Plano de llave de cañón para los buques de la Real Armada

Por Juan García (Todo a Babor)

¿Qué es una llave de artillería?

También llamada llave de fuego, la llave de artillería era un mecanismo que se montaba cerca del oído del cañón o del obús para provocar la ignición de la pólvora contenida en el ánima de la pieza.

El cabo de cañón tiraba de un pequeño cabo o rabiza que estaba unido a la llave y que hacía dispararse esta. Esta ignición se propagaba al ánima del cañón, donde se alojaba el cartucho de pólvora que impulsaba la bala.

La llave de artillería era muy parecida a la de cualquier fusil o mosquete de la época. De hecho, en un principio se sirvieron de las llaves de fusil para proveer provisionalmente a los primeros cañones con estos artilugios.

La ventaja de este sistema respecto a lo que se venía utilizando hasta entonces —el botafuego (una mecha encendida enrollada en un soporte)— era la rapidez en la ignición, lo que aumentaba la precisión. Además, evitaba el mantenimiento constante de una mecha encendida, con el peligro que también suponía tener una llama activa en un entorno tan caótico como el de un combate naval.

El origen de las llaves de cañón

La autoría del origen de las llaves de artillería es incierta, aunque está claro que las definitivas surgieron en el último cuarto del siglo XVIII.

Históricamente, los ingleses han atribuido su invención a Charles Douglas, quien las utilizó en 1782. Pero en realidad no se puede asegurar qué país fue el que realmente inventó este tipo de mecanismos, ya que habría multitud de modelos experimentales antes de esa fecha en otros países. En España, sin ir más lejos, ya se habían creado varias llaves de prueba que se adelantaron a Charles Douglas.

Concretamente, en 1780, Francisco Martínez diseñó en Cartagena un botafuego con una llave de fusil, un curioso invento basado en un mosquete de la época, pero con la llave instalada en la boca del arma. El disparo se realizaba apretando el gatillo, lo que, mediante mecanismos internos, activaba la llave situada al final del cañón.

No era un método ni fiable ni cómodo de usar, pero demuestra que ya existía un interés real por este tipo de dispositivos en el seno de la Real Armada. Y esto ocurrió dos años antes de la llave de Douglas. El modelo Martínez puede verse actualmente en el Museo Naval de Madrid.

Anterior a esta, y más cercana a lo que sería una llave al uso, fue la versión presentada en marzo de 1782 por Antonio Albuerne, aunque desarrollada a finales de 1781 o principios de 1782. Lamentablemente, no cumplía con los requisitos necesarios y la idea fue desechada.

La llave de cañón y obús aprobada por S.M. para el uso de los buques de su Real Armada

Mientras que en la Marina Real británica las llaves de artillería estaban oficialmente en uso desde 1790, en la Armada española hubo que esperar más de veinte años para que se aprobara por fin un modelo destinado a equipar la artillería de todos sus buques. El motivo de este retraso fue, cómo no, el menguado presupuesto de la Armada.

Sin embargo, con la nueva guerra contra Gran Bretaña iniciada en 1804, no se pudo postergar más la decisión de dotarse de estos mecanismos tan necesarios1, especialmente ante la presión de los propios marinos de la Armada, que enviaban sus propuestas con la esperanza de que alguna prosperase. Pero, como veremos, ya se llegaba tarde.

Ya en 1804 se habían presentado modelos de llave elaborados por Francisco Rovira con la colaboración del maestro armero Andrés Antelo, así como otros de Juan Ruiz de Apodaca y del comisario de artillería Marcelo Spínola.

Se encargó al brigadier Cosme Damián Churruca que elaborase un informe sobre la viabilidad de estas propuestas. Churruca sabía de lo importante que eran estas llaves. Este propuso entonces la llave presentada por Rovira y Antelo como la opción más adecuada. Este dispositivo sería el que se instalaría en los cañones de los navíos que combatieron en Trafalgar, aunque no en número suficiente2, siendo completado con las llaves de fusil acopladas a tacos de madera, que fueron la mayoría.

La llave ganadora de las presentadas se diseñó para poder equipar los cañones que no contaban con el resalte de hierro incorporado de fábrica, como sí ocurría con los cañones y obuses más modernos fabricados tras la Real Orden de 1797, que obligaba a que los cañones y obuses salieran con ese añadido. Los cañones anteriores carecían de ese resalte donde podría acoplarse directamente la llave, lo que hacía necesario colocar un taco de madera para fijar la llave a él.

La faja incorporada alrededor de la culata del cañón de este modelo aprobado se trataba de una solución de emergencia hasta que los cañones con resalte de fábrica fueran mayoría y pudiera instalarse la llave atornillada directamente en él, aunque la llave aprobada podía servir perfectamente en caso de que sí tuviera este resalte (simplemente no haría falta la faja). Como vemos, la llave aprobada en 1804 resultó ser una solución eficaz para ambos casos.

El plano de la llave de 1804

El plano que presentamos aquí es el que se aprobó el 27 de julio de 1804, y detalla todas las partes del mecanismo, lo que lo hace especialmente interesante. Se conserva en el Archivo Histórico de la Armada – Juan Sebastián de Elcano, con la signatura: PB-305.

Recreación de la llave de artillería de 1804 según el plano original. Ilustración de Todo a babor.
Recreación de la llave de artillería de 1804 según el plano original. Ilustración de Todo a babor/IA.

A continuación transcribimos el documento y presentamos las imágenes de cada parte con todo detalle, siguiendo el mismo procedimiento de edición que en otras ocasiones. Son, por tanto, imágenes originales editadas por mí para una mejor visualización de las mismas.

Plano de la llave de cañón y obús aprobada por S.M. para el uso de los Buques de su Real Armada

Explicación de sus piezas y colocación.

La figura 1ª representa el mecanismo interior de la llave, en el cual se debe notar que no hay más tornillo que el de pie de gato al cual enrosca en la porquetilla3 A.

Figura 1ª de la llave de artillería de 1804
Figura 1ª

En esta figura se manifiesta el espesor y largo de los muelles pero su anchura es determinada por el hueco que hay entre la platina sobre que están notados y la caja (figura 2ª) que los cubre.

Figura 2ª de la llave de artillería de 1804
Figura 2ª

Dichos muelles después de tener una parte metida en los resaltes de la platina están sujetos en ella con pasadores de los cuales su posición y espesor se ven en la figura 6ª que es de esta platina mirada por el lado opuesto del que está mostrado. A las palancas B. B. del gatillo le sirven de esos otros dos pasadores iguales a los de los muelles, cuya posición se ve en la misma figura 6ª.

Figura 6ª de la llave de cañón de 1804
Figura 6ª

Los resaltes C. D. de la caja (figura 2ª), sirven el primero para comprimir la porquetilla del pie de gato, y no permitirle desenroscarse en la continuación que padece cuando se dispara la pieza a la cual está unida, la del segundo para comprimir el
eje de la palanca del gatillo y no permite separarse.

Esta caja cubre a la platina y sujeta todas las piezas de la llave, uniéndose a la dicha platina por medio de los tornillos E. F. como se ve en la figura 3ª.

Figura 3ª de la llave de fuego de 1804
Figura 3ª

El muelle del rastrillo tiene en su extremo un rolletillo E. que se manifiesta con unas líneas ocultas en la figura 1ª el cual sirve para disminuir la fricción de esta pieza con el rastrillo, y darse a este último un movimiento más regular.

En las figuras 1ª, 3ª, 4ª y 5ª se ve la figura dimensiones y posición del pie de gato, rastrillo y cazoleta y también la de los fiadores G. G. y muletilla H., que sirven para colocación en la pieza 9.

Figura 9ª de la llave de artillería
Figura 9ª

La platina sobre que se monta la llave, y la caja que la cubre la cual van a ser de latón para que se conserve mejor y con más limpieza.

Cuando la pieza de artillería en que se ha de poner esta llave no viene preparada para ello de la fundición, de le coloca primero el resalte postizo que manifiestan las figuras 7ª, 8ª, 9ª y 10ª, introduciendo en dicha pieza los dos fijadores Y. Y. sujetando además dicho resalte por medio de una piola de la cual el uno de sus extremos tiene una gaza para meterla en el gancho J. y después de tensada se amarra el otro extremo en el gancho K. del tornillo, sirviendo esta para darle la tensión conveniente a la seguridad de la llave.

Figura 10ª de la llave artillera
Figura 10ª
Figura 8ª de la llave de chispa
Figura 8ª

Este resalte es de bronce y tiene un rebaje L. figura 7ª y 9ª para recibir la muletilla H. de la llave, y dos agujeros figura 10ª para los fiadores.

Figura 7ª de la faja de la llave de artillería de cañón
Figura 7ª

La planchuela N. O. P. Q. que sienta sobre la superficie del cañón debe ser de cobre para su conservación, elasticidad y fácil ejecución.

La llave se aplica a este resalte metiendo los fiadores G. G. figura 4ª y 5ª en sus agujeros figura 10ª y la muletilla H. figura 5ª en su rebaje L. figura 7ª, 9ª comprimiéndola contra él por medio de la porqueta R. figuras 5ª.

Figura 4ª de la llave de artillería
Figura 4ª
Figura 5ª de la llave de artillería de 1804 para los buques de la Real Armada
Figura 5ª

Notas

  1. Enero de 1805. Carta de Grandallana a Juan Joaquín Moreno. Oficio: Urgencia de dotar a los navíos con llaves para su artillería: «Siendo cada día más urgente para el cabal armamento de los navíos las llaves de su artillería, quiere el Rey saber las que se hayan construido en ese arsenal, por haberse acordado en Real Orden de 16 de noviembre ultimo que se activase su composición cuanto fuese posible, aumentando talleres o formando empresas aceleradas y de seguro éxito, sin perdonar gasto ni diligencia alguna; y en 7 de diciembre aprobado por S.M. que se construyesen en ese arsenal por las razones que V.E. propuso, ni esta orden pudo derogar la actividad encargada en la primera y que exigen las circunstancias, ni el fin ha podido ser otro, sino que los navíos, quedando habilitados del todo, lo estuvieran también de un objeto tan principal de su armamento. Lo que de Real Orden manifiesto a V.E. para su inteligencia y efectos correspondientes. Aranjuez, 25 de enero de 1805».
  2. 8 de marzo de 1805. Carta de Federico Gravina al Príncipe de la Paz. Oficio: Solicita el envío desde Vizcaya de las llaves de cañones que se han fabricado: «Desde los primeros días de mi llegada a este Departamento hice presente al Sr. b.º Frey D. Francisco Gil como Director General de la Armada, que el antecesor de S.E. en el Ministerio de Marina me había informado antes de mi salida del Real Sitio de Aranjuez para este destino, cómo por cuenta de S.M. se había mandado hacer en Vizcaya hasta el número de 2.000 llaves para los cañones, y como desde las primeras órdenes expedidas por V.E. para el armamento de esta escuadra se reunieron en este arsenal todos los armeros de esta provincia para trabajar en llaves, y a pesar del intervalo de tiempo que ha pasado, apenas han hecho las necesarias para la dotación de un solo navío por la lentitud que es preciso trabajar en estos ramos. Por lo tanto, se lo hago presente a V.E. por si gustase providenciar el que nos remitan de Vizcaya las que haya hechas, y que cuando este número no sea suficiente a cubrir la falta que tenemos, se nos envíen si fuese posible llaves de carabinas, pues con poco trabajo es muy fácil acomodarlas a los cañones».
    Contestación del Príncipe de la Paz: «Enterado por oficio de V.E. de 8 de este mes, de que a pesar de haberse reunido en el arsenal de La Carraca todos los armeros que pueden trabajar llaves para la artillería, no se ha conseguido que hagan desde el mes de enero acá sino las precisas para un solo navío, he dado orden por el ramo de Artillería de Ejército para que se remitan de Sevilla a Cádiz con destino a la escuadra del mando de V.E. unas 1.500 llaves de fusil, que por su buena calidad podrán aplicarse a la artillería de los navíos. Así se remediará la urgencia del día, tanto en ese Departamento como en el de Cartagena, donde en igual forma he mandado se entreguen para la escuadra del general Salcedo otras 500 llaves. Más no por eso dejo de estrechar mis órdenes para que se fabriquen en Vizcaya las llaves mandadas hacer según el modelo aprobado últimamente, y que propuso el brigadier D. Cosme Churruca en virtud de la comisión especial que se le dio para ello».
  3. La porquetilla era una pequeña palanca o pestillo móvil que formaba parte del sistema de disparo. Su función principal era permitir el movimiento o la liberación de otra pieza, normalmente el martillo o perrillo, que golpeaba el cebador (como una cazoleta con pólvora) para provocar el disparo del cañón. En algunos casos se describe también como parte de un sistema de retención o seguro, para que el arma no se dispare de manera accidental. Podría tener relación con lo que en otros contextos se denomina “gatillo” o incluso una traba de retención del resorte.

Fuentes

  • La artillería española en el siglo XVIII. 2010. Enrique García-Torralba Pérez.
  • «Campaña de Trafalgar (1804-1805) Corpus Documental». Tomo I. José Ignacio Gonzalez-Aller. Editorial del Ministerio de Defensa. 2004
  • Archivo Histórico de la Armada. Juan Sebastián de Elcano.

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