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El mosquete en la batalla de Trafalgar. ¿Quién mató a Nelson?.

Por José A. García Merino
El porqué del título

Sencillamente porque este arma de fuego tuvo un importante papel en la Batalla de Trafalgar. Fue el arma utilizada de forma casual y accidental de la muerte del almirante Horatio Nelson, que mandaba la escuadra inglesa, y a su vez, fue el arma usada por dos marineros del Victory como vengadores, quienes aseguran haber sido ellos los que mataron al tirador francés que disparo sobre Nelson. Y ese importante papel que jugaron dos disparos de mosquete, uno de cada bando, han trascendido en el tiempo y hoy en día, 200 años después, se sigue hablando sobre el tema debido a que no se tiene ninguna certeza sobre la identidad del primer tirador, el francés y se cuestiona la autoría de los segundos.

Los hechos

El día 21 de Octubre de 1805 tuvo lugar la Batalla de Trafalgar, en aguas del cabo de este nombre situado en la costa atlántica, al sur de Cádiz, en el sudoeste de España, entre las ensenadas de Coníl y Barbate, que forma un pequeño promontorio arenoso de unos 20 metros de altura sobre el nivel del mar, en sus inmediaciones existen diversos yacimientos arqueológicos como una factoría romana de salazones y un asentamiento hispano-musulmán. Los romanos lo llamaron Promontorium Junonis, y los árabes Taraf el agar, que significa "monte de la cueva", y de donde deriva su actual nombre.

La batalla se desarrollo en aguas con una profundidad de 43 m., estando los navíos a una distancia de la costa entre 8 y 10 millas (14,8 y 18,5 km) y más cerca de Roche y Coníl que de Trafalgar; cuando sobre las 1800 hs. finalizó la batalla los navíos se habían aproximado a la costa estando a una distancia de solo 1,6 millas (unos 3 km) y navegando sobre un fondo arenoso de unos 20 m. (Datos de la obra "Trafalgar", de J. Cayuela y A. Pozuelo, pag. 441, valores referidos a millas marinas de 1.853,18 m.)

Situación geografica del Cabo de Trafalgar

  • Situación geográfica del Cabo de Trafalgar. Imagen de Google Maps.

Sobre las 1325 horas el almirante Nelson recibió un plomazo que le penetró por el hombro izquierdo, le atravesó el pulmón de ese lado, fracturo la 2ª y 3ª costilla, perforó un ramal de la arteria pulmonar y se alojo en la columna vertebral a la altura de la 6ª vértebra dorsal, produciendole una progresiva paralización general, muriendo a las 1630 horas debido al neumotorax que se le produjo.

Situación de Nelson al comenzar la batalla

No hay unanimidad entre los historiadores y estudiosos de la batalla en determinar cual era el lugar que ocupaba Nelson cuando recibió el mortal disparo. Según unos se encontraba en el combés del navío al pie de palo mayor, lo que no parece normal y lógico para el almirante de la flota por inusual y otros lo sitúan en la toldilla del alcazar, lo que parece más natural y según otros Nelson estaba en la cubierta principal del "Victory" desde primera hora de la mañana.

Los párrafos en cursiva estan extraídos de la Crónica Naval de la Royal Navy perteneciente al año 1806 sobre lo acontecido a bordo del "Victory" en la mañana del 21 de octubre de 1805 y, particularmente, las últimas horas de vida del almirante Nelson (texto facilitado por D. Miguel Ángel García y D. Pedro Amado).

  • “Llevaba el mismo atuendo que se había puesto desde su salida de Portsmouth. La casaca no era nueva pero, sobre su pecho izquierdo llevaba bordadas las cuatro órdenes de caballería que poseía. El cirujano Beatty, en representación de varios oficiales, comunicó a los dos Scotts (reverendo y secretario público de Nelson) su deseo de que alguien podría sugerir a su Señoría que cubriese sus condecoraciones con un pañuelo. Se creía que el enemigo tenía tiradores dispersados por sus barcos y posiblemente francotiradores en las cofas. Tanto el secretario público como el privado de Nelson estaban seguros de que su señoría se enojaría si alguien quedó en sus inmediaciones, pero Nelson estaba ocupado dando instrucciones a los capitanes de fragata y minutos antes de que el enemigo abriese fuego ordenó a todos que fuesen a sus puestos. Finalmente, el capitán Hardy dijo a Nelson que sus condecoraciones podrían llamar la atención, con lo que Nelson estuvo de acuerdo y replicó ¡Ya es tarde para cambiarme de casaca!.

  • En medio de la acción, Nelson paseaba junto a Hardy en la cubierta, cuando, a la altura de la escotilla, mirando hacia la popa, una bala procedente de la cofa de mesana del Redoutable, en ese momento a unas quince yardas, alcanzó a Nelson. La bala entró por la charretera izquierda hasta el pecho. El almirante cayó de bruces sobre la cubierta. Hardy estaba a unos pasos a la derecha de Nelson. Cuando el capitán se giró, vio al sargento mayor de marines Secker con dos guarda marinas levantándolo del suelo. Había caído en el mismo sitio donde hacía breves instantes su secretario público Scott había sido partido en dos por un cañonazo, ante lo que Nelson había preguntado “es ése el pobre Scott?”. La ropa de Nelson estaba embadurnada por la sangre de Scott, todavía fresca sobre la cubierta. Hardy deseó que la herida no fuese grave, a lo que Nelson apostilló “lo han conseguido, Hardy”, “espero que no”, dijo Hardy, “sí”, concluyó Nelson “me ha atravesado la espina dorsal”.

El plomazo fue disparado por un tripulante (marino o infante de marina, se ignora) del navío francés "Redoutable" desde la cofa del palo mesana, muy posiblemente.

Los comandantes de navío tanto franceses como españoles solían situar tiradores seleccionados en las cofas de los buques para disparar sobre los tripulantes enemigos del navío contrario y especialmente sobre sus jefes y oficiales como era norma habitual en escaramuzas y refriegas contra tropas enemigas pues es sabido que muerto el jefe u oficial que manda la tropa y dirige el combate los hombres bajo su mando quedan indecisos y sin dirección y son fácilmente vulnerables. Sin embargo en los navíos y flotas que mandaba Nelson este se negaba a tal práctica pues tenia miedo a que la chispa de un mosquete pudiera incendiar el velamen y consideraba peligroso el situar pólvora y elementos explosivos en las cofas.

Aparición de los primeros mosquetes

En el siglo XVI aparecen los primeros mosquetes, armas de 1,5 m. de largo, de 4,5 a 6 kg. de peso, de ánima lisa, de avancarga (carga por la boca), que utilizaban polvora negra y que precisaban apoyarse en una horquilla para que el tirador pudiera apuntar y efectuar el disparo, utilizando un "sistema de mecha", en los que se servía de un brazo articulado en cuyo extremo se ajustaba una mecha de combustión lenta que al aproximarse a la cazoleta producía el disparo.

Con el transcurso del tiempo estos primitivos mosquetes fueron evolucionando hacia los mosquetes con sistema de encendido conocido generalmente como sistema de llave de chispa.

Este mecanismo consiste en una pieza denominada pie de gato o martillo, que sostiene por medio de una morsa una piedra de sílex o pedernal, que al raspar, impulsado por un muelle, sobre una superficie plana denominada rastrillo, produce chispas que encienden una pólvora de grano fino contenida en un receptáculo denominado cazoleta, éste fuego, a su vez, se transmite por intermedio de un orificio llamado oído al interior del cañón y enciende la carga de pólvora de grano más grueso que produce el disparo del arma.

Gráfico con las partes de una llave de chispa de un mosquete

  • Diagrama de la llave de chispa de un mosquete francés, similar a cualquier otra
    Imagen tomada de http://www.corsarios.tierracelta.com.ar.armamento.htm

Fotografía de la llave de chispa de un mosquete

  • Detalle de la llave de chispa de un mosquete inglés Brown Bess, modelo Tower
    Imagen tomada de http://www.corsarios.tierracelta.com.ar.armamento.htm

Afirmaciones del doctor Lenk, Director del Museo Real de Armas de Estocolmo y máxima autoridad en este tipo de llave que fueran vertidas en su obra "La llave de chispa y su desarrollo" publicada en 1939, sitúan su creación entre los años 1610 y 1615.

Los más utilizados fueron los sistemas "a la francesa", fue inventada por el francés Marin Le Bourgeoys, en Lisieux, Normandía, generalizado en la mayoría del continente europeo y las Islas Británicas. Un armero radicado en Madrid construyó una ingeniosa simplificación del primitivo sistema de disparo que por la forma peculiar del diente de disparo se llamó a esta llave "de patilla", "de miquelete" o "a la española", generalizado en las Penínsulas Ibérica e Itálica), y combinaciones de éstos que daban origen a diversos modelos y estilos regionales. Este sistema tenía la ventaja - debido a la potencia del muelle, al frotar con el rastrillo profundamente ranurado y al ángulo de ataque - de permitir el uso de un pedernal prácticamente en bruto. En la versión de la llave "a la francesa" la piedra tenía que estar minuciosamente tallada. Era un sistema barato pero menos fiable que el de la llave española. Cien años después muchos oficiales franceses del ejército de Napoleón venidos a España cambiaron las llaves de sus pistolas por considerar el sistema español más seguro. Poco se sabe de Marín Le Bourgeoys, desconociéndose la fecha de su nacimiento, no así la de su muerte acaecida en 1634. Se sabe que fue ayuda de cámara de Louis XIII de Francia, para quien fabricó varias piezas. En el Museo del Hermitage en Leningrado, se encuentra un fusil de chispa fechado por el Dr. Lenk en 1610 y en que aparece el nombre de Le Bourgeoys en la platina.

Con ligeras variaciones de unos países a otros se implantaron los modelos de llaves de chispa en los mosquetes con los que equipar a sus ejércitos, así el Profesor de Historia D. Jorge Hugo Pedemonte Méndez cita en un artículo publicado en Internet toda una serie de tipos de llaves de chispa y de su posterior evolución hacia la rueda, tales como: Llave de chispa inglesa, morisca, de sílex, de anselmo, de calzo atrás, de rueda alemana, de rueda a la portuguesa, de rueda de Ripoll, de a la florentina, a la romana, de rueda de tschinke, española, etc.

Bajo este extenso período todos los tipos de armas largas o cortas, militares o civiles, adoptan la llave de chispa. Con ella nacieron el Brown Bess inglés, el Charleville francés, el Kentucky americano y muchos otros, sin dejar de lado la multitud de intentos de rayado interno de los cañones, seguido por el "sistema de rueda", mucho más seguro pero más caro que el anterior, en donde un pié de gato ponía en contácto el pedernal con una rueda de superficie áspera que al girar producía las chispas que iniciaban el disparo, algo parecido a los encededores de hoy en día. De aquí se pasó a los primeros sistemas de chispa como el "snauphance" y otros, para terminar en los ya descritos " a la francesa" y "miguelete" con sus variantes.

Proceso de carga del mosquete

Para cargarlo había que realizar una complicada maniobra de hasta veinte movimientos consecutivos y requería durante la instrucción de los reclutas, tanto infantes como marinos, la repetición de estos hasta que pudieran ser realizados instintivamente en medio de la tensión y confusión del combate.

El soldado montaba el arma, descubriendo la cazoleta de la llave de chispa; luego extraía de una cartuchera colgada en bandolera un cartucho (llevaba unos sesenta); éste se componía de una bolsita cilíndrica de papel que contenía entre 12 y 15 gr. de pólvora negra y una bala esférica de plomo de unos 30 gramos de peso y unos 17,5 mm. de calibre (diámetro), y le quitaba la tapa con los dientes. A continuación, ponía horizontal el fusil y depositaba una pequeña cantidad de la pólvora del propio cartucho en la cazoleta, que se cubría con la cobija para evitar que se derramara, introducía el resto en el fondo del cañón con ayuda de una baqueta. Luego escupía la bala (que mantenía en la boca con la tapa del cartucho) dentro del cañón y volvía a utilizar la baqueta para apretar el proyectil contra la carga de pólvora. Al accionar el gatillo, una chispa encendía el explosivo de la cazoleta que, a su vez, detonaba la del cañón.

Tomaba por lo menos un minuto recargar el arma después de cada disparo y los soldados tenían que estar de pie para recargar.

Fallos en el proceso de carga

Muchas cosas podían ir mal en este proceso de carga, sobre todo si el soldado no estaba bien entrenado. Podía, por ejemplo, derramar la pólvora de la cazoleta, con lo que las chispas del pedernal no tendrían donde prender; podía, en la confusión del combate, meter dos o más cartuchos, y reventar el cañón; podía -y esto era frecuente- olvidarse de sacar la baqueta, y dispararla junto con la bala, con lo que el fusil quedaba inutilizado. Por eso se exigía siempre reintroducir la baqueta en el baquetero a cada disparo, pues si se clavaba en el suelo un súbito movimiento de la unidad podía hacer que se olvidara. Además de los errores, los fallos mecánicos eran frecuentes: si el tiempo era lluvioso, el pedernal podía no inflamar la pólvora húmeda; si el sílex no estaba adecuadamente tallado o colocado no saltarían chispas (la robusta llave de "miguelete" española permitía que funcionara casi cualquier trozo de sílex); el oído, muy estrecho, podía obstruirse...

Problemas que daban los mosquetes

La pólvora negra que se utilizaba quemaba mal, dejaba escapar nubes de humo que denunciaban dónde se hallaba el tirador y con los restos de la combustión y del papel de los cartuchos, el cañón acababa por obstruirse. En sus memorias, Jean-Roch Coignet, soldado de Napoleón, ofrece una solución de campo para este último problema: orinar en el interior del cañón, verter pólvora suelta y quemarla.

En estas condiciones, el disparo fallaba una de cada seis veces en condiciones ideales, y una de cada cuatro o peor en tiempo húmedo o en combates prolongados. Los frágiles cartuchos de papel absorbían la humedad. Aun con tiempo seco fallaban tres de cada diez tiros.

Con la cápsula de fulminante, se obtuvo un mosquete que fallaba tan sólo cinco veces de cada mil. La certeza del tiro fue mejorada con el estriado del alma del arma.

Además, el retroceso era brutal y podía dislocar el hombro: algunos soldados derramaban algo de la pólvora del cartucho, lo que disminuía el retroceso, pero acortaba drásticamente el alcance. Por todo ello era tan importante la primera descarga, cuando los fusiles estaban limpios, bien cargados, y no había humo que limitara o impidiera ha visibilidad.

El ánima lisa y la forma irregular del proyectil convertían el mosquete en un arma de tiro poco certero y las armas eran lentas y difíciles de manejar.

Eficacia del mosquete

¿Cuál era la eficacia real de un mosquete? Muy relativa. Carente de rayado en el ánima, los mosquetes no llevaban nada que permitiera tomar puntería, la muesca metálica que presentan la mayoría sobre el cañón solo sirve para enganchar una bayoneta de unos 40 cm. de largo, que no se usaban en la marina.

A los reclutas no se les instruía para hacer blanco apuntando, simplemente orientaban el mosquete en la dirección general del enemigo y disparaban a bulto, la trayectoria de la bala era imprecisa y en condiciones de combate era imposible apuntar bien. Aunque el alcance teórico efectivo era de unos 200 metros, a más de 75 el tiro individual suponía desperdiciar munición. A más de 200 metros, el fuego de fusilería normal era ineficaz incluso en descargas masivas. La única forma de asegurar una cierta eficacia era agrupando una gran densidad de fusiles en un frente reducido, disparar en descargas lo más cerradas posible y a la menor distancia que permitieran los nervios de los soldados: "cuando se vea el blanco de sus ojos", decían sus oficiales, indicando más o menos la distancia a la que se debía disparar para conseguir un disparo útil y certero. Esta es la otra razón para las cerradas formaciones del siglo XVIII y principios del XIX: asegurar una cierta eficacia en el tiro de un arma inherentemente imprecisa.

Se calculaba que sólo de un 0,2% al 0,5% del total de balas disparadas en una batalla daba en algún blanco, y que para matar a un hombre era necesario "dispararle siete veces su peso en plomo". Sólo por esa ineficacia podían tener ciertas garantías de avanzar y sobrevivir las compactas formaciones tácticas del período.

Recuerdese que en las batallas terrestres se marchaba marcando el paso, con las banderas ondeando al frente, con música de tambores y pífanos y que los uniformes de los ejércitos eran de lo más llamativos, siendo así que a las tropas inglesas en la Guerra de la Independencia Americana les llamaban "los casacas rojas".

No es pues de extrañar que en estas condiciones, en 1792, el teniente coronel inglés Lee, del 44 Regimiento, propusiera seriamente la reintroducción del arco largo con argumentos sensatos: era más barato que el fusil, no más impreciso, tenía un alcance eficaz similar, no producía humo, causaba graves heridas en enemigos sin armadura y su cadencia de tiro era de cuatro a seis veces más rápida.

Sin embargo, el arquero necesitaba más espacio que el fusilero, un viento fuerte inutilizaba las flechas, y sobre todo costaba años entrenar a un arquero eficiente, mientras que los movimientos para el manejo del fusil podían enseñarse, mal que bien, en horas o días.

El gran calibre (unas seis veces mayor que el moderno), peso y maleabilidad de las balas de plomo, unidos a la baja velocidad del proyectil (unos 320 m/s.), hacían que este arma tuviera un gran poder de detención y que causara heridas terribles. Además, los bajos niveles higiénicos, la práctica inexistencia de servicios médicos competentes y la inexistencia de antibióticos hacían que cualquier herida resultara peligrosa, por leve que fuera, y que la amputación de miembros sobre la marcha fuera el tratamiento de urgencia usual.

Pero su alcance era de apenas 100 metros.

Calibre del mosquete, su medición

El calibre de los mosquetes se puede medir de cuatro maneras diferentes:

  • - Por el diámetro del ánima del cañón en fracciones o décimas y centésimas de pulgada;
    - Por el diámetro del ánima del cañón en milímetros; como en los cañones de artillería.
    - Por la cantidad de balas en su peso de plomo para conformar una libra de peso inglés.
    - Por la cantidad de balas de plomo para conformar un kilo de peso, medida utilizada en Francia, Bélgica, Alemania y otros estados influenciados por el dominio de Napoleón.

Mosquete francés

El modelo francés de mosquete de pedernal de "1777 Corrigé An IX" fue modificado y adoptado, siendo el arma básica de las tropas napoleónicas.

El mosquete tenia una longitud de 1515 mm., con una longitud del cañón de 1140 mm. de largo, sin punto de mira, pesaba de 6 a 7 kg. y se le podía adaptar una bayoneta de hasta 40 cm. de longitud, que una vez montada convertía al mosquete o fusil en una pica y resultaba eficaz contra una carga de caballería. El mosquete disparaba un proyectil de plomo que pesaba unos 30 gr.

Estos mosquetes, a diferencia de los británicos, estaban fabricados en factorías estatales, dependientes de la Corona, establecidas en Meuberge, St. Etienne y Charleville, esta última la más conocida, lo que dio origen a que estos modelos de mosquetes se los llamara vulgarmente Charleville. Existió además una cuarta fábrica de armas, de Tulle, que si bien fabricaba armas civiles, tuvo por encargo real el de fabricar mosquetes para abastecer a la Marina Real de Francia y sus fuerzas de infantería, bajo cuyo resguardo estaban las colonias francesas de América y las Indias. España, Italia y los estados europeos que estaban constituidos por monarquías enlazadas con los Borbones adoptaron los modelos franceses o variantes de los mismos construidos localmente.

Mosquetes del ejercito francés
(Imagenes tomadas de la página http://www.militaryheritage.com):

Mosquete frances de infantería modelo 1717

  • Mosquete francés de infantería modelo 1717

Mosquete frances de infanteria modelo 1728

  • Mosquete francés de infantería modelo 1728

Mosquete frances de infanteria modelo Charleville año 1766

  • Mosquete francés de infantería modelo Charleville año 1766
El rifle o fusil

Con el paso del tiempo y ante la escasa eficacia del mosquete se mejoro la misma mediante un rayado helicoidal del anima. El mosquete rayado paso a denominarse fusil o rifle.

El rayado le imprime a la bala una rotación sobre su propio eje que estabiliza al proyectil en su trayectoria, haciendo al disparo mucho más preciso que el efectuado con mosquete.

El rayado del cañón comenzó a desarrollarse en el centro y norte de Europa, a mediados del siglo XVI. Se hizo célebre en estos trabajos la región de Prusia. De ahí partieron varios inmigrantes con rumbo a Norteamérica, llevando consigo sus rifles de caza. Estos colonos tomaron partido por la Independencia de Estados Unidos y desde el inicio de las hostilidades en 1776, demostraron la utilidad del disparo preciso.

Un aspecto interesante del mosquete rayado era que normalmente tenía un cañón más corto. Eso les permitió a los fusileros cargar y disparar el arma de rodillas o tumbados.

Mosquete inglés

El Reino Unido puso en funciones el Mosquete del Rey conocido como "Brown Bess", utilizado ampliamente por todas las fuerzas del Reino Unido en una amplia variedad de modelos. Estos mosquetes estaban fabricados por armeros y talleres particulares situados mayormente en la región de Birmingham, bajo especificaciones estrictas de una oficina del gobierno británico denominada "Junta de Ordenanza", ente gubernamental creado para abastecer de armas y materiales a las tropas de Su Majestad, lotes con las distintas partes que necesitaban para las armas: cañones, llaves, baquetas, etc., construidas bajo la supervisión de encargados de la Junta, según sus propias normas.

Nace así una familia de mosquetes que armaría a los ejércitos británicos hasta la década de 1830. Con distintas variantes y modificaciones, se reconocen tres modelos principales: "Long Land Pattern", "Short Land Pattern", e "India Pattern", y los modelos secundarios "Sea Service", "Marine o Militia" y "New Land Service".

Pero de todos estos modelos de mosquetes ingleses solo nos fijaremos en dos de ellos.

Primer modelo de mosquete ingles Brown Bess versión de 1756

  • Primer modelo de mosquete inglés Brown Bess versión de 1756. Imagen tomada de la página http://www.militaryhertitage.com
Mosquete inglés modelo Sea Service

Durante la primera mitad del siglo XVIII, la Royal Navy utilizó un mosquete denominado "Sea Service" (Servicio Marítimo). Este arma estaba construida con madera de haya o roble, tenia la llave plana y sin delinear, del modelo antiguo, con cazoleta y tornillo base del rastrillo separados. El martillo era plano y de tipo "cerrado", y la contra platina era plana. Utilizaba las viejas baquetas de madera, ya que al parecer se tuvo que aprovechar un stock de guías para este tipo de baqueta, al tiempo que resultaban más resistentes a la corrosión del mar que las de hierro. No poseía anillas para la correa, los metales del arma estaban simplificados y muchas veces se utilizaron piezas de desguace. El cañón era de 42" (1,0668 m.) y no tenia guión de ajuste para la bayoneta, al no considerarse necesaria este arma a bordo (a partir de 1752 y por requerimiento del Almirantazgo, se empiezan a construir los cañones para este modelo con guión). Existieron modelos con cañón de solo 26" (0,6604 m.), mucho más manejables en los limitados espacios de un buque.

Mosquete inglés Marine o Militia

El restablecimiento de los "Marines" (1755) y la creación de la Milicia (1757), llevo a la incorporación de un modelo conocido como "Marine or Militia" (Marina ó Milicia). Se construyó con cañón de 42" (1,0668 m.), llave de cara redondeada (round face), contraplatina plana (se utilizaron las mismas que en el "Sea Service"), y en los primeros modelos con baquetas de madera, para posteriormente cambiarlas por las de metal.

Estas armas se distinguen básicamente por tener grabado en el cañón el nombre del Condado origen de la milicia ("Bucks", "Westmoreland", etc.), seguido de una "M" mayúscula (por "Militia").

Arma de inferior calidad que la serie “Land Pattern”, pero superior a los "Sea Service", se fabricó hasta 1775, año en que fue reemplazada definitivamente por el "Short Land Pattern".

Mosquete de la  Royal Navy, modelo  Sea Service Bess de  1778 a 1815

  • Mosquete de la Royal Navy, modelo Sea Service Bess de 1778 a 1815. Imagen tomada de la página http://www.militaryhertitage.com

Es decir, que aunque cambiemos de nación, las características balísticas de las armas eran muy similares. Las mayores diferencias estaban en las llaves que usaban, pero también en esto es posible comparar ya que el mecanismo de ignición en todos los mosquetes era el mismo: llave que lleva una piedra de sílex que al caer raspa una pieza metálica (rastrillo), hace saltar chispa, que cae sobre la cazoleta, en la que se ha depositado un poco de pólvora para provocar que al caer la chispa se prenda y salte la llama.

  • Sintesis de los artículos aparecidos en Internet de D. Fernando Quesada Sanz, para "La aventura de la historia" (marzo, nº 5), y de D. Sven Lindquist en "La Insignia" <http://www.lainsignia.org>, noviembre del 2004, igualmente de D. Marcelo San Martín en "Historia de los Brown Bess".

 

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