Todo a Babor. Revista divulgativa de Historia Naval
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Tras la huella de Francisco de Miranda en Trinidad.

Por Gilberto Jaimes Correa. Escritor y Diplomático venezolano.

Permítanme iniciar este escrito con una aseveración importante que en su oportunidad hizo uno de los biógrafos por excelencia de Francisco de Miranda, el Doctor J.L. Salcedo-Bastardo en su prólogo al libro “América Espera” editado por la Biblioteca Ayacucho, en el aparte titulado “Reescribir la Historia”, Salcedo-Bastardo nos comenta: “A partir de este libro de Miranda, suerte de declaración jurada del Precursor ante el tribunal de la posteridad, la historia de la Independencia latinoamericana, y particularmente de Venezuela, deberá ser objeto del necesario reajuste. No sólo el interamericanismo de Andrés Bello tiene ahora precisa filiación, igual que el de Simón Bolívar, sino que sustantivas ideas del Padre de la Patria ubicadas en el programa y la acción de este, tienen ahora mejor determinada su génesis. Y en definitiva es la justicia la que gana con una correcta fijación de verdades y una más exacta atribución de méritos respecto a concepciones fundamentales...”.

En efecto, nos toca reescribir la historia  y resaltar lo que en el pasado simplemente hemos solventado en un párrafo o en una oración, siempre en el afán de abreviar una historia, que se tiene que relatar completa, para así darle, su justa dimensión.

Miranda en Trinidad, es uno de esos párrafos que encontramos en las biografías del Precursor y en varias oportunidades simplemente pasa a ser un dato cronológico del mismo. Es aquí, donde me quiero detener y con ustedes  iniciar un viaje histórico a Trinidad, ¿por qué esta Isla? y el paso de Miranda por la misma.

retrato de Francisco de Miranda

  • >  Francisco de Miranda. Oleo anónimo, colección Ministerio de interiores, República Bolivariana de Venezuela.

En la obra de Edgardo Mondolfi Gudat, titulada “La ruta de la Libertad: los viajes de Francisco de Miranda (1771-1816)”, encontramos el siguiente relato: “En febrero de 1806, la expedición de Miranda parte hacia las costas de Venezuela. Toca y se reabastece en el puerto de Jacmel, en Haití.  Para abril de 1806, llega a la isla de Aruba, sigue rumbo hacia Ocumare, donde fracasa en su intento por desembarcar. Tras la pérdida de dos de sus barcos, Miranda se dirige a Bonaire, y desde mayo hasta Julio de 1806, Miranda pasa en Trinidad entre su nave capitana, el Leander y la Casa de Gobierno de la Isla. Hace varios viajes a Granada y Barbados. En julio de 1806, sale de Trinidad, e intenta apoderarse de Margarita pero resuelve atacar por Coro. Agosto de 1806, desembarca a nueve millas de la Vela de Coro. No encuentra resistencia pero tampoco apoyo y -menos aún- abasto de víveres. Da por fracasada la expedición y resuelve regresar a Aruba, luego Granada, Barbados y finalmente Trinidad.  Desde enero hasta Octubre de 1807: Se instala en Trinidad. A finales de octubre de 1807: Parte rumbo a la isla de Tórtola y luego prosigue viaje de regreso a Inglaterra, entrando por el puerto de Portsmouth en enero de 1808”.

Un poco más de un año entre ambos intentos independentistas pasó Miranda en Trinidad, una primera estada de mayo a julio, tres meses, en 1806 y una segunda, de enero a octubre de 1807, unos diez meses, este último siendo un doble exilio, por una parte, de su país natal al otro lado de la “Boca del Dragón” y por la otra, de Europa donde había transcurrido gran parte de su vida.

V.S.  Naipaul en su libro “The Loss of El Dorado” nos resalta: “Puerto España para Miranda tuvo que haber sido la entrada a su madre patria y a la vez los límites del mundo que hasta entonces conocía” .Este mismo escritor en su libro “A Way in the World” (Un Camino en el Mundo) afirma: “En varias oportunidades pensé que debería escribir una obra de teatro o una película sobre el Golfo en tres partes: Colón en 1498, Raleigh en 1618 y Francisco de Miranda, el revolucionario venezolano en 1806: tres hombres obsesionados, pasados ya de edad, cada uno con su visión del mundo, cada uno con lo que debería de haber sido su momento pleno, pero en realidad al final de sus días, en el Golfo de la Desolación…”

Plano de Trinidad

  • > González de Canales, Fernando. Catálogo de Pinturas del Museo Naval. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 2000.

“…..la gran importancia de una isla, que por sus circunstancias locales, debe mirarse como el principal objeto de la América, exigía que se construyese de nuevo la carta de todo su contorno………..no es menester ser un gran marino, ni político….para convencerse de la necesidad de fortificar este punto….aquí (Trinidad) ha venido mucha gente, pero gente que tenía dos ojos  solamente para adorno y no para ver ¡Pobres de nosotros si perdemos a la Trinidad!”.
Cosme Damián de Churruca y Lorzano.

Grabado de Churruca

  • > Grabado suministrado por José Ignacio Churruca Egoscozabal.
Trinidad el punto clave de la insurrección

La pérdida de la Trinidad en 1797 en manos de los ingleses significaba para la Corona Española no sólo una considerable disminución de su control político y comercial en el Caribe, peor aún, se corría el riesgo de una invasión revolucionaria desde la isla dirigida por  Miranda y apoyada ideológica, política, militar y económicamente por las autoridades inglesas, especialmente por el gobernador coronel Thomas  Picton, lo que hubiera significado la presencia de la “pérfida Albión” en  tierra continental con las consecuencias evidentes.

La marcha a Puerto España a través de la hacienda “Paraiso” de las tropas británicas

  • > La marcha a Puerto España a través de la hacienda “Paraiso” 17 de febrero de 1797. Colección privada Adrian Camps-Campins (artista trinitobaguense).

Durante la estada de Miranda en Francia, el proyecto de separar a las Indias de España no había sido completamente olvidado en Inglaterra. Entre los británicos que acariciaban la idea figuraba Nicholas Vansittart, un joven abogado y político cuya carrera iba en ascenso. Impulsado ampliamente por motivos mercantiles, en agosto de 1796, ese mismo mes en que Francia y España celebraron una alianza defensiva y ofensiva, Vansittart esbozó un audaz proyecto, de acuerdo con el cual Inglaterra organizaría una expedición para la conquista de la América del Sur y de México.

Un hábil político escocés, amigo de William Pitt Primer Ministro entonces, llamado Henry Dundas, ministro de Guerra, se interesó profundamente por las relaciones comerciales entre la América española y las Antillas inglesas. En abril de 1797, Dundas dió instrucciones a Thomas Picton, que acababa de ser nombrado gobernador de la isla, recientemente adquirida, de Trinidad, para que prestara particular atención a las medidas susceptibles de fomentar el comercio entre esa posesión y la América del Sur.

Plano de Trinidad elaborado por Churruca

  • > Don Cosme de Churruca y Lorzano; González-Ripoll, Mª Dolores. A las órdenes de las estrellas. La vida del marino Cosme de Churruca y sus expediciones a América. CSIC, Madrid, 1995.

Llego a informar al gobernador Picton que, en caso de estar dispuestos los colonos españoles a oponerse a la opresiva política de la Madre Patria, recibirían ayuda de Inglaterra en su lucha por la independencia.

Esto inició de la parte de Thomas Picton todo un esfuerzo de distribución de material, considerado subversivo en aquel momento. Cuando en 1790 comenzó a ocuparse el Gobierno inglés de la independencia de las colonias españolas, ello obedecía sólo a un medio de hostilizar a España, luego tomó un matiz comercial que en la práctica fue más beneficioso a la causa inglesa.

A Trinidad desde España entre enero de 1800 y enero de 1801, se registraron en el Puerto cargas por un valor de 639.220 pesos. La lista correspondiente al año 1801 al 1802, da un total de carga por valor de $847,330 y la del primer semestre de 1803, alcanza a 528.380, pesos lo que demuestra un aumento en este semestre, y da idea del comercio español con la Isla.

Igualmente, con la llegada a Trinidad de la imprenta, se inicia una campaña de panfletos que inunda al Oriente venezolano naturalmente que junto con los periódicos vinieron los libros llamados impíos, por la Iglesia Católica, porque proclamaban principios condenados por esta.
     
En los archivos Nacionales de Trinidad se evidencia que esta propaganda llegó al conocimiento de la Corte de España y el 7 de junio de 1793 ordenó al Capitán General de Venezuela que recogiera todos los libros y  papeles perjudiciales a la pureza de la religión, quietud pública y debida subordinación de las colonias, que se introdujeron al país.

En ese momento paralelamente, en la Asamblea francesa germinaba el pensamiento de excitar a los americanos a sacudir el yugo español y Cotein escribió un Manifiesto que fue enviado a las colonias españolas. El conde de Floridablanca dió noticia de ello y la Corte se dirigió al Capitán General de Venezuela el 23 de septiembre de 1789, ordenándole prohibir la introducción de estos papeles «cuyo primer  objeto es el espíritu de independencia y de irreligión», Había razón para esta alarma. Desde marzo de 1792 se ocupó el Gobierno francés del proyecto de hostilizar las colonias españolas.

Francia inicia su promoción de la insurrección en las colonias, apoyando el movimiento desde Santo Domingo, a cuya isla vendría Miranda con el carácter de Comandante General de las islas francesas de las Antillas (Pickering. Mss. XXIV, 150).

Trinidad no escapa de esta conmoción y los republicanos franceses residentes en la isla unados a los patriotas venezolanos se encargan de distribuir “Los Derechos del hombre” el cual fue una pesadilla del Gobierno colonial Español. El 1 de noviembre de 1794 anunció el Capitán General de Venezuela a los Gobernadores y Prelados de la Provincia que había aparecido en Bogotá y  daba las señas del impreso. Esta obra había sido condenada por la  Inquisición el 13 de diciembre de 1789, y era objeto de tenaz persecución, porque su intento «era seducir las gentes fáciles e incautas con especies dirigidas a favorecer la libertad de religión y a turbar el buen orden y gobierno establecidos en los dominios de S.M.I. (Oficio reservado del Virrey Ezpeleta, septiembre 5, 1794. del Virrey de Lima, 12  diciembre 1794).

A esto hay que agregar, según la misma Capitanía General, “la inevitable introducción de papeles de las islas extranjeras y del antiguo continente, a pesar de la activa vigilancia de los magistrados para prohibirlo”. Entre estos papeles figuraba uno impreso en Trinidad que contenía las más avanzadas ideas sobre la independencia de Venezuela.

El Gobernador Thomas Picton, desde Trinidad alentó a la independencia, ofreciendo en su proclama de 1797 el apoyo de Inglaterra. A este respecto menciona la Capitanía General: “Las sugestiones del Comandante inglés de la isla de Trinidad, desde la cual no sólo ha inundado la costa de papeles impresos y manuscritos, sino que ha añadido las ofertas de una protección poderosa y  de un comercio libre y extendido a los caraqueños, que los hará felices”.  Hablando del asunto dice el Escribano Real de Caracas que los ingleses “esparcían por la costa papeles manuscritos e impresos excitando a estos moradores a la revolución con la oferta y protección de un comercio libre y de una felicidad cierta en la independencia a que deseaban acercarse aquellos hombres mal contentos y seducidos de las primeras máximas  revolucionarias”. (Asp. I, 371).

  • > Thomas Picton. Museo Nacional de Trinidad y Tobago. Foto: Gilberto Jaimes-Correa.

En este sentido, en carta de Thomas Picton a Henry Dudas le comenta «El único modo de abrir un comercio extensivo con nuestro país es producir una revolución, que puede fácilmente dar resultado, armando en general al pueblo» (Picton a Dundas. Septiembre 18, 1797. P.R.O. Trinidad 1).

El Gobernador de Trinidad entonces, llena al Oriente venezolano con hojas sueltas, con pequeñas cápsulas de insurrección, ejemplo es la denuncia del Gobernador de Cumaná en oficio de 23 de abril de 1797 y el de Margarita el 13 y 28 del mismo mes. Donde atestigua haber obtenido un impreso con el siguiente escrito: “La fortuna ofrece a los habitantes de la Costa Firme: libertad entera y completa para todo su comercio;       supresión de todos derechos de entrada y salida; permiso de cultivar todo lo que dé gusto y vender sus frutos lo mismo; elección del Gobierno a quien quieran dar la preferencia, bajo la  protección eficaz de las Armas Británicas (Academia de la Historia Archivos).

“No será difícil, dice Picton a su Gobierno el 17 de diciembre de 1797, sublevar las provincias españolas de Cumaná y Caracas, cuyo efecto y ejemplo conmoverá su imperio en todo el continente”(Picton to Dundas. P.R.O. Trinidad 1).

Ante este  peligro inminente es notorio el temor de las autoridades españolas en América, en la correspondencia oficial y reservada entre las autoridades metropolitanas establecidas tanto en las islas como en tierra firme. Miguel Herrera, Gobernador de Margarita le escribía al entonces Capitán General de Caracas, Manuel de Guevara y Vasconcelos lo siguiente : "Señor Capitán General en cumplimiento de mi celo por el servicio del Rey, y tranquilidad de sus   posesiones estoy siempre velando las noticias de las Islas, y en  particular, de la de Trinidad de donde me dice un comisionado con fecha de 20 del corriente lo siguiente: “Este Gobierno piensa en hostilizar la Costa Firme, contribuyendo a su levantamiento, para lo cual se espera a Miranda  que ha hecho el proyecto remitiendo unos libritos de 30 hojas, en los que se habla en contra de los Gobiernos, y propone el modo de terminarlos con otra porción de cosas perversas, y de infernales ideas; [...] También me  asegura le ha dicho un confidente mío, que no lo escribe por temor, hay orden del Gobierno Inglés, para ir reuniendo, y dando protección a los prófugos de las cárceles de toda la Costa Firme, y aquellos perseguidos que son los que comunican las noticias que necesitan, y que uno de los más estrechos cargos que se le hacen a Picton es el por qué no trabajó más en la inquietud de estos habitantes para hacer a ellos felices, y por conclusión dice sabe mucho, y que uno de los libritos me lo mandará, pero que hay basto proyecto y que Miranda es el de él". Un librito de 30 hojas, sin duda la Carta de Viscardo. (Margarita 23 agosto 1803), Archivo General de Indias, Estado 71, N. 6, Margarita, 08-23-1803

Se refería a la” Lettre aux Espagnols-Americains” de Juan Pablo Viscardo y Guzmán que, probablemente a instancias de Miranda, se publicó en Filadelfia en 1799. Era uno de los primeros y más ardientes alegatos por la emancipación hispanoamericana que se publicó, y pronto se utilizó como vehículo de propaganda. En una carta a Gual, el 4 de octubre de 1799, Miranda le dió instrucciones para que pidiera al gobernador de Trinidad una copia de ese panfleto, que había enviado con el fin de que circulara por la América del Sur. "Pídaselo Vd., dice el venezolano, y verá allí con cuan sólidos argumentos y evidentes razones nuestro compatriota Viscardo sostiene victoriosamente la Justicia y la belleza de nuestra causal" Cuatro meses más tarde, Gual informó a Miranda que había leído el folleto "con sagrado entusiasmo". (Papier trouvo parmi ceux des Jesuite Rossi addresses an gouvernement anglais en 1797. Mir. MSS., t. XLV).

Mientras tanto el Londres, el venezolano trabó relación con un joven sudamericano lleno de aspiraciones que se encontraba en Inglaterra. En una invitación a comer, escrita probablemente en 1798, John Turnbull expresó la esperanza de que Miranda llevara con él "al Joven caballero de Chile" para poder conversar con él y establecer acaso alguna vinculación comercial. Entre las notas agregadas a la copia, hecha por Miranda, de su protesta de 19 de marzo de 1799 a William Pitt, figura una que dice lo siguiente: "Un Joven que actualmente se encuentra en Londres se encargará voluntariamente de transmitir la decisión que Inglaterra quiera tomar sobre este importante asunto, si tal decisión fuese satisfactoria o importante para sus compatriotas." Junto con ese comentario, se encuentra una explicación de Miranda: "Don Riquelme, nativo de Santiago de Chile, ofreció llevar la decisión a sus compatriotas, pero como no recibí noticias favorables, poco después salió de Londres para regresar a su tierra natal”. (O’Higgins, Epistolario,T.I.p.29.)

En informe del Capitán General al Secretario de Estado el 23 de junio de 1799, acerca de la introducción de impresos subversivos, resalta: “Semejantes papeles son muy útiles para imbuir al vulgo de  opiniones falsas y perjudicialísimas al sistema justo y equitativo del       Gobierno español y de sus leyes, que es lo que desea su autor el Gobernador de Trinidad y el Ministro de Londres” . Indudablemente, que el gobierno de Picton protegía esta propaganda, sin embargo la misma fue obra de algunos venezolanos asilados en la Isla. Como fueron Manuel Gual, Manzanares, Isnardi, etc. Además, de José Caro, enviado como agente de Miranda, y patrocinado por los señores Turnbull & Forbes.

Es en el Oriente de Venezuela  y Caracas donde la prensa clandestina y revolucionaria, hace mayores males al Gobierno Español. Caso que no fue con el Occidente del país, por ejemplo con la isla de Curazao, la cual sólo se ocupaba del contrabando con el continente, y es por esto que ni a Coro ni a Maracaibo llegó material subversivo, por lo que éstas dos ciudades permanecieron fieles a España de una manera incontrastable, siendo la primera escogida por Miranda como punto de desembarco de su expedición.

Trinidad siempre Trinidad, es el punto por excelencia de la conspiración Mirandina al continente suramericano y se mantendrá como señala, intermitente durante los años de Miranda en Londres. 

Miranda en Trinidad

Del Miranda de 1806 a 1807, el que llegara a Trinidad primero triunfante, una celebridad, y luego, en retirada a Inglaterra; el teniente John Sherman expedicionario mirandino hace el siguiente retrato: “Su altura es de unos cinco pies y diez pulgadas, bien proporcionado, fuerte, activo. Es de cutis Moreno; rozagante, lleno de salud; sus ojos color avellana, pero no muy oscuros, penetrantes, vivos, inteligentes, expresivos. Tiene muy Buena dentadura y la cuida mucho. Su nariz es perfecta, más inglesa que romana; el pecho ancho y prominente; el cabello cano largo, atado atrás y empolvado. Sus patillas, canas, son fuertes y abundantes. En todo el conjunto de su rostro se percibe la expresión de tenacidad, de altanería. Sin decir que es elegante, puede decirse que es un hombre de salón. Tiene la costumbre de mondarse los dientes continuamente. Cuando está sentado, no puede estarse quieto, mueve el pie o la mano como llevando el compás con su imaginación siempre activa. Todos los días duerme unos pocos momentos después de la comida, y luego se pasea hasta la hora de retirarse a la cama a media noche. Es un ejemplo de templaza. Comidas malas o escasas no lo hacen levantar la menor queja. No usa bebida. El dulce y el calor, dice son la mejor medicina; el ácido y el frío son el azote de la humanidad. En sus modales es un caballero, un cortesano; se conduce con dignidad y con gracia. Sabe medirse excepto cuando está furioso, y asume el tono y la mirada que quiere.  En general su trato es altivo e imponente; cuando está  disgustado pierde su aplomo, y se impacienta si se le contradice. En la conversación es lógico en el modo de presentar sus ideas; parece no ignorar nada. Su memoria prodigiosa le da al instante nombres, fechas, autoridades….” (John Sherman, Relación Compendiada de la Expedición del General Miranda a Sudamérica y del Juicio y Sentencia a Muerte de Diez de sus oficiales).

A partir de 1802, se generó en Trinidad una estructura cultural heterogénea determinada por la inmersión de culturas segmentadas, que no alcanzaron, en el siglo pasado, un nivel de mestizaje para generar una unidad étnico-nacional. Es el inicio de otra historia, donde van a conformarse dos mundos encontrados, recelosos y distantes entre sí. Para los anglotrinitarios sus vecinos continentales pasaron a constituir el "mundo" de los Españoles, claramente diferenciados de la nueva colonia inglesa. "Esta calificación no sólo se refiere a la presencia activa de percepciones mutuas establecidas históricamente en el Caribe insular entre las poblaciones de áreas de distinta influencia colonial, sino también a la persistencia de elementos ideológico-culturales que se articulan a ellas y que originan imágenes arraigadas en la conciencia colectiva" (Serbín, 1986:25).

A esa Trinidad llega Miranda, en primera instancia, de mayo a julio de 1806 en sus preparativos para reiniciar su expedición al continente, había sufrido una pérdida considerable en la costa venezolana, pero se encontraba en plena ebullición revolucionaria, es invitado de honor en la Casa de Gobierno y el Gobernador Thomas Hislop le concede todos los honores de ilustre visitante.

En este período, Miranda se dedica al entrenamiento de los hombres expedicionarios al igual que a los problemas que se suscitan entre ellos por su calidad de norteamericanos, franceses y “españoles” un sin fin de notas y de obligatorias Ordenes Generales editadas por el Generalísimo indican que ese heterogéneo grupo de hombres era casi imposible disciplinar.

Thomas Hislop

  • > Thomas Hislop. Museo Nacional de Trinidad y Tobago. Foto Gilberto Jaimes-Correa.

Esto hace que Miranda se mantenga entre la Casa de Gobierno y el Leandro, y con la rigidez militar se ve obligado a mantener el orden entre sus hombres. Sin embargo, encuentra tiempo para frecuentar a las familias prominentes de la isla . En este punto citamos a V.S. Naipaul, en su obra “The Loss of el Dorado”: “En Trinidad personas leales a Miranda han muerto, como es el caso de su amigo de infancia Manuel Gual, abandonado por el gobierno de Picton a su suerte.  Miranda recopiló la mayor información de la estada de su compañero, de su compatriota y como un tributo final fue hasta St.Joseph antigua San José de Oruña y solicitó su acta de defunción…”. Luego, más adelante, en la historia de ambos pueblos Naipaul registra: “La muerte de Gual quedó en la historia como uno de los grandes misterios de Trinidad, en 1811 los patriotas venezolanos por su paso a Caracas,  solicitaron la exhumación de los restos de Gual al Gobernador Thomas Hislop, quien se negó a la misma, sin embargo, dejó por sentado que por informes del curador de St. Joseph, el mismo que siete años antes le dió a Miranda el certificado de defunción de Gual, afirmó que Gual no estaba enterrado en el cementerio de esa ciudad como se creía, por lo que Gual había muerto penitente, entonces su cuerpo fue arrojado al Río Caroní…”.   

Con la finalidad de obtener más apoyo inglés y reestructurar su ejército,  Miranda viaja a Barbados donde se encuentra con el Almirante Cochrane, jefe de la escuadra inglesa en las Indias Occidentales. Este le ofrece escoltar el Leandro hasta costas venezolanas, pero le niega ayuda militar. En Trinidad nuevamente, logra captar unos trescientos voluntarios y algunas embarcaciones pequeñas. El 23 de julio le escribe al brigadier general Hislop, quien ha sustituido a Picton como Gobernador de Trinidad: "Las noticias por mí recibidas del Continente colombiano me obligan a intervenir inmediatamente en ayuda de mi querida Patria, la cual o se sacude del yugo de España, o se convierte en desgraciada esclava de Francia, como Holanda y Suiza. Sólo estas consideraciones me fuerzan a abandonar Trinidad, ya que el número de voluntarios que aquí se me han unido dista mucho de corresponder a los objetivos de la importante empresa que tratamos de realizar".

Es en Trinidad donde Miranda hace su proclama…. “Amigos y paisanos: La gloriosa oportunidad ahora se presenta para relevar de la opresión y arbitrariedad de un gobierno a un pueblo que es merecedor de un destino mejor; que debe gozar las bendiciones del más bello país del universo que la providencia bondadosamente le ha dado; pero que está dominado por un despotismo demasiado cruel para que la naturaleza humana pueda soportarlo por más tiempo. Gimiendo bajo sus actuales aflicciones, saluda con los brazos extendidos la noble causa de la libertad y de la independencia y os llama para que toméis parte con él en la buena acción de liberar a vuestros sufridos semejantes. Apresuraos, pues, a juntaros bajo la bandera de uno que tiene la felicidad de llamarse vuestro compatriota, y está resuelto a rescatar su país, y a dar la última gota de su sangre para lograr su felicidad. Un ideal que nunca ha perdido de vista ni por un momento durante su vida. Y ustedes, bravos voluntarios de la isla que han venido noblemente a compartir con nosotros los honores y nuestra prosperidad, apresúrense a seguir a los oficiales, bajo cuyo cuidado han sido entrenados, y que están impacientes por llevarlos a la Victoria y a la prosperidad. El Golfo que Colón descubrió primero y honró con su presencia, podrá ahora ser testigo de las ilustres acciones de vuestros valientes esfuerzos.”

Plano de la zona

El 24 de julio Miranda zarpa de Trinidad comandando el Leandro, escoltado por algunas naves inglesas; el 3 de agosto penetró en el Golfo de Coro, y divide su pequeña fuerza invasora en dos destacamentos. Desembarca en La Vela y, tras un breve tiroteo, derrota a los seiscientos hombres que guardaban la plaza realista.

Registra, el sábado 13 de septiembre de 1806, el periódico Inglés,¨The Statesman¨: fuimos favorecidos ayer con la lectura de una carta de Trinidad traída por el barco Fame, fechada el 14 de agosto. Hablando de la expedición del general Miranda se expresa gran confianza en el éxito de esta empresa. El pueblo estaba ansioso esperando noticias de los aventureros; estaban muy interesados en que el general Miranda tomará con él, de la isla, más de doscientos cincuenta voluntarios, algunos de los cuales, hijos y parientes de respetables comerciantes residentes en Trinidad.

Es por todos conocidos la suerte de Miranda en Coro, sin apoyo, sin refuerzos, sin un pueblo que lo respalde, tal vez por aquello que mencionamos anteriormente de no haber recibido prensa subversiva que les presentara otro porvenir fuera de la excomunión, estratégicamente se ve obligado a reembarcarse en el Leandro.

El 13 de diciembre de 1806 se dirige el Leandro, escoltado por naves inglesas, a Aruba, para ese momento posesión holandesa. Miranda consideró entonces la posibilidad de tomar la Isla, en consideración de que Holanda estaba ocupada por Napoleón. Le escribe al almirante Cochrane, pero éste, en vez de enviarle refuerzos, le ordena que abandone Aruba con sus voluntarios, y se marche a Trinidad."... Viéndose abandonado por el almirante inglés, quien le había prometido poderosa ayuda, tomó la resolución de regresar a Trinidad, donde fue objeto de crueles burlas por parte de los generales ingleses que se habían mofado de él, así como por las personas que le habían hecho la corte más rastrera cuando creyeron que sería pronto, jefe de un nuevo Estado" (Dauxion, 1967:216).

En su libro “History of the Adventures and sufferings of Moses Smith”, Moses Smith relata: “ Los libertadores llegaron a Trinidad, cabizbajos en desgracias, sus banderas e uniformes, amarillo, azul y rojo, que usaron con orgullo, como Colombianos, mostraban su derrota, sin embargo, fueron recibidos como hombres dignos de la libertad, en esa isla”.

The Statesman, registra en su entrega del 16 de febrero la permanencia de Miranda en Trinidad y “las esperanzas de un Nuevo intento”. En fecha 28 de febrero, el mismo The Statesman trae la llegada de Miranda a Barbados. Sin embargo, otros periódicos de Londres del mes de marzo confirman la permanencia de Miranda en Trinidad y precisan su domicilio en la casa de campo del general Hislop. Una nueva información, tomada de un periódico de Trinidad el 28 de febrero, corrobora la anterior y explica que el general Miranda continúa acosado por sus acreedores y que el gobierno de la isla persiste en brindarle protección.

Entretanto, Miranda por las deudas pendientes con sus voluntarios, decide vender el "Leandro" en Puerto España a John B. Littlepage y William Dickinson. Ya en conocimiento de los dos fallidos intentos ingleses por posesionarse de Montevideo y Buenos Aires, el 9 de marzo de 1807 le escribe al ministro de Hacienda británico, Lord Vansittart: "La reciente catástrofe de Buenos Aires debe hacer ver al Gobierno Inglés todo lo absurda que es su idea de conquista Sudamericana. Yo no me equivoco en lo que respecta a esta cuestión, ni en lo que respecta a la facilidad con que puede penetrarse en esos países, si la independencia y la libertad de sus habitantes constituye el objetivo fundamental de tal empresa".

Ya no en la Casa de Gobierno en Puerto España, Miranda se traslada a la hacienda del Almirante Cochrane gerenciada por el Teniente Alexander Brialy. Por diferencias con el citado Teniente y después del episodio de  ¨Buenos Aires¨,  pasa a una posada, de nombre McGregor destinada para los oficiales de la Armada Inglesa, cerca al puerto, ubicada al lado de las Barracas Militares donde meses antes había entrenado a sus hombres para la segunda expedición. Es su amigo Mr. Joseph Lambot, de la familia De Gourville, familia hacendada   y de mucho prestigio en la Isla, quien le extiende  una mano y lo hospeda en su hacienda  al norte de la ciudad a una milla de distancia del puerto, donde  pasó el resto de su estada  en la Isla.

Miranda, espera y escribe,  y sobre todo se relaciona  con los habitantes  de la Isla, sigue con su costumbre de visitar cárceles  y fortalezas, entre ellas  el recién  construido ¨Fort George¨ a dispensas  del Gobernador Hislop, quien, aunque distante en forma oficial, no lo desampara  de manera personal.  Tal es el prestigio de tan admirable ser humano como fue Francisco de Miranda, que aún lo sucedido  irradiaba admiración y respeto. En los  ¨Archivos del General  Miranda¨, el lector encontrará  un sin numero de misivas  del inagotable Miranda desde Trinidad siempre invocando la libertad  del continente.

 Por diez meses, Miranda esperó siempre una señal tanto de un lado como del otro del Golfo de la Desolación…del Golfo de Paria…..Sin embargo, la Divinidad le había destinado un momento más glorioso en 1811.

El 24 de octubre de 1807, Miranda,  abandona Trinidad para dirigirse a Londres. En  Puerto España, deja atrás municiones, armas  y cuatro baules de ropa, que luego reclamaría  en 1808 por Memorando al Gobierno Inglés, a razón de haber perdido todo en el fuego de esa ciudad en el citado año.

Puerto España, Noviembre de 2008

 

  • Bibliografía:

    -V.S. Naipaul

    “The Loss of El Dorado”;1969.
    -John Sherman
    Relación Compendiada de la Expedición del General Miranda a Sudamérica y del Juicio y Sentencia a Muerte de Diez de sus oficiales.1808 Testigos Norteamericanos de la Expedición de Miranda; 1992.
    -Miranda’s Expedition;
    The Atlantic Monthly. Volume 5, Issue 31, May 1860.
    -Jesus Rosas Marcano
    El times de Londres y la expedición de Miranda a Venezuela (1806) materiales de investigación y consideraciones sobre la prensa inglesa en la época; universidad Central de Venezuela Caracas 1964.
    -Edgardo Mondolfi
    Testigos norteamericanos de la expedición de Miranda; monte Ávila Editores, 1992.
    -Olga J. Mavrogordato
    Voices in the Street, Port of Spain, 1987.
    -Francisco de Miranda
    América Espera; Biblioteca Ayacucho
    -William Spence Robertson
    La Vida de Miranda, Caracas 1982
    -V.S. Naipaul
    A Way in the World,New York 1995
    -Archivo del General Miranda
    Negociaciones tomos XV hasta XXIII, La Habana,1930-1950
    -Funk and Wagnalls
    Forjadores de Norteamerica, Buenos Aires, tomo II 1962
    -Gerard Besson
    The Book of Trinidad, Port of Spain 1992
    -Pedro Grases
    Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y Colombia, Caracas 1983
    -J.M.Siso Martínez
    El paisaje Histórico de Don Francisco de Miranda, Caracas 1966
    -E.L Joseh
    History of Trinidad, Port of Spain 1838
    -Miriam Blanco-Fombona de Hood
    El Enigma de Sarah Andrews, Esposa de Francisco de Miranda, Caracas 1981
    -Venezuela Analítica
    -National Archive of Trinidad and Tobago
    -National Library of Trinidad and Tobago
    -Supreme Court Library of Trinidad and Tobago

 

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