Martes , 6 diciembre 2016
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El combate del navío San Francisco de Asís y cuatro fragatas británicas

Navío San Francisco de Asis, combatiendo contra cuatro fragatas británicas

Vamos contar en esta ocasión la historia de lo que nos cuenta un cuadro del Museo Naval de Madrid. Magnífico lugar por cierto, cuya visita siempre recomendamos.

El cuadro representa el combate que sostuvo el 25 de enero de 1797 el navío español de 74 cañones San Francisco de Asís contra un escuadrón británico formado por cuatro fragatas de diferentes portes.

Este es un relato de lo que ocurrió y que se basa en el informe del comandante del navío español:

El capitán general interino del Departamento de Marina de Cádiz ha dado cuenta a S.M. con fecha de 26 de enero último, por medio del Exc. Sr. D. Juan de Lángara, Secretario de Estado y del Despacho universal de Marina, de que en el mismo día había anclado en aquel puerto el navío del Rey nombrado San Francisco de Asís, mandado por el Capitán de igual clase Don Alonso de Torres y Guerra, que habiendo salido a cruzar en aquellas inmediaciones para proteger en sus recaladas sobre la costa a nuestras embarcaciones de comercio, avistó al amanecer del día 25 del mismo mes, a distancia de 11 leguas en el paralelo de aquel puerto, siguiendo la vuelta del N con vientos E cuatro buques, que no dudó fuesen enemigos así por las noticias anticipadas que tenía, como por su falta de contestación a las señales que les hizo de reconocimiento.

Empezaron estos a perseguir al Asís, confiados en su ventaja de vela y superioridad de fuerzas, pues muy luego se conoció que consistían en dos fragatas de 40 cañones, otra de 34 y una corbeta de 28, las cuales a la una del día estaban a tiro de cañón, y entonces afirmó el navío Asís su pabellón español, preparado ya para un combate tan desigual. Correspondieron los enemigos largando sus banderas inglesas, y rompió el fuego el navío Asís, que se batió en retirada sin intermisión hasta las 4, sufriendo el de dos fragatas que alternativamente lo batían a metralla, dirigiendo él sus tiros con sólo los cuatro guarda-timones de ambas baterías con viveza y acierto, y dando de tiempo en tiempo una orzada o arribada para presentarles el costado, cuyas descargas no pudieron resistir, obligándolas en estos casos a arribar por el daño y averías que sufrían.

Se separaron las fragatas del combate a las 4, y habiendo consultado entre sí los comandantes ingleses volvieron a combatir a las 4 y media, y prosiguieron hasta las 5 que se retiraron. La proximidad de la noche, y la situación de quedar empeñado en la costa entre Huelva y Ayamonte, determinaron al Comandante del Asís a virar de vuelta del E resulto a pasar entre los enemigos batiéndolos por ambas bandas; pero estos viendo tal resolución arribaron, y se pusieron en huida, lográndola a favor de la oscuridad de la noche“.

Pues ya ven como acabó la función entre un navío de línea contra 4 fragatas. Que si voy, que sino voy, un tiro por aquí otro por allá… Y luego traca final con un pase del navío por el medio disparándolos por las dos bandas.

A lo largo de la historia hubo unos cuantos combates entre fragatas y navíos, y aunque no lo crean si las fragatas están bien mandadas y tripuladas pueden poner en verdaderos aprietos a todo un buque de línea, más poderoso en peso de andanada pero más lento en maniobra. Aunque en el fondo creo que nuestro comandante Torres hizo bien en intentar zafarse de las fragatas en vez de plantarles cara a lo John Wayne, ya que del estado de la Armada por aquel entonces era bastante paupérrimo, también pienso que podía haberlo hecho mucho mejor. Pero de ahí a hacer una pintura por esto… En fin, si en la Real Armada ascendieron al mismo Lángara por retirarse como un conejo y dejarse atrapar después, ¿por qué no recordar este caso en el que no se perdió nada?. Al fin y al cabo en la Real Armada no todos eran Barcelós, Lezos o incluso, a otro nivel, Cañas o Cabreras.

En aquella época los ingleses estaban muy crecidos y aunque también les salían mal algunas jugadas hay que reconocerles que normalmente siempre intentaban sacar tajada de cualquier situación. Un sistema combinado de buenas pagas por botín, que recibían normalmente a su debido tiempo y no como en nuestra Real Armada en la que me he encontrado documentación de antiguos marineros que solicitaban parte de una presa ¡de una guerra en la que lucharon hacia años!, y sobre todo un sistema naval muy recriminatorio con todo aquel que diera muestras de flaqueza, tenían buena culpa de esa insistencia de atacar todo lo que flotara.

Allí no era normal ascender a ningún oficial por nimiedades y rehusar el combate ante un enemigo, aunque este fuera mucho más superior, lo que tampoco estaba bien visto. Sus comandantes se podían encontrar con la desagradable sorpresa de verse citados para rendir cuentas a su Almirantazgo, así que siempre era mejor asegurar y a hacer aunque sea el intento como en esta ocasión. Desde luego, quien no arriesga no gana.

  • Imagen: Combate del navío San Francisco de Asís y unas fragatas británicas. Museo Naval de Madrid.

Por Todo a babor

Me llamo Juan y soy el administrador de Todo a babor. Llevo desde 2003 dando a conocer la historia naval, de una forma divulgativa, sin pretensiones de ningún tipo y tratando de hacerlo de la manera más amena posible.

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