La Batalla de Trafalgar. Diario de Trafalgar (3) .

6 de julio de 1805
Descubrimos el secreto de la armada británica. El código disciplinario: otra clave de su eficiencia.

De nuestro corresponsal a bordo del Mars*: Fernando J. Suárez De Miguel. Todo el mundo sabe de la osadía y el arrojo de los marinos británicos, de la alta calidad profesional de los oficiales, subalternos y marineros y del rendimiento que saben sacar de cualquier embarcación, ya sea una falúa o un navío de línea. Sin embargo hay un factor por encima de todos los antes citados que hace que la Royal Navy sea llamada, con justicia, la Reina de los Mares: el estricto código disciplinario que rige la vida a bordo.

Hemos preguntado al capitán que amablemente nos ha explicado los distintos tipos de castigos contenidos en el Bloody Code (Código Sangriento). Este rígido código establece una serie de castigos en consonancia con las faltas cometidas que se aplican a discreción del capitán, en los casos en que la infracción se cometa en acto de servicio en el mar, o bien al juicio de los componentes de una corte marcial caso de que se juzgue en tierra firme. En orden creciente, el código disciplinario comprende tres tipos básicos de castigos conocidos por sus voces inglesas como Starting, Flogging y Hanging.

El Starting, o Puesta en marcha, es la forma de castigo más liviana y consiste en administrar un golpe rápido en la espalda del marinero infractor con una caña rota o, lo que es más usual, con un pedazo de cabo llamado precisamente Starting. Este tipo de castigo, lo aplica el Segundo del contramaestre, se emplea en casos de holgazanería o cuando no se cumplen las órdenes con la debida prontitud y empeño.

El Flogging, o Azotaina, es quizás el castigo más temido y, a la vez, el más característico a bordo de los navíos de Su Majestad Británica. En teoría un capitán solamente puede ordenar que se administren doce azotes, una mayor severidad quedaría en manos de una corte marcial, aunque en la práctica hay capitanes demasiado aficionados al látigo. Estos oficiales son considerados impopulares y no faltan casos en los que su actitud inflexible degenere en motín, tal y como ocurrió al infortunado capitán Hugh Pigot, de la fragata Hermione, descuartizado por sus propios hombres.

Precisamente he podido asistir a bordo del Mars de un proceso de la azotaina pues “ayer se cometió una falta y hoy la tripulación se ha congregado en cubierta para contemplar el castigo. Los oficiales, debidamente uniformados, se han situado detrás del capitán que es el encargado de leer las ordenanzas por las cuales el marinero sufre el castigo. Han desnudado al reo de cintura para arriba y lo han atado por las muñecas a un enjaretado colocado verticalmente. El castigo lo ha aplicado el Segundo del contramaestre y para ello ha utilizado un gato de nueve colas fabricado con una soga de dos pies de longitud y una pulgada de diámetro a la que se atan cada una de las nueve colas, cada una de ellas de un cuarto de pulgada de diámetro y dos pies de longitud. Es habitual que el Segundo confeccione un gato cada vez que hay que aplicar el castigo y, una vez ejecutada la sentencia, la ha colocado en una bolsa de tela de color rojo. Después de la tanda de azotes la espalda del reo ha terminado ennegrecida y casi, podríamos decir, chamuscada”. Si la sentencia hubiera sido de más de doce azotes, sería el siguiente en jerarquía, detrás del Segundo del contramaestre, quien aplicara el castigo.

Existe, asimismo, una modalidad de azotaina llamada Flogging Round the Fleet, (azotaina en la flota) que consiste en que el reo reciba un número de latigazos dividido por el número de barcos surtos en un puerto determinado. De este modo, el reo pasa de un barco a otro recibiendo castigo en cada uno de ellos mientras todas las dotaciones lo contemplan. Este castigo, de extrema dureza, está considerado como ejemplar dado el número de hombres que asiste al mismo.

Finalmente llegamos al Hanging, el Ahorcamiento, la máxima pena a que puede ser condenado un hombre según las ordenanzas. Solamente hay tres supuestos que valen la horca sin paliativos: el motín, la deserción y la traición. En cualquiera de estos casos, el reo es colgado del extremo de la verga. Si el reo es hombre popular entre sus compañeros es fama que el nudo de la soga estará bien hecho, de manera que el cuello del hombre se romperá casi instantáneamente. De tratarse de un hombre despreciado, es fácil imaginar la agonía que habrá de sufrir.

Junto a estas tres grandes modalidades de castigo podemos citar otros castigos “menores” como, por ejemplo, el Run the Gauntlet, literalmente traducido como Carrera del Guantelete o Correr Baquetas y muy empleado con los ladrones. Consiste en que el infractor ha de circular por un pasillo entre dos líneas de hombres armado cada uno de ellos con un cabo de soga con un nudo en el extremo. En el tránsito del corredor, el reo irá recibiendo los golpes de sus compañeros. Otro castigo es el conocido como el Kiss the Gunners Daughter, el Beso a la hija de los artilleros, que no es más que tumbar sobre un cañón al infractor y administrarle una tanda de azotes en el trasero. También podemos citar la costumbre de atar al infractor al aparejo y dejarle allí, a la intemperie, a discreción del capitán.

Viendo cómo se rige la disciplina a bordo de los navíos británicos no es de extrañar el grado de excelencia que han adquirido sus marinos. Si España y Francia pretenden contrarrestar el poder naval de Inglaterra y convertir sus Armadas en una alternativa operante tienen mucho que aprender.

  • * Después de la entrevista que mantuvimos con el primer ministro William Pitt, ha dado permiso a nuestros corresponsales para navegar en los barcos de la Armada Británica.

Azotaina

Azotaina y Correr baquetas o carrera del guantelete 22 de julio de 1805
Se ha producido una batalla de la Combinada cerca de Finisterre.

De nuestro corresponsal a bordo del Argonauta Julio Terrón: Hoy día 22 de julio amaneció muy cerrado de niebla de forma que no veíamos nada más que a los buques cercanos. Aclaró sobre las nueve y el Bucentaure del Almirante francés señaló dos velas al S.O*. Más tarde a las 10,30 de la mañana el San Rafael vió dos velas más, momento en que se dio orden a la escuadra ligera que se reuniera al grueso de las fuerzas. Ya a las dos de la tarde eran veinte las velas enemigas divisadas y Villeneuve prescribió la clásica formación en línea de combate mura a babor.

El pundonoroso Gravina colocó a la escuadra española en la vanguardia, poniéndose con su Argonauta en cabeza de la línea. A las tres de la tarde ya estaba formada la línea quedando el Firme a la colay la flota francesa a continuación por la popa de éste, y a esa misma hora la flota inglesa por orden del Almirante Calder también formó su línea demorada de la flota enemiga al N, 40º E. Navegaban ambas formaciones formadas en línea abiertos unas diez cuartas. Entonces empezó a espesarse la niebla, que ocultó al enemigo y solo se podía ver hasta el cuarto buque de nuestra formación.

A las cuatro de la tarde, Gravina ordenó virar por redondo por contramarcha al ver la intención enemiga de doblar nuestra retaguardia, y de forma decidida rompió el fuego por andanadas desde el Argonauta iniciando el combate a las 5 de la tarde. El enemigo contestó al fuego al mismo tiempo que viraban también sus navíos y nuestro buque (Argonauta) empezó a sufrir averías de consideración, pero no por eso amilanó su defensa, sosteniendo siempre un fuego muy vivo y acertado.Pronto pudimos ver que un navío inglés de tres puentes que se encontraba por nuestra aleta arriaba desarbolado del mastelero de velacho y sin cofa.

Como cada buque no veía más que el que tenía al costado y pronto se desordenaron las líneas. Es difícil imaginar lo duro que ha resultado lalucha en solitario en cada buque y casi a ciegas entre la niebla, oyendo el sonido de los cañonazos, el olor a pólvora, los gritos y lamentos de los heridos, sin conocer la suerte de los demás buques, y sin saber si estamos dañando al enemigo o no.

Sobre las seis de la tarde al despejarse la niebla se pudo ver lo violento de la batalla. Nuestra línea era demasiado larga y solo desde la vanguardia (Argonauta) hasta el centro (Bucentaure) participaron en la refriega, concentrándose sobre ellos todo el fuego enemigo.

Aprovechando un claro sobre las siete y media se observó que las fragatas hacían señales pero por la niebla lejana no pudo distinguirse cuales eran. A las nueve de la noche, debido a la resistencia de la flota española de Gravina y su tenacidad de fuego, el almirante Calder ordenó que sus navíos se alejaran en huida de nuestro fuego. Desde el buque del Almirante español debido a que nuestra retaguardia había quedado demorada se ha dado orden de disminuir la vela, hasta ponerse en facha, ypermanecemos así durante esta noche. La tensa espera se palpa en cubierta, pues no sabemos la suerte que han corrido los demás buques de la flota.

  • * El encuentro no fue casual pues parece ser que hace ya más de dos semanas que el Almirantazgo conoce por el mensaje de Nelson que la Flota Combinada lleva rumbo norte y ha dado orden a Calder que se dirija a la zona de Finisterre a interceptarla.

Escuadra

23 julio de 1805
Estado de la flota después de la batalla de Finisterre.

De nuestro corresponsal de guerra Julio Terrón: Al amanecer al ver Gravina a la escuadra francesa por la misma aleta, ordenó virar para verificar la reunión. Faltaban los navíos San Rafael y Firme. Por la popa y de vuelta encontrada navegaba el enemigo y nosotros viramos inmediatamente para emprender su caza y obligarles a una segunda acción. Varios navíos de la línea señalaban averías de consideración. El tiempo seguía neblinoso y la gente se ocupaba en reparar los daños sufridos en la arboladura. Villeneuve que se había trasbordado a la fragata Hortense comunicó a Gravina que se proponía obligar al enemigo a una acción decisiva. Ordenó la formación en línea, pasando a la retaguardia la formación española.

Hubo dificultades con el flojo viento del NNE y la escuadra aunque en línea no restableció bien el orden, y como los ingleses indicaban su intención de esquivar la pelea, Villeneuve prefirió esperar al día siguiente para atacar.Al amanecer del día 24 se avistó al enemigo por la aleta de barlovento, se viró de nuevo y se continuó la caza. A pesar de las maniobras continuas que realizaba la flota los buques enemigos se iban perdiendo de vista por culpa de la cerrazón y la pérdida de viento y quizá por la tímida persecución. A las doce aún se descubrían desde los topes nueve buques enemigos, pero terminaron desapareciendo. En la mañana del día 25 se perdieron de vista los enemigos definitivamente. Esta separación de la flota enemiga debido a las maniobras realizadas por Villeneuve causaron hondo disgusto e indignación en los comandantes españoles, pues consideraron que se habían sacrificado a sus compañeros. Al mediodía la fragata Didon señaló tierra por ESE. Por la tarde al ver el viento reinante favorable a entrar a Vigo, decide marchar a ese puerto.

El almirante inglés Calder se retira porque sabe que en un segundo encuentro puede salir malparado y perder las dos presas conseguidas y también porque la hipotética ayuda que le podría prestar Conwallis tardaría en llegar caso de que se produjese, ya que el está encargado de bloquear el puerto de Brest. Se siente satisfecho de haber debilitado la flota y de retrasar los planes del enemigo. De todas formas habrá que esperar a ver lo que opina el Almirantazgo de esta decisión ya éste buscaba una batalla de aniquilamiento.

27 de julio de 1805
La escuadra ha fondeado en Vigo

De nuestro corresponsal en la zona: Julio Terrón: La flota ha anclado en el puerto de Vigo el día 27. Al día siguiente Villeneuve ha convocado una Junta de Generales a bordo del Bucentaure y en ella se ha acordado reportar agua principalmente a los buques franceses y desembarcar a los enfermos, dejándolos en un campamento aislados de los pueblos como medida de seguridad sanitaria.

Se acordó salir a la mar para incorporar las fuerzas navales del Ferrol despachándose un aviso para que estuvieran listas a dar la vela cuando representase la escuadra. Se acordó que si se verificaba el encuentro y los tiempos lo permitían se emprendería la derrota a Brest, pero que si los vientos eran contrarios sería preciso dirigirse a Cádiz por la escasez de víveres.

El día 30 ya se habían desembarcado los enfermos y reemplazado por tripulación nueva y sana, se habían dejado en puerto los navíos españoles América y España y los franceses Atlas y Sirene.

El día 31 toda la flota se ha dado a la mar en dirección a Ferrol. Temiendo que la escuadra enemiga se encontrase sobre el puerto para impedir la entrada a nuestra flota, se navegó de noche con las luces apagadasen disposición de combate. Cuando amaneció no se descubrió ningún buque enemigo frente a Ferrol y los españoles se dispusieron a dar fondo el día 1 de Agosto. Inmediatamente Gravina ha dado orden de reparar en el arsenal a su buque insignia el Argonauta, que como saben ustedes fue dañado con el abordaje con el Formidable en las Antillas y dañado en la batalla del día 21 pasado. Solo dispuso de 5 días que era el tiempo de repostar víveres del resto de la flota.

Mapa

30 de julio de 1805
¿Porqué se perdieron los buques San Rafael y Firme?

De nuestro corresponsal: Julio Terrón: Hoy ha llegado a Plymouth los restos del San Rafael remolcados por la fragata inglesa Sirius después de la batalla de Finisterre. Venía en muy mal estado debiendo los ocupantes ingleses achicar agua durante la travesía. Los buques que participaron en su acoso fueron llevados a dique seco para reparación urgente.

El San Rafael que se encontraba con pocas posibilidades de navegación después de su singladura atlántica, fue primero batido por el Agamenón inglés que le hizo separarse de la acción y quedarse a retaguardia de su línea. Después fue acosado por otros dos más y sobre las 7 del día de la batalla tuvo muchos muertos y heridos , varias averías de consideración en casco y arboladuras, y casi inutilizado su timón cayó a sotavento alejándose de su flota. Para colmo de males su comandante D. Francisco Montes fue herido, dejando el mando a su segundo. Pidió socorro a dos buques franceses que no vieron las señales por la niebla. Siguió aumentando sus descalabros perdiendo sus masteleros, sus palos, y destrozadas sus jarcias, hasta que finalmente aislado acabó rindiéndose a unos ingleses que estaban obsesionados con hacer una presa ante lo desfavorable de la batalla. Al final fue atacado por 5 buques enemigos.

Parecidas circunstancias incidieron en la refriega sobre el aislado Firme, que no se sabe si fue elegido al azar o por la difícil posición del buque en la formación. Su cubierta fue barrida por la táctica inglesa de disparar a ras de borda para producir el mayor daño físico y moral en la tripulación. Se temió un abordaje pero los ingleses no quisieron arriesgarse a tener más pérdidas y esperaron a que la situación en el buque español fuera insostenible cosa que sucedió tras varias horas de combate, tras las cuales tuvo también que rendirse.

En esta acción se puede ver las tácticas inglesas de captura de presas cuando se enfrentan a un rival superior en número:

Poner sus buques a barlovento para efectuar sus ataques de ofensiva con más movilidad, concentrar la acción sobre puntos concretos del combate. De esta manera un navío aislado lo más posible se veía forzado a rendirse tanto por los destrozos como por la fatiga de su personal en su lucha solitaria. Todo ello llevado con premura para forzar su captura antes de que pudiera ser auxiliado por otro.

En los altos mandos ingleses se comenta que el posicionamiento de la flota enemiga ordenado por el Almirante francés Villeneuve les fue favorable a sus tácticas agresivas de concentración, ya que la línea franco-española era demasiado larga y éstos no pudieron concentrar sus fuerzas sobre sus fuerzas. Celebran que Gravina al que admiran se quedara en cabeza de la formación y que los los buques de ataque de la Combinada quedaran muy dispersos, con lo que por un lado no pudieron llegar a tiempo en auxiliar y por otro estarían interesados en parar el ataque central que no conseguirían ayudar a buques aislados. Elogiaron también la defensa que presentaron los buques españoles y admiraron la constancia y valor que demostraron los hombres que lo defendían.

Escuadra

Primeros días de Agosto 1805
Escenario de marítimo de guerra. Órdenes y contraordenes de Napoleón a la Flota Combinada
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De nuestro corresponsal en la zona: Julio Terrón: Como ya comentamos la flota española había partido de Vigo el 31 al mediodía antes que Villeneuve con dirección a Ferrol para reparar en aquel astillero. Al pasar el francés frente a la Coruña recibió un despacho de su Corte donde se le prohibía dirigirse a Ferrol y por tanto decidió fondear enla Coruña, quedando las dos flotas separadas. El objetivo de Napoleón era que se uniera en el mar con la flota de Gourdon y no en el puerto que el creía bloqueado y así ganar tiempo.

Villeneuve decide avisar el 4 de agosto a Allemand mediante la fragata Didon de la estancia de la Combinada en el puerto español, con la instrucción de reunirse con ella y que si no puede pusiera rumbo al fondeadero de Penmark en Francia a unas cuantas millas de Brest, donde trataría de reunirse con él. También le dice que en caso de que él tuviera grandes obstáculos para hacer la ruta del norte, su destino definitivo será el puerto de Cádiz. Pero Allemand por su parte ya había detectado a la flota inglesa y se le hacía complejo acercarse al puerto español.

Aquí es donde empiezan una serie de órdenes y contraórdenes de Napoleón a sus almirantes que hacen que el plan de invasión empiece a fallar. Los retrasos de llegada de los despachos y sus correspondientes respuestas y acciones realizadas, las decisiones tomadas con desconocimiento de las posiciones reales de las flotas, lo incierto de la posición y fuerza del enemigo, provocarán desencuentros y decisiones garrafales de estrategia en la Flota Combinada.

Según hemos podido conocer éstas han sido la secuencia de órdenes para el encuentro en la costa de Boulogne de las flotas del Emperador y de su aliada España

Carta Imperial del 16 de julio dirigida a Galicia que la recibe Villeneuve el 31 de julio, y carta al dia siguiente 17del Ministro Decrésque la recibe el 3 de agosto. En ellas se le ordena que una a la flota los buques surtos en Ferrol de Grandallana y Gourdon y junto con la flota de Brest o la de Rochefort o las dos se dirija al paso de Calais.

El 27 de julio se le comunica a París que le puerto del Ferrol ya no está bloqueado. Por Calder. Otra carta de Decrés fechada el 26 de julio que le avisa que Allemand ha salido para reunirse con él.

Otra carta de Napoleón de fecha 26 dirigida a Allemand donde le ordena que si sobre le 3 de agosto no ha contactado con Villeneuve se dirija a Cádiz uniendo las dos flotas para dirigirse después al norte, Gran error de Napoleón al creer que Villeneuve ha retornado desde las Antilla por Canarias. Allemand no recibió a tiempo esta misiva y siguió las instrucciones primeras del 9 de junio dirigiéndose al fondeadero gallego. Ese mismo día envía Napoleón otra carta a Cádiz donde ordena a Villeneuve se dirija con la flota ya reforzada con las unidades de Álava a Ferrol uniéndose con las consabidas flotas de los puertos del norte. Dicha carta llegaría a manos de Villeneuve mucho después.

Es una pena que disponiendo la alianza franco-española de unos 70 buques, estos se hallen tan dispersos y con esta falta de coordinación.Creemos que Napoleón hace lo que puede pero este excesivo control que pretende tenerlo todo en cuenta como los ejércitos de tierra, demuestra un desconocimiento de las cosas del mar, sus imprevistos, y sobre todo de los movimientos del enemigo, que está mucho más coordinado de lo que el cree.

Mando Posición Navíos Mando Posición Navíos
Gentaume
Brest
22
Cornwallis
En el mar
20
Gourdon
Ferrol
14
Calder
En el mar
15
Allemand
En el mar
5
Nelson
En el mar
11
VilleneuveGravina
Vigo
18
Collingwood
En el mar
4
Álava
Cádiz
6
Bickerton
En el mar
4
Alcedo
Cartagena
6
-
-
-

Mapa de las posiciones de cada bando

2 de agosto 1805
Consecuencias de la batalla de Finsiterre.
Entrevistamos a los Almirantes de las flotas inglesa y francesa

De nuestros corresponsales en buques de las flotas: Julio Terrón: Días después de labatalla celebrada en Finisterre se pudo hacer un balance. Por el lado de la flota combinada hubo 149 muertos y 329 heridos, correspondiendo a los navíos San Rafael y Firme capturados 94 muertos y 211 heridos. Por parte inglesa se anunciaron 39 muertos y 159 heridos.

Villeneuve

Hemos preguntado al almirante Calder el sentido de su proceder y nos ha respondido lo siguiente:

C: ¿ Por qué decidió retirarse de la batalla la noche del 22?

Calder: Después del combate, sufrí daños de consideración en varios buques y mi flota era inferior en número. Además los españoles se batieron con energía y valor y no estaba muy seguro de la suerte que correría después de un segundo encuentro y por eso decidí retirarme a Inglaterra para conservar la ventaja alcanzada de los dos buques capturados y que retrasaban la marcha.

C:¿ No pudo recibir refuerzos?

Calder: En absoluto. El almirante Cornwallis tenía la misión de bloquear Brest y el estrecho y hubiera sido una temeridad abandonar aquellas aguas y dejar en libertad de acción a la flota francesa. Además al atacar a la flota combinada tuve que abandonar el bloqueo del Ferrol y temía que pudiera llegar a la zona de las operaciones, una flota enemiga desde ese puerto. Espero que el siempre exigente Almirantazgo sepa comprender mis razones.

En la flota combinada nuestro corresponsal también consigue que el preocupado Villeneuve le conceda una entrevista, y que creemos que necesitaba para justificar su decisión de marchar a Vigo, acción que muchos no han entendido y la han malinterpretado como cobardía e indecisión.
Calder

C: ¿Por qué no persiguió con más decisión a un Calder en retirada?

Villeneuve: Temía esa pregunta, pero se la voy a contestar con la mayor sinceridad y rigurosidad posible. Estamos en un momento histórico y se que Francia y España se juegan mucho. Me interesa que comprendan bien lo difícil de las decisiones.

Mire usted las razones que le expongo y juzgue personalmente: Como resultas de la travesía atlántica y del combate tenía varios buques en mal estado El América, el España, el Atlas y el Sirene. Tenía a bordo un elevado número de enfermos (1200) y más de 200 heridos y pocos elementos para socorrerlos. Por otro lado, la mayoría de los buques se encontraban escasos de agua, y algunos de los míos solo la tenían para seis días. Tenía pues que acercarme a puerto a reparar averías, a descargar la tripulación enferma y a proveerme de agua y alimentos.

Vea mi diario de navegación y verá los esfuerzos que hemos hecho los días 23 y 24, pero no he encontrado los vientos necesarios para una acción. Además, usted que viene siguiendo esta campaña, sabe que mi verdadera misión es reunirme con las otras escuadras de mi Emperador y dirigirme a las costas de Boulogne. Por tanto decidí nocomprometer todo el plan por una batalla de resultado indeciso y de escaso valor estratégico respecto al plan global. He intentado una imposible componenda en lo que tenía que hacer, es decir entre atacar y derrotar a Calder y lo que me había ordenado Napoleón al prohibirme empeñarme a fondo.

C: ¿ Teme usted la incomprensión del Emperador?

Villeneuve: Siempre le temo, pues es muy exigente y no tolera los fracasos. Al menos conservo la flota e incluso la he reforzado. Puedo seguir con la operación. Mire esto no lo publique, se lo digo a nivel personal: Fíjese el despacho que he recibido de él: “Venid todo está preparado: 150.000 hombres embarcados en más de 2000 buques de la flotilla, que a pesar de los cruceros ingleses, forman una masa: venid, vuestra llegada nos hace dueños de Inglaterra”. Se imagina usted la responsabilidad que han depositado sobre mis espaldas y la presión a la que estoy sometido. Lo malo es que se que buena parte de la flota no confía en mis decisiones. No tienen toda la información y yo no puedo explicársela.

C: Gracias por su sinceridad Mr. Villeneuve. Le deseo la mayor de las venturas.

El Almirante francés no sabe el elogio que Napoleón ha dedicado a las unidades hispanas diciendo que en Finisterre los españoles se batieron como leones y con respecto a Gravina dijo que era todo genio y decisión en el combate y sin embargo ha vituperado a su propio Almirante tildándolo de indeciso y de ver las cosas dobles. Napoleón va dejando de confiar en su Almirante que nombró porque lo vio con suerte al conseguir salvar 4 navíos en la batalla de Aboukir, pero que ahora no lo ve a la altura de las circunstancias.

13 Agosto de 1805:
Sir Robert Calder: ¿héroe o cobarde? Controversia en Gran Bretaña por su actuación en Finisterre.

De nuestro corresponsal en Portsmouth: Fernando J. Suárez De Miguel: Mucho se está hablando estos días en la Gran Bretaña del reciente encuentro naval de Cabo Finisterre. Una viva polémica se ha desatado en torno al vicealmirante de la (Escuadra) Blanca Sir Robert Calder y su decisión de rehuir un combate que a todas luces parecía ser favorable a las armas inglesas, máxime si incluimos la captura de los navíos españoles San Rafael y Firme.

Recordemos que en Finisterre se enfrentaron dos escuadras de porte: por parte británica formaban nada menos que quince navíos de línea mas dos fragatas y otros dos buques menores; los aliados presentaban veinte navíos de línea, siete fragatas y dos bergantines. En líneas generales las fuerzas aparentaban estar bastante parejas aunque, en rigor, deba decirse que la escuadra aliada era sensiblemente superior en número amén de contar con la relativa proximidad de sus bases. La batalla, a pesar de lo que la fuerza de los números hacía prever, no pasó de una acción relativamente modesta: las bajas británicas no llegaron a doscientas y las de sus enemigos, aunque más elevadas, no alcanzaron el medio millar.

Las críticas a Calder en el seno del Almirantazgo británico han surgido casi al momento de recibirse las primeras noticias de la batalla. No han faltado acusaciones del tipo de “cobardía manifiesta”, “omisión del deber” y, oficiosamente, la más peligrosa: “desprecio a la tradición naval británica”.

No es preciso recordar que la Royal Navy considera como el más sano ejercicio de la guerra en el mar el presentar siempre la proa al enemigo, es decir,acudir siempre al combate. Si a este sagrado precepto sumamos la audacia a la que los marinos británicos nos tiene acostumbrados, y por la que no vacilan a atacar aún en inferioridad, resultan, pues, evidentes y hasta acertados los ataques a la persona de Calder.

Sin embargo, y he aquí la otra cara de la moneda, no faltan los comentarios si no elogiosos sí al menos benevolentes para con Sir Robert. Muchos en la Gran Bretaña noolvidan que, allende la exigua distancia del Canal de la Mancha, el mejor ejército de Europa está listo para repetir la hazaña de Guillermo el Conquistador, hazaña que la flota británica impide, por el momento. En este contexto, la actuación de Calder resultaría tan exitosa como prudente:

Exitosa porque ha impedido que Villeneuve uniera su considerable escuadra con la nada desdeñable de Gentaume en Brest y duplicaran así a la escuadra de Cornwallis, único obstáculo entre Inglaterra y los soldados acampados en Boulogne. Prudente también porque Calder ha sabido retirar su fuerza relativamente indemne (con el añadido de dos capturas) lo cual no es baladí en lo que a se refiere a la supremacía naval británica. Un jefe avezado y competente, como lo es Calder, debe saber mirar más allá de la cubierta de su propio barco y hacerse con una visión de conjunto. En ese sentido el preservar su fuerza de combate en un momento tan crítico para Inglaterra como el actual no parece ser una mala decisión.

Estas son, pues, las dos posturas enfrentadas en torno a Calder y su actuación en Finisterre. Solo cabe añadir un comentario ante las airadas voces de los neófitos en las cosas del mar y de la guerra que claman por más hombres como Nelson y menos como Calder:

Si para Calder el nombre de Finisterre quedará como una cruz sobre sus hombros durante el resto de su vidano será menos para Nelson ya que la suya, aparte de costarle un brazo, es por añadidura Santa (de Tenerife).

17 de Agosto de 1805
El rey inglés Jorge III proclama el final de los ataques contra barcos neutrales.

De nuestro corresponsal en la zona Fernando J. Suárez De Miguel: En su deseo de promocionar el libre comercio en los mares SM Jorge III, Soberano del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, ha hecho público un edicto por el cual se suspenden los actos hostiles por parte de la Armada británica contra los navíos que, bajo pabellón neutral, efectúen actividades comerciales entre las posesiones coloniales de los países beligerantes y las islas británicas.

Suponemos que la benevolencia de esta medida, no se debe sino al deseo de los ingleses de no empeorar sus relaciones con las potencias marítimas neutrales, que se resienten del excesivo celo demostrado poralgunos comandantes de la Armada Británica, más preocupados por su peculio particular que por las lógicas necesidades de la guerra, que ven más provecho en la captura de un mercante sueco, holandés o norteamericano, que en entablar combate con navíos de guerra españoles o franceses.

A continuación reproducimos el texto íntegro del edicto de SM Jorge III:

  • A nuestros Tribunales del Almirantazgo, y a los comandantes de nuestros barcos de guerra y corsarios. Dada en nuestra Corte de Saint James, el decimoséptimo día de Agosto, 1805, en el cuadragésimo quinto año de nuestro reinado.
  • George R.
  • Nos complacemos en ordenar por la presente a los comandantes de nuestros barcos de guerra y corsarios que no capturen ningún barco neutral, que se encuentre comerciando directamente entre las colonias del enemigo y los puertos de este reino y que vaya cargado únicamente con las propiedades de los habitantes del país al cual pertenezca la nave a condición de que: el barco neutral haya partido o vaya a partir de tal o cual colonia antes del próximo día primero de Noviembre; que no surtaa ningún beligerante de contrabando de artículos de guerra durante el viaje de regreso y que no arribe o vaya a arribar a ningún puerto sometido a bloqueo.
  • Y en el caso de que un barco neutral, que se halle tal y como se ha dicho, haya sido o sea detenido o llevado ante alguno de nuestros Tribunales del Almirantazgo, es nuestra voluntad y nuestro placer que tal barco, junto su carga, sea inmediatamente liberado.
  • Por orden de Su Majestad

Retrato de Jorge III