Navío Septentrión

Nombre común: Septentrión Porte del navío
Advocación de: San Hermenegildo
Porte: 64 cañones
Botado en: Cartagena, 1753

» Historial del navío.

         Primer navío construido en el arsenal de Cartagena con el sistema inglés de Jorge Juan, bajo la dirección de Edward Bryant ("La política naval española del rey Carlos III", Enrique Manera Regueyra, R. G. M., agosto 1986, página 192). Sus maderas estaban ya cortadas con las medidas de Ciprián Autrán del anterior sistema de construcción, por lo que hubo mucho retraso en su ejecución, resultado más pequeño, 64 cañones, de los previsto (Juan M. Castanedo Galán, "Guarnizo, un astillero de la Corona, páginas 106-107). Comenó su construcción en 1750 y tenía la advocación de San Hermenegildo.

         Al mando del jefe de escuadra don Pedro Mesía de la Cerda sale de Cartagena en febrero de 1752 una escuadra compuesta por el navío Septentrión, la fragata Galga, el paquebote Marte y los jabeques Cazador, Volante, Galgo y Liebre para poner rumbo a Orán y combatir a los corsarios argelinos (R. H. N., 2004, nº 87, "Marinos ilustres en la Cartagena del siglo XVIII. El Capitán General de la Armada Don Francisco de Borja y Poyo", de Juan Antonio Gómez Vizcaíno). A su regreso a Cartagena se le ordena dirigirse a Cartagena de Indias con la secreta misión de hacer corso por el Caribe y combatir, sobre todo, a los corsarios holandeses (AGS, Marina, 402, folio 65, Instrucciones dadas al jefe de escuadra don Pedro Mesía de la Cerada, Madrid, El Marqués de la Ensenada, 29 de junio de 1752). Por enfermedad del jefe de escuadra de la Cerda no zarpan hasta el día 26 de agosto (Celestino Andrés Arauz Monfante, "El contrabando holandés en el Caribe durante la primera mitad del siglo XVIII", Caracas, 1984, tomo II, página 290).

Dejó al paquebote Marte y a dos de los jabeques en La Guaira para que se incorporaran a los buques corsarios de la Compañía Guipuzcoana y comenzó su misión, que tendría relativo éxito, ya que la campaña se alargó más de lo previsto y hubo muchas deserciones por el descontento de oficiales y marineros (página web bibliojuridica.org. "El régimen jurídico del corso marítimo", páginas 243 a 245). El 12 de marzo de 1754 se le ordenó a Mesía de la Cerda regresar a España, siendo sustituido por don Luis de Córdoda. De la Cerda trae a bordo del navío 700.000 pesos (Antonio Rodríguez Villa, "Don Cenón de Somodevilla. Marqués de la Ensenada", página 373).

         En 1757 zarpa rumbo a Génova acompañado por la fragata Astrea, al mando del capitán don Rodríguez Valcárcel para llevar caudales. El 17 de noviembre de 1759 entró en el dique para realizarle una carena ligera (José Patricio Merino Navarro, "La Armada española en el siglo XVIII", 1981, Fundación Universitaria Española, página 355). A finales de marzo de 1760 se encuentra en Cartagena (ver navío Rayo). En 1761 entró en el dique de Cartagena para ser carenado, inaugurando el dique recién construido, siendo el primer buque que se carenó en seco en España (Miscelánea, R. G. M., septiembre 1980, página 205 y julio 1984, página 96). En enero de 1762 se encuentra en la bahía de Cádiz (ver navío Real Fénix).

         El 29 de octubre de 1768, al mando del capitán de navío don Antonio González de Arce y con 560 tripulantes, con el Astuto y la fragata Santa Rosalía, salen desde Cádiz rumbo al Mar del Sur para llevar tropas a Talcahuano y El Callao, en el marco de las operaciones por el conflicto de las Malvinas con Gran Bretaña, según una Real Orden del 21 de octubre de ese año (Jorge Ortiz Sotelo, "Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, los años iniciales", Revista Derroteros de la Mar del Sur, nº 14, año 2006, página 144).

La noche del 6 al 7 de noviembre la flota se dispersa cerca del estrecho de Gibraltar por una fuerte tormenta, en la que el Septentrión quedó totalmente desarbolado y en peligro de hundirse, pero al día siguiente mejora el tiempo, se puede achicar agua e improvisar un velamen, con el que consiguen llegar a Cartagena el 11 de noviembre. Reparadas las averías, zarpa el 26 de diciembre para reunirse en Cádiz con el Astuto y la Santa Rosalía. Zarparon de Cádiz rumbo a América el 9 de enero de 1769. Debido al mal tiempo arribaron a Buenos Aires, pasando a Montevideo el 26 de julio, donde tuvieron una prolongada estancia. Salen de Río de la Plata el 16 de diciembre para cruzar el cabo de Hornos y llegar a Talcahuano el 10 de marzo de 1770, aunque lo hicieron de forma escalonada al separarse en la travesía (Fernando González de Canales, "Galería de capitanes generales de la Armada, Antonio González de Arce y Paredes", R. G. M., julio 2000, páginas 131 y 132).

         El 25 de junio de 1770 zarpa de Talcahuano con el navío Astuto y la fragata Rosalía rumbo a El Callao, a cuyo puerto recalan el 28 de julio. Allí se unieron a otros buques de la Armada, navíos San José, alias Peruano, San Lorenzo, fragatas Santa María Magdalena, alias Águila, Liebre y la urca afragatada Nuestra Señora de Monserrat. Desaparecida la posibilidad de conflicto con Gran Bretaña se decide a finales de 1771 el regreso a la península de los navíos Septentión, Astuto y San Lorenzo, con la fragata La Liebre, todos al mando del brigadier don José Somaglia, con insignia en el San Lorenzo.

         Estaban listos para zarpar a primeros de enero de 1772, cuando las tripulaciones se muestran disconformes con los salarios que iban a percibir, rechazando el dinero que los contadores les ofrecían al grito de "Viva el Rey y muera su mal gobierno" (Atilio Sivirichi, "Historia del Perú", página 161), (Rubén Vargas Ugarte, Margarita Guerra, "Historia General del Perú", páginas 292 y 293). El asunto tomó mal cariz y Somaglia dictó un bando en el que declaraba la pena capital para todo aquel que no depusiera su actitud, según orden del virrey D. Manuel Amat del 8 de enero. Teniendo en cuenta la valiosa carga que llevaban a bordo, los oficiales temían un nuevo motín durante la travesía, por lo que el virrey formó juicio contra los diez marineros más rebeldes a los que encarceló, además de enviar a varios tripulantes de los demás buques al Septentrión, el buque donde más había calado la rebelión. Aun así, varios oficiales se mostraban recelosos y pidieron medidas más duras, haciendo la petición al virrey el teniente de navío don Cayetano Lángara del Septentrión (R. G. M., julio 1980, Emilio de la Cruz Hermosilla, "La Armada peruana, heredera de la española", página 22), (Revista "Derroteros de la Mar del Sur", nº 14, año 2006; Artículo de Jorge Ortiz Sotelo, "Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, los años iniciales", páginas 135-146).

         El 18 de enero de 1772 zarpa de El Callao con los navíos Astuto y San Lorenzo y las fragatas Santa Rosalía y Liebre con un cargamento de más de nueve millones de pesos en oro y plata y otros seis millones en mercancías y dinero de particulares (ver navío Astuto). Por una fuerte tormenta se separaron cerca de las islas Canarias. Volvieron a reunirse, llegando a Cádiz el 15 de junio de 1772, ó el 18 de julio (Jorge Ortiz Sotelo, artículo de la revista Derroteros de la Mar del Sur). El Septentrión zarpó de Cádiz al mando del capitán de fragata don Manuel Bravo y llegó a su base de Cartagena el 17 de agosto.

         En 1773 realiza un viaje a Veracruz (A. G. I., Contratación, 2918, Ramo 17).

         El 4 de agosto de 1776 llega a Cádiz desde Cartagena para incorporarse a la expedición del general D. Pedro Cevallos contra los portugueses en Sacramento. Al mando del capitán D. Antonio Osorno había zarpado de Cartagena el 29 de julio (ver navío Princesa). Al mando del capitán de navío D. Antonio Osorio y Fúnez y su segundo el capitán de fragata D. Francisco Velázquez, pertenece a la escuadra del teniente general marqués de Casa Tilly que sale de Cádiz el 13 de noviembre de 1776 rumbo a la cuenca del Río de la Plata para apoyar a las fuerzas que combaten a los portugueses en la expedición del mando del general D. Pedro Cevallos (ver navío Poderoso), (Gregorio Funes, "Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán", Tomo III, página 205). Para su regreso a España con tropas sale de la isla Santa Catalina el 3 de agosto de 1778 con la fragata mercante San José, alias Tigre, y llegan a Cádiz el 22 de noviembre.

         Al comenzar la guerra con los británicos en junio de 1779 participa en la primera campaña del Canal de la Mancha con la escuadra de El Ferrol al mando del teniente general don Antonio de Arce. Terminada esta campaña, el 13 de enero de 1780 zarpa de Brest con la escuadra del teniente general don Miguel Gastón rumbo a Cádiz. El 29 de enero entra en El Ferrol con los navíos San Vicente Ferrer y San Carlos para reparar las averías a causa de las tormentas. Zarpa de nuevo el 17 de mayo y entra en Cádiz el día 24 (ver navío San Vicente). Al año siguiente se encuentra en el bloqueo de Gibraltar con la escuadra de don Luis de Córdoba. Mandado por el capitán de navío don Juan Landecho hizo varias salidas de la escuadra combinada del teniente general Luis de Córdoba, en la segunda campaña del canal en julio de 1781, en la acción de las baterías flotantes contra Gibraltar en septiembre de 1782 y en la batalla de Cabo Espartel el 21 de octubre de 1782 donde sufre 7 muertos y 8 heridos, batiéndose con el sexto navío de la retaguardia inglesa.

         En 1783, acabada la guerra, entró en Veracruz el 15 de agosto con azogues, acompañado de la fragata Nuestra Señora de Loreto (José L. Sariego del Castillo, "Historia de la Marina española en América septentrional y Pacífico", página 95). El 2 de diciembre de ese año zarpa de Veracruz y entra en La Habana doce días después, regresando a Cádiz con otros tres buques de la Armada, entre ellos la fragata Santa Clara, llevando a bordo caudales y mercancías por valor de treinta y tres millones de pesos fuertes (Martín Fernández de Navarrete, "Colección de opúsculos", Tomo I, Madrid 1848, página 211), después de hacer escala en La Habana. (R. G. M., enero 1993, tomo 224, página 72), ("La Cuba que vio Francisco de la Bodega y Cuadra", Francisco Echevarría Saumell, nº 3 de la revista Derroteros de la Mar del Sur).

         El 1 de abril de 1784 zarpa de Cádiz al mando del capitán de navío D. Diego Quevedo para llevar pertrechos a Cartagena (A. G. I., Estado, 16, N.15). En julio de 1784, al mando del capitán Quevedo, participa en el bombardeo de la plaza de Argel con la escuadra del mando del teniente general D. Antonio Barceló (ver navío Rayo) (Historias de la Mar, R. G. M., diciembre 1962, página 886).

         Zarpa de Cartagena el 30 de octubre de 1784, al mando del capitán de navío don Diego Quevedo con órdenes de reunirse en Málaga con el navío Rayo y dirigirse ambos al arsenal de La Carraca, donde debía ser desguazado (Cesáreo Fernández Duro, "Naufragios de la Armada española", página 64), le sorprende en aguas de Málaga un fuerte temporal la noche del 3 de noviembre de 1784, quedando varado en un banco de arena a solo 8 millas de la capital malagueña.(ver observaciones). Las fragatas Pilar y Loreto y la urca Aduana salen de Málaga para auxiliar al navío logrando salvar con sus lanchas a toda la tripulación. Consiguen recuperar toda la artillería, pertrechos, seis morteros y 120 pedreros que transportaba, siendo llevado al arsenal de La Carraca. En el consejo de guerra quedó el comandante Quevedo libre de cargos. (R. G. M. abril de 2000, tomo 238, páginas 471 y 472) y (Guillermo Rittwagen, "Sucesos marítimos en la costa de la preovincia de Málaga", R. G. M. marzo de 1915, tomo 76, páginas 298 a 302).

  • Por Santiago Gómez.

El naufragio.
(Extraído del libro Naufragios de la Armada Española. 1867 Escrito por don Cesáreo Fernandez Duro).

El capitán de navio D. Diego Quevedo, comandante del Septentrión, de 64 cañones, recibió orden de unirse en Málaga con el nombrado Rayo, y de seguir con ambos navios al arsenal de la Carraca donde habían de desarmar. El 30 de Octubre dio la vela desde Cartagena con tiempo bonancible, que se descompuso á poco, declarándose un viento furioso del SE. con gruesa mar, y recalando con estas malas circunstancias sobre el primer punto de su destino, en la noche del 3 de Noviembre, varó entre el primero y segundo Cantal, esto es, á 8 millas al E. de Málaga.

El buque había embarrancado en arena flna, pero la mar lo batía con violencia extremada, internándolo en la playa á cada golpe. Aferrado el aparejo, inútil en semejante estado, se echaron al agua las embarcaciones con objeto de tender una ó dos anclas por la aleta de barlovento, maniobra muy esencial que no pudo ejecutarse porque zozobró la lancha y se destrozaron contra el costado los botes, quedando el navio sin una sola embarcación menor. La junta de oficiales acordó picar los palos, como alivio á los tormentosos movimientos del buque, y esperar la venida del dia construyendo jangadas para todo evento.

En una de estas desembarcó al amanecer un oficial para noticiar en Málaga la ocurrencia y demandar auxilio de embarcaciones. El temporal habia cedido mucho en el intermedio, mas continuaba la mar gruesa, así que si bien pudieron llegar abordo tres lanchas, no era cosa de intentar tender un ancla con ellas.

El dia o en un contraste del SO. se declaró de nuevo el temporal por este rumbo, empeorando la situación del navio, cuya proa estaba en 9 pies de agua, subiendo esta uno y medio por encima de la cubierta del sollado. Fue necesario varar en la playa las embarcaciones que habían venido del puerto, si bien se aprovecharon para desembarcar víveres, velamen y la mayor parte de la genio, que hizo en tierra barracas en que acampar, quedando abordo el comandante con dos oficiales y cuarenta hombres. La noche fue terrible, perdiéndose en ella toda esperanza de salvar el buque, cuyos fondos se habían abierto por varios parajes, y hubo que hacer abandono de él hasta el día 7, que mejorando el tiempo, se empezó el salvamento de pertrechos, con nuevos auxilios venidos de Málaga. De Cartagena llegaron también con este objeto las fragatas Pilar y Loreto y la urca Aduana.

Se sacaron del Septentrión todos los pertrechos, su artillería, 6 morteros de á placa y 120 pedreros que conducía de trasporte, y mucha parte de herraje y otros metales, efectos que embarcados en buques fletados del comercio, pasaron á principios de 1785 al arsenal de la Carraca, convoyándolos las dos fragatas mencionadas, que llevaban por su parte la tripulación del navio, para la formación en el Departamento del proceso de ordenanza.

El casco del Septentrión se remató en pública subasta.

» Dimensiones.

 
Eslora de 83 codos (48 metros)
quilla de 74 codos (43 metros)
manga de 2 codos (16,7 metros)
puntal de 11 codos (6,60 metros)
plan de 15 codos (9,08 metros),
(SG) ( VV.AA., "Modelos de arsenal del Museo Naval", página 108)
 
 

» Artillería.

 
26 cañones de 24 libras
28 de 18
10 de 8.
 
 

» Dotaciones.

 
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» Imágenes del navío Septentrión.

navio Septentrión
Popa del Septentrión. Pulse para ampliar
Navío "Septentrión", botado en Cartagena en 1753. En la imagen pequeña tenemos la popa del navío, con tres arcos, igual que la que llevaban los navíos ingleses. Fotos del Museo Naval de Cartagena.

 

 

Observaciones.

La Gaceta de Madrid del 16 de noviembre de 1784 contaba el naufragio del navío Septentrión.

  • "Málaga, 5 de noviembre.- A media noche del 3 del corriente se levantó un terrible huracán, de que resultó naufragar el navío Septentrión de 70 cañones, el cual traía su rumbo a este puerto; y varó en los Cantales, 3 leguas de aquí a la parte de Levante. Hasta ahora sólo la tripulación de ha librado; pero a pesar de las prontas disposiciones, que se dieron para salvar el buque, se recela quede perdido con sus efectos."