Domingo , 11 diciembre 2016
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Apresamiento a base de “cócteles molotov”

Jabeque español

Los frascos de fuego eran unas terribles armas utilizadas muy a menudo por la Real Armada, y sobre todo por nuestros corsarios. Estos frascos eran simples recipientes de cristal con una mecha y rellenos de productos incendiarios que se utilizaban al uso de los contemporáneos “cócteles molotov”, produciendo a bordo de los buques enemigos espantosos estragos. Nuestros amigos los ingleses lo probaron más de una vez. Sirva como ejemplo este caso:

El 28 de agosto de 1746 salieron de La Habana dos Jabeques de la Compañía de la Habana, mandados por don Juan de Cañas a recorrer la costa del Sur de la isla y recalando sobre la de Jamaica, a tres leguas, encontraron y apresaron una gran fragata inglesa mercante del porte de 30 cañones de pequeño calibre, con 450 toneles de aguardiente, otros tantos de azúcar, porción de tablones de caoba, frutos y nueve negros esclavos. Tras poner una tripulación de presa la despacharon a La Habana mientras ambos jabeques seguían su patrulla.

Sobre el puerto de Savaba, en la misma Jamaica, encontraron un paquebot de guerra inglés. Se trataba del guardacostas de Jamaica con 16 cañones montados. Los jabeques de inmediato le dieron caza y a media legua de la costa, y tras izar las banderas, comenzaron a batirle a cañón. Esto duró unas dos horas, pero viendo el comandante Cañas que así no le iban a poder doblegar optó por resolver la situación al abordaje. Ya sabéis, si Mahoma no va a la montaña…

Los jabeques hábilmente se abordaron por popa y proa, con tanta intrepidez que lograron meter a bordo del paquebot hasta 200 hombres, con sable y pistola en mano. Pero a bordo del buque inglés había 136 hombres que se dispusieron a rechazar a los españoles. Fue tanto su empeño que durante casi dos horas aguantaron en cubierta. Así que desde los jabeques se empezaron a tirar los mencionados frascos de fuego y a los ingleses, a consecuencia de esto y del daño de los asaltantes, no les quedó más remedio que retirarse a la bodega.

Hubiera sido complicado rendir a los ingleses que se habían hecho fuertes ahí abajo, pero nuevamente se pusieron los españoles a lanzar frascos de fuego por las escotillas, lo que les acabó por decidirse a la rendición.

Había sido una escabechina. De los 136 tripulantes ingleses murieron en la acción, o estaban mortalmente heridos, unos cien hombres, entre ellos los oficiales y el capitán. Los españoles tuvieron 5 muertos y 15 heridos. Concluida la función y receloso el comandante español de ser perseguido, ya que desde la cercana costa enemiga se hacían señales, resolvió acertadamente retirarse a la Habana. Antes envió a los supervivientes ingleses en la lancha del paquebot a la costa. Supongo que el capitán Cañas comprendería que ya habían tenido bastante como para encimar hacerlos prisioneros y los dejó ir.

Al mismo tiempo, con su presa, se fueron del lugar. En el viaje aun tendrían tiempo, y ánimos, de apresar otra fragata inglesa de 16 cañones, cargada de azúcar, algodón y aguardiente.

  • Fuente: Gaceta de Madrid
  • Imagen: Jabeque de comercio español Antonieta, de Louis Roux (1817-1903)

Por Todo a babor

Me llamo Juan y soy el administrador de Todo a babor. Llevo desde 2003 dando a conocer la historia naval, de una forma divulgativa, sin pretensiones de ningún tipo y tratando de hacerlo de la manera más amena posible.

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