La batalla naval del 6 de agosto de 1621 de la escuadra de Don Fabrique de Toledo contra otra holandesa

El advenimiento al trono de Felipe IV (31 de marzo de 1621) coincidió con el fin de la tregua de los doce años alcanzada entre España y Holanda merced a las acertadas gestiones del duque de Lerma. Como el conde de Olivares consideró entonces que la libertad de comercio establecida por el tratado era más dañina para España que la propia guerra, decidió abrir las hostilidades con el beneplácito del Consejo de Guerra.

Pintura sobre la batalla

  • Pintura sobre esta batalla del Museo Naval de Madrid, de autor desconocido. Don Fabrique, otro de nuestros valerosos y grandes almirantes casi desconocidos, atacó en esta ocasión, con una fuerza de seis navíos y dos pataches, a un convoy holandés, compuesto de una treintena de buques de guerra y mercantes, logrando hundir a cinco navíos y apresar otros dos sin ninguna pérdida por parte de su escuadra.

Conocida en Madrid la aproximación hacia el estrecho de Gibraltar de las naves de comercio holandesas, que venían de Levante en viaje de regreso a su patria, se ordenó interceptarlas, reuniendo en el saco de Cádiz la escuadra del Estrecho al mando de Juan Fajardo; la de Portugal, del almirante Martín de Vallecilla, y la de las Cuatro Villas, a cargo de Francisco Acevedo. Sin embargo, estas fuerzas no llegaron a tiempo a la cita y tuvo que encargarse de la función la Armada del Mar Océano de D. Fabrique de Toledo, que salió de Cádiz el 6 de agosto de 1621, con escaso número de naos.

Lo que acaeció se relata en el impreso que presentamos, publicado poco después de los hechos, que además de ser testimonio histórico de un hecho de relevancia naval constituye una prueba inequívoca de que la España de entonces no vivía de espaldas al mar.

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Documento 3

Documento 4