La fragata Muiron

Por Joan Comas

A lo largo de la historia, hemos visto que cada marino ilustre ha ligado sus hazañas o memoria a un buque en cuestión. Difícilmente hay un Nelson sin su Victory, un Cristóbal Colón sin la Santa María o un Magallanes sin la nao Victoria, por citar algunos ejemplos de una larga lista.

Sin embargo, esta historia nos cuenta cómo no hace falta ser un marino profesional para tener una conexión con un barco y este fue el caso del emperador francés.  

Apresamiento de la fragata veneciana   

La historia de esta embarcación nos lleva a Venecia, año 1797. La que hasta la fecha había sido la capital de la todopoderosa Serenísima República está tocada de muerte.

Cruzando los territorios venecianos de la Lombardía, el ejército austriaco se bate en retirada ante la campaña relámpago de un joven general francés que destaca tanto por su inusual forma de hacer la guerra, como de su habla con un marcado acento italiano. Se trata de ni más ni menos que de Napoleón Bonaparte

Desde el inicio de las hostilidades, los venecianos habían mantenido una política de neutralidad. Sin embargo, ahora se encontraban en medio del camino de los galos, por lo que Francia declaró nulos los tratados previos y se preparó para la invasión.  

Modelo de la fragata francesa Muiron
Modelo de la fragata francesa Muiron. Musée national de la Marine.

El 25 de abril del mismo año, una flota francesa se acercó a Lido. Gracias a las defensas terrestres, los venecianos pudieron hundir un barco enemigo, pero aquí acababa su suerte, pues lo que antaño había sido una de las flotas más poderosas del mundo, solo contaba con 4 galeras y 4  galeotas. No tenían ninguna posibilidad.   

Impotente y sin posibilidad de resistir, Ludovico Giovanni Manin abdica como último Dux veneciano. La mañana siguiente, el Gran Consejo, formado por la cámara alta del Senado y la cámara baja del Consejo de los Diez, declaraban extinta la Serenísima República, desde entonces Venecia nunca más volvería a ser una nación independiente. 

Entre los tesoros que expoliaron los franceses, se encontraban dos fragatas a medio construir bajo la dirección de Andrea Chiribini y Andrea Calvin. De 44 cañones de porte (28 cañones de 18 libras y 12 de 6 libras), 46m de longitud, 12m de manga y 1.029,3 toneladas de desplazamiento. Tenía una dotación de 340 hombres.

Al tomar el arsenal veneciano, Napoleón encargó al ingeniero Pierre-Alexandre Forfait que supervisara la conclusión de la construcción de los buques.     

Una de las fragatas fue nombrada Carrère, la segunda Muiron. El nombre fue dado en honor al coronel Jean-Baptiste Muiron, ayudante de campo y amigo de Napoleón.

Ambos se conocieron durante el sitio de Toulon, luchó contra los realistas el 13 de Vendémiaire y participado en la campaña italiana. No participó en la ocupación veneciana, porque hacía un año había fallecido en la famosa batalla del puente de Arcole, protegiendo con su cuerpo a Bonaparte de una bala enemiga que podría haber liquidado al Gran Corso.  

Al servicio de los franceses 

Incorporada a la flota mediterránea con su base en Toulon, la fragata Muiron vio sus primeras acciones bélicas, cuando participó como escolta durante la campaña egipcia de 1799.

Si bien no combatió en la batalla del Nilo, su papel relevante radica en que el mismo Napoleón embarcó en la fragata el 23 de agosto, al mando del futuro almirante Honoré Ganteaume y dejó en la estacada a su diezmado ejército en el más absoluto secreto, solo una mera nota para el general Kléber que descubriría a la mañana siguiente. 

Al parecer, las hostilidades en el continente habían regresado, el corrupto régimen del Directorio tenia asqueado al pueblo francés, los realistas borbónicos conspiraban para instaurar a Luís XVIII en el trono y republicanos como el abad Sieyès preparaban un golpe de estado para refundar la república.

Y claro estaba, Napoleón no quería quedarse al margen de una tan buena oportunidad de ganar poder estando aislado en Egipto.       

Por su parte los futuros mariscales Lannes, Murat y Marmont embarcaron en la Carrère al mando del poco fiable Pierre Dumanoir le Pelley. Junto a dos jabeques, el convoy consiguió eludir la escuadra de Nelson y llegar al puerto francés de Fréjus, en la Provenza.  

Llegada de Napoleón a Francia en 1799 a bordo de la fragata Muiron
Bonaparte llega a Francia de regreso de Egipto el 9 de octubre de 1799. Pintura de Louis Meijer. Palacio de Versalles.

Bonaparte consiguió su objetivo, estuvo entre los cabecillas de la conspiración, se destacó en el golpe de estado del 18 de Brumario y posteriormente eclipsó a los demás promotores del golpe siendo nombrado jefe del poder ejecutivo con el título de Primer Cónsul.   

Por otro lado la fragata Muiron formó parte de la escuadra del contralmirante Linois durante la primera y segunda batalla de Algeciras, en las que contabilizó 9 muertos y 8 heridos. Más tarde con la victoria francesa en Marengo y la efímera paz que se instauró, ayudó en las tareas de repatriación del ejército de Egipto.  

El entonces recientemente victorioso, y nombrado cónsul único, vitalicio y con capacidad para designar a su sucesor, Napoleón escribió una carta a Decrès, ministro de marina y colonias, en que pedía:

Quiero que cuando la Muiron regrese de Egipto se conserve como monumento y se coloque de tal manera que se pueda conservar, si es posible, durante varios cientos de años…  

Puesto en dique seco en Toulon, un poco humilde Bonaparte colocó unas letras doradas en el casco que decían: La Muiron, tomada en 1797 en el Arsenal veneciano por el conquistador de Italia. Trajo de Egipto en 1799 al salvador de Francia.    

Pese a todo, Napoleón jamás olvidó el sacrificio de su camarada y tomó a su familia bajo su protección y se aseguró que nunca les faltara de nada. Con el imperio instaurado les concedería el título de conde.    

En 1803 ordenó la construcción de una maqueta de la fragata a escala 1∕72, la cual consta de gran detalle, todos los aparejos, cañones y con la capacidad de abrirse por el costado de estribor para mostrar el interior y la bodega, con sus toneles y herramientas.

Curiosamente, para hacerla más realista Napoleón ordenó que en el casco se colocaran las planchas de cobre, como se usaba para proteger el casco, pero con colores verdosos para simular la oxidación por el mar. Tal artefacto lo colocó en su despacho en el icónico palacio de la Malmaison.

Popa del modelo de la fragata Muiron.
Popa del modelo de la fragata Muiron. Musée national de la Marine

Sin embargo, los deseos de crear un imperio francés duradero, resultaron ser tan efímero como los de preservación de la fragata. Con la restauración borbónica, la nave fue desmantelada, sirviendo como pontón y en 1850 destruida.  

Los motivos finales todavía no son claros, la primera teoría se basa en que el mal estado en que se encontraba propició su deterioro final, la segunda que fue quemada al ser alcanzada por un rayo, y la tercera, que realistas ultraconservadores la quemaron por su vinculación al pasado republicano e imperial.  

No obstante, la maqueta de la Malmaison se ha conservado. Fue vendida en 1815 al general Gourgaud y entregada al museo nacional de la marina, donde todavía se exhibe, excepto para ser mostrada en alguna exposición puntual.  

Respecto a su hermana Carrère, fue capturada por los británicos el 3 de agosto de 1801 tras una breve lucha simultánea contra las fragatas Pomone de 48 piezas, la Phoenix y la Pearl, ambas con 38 cañones.

Fue comisionada como buque de la Royal Navy, aunque se redujo su artillería a 36 piezas. Curiosamente, su primer capitán británico fue Frederick Lewis Maitland, el mismo capitán que en 1815 a bordo del HMS Bellerophon llevó a Napoleón hasta Inglaterra.  

La fragata fue dejada en reserva el 4 de octubre de 1802, dada de baja y vendida el 1 de setiembre de 1814 por 3000 libras.  

Modelo de la fragata Muiron
Modelo de la fragata Muiron. Musée national de la Marine.

De este modo, en manos de las dos superpotencias enemigas del momento, terminaron los últimos elementos del antaño poder marítimo veneciano. Con la invasión napoleónica, Venecia pasó a formar parte del reino napoleónico de Italia, pero la costa de Dalmacia que vio nacer a Marco Polo, antiguo reino de Croacia, se integró directamente a Francia.          

Con la derrota de Napoleón, Venecia se integró al imperio austriaco, en el denominado reino de Lombardía-Venecia hasta 1866 que al perder la tercera guerra de independencia italiana, se integró al reino de Italia.  

Por su parte, la costa croata, se convirtió también en parte del imperio austriaco, pero perteneciendo al reino de Dalmacia. Este hecho originaria un litigio que llevaría a Italia a participar en dos guerras mundiales para poder adueñarse de este territorio y esta historia es el curioso detonante.