Navío Dragón (3)

Nombre común: Dragón (3) Porte del navío
Advocación de: Santa Teresa de Jesús
Porte: 64 cañones
Botado en: La Habana, 1745

» Historial del navío.

Construido en La Habana en 1745 por don Juan de Acosta con planos del ingeniero don Ciprián Autrán.

Al mando del capitán de navío don Manuel de Paz, participó con la escuadra española al mando de don Andrés Reggio en la batalla naval de La Habana el 12 de octubre de 1748 contra la británica de Knowles. [tuvo 3 muertos y 11 heridos]

En 14 de mayo de 1749 entró en Cartagena de Indias con el navío Real Familia. Posteriormente hizo viaje a Cádiz.

En noviembre de 1751 zarpa de Cádiz rumbo a El Ferrol con el navío América. Estaba al mando del capitñan de navío don Pedro Stuart, que mandaba la división, siendo su segundo el capitán de fragata don Juan Manuel Pérez de Alderete. Al amanecer del 28 de noviembre, al O.S.O. del cabo de San Vicente divisaron dos navíos, que resultaron ser los argelinos Dansik, de 60 cañones, y Castillo Nuevo, de 54. Esa misma tarde el segundo navío argelino consiguió huir, mientras se daba caza al primero.

Después de varios días de combates consiguen rendir al navío argelino (ver navío América 1º). El capitán Stuart es ascendido a jefe de escuadra y el capitán de fragata Pérez de Alderete a capitán de navío por Real Orden del 25 de diciembre de 1751.

En febrero de 1752 los dos navíos Dragón y América zarpan de Cádiz rumbo a El Ferrol, llevando a bordo a 150 moros y turcos para trabajar en las obras de la base naval.

Ese mismo año de 1752 zarpa de Cádiz rumbo a Veracruz al mando del capitán de navío don Juan Manuel Pérez de Alderete, siendo el buque insignia de la división que daba escolta a un convoy de mercantes.

Al mando del capitán de navío don Francisco Cumplido zarpa de Cádiz en abril de 1753 rumbo a Veracruz, zarpando ese mismo año de Veracruz rumbo a Cádiz con siete millones de pesos a bordo.

El 5 de septiembre de 1755 zarpa de Cádiz rumbo a Veracruz. Iba en conserva de los navíos América e Infante, escuadra que estaba al mando del jefe de escuadra don Blas de Barreda, y llevaban a bordo al nuevo virrey de Nueva España don Agustín de Ahumada y Villalón, Marqués de las Amarillas.

En 1760 se encuentra en el Mediterráneo con la escuadra al mando de don Carlos Reggio. Durante la guerra contra Gran Bretaña realiza varias patrullas por el Mediterráneo y el estrecho hasta la llegada de la paz en 1763.

En junio de 1764 zarpa de Cádiz rumbo a Veracruz al mando del capitán de navío don Juan Manuel Pérez de Alderete. Junto a los navíos Astuto y Glorioso, las fragatas Juno y Soledad y cuatro mercantes, llevaban tropas al mando del teniente general don Juan de Villalba. Después de hacer escala en la Habana, regresan a Cádiz en agosto de 1765 con caudales.

El 3 de mayo de 1766 vuelve a zarpar de Cádiz al mando del capitán de navío don Manuel de Guirior, llevando a bordo al nuevo virrey de Nueva España don Carlos Francisco de Croix, Marqués de Croix. Entra en Veracruz el 18 de julio. En las aguas caribeñas se une al navío América y otros menores para realizar misiones de corso al mando de don Juan Manuel Pérez de Alderete, Marqués de Casinas.

El 30 de mayo de 1767, al mando del capitán Guirior, zarpa de Veracruz con el navío América, las fragatas Flora y Júpiter y otros menores, entrando en la Habana el 23 de junio con caudales. Regresa a la península en 1768.

El 22 de diciembre de 1768 zarpa de Cádiz al mando del capitán de navío don Isidoro Latorre, siendo la nave almiranta de la Flota de nueva España, mandada por el jefe de escuadra don Francisco Javier Everardo Tilly, Marqués de Casa Tilly. Contaba con nueve mercantes, siendo la capitana el navío España, alias Santiago la España. Regresan a Cádiz con caudales el 23 de julio de 1770.

El 29 de mayo de 1772 vuelve a zarpar de Cádiz como almiranta de la Flota de Nueva España, mandada por don Luis de Córdoba, compuesta por tres buques de guerra y trece mercantes. Para su regreso, zarpan de Veracruz el 30 de noviembre de 1773, hacen escala en La Habana y entran en cádiz el 18 de marzo de 1774, llevando a bordo el Dragón más de siete millones de pesos fuertes.

Tomó parte, de nuevo como almiranta, en la última Flota de Indias, puesta al mando del jefe de escuadra don Antonio de Ulloa. El brigadier don Juan Antonio Cordero era el comandante del Dragón. Zarpan de Cádiz el 8 de mayo de 1776 con el mavío España (capitana) y quince mercantes, entrando en Veracruz el 25 de julio.

Después de una serie de retrasos, desavenencias con el virrey, apresto de los buques, guerra con Portugal, la Flota zarpa de La Habana y llegan a Cádiz el 29 de junio de 1778. A finales de julio de 1778 se dirigen los dos navíos a El Ferrol.

En junio de 1779 comienza la guerra con los británicos. El Dragón zarpa de El Ferrol con cuatro fragatas para patrullar las costas del Cantábrico, regresando a El Ferrol en el mes de octubre. A mediados de octubre zarpa de El Ferrol rumbo a Cádiz, siendo destinado a un crucero de vigilanca a las islas Azores. (ver observaciones).

En enero de 1780 se incorpora a la escuadra del teniente general don Luis de Córdoba.

El 28 de abril de 1780, al mando del capitán de navío don Pedro Autrán, zarpa de Cádiz rumbo a La Habana con la escuadra al mando de don José Solano Bote, entrando en La Habana el 4 de agosto después de una accidentada travesía.

Con la escuadra al mando de don José Solano participa en la ocupación de Pensacola. Ese mismo año de 1781, junto a la fragata Santa Clara la Americana captuara a la fragata británica London y al bergantín Márgara. En abril de 1782 se encontraba en reparaciones en el arsenal de La Habana.

A finales de enero de 1783 zarpa de La Habana para represar a la corbeta Catalina, capturada por los británicos.

Al mando del brigadier don Miguel Alfonso de Sousa zarpa de La Habana el 22 de mayo de 1782 con el navío San Lorenzo, rumbo a Veracruz. El 29 de mayo quedó varado en el Bajo Nuevo de Campeche. Fue puesto a flote con la ayuda de su navío acompañante, pero finalmente se hundió con 60 hombres a bordo.

  • Bibliografía
    Archivo General de Indias, Contratación, 5495, N.2, R.4
    Arcchivo General de Indias, Contratación, 2571.
    Revista General de Marina, octubre 2003.
    Revista General de Marina, enero-febrero 2007, Miscelánea.
    Revista de Historia Naval, año 1984, nº 4, Eulogia Zudaire Huarte, "Don Manuel de Guirior, Teniente General de la Real Armada".
    Revista de Historia Naval, año 2004, nº 84.
    Revista de Historia Naval, año 2004, nº 87, Juan Antonio Gómez Vizcaíno, "Marinos ilustres en la Cartagena del siglo XVIII".
    José Quintero González, "La Carraca. El primer arsenal ilustrado español (1717-1776)".
    José L. Sariego del Castillo, "Historia de la Marina Española en América Septentrional y Pacífico".
    Alberto Orte Lledó, "El jefe de escuadra Antonio de Ulloa y la Flota de Nueva España 1776-1778".
    José Ignacio González-Aller Hierro, "La Campaña de Trafalgar".

El naufragio.
(Extraído del libro Naufragios de la Armada Española. 1867 Escrito por don Cesáreo Fernandez Duro).

Habiendo salido de la Habana el 22 de Mayo los navios Dragón, de 60 cañones, y San Leandro con destino á Veracruz, tomaron la sonda de Campeche el 24 por el paralelo de 23° de latitud, enmendando el rumbo para alcanzar el de 22° 30', que el piloto del primero, hombre práctico en la navegación del Seno, conceptuaba como más seguro para evitar el riesgo del arrecife de Mujeres, en que tantos buques han perecido arrastrados por las corrientes.

Gobernaron al OSO. hasta el 26, sondando con frecuencia y hallando conformidad en las latitudes observadas y de eslima, lo cual les hizo suponer no había corriente, por más que las diferencias encontradas en la sonda, que explicaba satisfactoriamente el piloto, se lo hiciese dudar.

El 27 á medio dia se situaron en 21° 56' latitud, con buena longitud, demorando el bajo Nuevo al O. 5 S. distancia 99 millas, por lo que gobernaron al OSO. con objeto de pasar entre éste y el triángulo. A las doce de la noche sondaron en 30 brazas (c) y media hora después, varó el Dragón, habiendo andarlo, según su estima, 39 millas desde el principio de la singladura.

El piloto, confuso con el accidente, no podía decir en cual de los bajos se encontraban, limitándose a repetir que su cálculo solo podía haber errado en la velocidad de la corriente que los había adelantado prodigiosamente; pero sus escusas no podían remediar el mal; el navio estaba varado.

El brigadier D. Miguel de Sousa que lo mandaba, teniendo también á sus órdenes al San Leandro, hizo inmediatamente disparar cañonazos y hacer señales que evitasen á éste igual suerte. Después, caladas vergas y masteleros y reconocido prolijamente el fondo por las embarcaciones, se descubrió encontrarse el Dragón en el bajo Nuevo, agarrado solo de proa y teniendo á muy corta distancia por la popa 5 brazas de agua. El viento era bonancible y la mar llana, circunstancias que hicieron nacer la esperanza de sacar el buque prontamente y sin avería.

En efecto, tendida por la popa un ancla y tres anclotes, alijado el buque de la artillería de proa y otros pertrechos que se arrojaron al agua, cedió á los esfuerzos de los cabrestantes, quedando á flote á las diez de la mañana del 29, aproado al viento que seguía del ENE. bonancible.

Sin pérdida de tiempo se procedió entonces á preparar el aparejo para dar la vela; pero antes de poderlo hacer refrescó el viento levantando mar que rompía con estruendo en el bajo, poniendo en nuevo peligro al navio. Aunquese tendió otra ancla para eludirlo, esta y las anteriores garraron; falló uno de los cables, y á las diez de la noche estaba otra vez el buque con la popa sobre las piedras, dando sacudidas que no dejaban duda sobre su inmediata destrucción.

También faltaron las amarras al San Leandro, que había fondeado dos anclas en 28 brazas á tres millas de distancia del bajo, viéndose comprometido por no desamparar á su compañero; pero consiguiendo ganar algo á barlovento se mantuvo á la vela y envió sus tres embarcaciones á auxiliarlo.

El Dragón, después de inútiles esfuerzos para mantenerlo adrizado, tumbó sobre una banda y se llenó de agua, obligando á la tripulación á abandonarlo, para lo que contaba á más de sus boles con los del San Leandro y varias jangadas hechas á toda prisa; la mar había engruesado considerablemente; el San Leandro sotaventeado por la corriente, distaba de diez á doce millas, travesía difícil para embarcaciones sobrecargadas de gente. Todas ellas llegaron, sin embargo, á bordo, mas no así las jangadas en que se habian repartido 60 hombres. El San Leandro cruzó hasta el 1.° de Junio por aquellas inmediaciones con vigías en los topes, que no pudieron descubrir ninguna. Este dia reunidos en junta los oficial es de ambos buques, considerando que los víveres del San Leandro no alcanzaban para el sustento de todos, determinaron seguir la derrota á Yeracruz, y despachar desde allí un buque menor en busca de los náufragos.

El mismo dia de su llegada se comisionó, en efecto, una balandra al mando de un oficial, que cruzó por las- inmediaciones del bajo Nuevo, sin encontrar vestigio del Dragón ni de los 60 hombres de las jangadas.

El consejo de guerra se celebró en la Habana el 30 de Enero de 1784, bajo la presidencia de D. Francisco de Borja, marqués de Camachos, y absolvió de todo cargo al comandante D. Miguel Alfonso de Sousa.

» Dimensiones.

 
--
 
 

» Artillería.

 
--
 
 

» Dotaciones.

En octubre de 1745
400 hombres
En octubre de 1748
500 hombres

» Imágenes del navío.

Pulse para ampliar
De momento no tenemos imagenes.

 

Observaciones.

El 24 de noviembre de 1779 entró en la bahía de Cádiz el navío de guerra el Dragón, que había salido de La Coruña el 28 de septiembre para convoyar hasta determinada altura a 3 Correos marítimos y dirigirse sobre las Islas Terceras [actuales Azores] a entregar a D. Antonio Ulloa, comandante de la escuadra que debía cruzar allí con el objeto de proteger el comercio, una nueva orden para mayor precaución, igual a la que desde Cádiz se le había ya enviado para que destacase los navíos Diligente y San Julián, a la Isla del Fayal a convoyar el navío el Buen Consejo; de suerte que sino encontraba dicha escuadra debía practicarlo el mismo navío el Dragón; pero no habiéndola este avistado sobre la Isla del Cuervo siguió su derrota a la de Fayal, y el 23 de octubre le entró un temporal que le obligó el 24 a capear, y el 30 a correr en popa con el trinquete, por haber cargado el viento a términos de huracán deshecho y mar irresistible, que le hacía meter las bordas del navío debajo del agua con continuos balances, entrando dentro tan crecidas oleadas, que fue forzoso, por no bastar los imbornales ni las bombas, abrir rumbos a la lancha, bote y cubierta del navío para dar salida al agua y quitar el peso alto de ella.

En esta disposición a las 10 de la noche del referido día 30 cambió repentinamente el viento al opuesto con igual furia (que es lo regular en los huracanes) y se llevó todo el trinquete, quedando cazadas y amuradas sus relingas, y atravesando el navío sin bastar arbitrio alguno para hacerle arribar cono el timón, no obstante la extrema salida o andar con que iba, pues se llevó el viento la vela del contrafok, y no permitió marear la del estay mayor.

Como en tal disposición eran formidables los golpes de mar que entraban y los balances, determinó el comandante, don Pedro Autrán cortar el palo de mesana por si lograba que arribase el buque. Pero cuando estaba disponiéndolo, hubo una pequeña clara, (pues hasta entonces no es ponderable lo cargados que se mantuvieron los horizontes) y se vino de repente a popa la gente de proa, creyéndose sin remedio perdidos y gritando tierra, que se vio a medio tiro de cañón; en cuyo extremo conflicto cayendo más y más sobre ella quiso la Providencia que arribase el navío cuando estaba casi sobre las rocas, con lo que pudo montar una punta que tenía a estribor.

Se veía otra por la aleta de babor a distancia de tiro y medio de pistola; y determinando el esfuerzo de largar el velacho y la sobremesana para procurar salir de tal empeño, entró tan furioso golpe de mar que puso al navío en nuevo formidable peligro, abatiéndole sobre otra punta de tierra que salía más que la otra, y estaba a distancia de tiro de piedra, de la cual se libraron con los bolsos que pudieron asomar del velacho y sobremesana, llevándose el viento la vela de estay mayor; y empeñados después con otra punta se resolvió el capitán a marear la mayor, lo que maravillosamente se logró, y a las 2 de la madrugada del 31 zafar de la tierra, que al amanecer se reconoció ser la Isla de Flores.

A las 7 para librarse de la Isla Graciosa intentó el comandante del navío virar, pero se rompió la mayor, por lo que le fue forzoso continuar todo el día sufriendo el temporal con encontradas olas, y a esfuerzos de la poca vela que pudo hacer con el trinquete montar esta Isla.

Estaba el navío muy maltratado de resultas de tan furioso huracán y por los esfuerzos de zafar de la tierra; con los trancaniles, regalas y mesas de guarnición desmentidas, aventadas las estopas de las costuras, averiados los víveres con el agua de mar & c. En cuya deplorable disposición, sujetando al buque como mejor se pudo con 5 tortores, se vio precisado el capitán con parecer de sus oficiales y pilotos a arribar al primer puerto de España; y no permitiéndole el viento por haberse cambiado el ir al Ferrol hicieron derrota a Cádiz.

  • (Fuente: Gaceta de Madrid del 7 de diciembre de 1779. Encontrado y transcrito por Todo a Babor).