Domingo , 30 Abril 2017
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Pequeño pero matón

Bergantines británicos
Grabado del Museo Marítimo de Greenwich

Si eras un corsario no hacía falta tener un buque grande para hacer fortuna, aunque los hubo, sino simplemente tener arrojo y suerte.

En 1798 los comerciantes de Santander quisieron ganar algo de dinero a costa de los enemigos que saqueaban su comercio, (los ingleses, como no), y armaron en corso una lancha, el tipo de buque más pequeño para tal cometido y que muestra el poco dinero que se dispuso para sólo poder aspirar a un conjunto de tablas como era esa embarcación. Llamaron a este buque con un nombre en consonancia, el Derrepentillo.

Con toda la dignidad posible la despacharon a Vigo para que fuera habilitada en aquel puerto, donde la armaron con un cañón, 4 pedreros y una tripulación de 20 hombres. Visto el nombre que parecía una broma, el escaso porte, la poca cantidad de hombres y la poca gracia que debía tener la frágil embarcación, no se hubiera esperado mucho de sus incursiones. Pero lo que le faltaba a la lancha le sobraba a su tripulación. Al mando de esta se encontraba don Pedro Juan de Oyarzabalete.

El 6 de diciembre de ese año de 1798 salió en su primera incursión y de noche, a 5 leguas al oeste de Villa Conde se metió, gracias a la oscuridad y a su reducida dimensión, entre cinco embarcaciones mercantes inglesas. Oyarzabalete no se lo pensó mucho acometiendo y apresando a dos de ellas. Puso a 8 marineros en cada buque y regresó a Vigo con los 4 que le quedaban, maldiciendo la poca gente que eran, puesto que podía haber apresado sin problemas a las otras embarcaciones que quedaban y que le fue materialmente imposible llevar a cabo. Las presas entraron en el mismo puerto el día 10 de diciembre. Una de ellas era el bergantín Venus, su capitán William Fuchon y la otra era el bergantín Mercurio, su capitán John Sinkins, que venían de Terranova para Oporto, la primera con 1.100 quintales de bacalao, y la segunda con otros 3.386 de lo mismo.

Pero no se vayan a creer que el pequeño Derrepentillo acabó su gloria con esas presas. Con el mismo capitán, tripulación y armamento el 17 de enero del siguiente año ya había apresado también a otro bergantín inglés llamado Denton, su capitán Richard Champman, que tenía 2 cañones de a 8 libras y 6 pedreros, con el que estuvo dos horas combatiendo. Para rematar la faena, entró en Vigo el 4 de marzo con otra nueva presa; esta vez le tocó al bergantín inglés Price, su capitán William Sharp, que era infinitamente más grande que la lancha española. El bergantín, de 180 toneladas tenía 4 cañones y 2 pedreros, y venía de Grinak en Inglaterra a Oporto, llevando 4.000 quintales de carbón y patatas. Después de tres horas combatiendo contra el Derrepentillo, y como no podía ser de otra manera, fue tomado al abordaje.

Desde luego, tras capturar 5 buques en menos de 4 meses, el rendimiento que los comerciantes de Santander sacaron a la pequeña lancha corsaria fue apabullante.

  • Fuente: Gaceta de Madrid.

Por Todo a babor

Me llamo Juan y soy el administrador de Todo a babor. Llevo desde 2003 dando a conocer la historia naval, de una forma divulgativa, sin pretensiones de ningún tipo y tratando de hacerlo de la manera más amena posible.

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