España en Tahití (Pintura)

Por Carlos Parrilla

España en Tahití, pintura de Carlos Parrilla Penagos

La fragata “Águila” y el paquebote “Júpiter” navegando de bolina por aguas de Tahití con la isla de Moorea al fondo.

El 26 de febrero de 1772 parte de El Callao la primera expedición hacia el archipiélago de Tahití bajo el mando del capitán de fragata Don Domingo Boenechea con la intención de preparar el terreno para su colonización y evangelización, y frenar de esa manera el avance de franceses y británicos por el Pacífico.

Después de visitar y reconocer varias islas llegan a la isla principal el 8 de noviembre a la que bautizan Amat en honor al virrey del Perú, Don Manuel de Amat y Juniet, patrocinador e impulsor de la empresa.

Comprobando que el archipiélago estaba libre de ingleses regresan a América tocando Valparaíso el 21 de febrero del año siguiente.

El 20 de septiembre de 1774 parte una nueva expedición formada por la fragata “Águila” y el paquebote “Júpiter” ya con la intención de establecer un asentamiento permanente.

A su llegada fueron bien recibidos por la población local y permanecieron meses en convivencia con los nativos, exploraron el archipiélago descubriendo la cruz que Fernández de Quirós dejó allí a principios del S.XVII ya muy deteriorada.

El 26 de enero de 1775 muere Boenechea quedando la empresa descabezada, tomándose la decisión de volver a El Callao donde los dos barcos llegan por separado en abril de ese mismo año.

El 27 de septiembre  de 1775, comandada por Don Cayetano de Lángara, la fragata zarpa de El Callao aunque no con órdenes de colonización sino de reembarcar a los españoles que habían quedado en Tahití y abandonar la empresa.

El 8 de abril estarían de vuelta. Si embargo, sí se decidió tomar posesión de la isla San Carlos, actual isla de Pascua, y establecer un asentamiento en ella. 

Al parecer hubo un nuevo intento de retomar la empresa de Tahití por el nuevo virrey del Perú Teodoro de Croix, pero el total desinterés de la corona acabó por anular el proyecto, sin embargo y a pesar de todo podemos afirmar que, aunque por poco tiempo, España también estuvo en Tahití.

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