas, concretamente nueve heridos tres de ellos graves. Creemos que de haber continuado el fuego, muy posiblemente el navío inglés hubiera resultado destruido o capturado pero la intervención del teniente Yeo resultó decisiva.

Tal y como se le había ordenado, Yeo y su fuerza de asalto han desembarcado y, tras una breve refriega, neutralizan la pequeña batería que hostigaba al Loire desde la punta. Sin embargo, apercibido del castigo que estaba sufriendo su nave a cuenta de las piezas del fortín, resolvió asaltarlo. Pese a desconocer el número y fuerza de sus ocupantes, Yeo dirigió a su exigua tropa por tierra alcanzando la puerta exterior del fuerte.

Los españoles, que no habían previsto en modo alguno un asalto terrestre y dado que toda su atención se concentraba en el Loire, habían dejado abierta la puerta por la que irrumpió la tropa inglesa. La guarnición contaba con veintidós soldados españoles mas un considerable número de caballeros y aldeanos voluntarios y unos cien hombres de la dotación del corsario francés Confiance. La lucha en el interior fue breve y sangrienta pero la sorpresa y el arrojo fueron bazas fundamentales para que, al poco tiempo, los colores británicos ondeasen en lo más alto del fuerte. Acto seguido, una vez clavados los cañones y destrozadas las cureñas, se procedió a volar las troneras y otras partes del fortín para embarcar en los botes y regresar al Loire. Las bajas en la fuerza el teniente Yeo fueron de seis heridos, incluyendo al propio Yeo, al señor Clinch, tres marineros y un marine.

Paralelamente el capitán Maitland, tras hacerse cargo de los dos corsarios franceses y de un bergantín mercante español también fondeado, envió un mensaje a la población asegurando que en ningún momento se darían actos de pillaje ni se atentaría contra las vidas y bienes de propios.

Una delegación formada por notables de Muros agradeció personalmente al capitán inglés su noble gesto así como el cristiano proceder del teniente Yeo y sus hombres con los heridos españoles y franceses del fortín.

Una vez más se sienten los efectos del bloqueo británico y de la audacia de sus ataques. Al menos cabe agradecer comportamientos como los del capitán Maitland que, en su derecho a hacer la guerra, procuran evitar sufrimientos a los paisanos.

  • Editorial: Los agresivos bloqueos ingleses de nuestras costas causan un continuo e insoportable daño. Sin embargo sus costas están libres de nuestros ataques, tal es la superioridad de su marina. Superioridad que se manifiesta en su osadía y seguridad en sí mismos en las acciones que acometen, ayudados también del profundo conocimiento de los defectos de sus enemigos, en cuanto a improvisación, falta de coordinación y medios de defensa.

Fragata britanica

8 de junio de 1805
La flota combinada inicia la travesía de regreso.

De nuestro corresponsal en la zona José Cayuela Fernández. Trafalgar Hombres y naves entre dos épocas: El 4 de junio salió la escuadra camino de la Barbuda costeando por occidente las islas de la Martinica y Dominica, llegando el 6 a la rada sur de Guadalupe, donde el general francés Lauriston desembarcó para recibir información militar sobre el estado y fuerza de la isla inglesa. De la guarnición de allí se embarcaron 600 hombres más. A las diez de la mañana de hoy día 8 dos fragatas francesas de observación avisaron que un convoy inglés de 16 velas se demoraba al norte de la escuadra.

Villeneuve ha dado inmediatamente orden de caza general, de forma que a las 5 de la tarde las dos fragatas y el buen navegar del navío español Argonauta de Gravina han hecho marinar a todos los buques menos uno que consiguió escapar. Han capturado un botín de 28 millones de reales, y por los documentos ingleses que se consiguen,se ha sabido que Nelson en una travesía increíble de 22 días desde que partió del estrecho de Gibraltar, ha llegado a Barbuda el día 4 y que anda buscando a la flota por las islas de las Antillas.

Ante esta información, Villeneuve ha enviado entre las ocho y nueve de la noche, una carta a Gravina comunicándole su intención de volver a Europa, y manifestándole no obstante su deseo de consultarle antes. El francés ha pasado a bordo del Argonauta a las tres de la mañana y Gravina le ha manifestado que “estaba de acuerdo con él, ya que de no hacerlo se podría comprometer desventajosamente la flota que los respectivos soberanos habían puesto a sus cuidados. Añadió que ya tenían orden de regreso y no se debía probar suerte contra fuerzas iguales o superiores ya que Nelson probablemente se habría reforzado con buques de Trinidad y Barbada, aparte de exponer a la tripulación a epidemias de aquella zona y que habían empezado a aparecer. En definitiva que no se debía sepultar inútilmente a la flota en América cuando su uso debía ser en Europa”.

Villeneuve puso en marcha el segundo plan y fijado ya el regreso se dio orden de quemar el convoy inglés para no tenerlo que transportar y verse obligado a retrasarse en la vuelta y dio orden para mañana de que 4 fragatas desembarcasen en las islas, las tropas que había sacado de sus guarniciones.

No se sabe lo que pudiera suceder en un enfrentamiento entre los 17 navíos de Villeneuve y los 11 de Nelson. Algunos hablan de complejo de inferioridad y espanto de Villeneuve y otros de una gran oportunidad perdida. Pero pensamos que la verdad es que quizás un combate con Nelson delate su posición y alerte a la flota de la Royal Navy y porque además las órdenes traídas por el francés Magón dejan bastante claro la intención de Napoleón de aprovechar el verano para atacar a Inglaterra. Mientras tanto el británico lo busca frenéticamente por Tobago, Trinidad, Granada…Pero sabe positivamente que tarde o temprano lo terminará encontrando.

Movimientos de las escuadras por la Martinica

10 de junio de 1805
Angustiosa persecución de un convoy francés.

De nuestro corresponsal en la zona, Fernando J. Suárez De Miguel.

La amenaza de una invasión de las Islas Británicas parece no quitar el sueño a los ingleses. Más al contrario, la actividad naval francesa en el Canal de la Mancha se ve periódicamente hostilizada por la Armada Británica, virtualmente el único obstáculo entre su patria y la Grande Armée acampada en Boulogne.

Informes fidedignos nos confirman la anterior aseveración. El pasado día diez de Junio, ha tenido lugar una acción de guerra en el Canal. A las siete de la mañana salía del puerto de El Havre con destino a Fècamp una flotilla de treinta y una embarcaciones dispuesta de la siguiente forma:

-Dos corbetas-cañoneras: la Foudre, al mando del capitán de navío Jacques-Felix-Emmanuel Hemelin y la Audacieuse, a las órdenes del teniente Dominique Roquebert armados, cada uno, con diez piezas, de las que cuatro o seis eran largas de a 18 libras y el resto carronadas de 36 libras. Cada navío cuenta con una dotación de ochenta almas.

- Cañoneras: Cuatro armadas cada una con tres cañones largos de 24 libras, tres armadas cada una con un 24 libras, ocho montando cada una dos piezas de 4 o 6 libras.

-Catorce transportes.

Después de un par de horas de navegación, y a la altura de Saint- Jouin- Bruneval, el convoy se vio sorprendido por una fuerza hostil formada por la fragata de doce piezas de 36 libras Chifonne, al mando del capitán Charles Adams; el balandro Falcon, a las órdenes del capitán George Sanders; el bergantín Clinker, patroneado por teniente Nisbet Glen y el cúter armado Frances.

A eso de las nueve y media de la mañana, la Chifonne, navegando bastante adelantada con respecto a su acompañamiento, y en aguas bajas, solamente diez brazas según nuestros informantes, abrió fuego, concretamente contra la Foudre. No obstante, apenas quince minutos después, la fragata inglesa, ante la amenaza de los bajíos, hubo de detener su impetuoso ataque.

Lejos de abandonar la caza, alrededor de las diez y media, la fragata, junto con el Falcon y el Clinker, reinició el fuego. Un conato de incendio en una de las corbetas francesas pudo ser reprimido mientras las naves más adelantadas del convoy buscaban la protección de las baterías del cercano Cabo de Caiset mientras esperaban la llegada del resto.

Decididos a no renunciar al botín que representaba el convoy, los navíos ingleses volvieron al ataque a la una y media de la tarde. A pesar del fuego procedente de las baterías de costa, el Falcon se empeñó en un duelo con la Audacieuse y la Chifonne no parecía cejar en su empeño y continuaba disparando. Sin embargo, a eso de la tres de la tarde, la caza parecía haber dado a su fin con el grueso del convoy bajo la protección de las baterías de Fècamp. Tercamente, el capitán Adams no ordenó cesar el fuego hasta las cuatro y media.

La acción ha costado a los ingleses dos marineros y un marine muertos y ocho marineros heridos. Los franceses, por su parte, han declarado tres muertos y doce heridos. A pesar de que en esta ocasión los ingleses no han obtenido ningún éxito, la impunidad con que patrullan por las costas francesas hacen pensar que los planes de invasión del Emperador no serán practicables hasta que la marina británica esté lo bastante mermada o dispersa.

  • Editorial: El poderío naval inglés sigue actuando en todas las costas de sus enemigos. Tienen flotas para bloqueos de puertos como Brest, Ferrol, Cádiz, Cartagena, Toulon, tienen fragatas que vigilan por todas partes, (el Mediterráneo es suyo, el Estrecho de Gibraltar también) otras que atacan convoyes mercantes. La guerra continuada de desgaste, apresamiento y captura de caudales y enseres a la larga, irá inclinando la balanza a su favor, ya que para mantener la flota de buques de línea necesitan financiación (han llegado a gastar 1/3 del presupuesto anual) y para ello es fundamental la libertad de comercio con las colonias y el constante goteo de las capturas. Han decidido que su punto fuerte está en el mar, en la muralla de madera que son sus barcos, que les va salvando de la invasión, al igual que la flota ateniense de Temístocles, ayudando a frustar la invasión persa en la batalla de aniquilación de Salamina. ¿Donde encontrarán los ingleses la Salamina que van buscando? Y es que la historia se repite. Si aprenden ellos, nosotros también podemos hacerlo. Cada país tiene que desarrollar un punto fuerte, ¿cual es el nuestro?.

Escuadras

13 de junio de 1805
Nelson burlado regresa a Europa persiguiendo a la flota combinada.

De nuestro corresponsal en la zona, Julio Terrón. Hoy cinco días después de la partida de Villeneuve de las Antillas hacia Brest, Nelson inicia de nuevo la persecución de la Combinada y por tanto el regreso a Europa. ¿Pero, qué ruta y destino tomó el francés? Por un lado sabe la presión de invasión que tiene su patria en el paso de Calais, pero por otro, teme una acción de nuevo en el Mediterráneo, mar que se le ha confiado a su custodia, y que él por su cuenta y riesgo abandonó en la marcha hacia el Atlántico. Teme equivocarse de nuevo y sopesa detenidamente la situación.

Había cometido una desobediencia, pero seguro de sí mismo, de la conveniencia de la persecución, del servicio a su patria y de la gloria que podría conseguir en caso de éxito, supo correr los riesgos. Marino desde los 15 años, era consciente de que no procedía de la aristocracia inglesa como los clásicos marinos de carrera y los ascensos y éxitos se los tendría que trabajar, (es que en todos lados cuecen habas), pues sabía de los celos y enemigos que se canjeó, cuando denunció la corrupción de algunos superiores por su connivencia con los que avituallaban a la flota inglesa. Pero ya había pasado bastante tiempo de eso y es verdad, que en los tiempos de enorme peligro para Inglaterra, el Almirantazgo había demostrado flexibilidad confiando muchas veces en las iniciativas de sus Almirantes, donde los triunfos fueron asumidos por la Institución como suyos. Todo esto hizo más fácil su decisión.

No era la primera vez que lo hacía, ya había actuado con independencia y la osadía del ganador, en las batallas navales de San Vicente y Copenhague y gracias a ello pudo decidir el resultado del combate a favor de Inglaterra. En todas fue comprendido y valorado en sus acciones. Es más el Almirantazgo empezó a acostumbrarse a estas iniciativas exitosas, y empezó a juzgar más severamente comportamientos conservadores, tímidos o demasiado castrenses en sus Almirantes. Pero todos no eran Nelson.

Al final ha decidido marchar hacia el estrecho de Gibraltar y ha tomado una ruta donde hay frecuentes encalmadas que le va a ralentizar su marcha. No la va a encontrar, ya que la Flota Combinada navega en coordenadas más altas en latitud (40º), por la ruta de las Azores, donde los vientos de vuelta son más favorables. Pero al menos ha tenido la precaución de enviar una rápida fragata para avisar al Almirantazgo de su regreso, que aprovechará la magnífica cobertura de información que Inglaterra ha sabido crear entre las flotas de guerra y mercante. El mar lo tienen perfectamente vigilado, pues han establecidos puntos de encuentro prefijados en latitud y longitud. ¡Estos ingleses siempre tan listos¡.

Ruta de vuelta

15 de junio de 1805
Travesía de regreso de la flota combinada a bordo del Argonauta.

De nuestro corresponsal en el navío “Argonauta”, buque insignia del almirante Gravina. Manuel Broullón Acuña.

Está amaneciendo, y comienzo a divisar a proa y a popa, a babor y a estribor, del navío “Argonauta” las naves de la flota combinada, llevando todo el trapo desplegado con rumbo NNE. Hace ya una semana que hemos abandonado Port Royal (Martinica), en el Caribe, e iniciado el regreso hacia Europa,evitando así el encuentro con los 11 buques de la flota de Nelson a quien, burlado por segunda vez, imagino herido en su amor propio y buscándonos infructuosamente por las Antillas.

Durante la pasada madrugada, según fuentes fidedignas próximas al almirante Gravina, éste comunicó a sus oficiales el “Plan A” previsto: Proceder a El Ferrol e incorporar los 5 navíos franceses de Gourdon y 10 más, españoles, que allí esperaban al mando de Grandallana, para luego partir hacia Brest, unirse a la flota de Gantheaume y marchar a Boulogne donde se pondrían a las ordenes directas de Napoleón para apoyar el desembarco. Para ello deben desorientar a la Navy, evitando el choque frontal y a lo sumo dar una batalla parcial.

Los allí presentes convinieron que era una estrategia arriesgada que pretendía debilitar el “muro de madera” en torno a las costas inglesas y alejar sus mejores unidades, las de Nelson por supuesto, de manera que si había que presentar batalla en el Canal de la Mancha, al menos que fuese con mayor igualdad y con posibilidad de salir airosos.

¡Pero una cosa era el plan y otra su ejecución! El comandante Antonio Pareja lamentó que la flota francesa procedente de Rochefort que debía esperarnos en las Antillas, iniciara el regreso cuando aún no habíamos arribado a Port-Royal. Sin embargo, animando a los suyos, Gravina dijo: “¡Horatio Nelson ha caído en el ardid y aún le llevábamos varias jornadas de ventaja!”

Por otra parte, las prisas han impedido que hagamos un suficiente aprovisionamiento a bordo, y dado el exceso de hombres en la tripulación, esto puede acarrearnos serios contratiempos (escasez de agua, deterioro de las provisiones de galleta, enfermedades,...) si en la singladura de vuelta el clima no es favorable y ésta se prolonga excesivamente. Esto comportaría un grave riesgo justo en el momento en que arribemos a las costas europeas, donde seguramente nos espera la Royal Navy con sus tripulaciones frescas, mientras que la nuestra estará debilitada y enferma. ¡Pero toquemos madera! ¡Que hay mucha, por cierto!

Amanecer en el Argonauta.

  • Nota de la redacción: El “Argonauta”, navío construido en El Ferrol, fue el último de los navíos de línea construidos en España en el siglo XVIII, entró en servicio para la Marina Española en 1796, siendo por tanto un buque nuevo y con las más recientes innovaciones del momento. Desde sus primeras singladuras ha estado muy unido a la carrera del almirante Gravina, ya que es el buque insignia de la flota española en la travesía atlántica de ida y vuelta junto a las unidades de Villeneuve.
  • Dimensiones: 52,8 metros de eslora, 14,7 m de manga, 6,4 de puntal, 48 m de quilla y un arqueo de entre 1.630 y 1.670 toneladas.
  • Tripulación: 798 hombres, divididos en 19 oficiales de marina, 11 oficiales mayores, 36 oficiales de mar, 279 hombres de tropa de infantería de marina, 61 de artillería, 99 hombres de artillería de mar, 160 marineros, 120 grumetes y 21 pajes, sobrando al reglamento de embarque 61 hombres.
  • Armamento: 80 cañones(de entre 32 y 12 libras) y 4 carronadas, estas últimas montadas en la cubierta superior.
18 de junio de 1805
La Escuadra de Cádiz preparada para la Flota Combinada.

De nuestro corresponsal en la zona, Francisco León en San Fernando (Cádiz). Disponibilidad de las fuerzas bajo el mando de Don Ignacio Maria de Álava, Jefe de la Escuadra del Departamento de Cádiz, Real Isla de León: En el día de hoy queda alistado para el servicio el navío Santísima Trinidad. Este buque fue construido en la Habana el año 1769, carenado de firme en el segundo dique de la Carraca en 1795, forrado de cobre sobre el vivo el 2 de Noviembre de 1803 y recorridas nuevamente sus obras muertas para armar en Enero de 1805. Está completo de arboladura y embarcaciones menores a excepción del tercer bote, que se construye, hallase estanco y se considera en buen estado para navegar en todos los mares.

El Trinidad, insignia de nuestra flota, se encuentra fondeado junto a otras cinco unidades de éste departamento en el interior de la Bahía de Cádiz, al Oeste del Arsenal de la Carraca y en aguas cercanas a la Punta de la Clica. Los navíos quedan a la espera de la orden que les haga salir de la bahía para incorporarse a la flota combinada que partió el nueve de Abril.

Como ya se dispusiera para los restantes navíos del departamento, las operaciones de aprovisionamiento de víveres desde la Casería de Fadricas, así como de aguada y pólvora de las instalaciones de Punta Cantera en la Isla de León, completaron a los meses de reparaciones y puesta en servicio a que fueron sometidos los navíos debido a su larga estancia en el fondeadero, desde su último servicio en el combate contra los británicos de 1797 en aguas del Cabo de San Vicente.

La falta de medios materiales presentes en el arsenal isleño, debido al bloqueo comercial impuesto por Gran Bretaña, ha ocasionado que para la puesta en servicio de los navíos presentes hoy en la bahía, hayan tenido que utilizarse jarcias, aparejos y demás suministros procedentes de navíos como el Castilla que desgraciadamentehan tenido que quedar en el arsenal sin utilidad para el combate.

A la falta de medios materiales se ha unido el reducido número de personal de tropa y marinería disponible, a pesar del reclutamiento realizado, habiendo sido necesario al igual que ha ocurrido con el material, dar de baja para el servicio navíos con objeto de completar las dotaciones de las unidades más capacitadas.

A la fecha, los navíos Santa Ana de 112 cañones, Rayo de 100, y Bahama, San Justo y San Leandro de 74, se encuentran junto al Santísima Trinidad de 140 cañones, fondeados con ancla ajena para su partida inmediata a la orden.

Las dotaciones de los navíos, personal de marinería y tropa, a excepción de los retenes de guardia establecidos, aguardan en la Población Militar de San Carlos, en la Isla de León, sumando unos dos mil quinientos hombres a la espera de embarcar.

Arsenal
Arsenal donde se arman y aprovisionan los navíos.

Arsenal
Dique seco donde se reparan y aprestan los nav íos.
22 de junio de 1805
El primer ministro inglés William Pitt nos concede una entrevista.

De nuestro enviado especial : Fernando J. Suárez De Miguel: En estos momentos en los que las tribulaciones propias de un cargo tan relevante deben acaparar su atención, Su Señoría el Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda William Pitt, el Joven, ha accedido gentilmente a concedernos unos instantes de su valiosísimo tiempo para analizar los derroteros por los que discurre la gestión de su gabinete.

Pregunta (P): ¿Le inquieta a Su Señoría el ejército que Napoleón Bonaparte tiene en Boulogne?

Wiliam Pitt (WP):Me inquietaría si estuviera aquí en vez de allí. El Canal puede ser muy largo de cruzar, sobre todo si tenemos las murallas de madera de la Armada Británica que lo bloquean. No digo que no puedan venir, lo que no lo van a poder hacer es por mar.

P: El año anterior a su vuelta a la dirección del gabinete el presupuesto anual para la Armada superó los diez millones de libras. ¿Pueden realmente permitirse tales dispendios?

WP:Podemos porque de esos dispendios depende la existencia de Inglaterra como nación soberana. Este país es una isla y el mar es nuestra vía de comunicación con el resto del mundo. Dependemos de las rutas marítimas para obtener bienes para nuestro sustento.

P: ¿ Solo para obtener bienes? Según tengo entendido las rutas marítimas también las empleáis para colocar sus producciones allí donde desean?

WP: No voy a negar que el comercio constituye la base de nuestra prosperidad. En ese sentido nuestros comerciantes se limitan a ofrecer mercancías a quien quiera adquirirlas.

P: Es cierto, pero vulneran las leyes de protección que a tal efecto han promulgado otros soberanos como el de España, por ejemplo.

WP:Muchos súbditos del Rey de España desean adquirir las mercaderías que aquí se producen. No solamente en Europa sino también en América. Si España no puede suministrarles tales bienes, no veo razón para que quien está en posición de hacerlo renuncie a ello.

P: ¿Aunque sea recurriendo al contrabando?

WP:A veces no queda otro camino.

P: Ha hablado de las posesiones del Rey de España en las Américas. ¿Acaso desean esos territorios para compensar la pérdida de sus colonias de Norteamérica?

WP:No entra en los cálculos de este gabinete hacerse con el control de tales territorios aunque admito que la defección de las Trece Colonias supuso un quebranto para nuestra economía.

P: ¿Nunca pensaron que sus súbditos pudieran rebelarse contra ustedes?

WP:No. Sobre todo teniendo en cuenta que la Corona y el Parlamento les concedieron unas altísimas cotas de autonomía, inimaginables, por otra parte, en los territorios españoles por ejemplo.

P: Sin embargo ahora son un país en plena expansión. ¿Qué opina Su Señoría de que Bonaparte les vendiera el territorio de Louisiana?

WP:Pues que ha hecho un mal negocio. Los yanquis tienen una avidez de tierras descomunal. El adquirir Louisiana a tan bajo precio no ha hecho sino estimularles para conseguir más y más. No me extrañaría nada que quisieran medrar a costa de los españoles ahora que lindan con Nueva España. Eso por no hablar de las Antillas. Por otra parte no hay que olvidar que acaban de salir de una guerra contra el Pachá de Trípoli. La primera que libran después de independizarse y lo hacen tan lejos de su solar. Si yo fuera el Rey de España me preocuparía bastante.

P: En ese conflicto la clave ha residido en el poder naval. Parece haber coincidencias con la política británica de poderío naval.

WP:La única coincidencia que se me ocurre es su deseo de defender la libertad de comercio. Dada su situación geográfica necesitan imperiosamente tener garantizada la seguridad de sus rutas comerciales. El hecho de que los piratas de Berbería les obstaculizaran en el Mediterráneo les obligó, prácticamente, a ir a la guerra.

P: Se refiere ahora Su Señoría al Mediterráneo. También ahí se aprecian los intereses británicos. Parece que ningún mar del mundo está libre de sus banderas.

WP:El Mediterráneo juega un papel muy importante en la política británica ya que es una vía para llegar a la India. Napoleón lo sabía y por eso organizó la expedición a Egipto. Si Francia se hubiese instalado allí hubiera podido organizar una expedición desde el Mar Rojo, eso por no hablar del proyecto que suponía atravesar Persia contando con la ayuda rusa y que se frustró debido a la muerte del zar Pablo I.

P: Habla Su Señoría de la India como si Inglaterra dependiera de ella. ¿Hasta qué punto es así?

WP:La India es como un inmenso mercado. Allí adquirimos pimienta, té, azúcar, seda y algodón y, a cambio, les ofrecemos productos textiles, utillaje y un sin fin de mercancías que ellos necesitan. Todos salimos beneficiados con este intercambio.

P: Desde algunos sectores se les acusa a ustedes de enviar a sus ejércitos a la India antes que al Continente para luchar contra Napoleón a pesar de haber sido parte de varias coaliciones contra Francia.

WP:No hay que olvidar que la administración de los intereses británicos en la India recae en la Honorable Compañía de las Indias Orientales. Esta institución está facultada para organizar sus propias unidades militares de forma que los regimientos del Rey allí presentes son muy pocos. Téngase en cuenta, además, que el ejército británico es bastante pequeño en comparación con cualesquiera otros de Europa. Añadiremos, por otra parte, que si nuestro ejército es pequeño, nuestra armada lleva el peso de la lucha en todos los mares y océanos del mundo.

P: Con frecuencia se acusa a sus marinos de ejercer la piratería. ¿Cuál es la opinión de Su Señoría al respecto?

WP:Los marinos de Su Majestad están en su derecho a hacer la guerra contra sus enemigos allí donde se encuentren. No hay que confundir los lícitos actos de guerra con la vulgar piratería. El hecho, si se refería a tal, de primar a los capitanes, y por extensión a las tripulaciones, con porcentajes de las presas capturadas solamente es un estímulo para que perseveren en su cometido.

P: También se habla de la falta de humanidad de sus capitanes. Episodios como el de la Bounty y la Hermione son bien conocidos. ¿Se puede hablar de un “reinado del terror” a bordo de los navíos ingleses?

WP:No me parece afortunada la expresión. La Armada de Su Majestad se rige por unas ordenanzas muy estrictas, es cierto, pero esa es precisamente la razón de su eficacia. Una disciplina severa, pero justa, hace posible que tantas almas compartan un espacio tan reducido durante tanto tiempo. Con respecto a los ejemplos de la Bounty y la Hermione es cierto que hay capitanes que se extralimitan en sus obligaciones o que, simplemente, no saben hacerse respetar por sus hombres. Afortunadamente son casos aislados que, en conjunto, no suponen una mancha para el Servicio.

P: Para terminar. ¿Qué opina de Napoleón?

WP:Es un gran hombre. Posiblemente el mejor soldado de su tiempo aunque sufre de indigestión de poder. Me temo que si no descubre cuáles son sus límites su imperio acabará en ruina.

P: ¿Y de los españoles?

WP:No sabría qué responder. No los conozco a todos.

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3 de julio de 1805
La flota Combinada ya está a la altura de las Azores
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De nuestro corresponsal en la zona: Julio Terrón. Hoy 3 de julio, la armada de Villeneuve de regreso de las Antillas, ha conseguido a la altura de las Azores una captura de importancia. Se trata de dos buques corsarios ingleses de 14 cañones que, habiendo capturado al español Minerva yprocedente de Lima, traía a bordo 400.000 pesos en metálico, amén de su carga. (¡Que bien entendemos el continuo interés de Inglaterra en que España esté involucrada en el conflicto¡).

Pero todo no son buenas noticias, pues parece ser que el bergantín Curieux, mandado por el capitán Byron Bettesworth, enviado por Nelson para avisar al Almirantazgo de su vuelta, ha descubierto a la Armada a larga distancia y por tanto ha podido observar que ésta no se dirige rumbo al Mediterráneo como creía. Como es frecuente en los flexibles mandos ingleses, el capitán aunque dudó si retroceder y llevar a su Almirante tan importante noticia, ha tomado la decisión personal de comunicarla directamente a Inglaterra, y a Portmouth se dirige forzando velas.

En anteriores noticias, informé que la flota combinada viene realizando una travesía lenta con vientos contrarios, lo que le obliga a navegar a punta de bolina de una a otra vuelta, con poca agua por exceso de tripulación a bordo de los buques y con muchos casos de fiebre contagiosa propios de las islas de las Antillas. Todas estas contrariedades han hecho retrasar la derrota de la escuadra, y también la operatividad y moral de la misma.

Nos informan que, a bordo del Argonauta, Gravina ha comentado que “este itinerario es de los más trabajosos que se habían hecho jamás” y que se ve por cubierta, meditando sobre los planes de Napoleón sin saber cuanto de utópico tienen. Pero no desfallece y anima a la tripulación pues desea fervientemente el éxito de la operación, ya que como buen español le duele el historial de agravios, saqueos de buques, pérdidas de batallas que su país viene soportando a manos inglesas. Le viene a la mente el dicho popular “Guerra con todos y paz con Inglaterra”, pero los contínuos pactos de familia nos han hecho estar siempre al lado de los intereses de Francia, una Francia que está luchando sobretodo desde 1763 para no verse arrinconada por su eterna enemiga. Piensa, que ésta podría ser un buena coyuntura para que Inglaterra reciba un fuerte correctivo que le haga moderar su ambición y se reestablezca el equilibrio de fuerzas en el Atlántico, que tanto nos conviene.

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