Viernes , 9 diciembre 2016
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El rey y el holandés

George Frederick Ernst Albert

Ya sea en los libros o las leyendas e incluso en las películas, los relatos de buques fantasmas ocupan un lugar privilegiado en el imaginario de las personas. Hoy sin embargo, sabemos gracias a la ciencia y por pena de los asustados marinos, que muchos de los “avistamientos” se deben a ciertas condiciones climatológicas y de reflexión de la luz, especialmente en los trópicos, pueden causar espejismos, al igual que las grandes tormentas con los fuegos de san Telmo. Además, no siempre las fuentes resultan claras ni fiables. ¿Pero qué ocurre cuando hay una fuente fidedigna? ¿Cómo lo explicamos?

Amanecer del 11 de julio de 1881, estrecho de Bass entre Melbourne y Sídney, Australia. En el puente de la fragata HMS Inconstant, un joven oficial estas de guardia, nada raro tratándose de un buque de la armada británica, salvo que aquel oficial de 16 años se llamaba George Frederick Ernst Albert y de apellido Sajonia-Coburgo-Gotha (más tarde cambiados a Windsor) y aparte de ser miembro de la armada, era el príncipe de Gales, el futuro Jorge V.

El futuro rey de reino unido y emperador de la india (entre otros dominios) se hallaba junto a su hermano y su tutor en un viaje de tres años por el globo, cuando fueron transferidos al Inconstant después de que su buque el HMS Bacchante necesitase unas reparaciones. Entonces se produjo el avistamiento:

“11 de julio. A las 4 de la mañana el holandés errante cruzó nuestra proa. Una extraña luz roja, toda radiante como si fuese un buque fantasma, en medio de la luz unos mástiles y velas de bergantín a 200 yardas de distancia por la amura de babor, donde también el oficial de guardia lo vio con claridad, igual que el guardiamarina también lo vio desde el alcázar, que enseguida de dirigió al castillo de proa; pero al llegar no había ninguna señal, ni vestigio, ni material en el horizonte, la noche estaba clara y el mar en calma. Trece personas lo vieron”

Pese a todo no se volvió a ver dicho fenómeno, que de no haber sido un presenciado por rey hubiese engrosado la larga lista de personas que afirman haber visto al mítico navío.

Por Joan Comas

Joan Comas es colaborador de Todo a babor.

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