La defensa de Cartagena de Indias.

1.- Introducción.

Cartagena de Indias desde el siglo XVI hasta finales del siglo XVIII, constituyó el punto neurálgico de la política comercial y de defensa de la fachada atlántica del dominio español en gran parte de América Central y mar Caribe, así como la vía por la que se introducían y salían los productos del Virreinato de Nueva Granada.

Las intermitentes guerras que mantuvo España con Inglaterra, Holanda o Francia durante este periodo, y sobre todo la constante presencia de corsarios y piratas, obligó a establecer un sistema de convoyes o flotas para que los buques pudieran realizar su travesía con unas razonables condiciones de seguridad. Saliendo de Sevilla ( y posteriormente de Cádiz) las flotas zarpaban con destino a la Tierra Firme, recalando en la isla Dominica y en el puerto de la Habana. En este último, solían dividirse según su destino, dirigiéndose bien a Cartagena de Indias o a Veracruz. La flota esperaba en Cartagena a que llegase a Panamá la Armada del Mar del Sur que transportaba la plata del Virreinato de Perú, y mientras tanto se celebraba una feria donde concurrían los comerciantes de Santa Fe, Antioquia y Quito. Una vez que llegaban las noticias de la arribada de la flota de la plata, zarpaba para Portobelo donde se celebraba la gran feria anual del comercio. A su regreso las flotas se concentraban de nuevo en La Habana, aunque previamente se volvía a hacer escala en Cartagena.

Este régimen se mantuvo hasta la publicación del Reglamento para el Libre Comercio dado por Carlos III en el año 1.778, en el que se “habilitaban para el comercio los puertos de San Juan de Puerto Rico; Santo Domingo y Monte Christi en la isla Española; Santiago de Cuba, Trinidad, Batanó y la Habana en la isla de Cuba; los dos de Margarita y Trinidad; Campeche en la provincia de Yucatán, el golfo de Santo Tomas de Castilla y el puerto de Omoa en el reino de Guatemala; Cartagena, Santa Marta, Río de el Hacha, Portovelo y Chagre en la de Santa Fe y Tierra Firme; (exceptuando por ahora los de Venezuela, Cumaná, Guayana y Maracaibo concedidos a la Compañía de Caracas sin privilegio exclusivo), Montevideo y Buenos Ayres en el Río de la Plata” (1) , terminando así con el monopolio de Portobelo y Veracruz.

2.- Antecedentes.

Después de que Colón recalara en su tercer viaje en las costas de la actual Venezuela, se iniciaron tímidas exploraciones hacía el Oeste de las nuevas tierras descubiertas. La primera de ellas fue la dirigida por el capitán Alonso de Ojeda, que en el año 1.499 recorrió la costa venezolana hasta la Guajira. Le siguió dos años más tarde Rodrigo de Bastidas, que partiendo de la Guajira acompañado del insigne cartógrafo Juan de la Cosa llegó hasta la desembocadura del río Magdalena. Así se fueron sucediendo las expediciones, de nuevo Alonso de Ojeda en 1.503 y 1.506, los hermanos Cristóbal y Juan Guerra en 1.504 y 1.506, Juan de la Cosa en 1.504, que encontró los restos de la de Cristóbal Guerra asesinado por los nativos.

En 1.508 el monarca otorgó dos Capitulaciones, nombrando gobernadores a Diego de Nicuesa (para la región comprendida entre Urabá y el Darién) y Alonso de Ojeda ( entre Urabá y la Guajira).

Ojeda organizó una expedición de unos 300 hombres y fundó la primera ciudad en las nuevas tierras, San Sebastián de Urabá, pero acosados por los nativos y enfermos por las duras condiciones de la zona, pronto los únicos 42 sobrevivientes la abandonaron al mando de Francisco de Pizarro.

Hay que esperar hasta 1.526 en que Rodrigo de Bastidas funda la ciudad de Santa Marta, y poco después, en el año 1.533, Pedro de Heredia la de Cartagena de Indias.

3.- Condiciones geográficas

La bahía de Cartagena fue y es, el mayor y más seguro puerto de la costa norte de la actual Colombia. Corre en dirección norte-sur con una longitud de nueve millas náuticas y una anchura de cuatro millas al SE de la isla de Tierra Bomba.

Su principal característica, es que su frente marítimo se encuentra protegido por dos islas, la propia Tierra Bomba con una altura máxima de 84 metros en su parte central y la isla de Baru (que no alcanza más de 70 metros de altura), y que solo se encontraba separada del continente por un estrecho canal que en su desembocadura en la bahía no superaba los 185 metros y cuyo calado no alcanzaba un metro.

Debido a ello, el acceso a Cartagena solo podía efectuarse por dos canales. El comprendido entre la costa continental y el extremo norte de Tierra Bomba, denominado canal de Boca Grande, con una anchura de una milla pero cuyo escaso calado (entre 3 y 6 metros) provocaba frecuentes aterramientos, pero a pesar de ello fue el más utilizado hasta que en el año 1.640 se produjo el naufragio de los galeones “Buen Suceso” y “Concepción” de la armada de Don Rodrigo Lobo da Silva, que actuaron como arrecife natural y terminaron por cegarlo. Finalmente, cien años más tarde, Blas de Lezo ante la inminencia del ataque de Vernon ordenó construir en él una escollera artificial que lo cerró definitivamente (2) .

De esta forma, solo quedaba como acceso a la bahía el canal comprendido entre el extremo sur de Tierra Bomba y la punta norte de la isla de Baru, llamado canal de Boca Chica.

Es un canal con una anchura teórica de poco más de una milla náutica, pero que se encuentra obstruido en su parte sur por dos islas ( Draga y Abanico), rodeadas de arrecifes coralinos, de forma que el acceso navegable se queda reducido a un paso de 190 metros. Se trata de un canal profundo, con fondos que oscilan entre los 13 y 18 metros y con un reflujo de corriente que no supera el medio nudo, pero que presenta un nuevo obstáculo nada más pasar el norte de la isla Draga. Este nuevo peligro es un bajo con fondos de 2 a 5 metros que parte el canal en dos brazos navegables. Debido a ello, a pesar de mediar una distancia de 580 metros entre el extremo sur de Tierra Bomba y el extremo norte de la isla Draga, un buque que coja el ramal norte del canal tiene que pasar a una distancia máxima de 210 metros de la costa de Tierra Bomba. Mientras que si coge el brazo sur, se mantiene a una distancia de 230 metros de la isla Draga. Habida cuenta que la bahía se encuentra abrigada a los vientos de todas las direcciones de la Rosa, el paso de los buques no solo era dificultoso, sino lento y siempre sometido a la existencia de brisas favorables (3).

Carta Náutica de la Bahía de Cartagena de Indias

  • Fig.1.- Carta Náutica de la Bahía de Cartagena de Indias. Instituto Hidrográfico de la Marina (Cádiz). Pulse en la imagen para ampliarla.

Pero no acaban ahí las dificultades naturales de esta bahía. Una vez que se arrumba hacía el norte en busca del surgidero de la ciudad, el paso entre el extremo oriental de Tierra Bomba y la costa,vuelve a quedar reducido a una milla, con los bajos de Santa Cruz en su centro, dejando otros dos canales navegables de 5,8 cables (1.074 metros) y 4,8 cables (889 metros) respectivamente.

Carta nautica

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Canal de Boca Chica

  • Fig.2.- Canal de Boca Chica (Fotografía Jaime Borda) (www. cartagenacaribe.com). Pulse en la imagen para ampliarla.

3.- La Ciudad

Como se ha descrito en el apartado anterior, desde el punto de vista náutico y militar las condiciones geográficas de la bahía proporcionaban un entorno favorable para convertir a Cartagena de Indias en el puerto seguro que venimos afirmando.

Lo mismo se puede decir de la zona donde se estableció la ciudad. Aunque podemos encontrar las mismas características en toda la bahía, numerosas islas bordeadas de arrecifes de coral separadas por estrechos canales y cubiertas de manglares (bosque tropical que tiene como hábitat las franjas entre la mar y la tierra en zonas poco profundas de aguas salobres o completamente salada, y que protegen las zonas costeras de la erosión gracias a su sistema de raíces sumergidas), esta conformación natural es mucho más notable en la parte norte de la bahía donde se estableció la ciudad.

Situada aprovechando el antiguo poblado indígena de Calamar, sobre una isla cuyo frente marítimo está bordeado de arrecifes rocosos sumergidos que la convertían en impracticable desde la mar, yrodeada de otras islas semejantes con una extensa red de canales, esteros y ciénagas, permitía asegurar una efectiva defensa combinando murallas y castillos que aprovecharan los fosos naturales que la geografía les ofrecía.

El inconveniente, que para el tráfico comercial implicaba el poco calado de la zona portuaria, y que obligaba a los buques a permanecer fondeados mientras realizaban las operaciones de carga y descarga, era otra ventaja desde el punto de vista defensivo, ya que impedía a los posibles buques atacantes acercarse a la zona habitada.

Cartagena de Indias al final del siglo XVIII

  • Fig. 3.- Cartagena de Indias al final del siglo XVIII ( www. artehistoria.com ). Pulse en la imagen para ampliarla.

El único problema que ofrecía la ciudad era la falta de agua dulce, que se subsanó con la creación de grandes aljibes que la abundante pluviosidad de la zona ( 91 días de media anual) y una humedad media del 86% (4) , mantenía abastecidos.

5.- Hipótesis del trabajo.

Con este artículo, se pretende contrastar una serie de hipótesis a base del estudio de la evolución de la construcción de las fortificaciones, la dotación de hombres empleados en su defensa y los principales ataque que sufrió la ciudad:

1º.- A pesar de los estudios realizados por el ingeniero Juan Bautista Antonelli siguiendo las ordenes de Felipe II en el año 1.595, la Corona no reaccionó de forma eficaz hasta bien mediados el siglo XVII, y a pesar de ello, muchos de los esfuerzos para proteger la ciudad y construir sus fortificaciones fueron costeadas en gran parte por los vecinos, de forma que el proceso de fortificación nunca logró alcanzar su primordial función preventiva y se fue desarrollando a posteriori, como resultado de lo aprendido tras los devastadores ataques y conquistas que sufrió la ciudad.

2º.- La ciudad nunca contó con tropas suficientes para cubrir efectivamente la defensa de las numerosas obras militares realizadas, dando la razón al Duque de Alba, cuando se dirigió a Don Juan de Austria de la siguiente forma: “Lo que defiende a las plazas fuertes no son las murallas sino la gente de guerra, y por muy fuertes que fueren los muros si no tienen la gente suficiente, son inútiles (5)”.

3º.- Las defensas siempre fueron concebidas pensando en la amenaza de un ataque procedente del exterior, generalmente de una armada naval. De aquí que se diese prioridad a la negación del acceso de los buques a la bahía, descuidando la defensa ante un ataque que viniese desde el interior.

5.- Evolución de las defensas.

La primitiva ciudad solo contó en un principio con empalizadas de madera para defenderse de los probables ataques de los naturales. Pero pronto se comprobó que no eran los nativos los principales enemigos de la nueva población, puesto que su pronta consolidación como puerto de importancia lo hizo atractivo al ataque de los piratas franceses o ingleses. Así, solo once años después de su fundación, en 1.544, sufre el ataque del corsario Roberto Baal, que con cerca de mil hombres toma la ciudad apoderándose de 20.000 pesos en concepto de rescate y aproximadamente otros 20.000 como resultado del saqueo a que fue sometida la población. Poco después, en el 1.560, fue el también francés Martín Cote el que después de arrasar Santa Marta logra tomar Cartagena, aunque esta vez la resistencia de los habitantes apoyados por los nativos del cacique Maridalo hizo que la conquista fuera más difícil, aunque finalmente incendió la ciudad consiguiendo un importante botín (6) .

El estudio de las fortificaciones de Cartagena de Indias ha sido objeto de numerosos y exhaustivos trabajos entre los que podemos destacar entre otros:

  • Cartagena de Indias. La ciudad y sus monumentos, Enrique Marco Dorta, Escuela de Estudios Hispano Americanos, Sevilla, 1.951.

  • Las fortificaciones de Cartagena de Indias. Estudio asesor para su restauración, Juan Manuel Zapatero, Banco Cafetero de Colombia, Madrid, 1.969.

  • Historia de las fortificaciones de Cartagena de Indias ,Juan Manuel Zapatero, Centro Hispanoamericano de Cooperación (Ministerio de Asuntos Exteriores), Madrid, 1.979.

  • Las fortificaciones españolas en América y Filipinas, José Antonio Calderón Quijano Editorial Mapfre, S. A., 1996.

Por ello, poco se puede aportar de nuevo, por lo que nos limitaremos a resumir los estudios efectuados para dar una idea general y abreviada de dicho proceso.

El problema en Cartagena era proteger los distintos frentes que tenía abiertos, que no solo variaron por cuestiones naturales, sino que también fueron objeto de grandes discusiones estratégicas según la concepción que los distintos gobernadores e ingenieros militares tuvieron a lo largo del tiempo.

Se pueden claramente identificar cuatro zonas:

1º.- La zona de mar abierto, poco accesible a los ataques por el intenso oleaje y las barreras de rocas pero que tenía zonas de playa donde se podían efectuar desembarcos ligeros; este frente fue controlado con las primeras murallas.

2º.- El acceso entre la bahía de Cartagena propiamente dicha y la bahía de las Ánimas, puerto interior y antesala de la ciudad.

3º.- Los dos accesos por la bahía. Como hemos dicho Boca Grande fue cerrado por una barra en l.640. La otra entrada a la bahía, más estrecha y fácil de defender, era la situada más al sur entre Tierra Bomba y la Islade Baru, denominado Boca Chica.

4º.- El acceso desde tierra firme.

Estudiaremos brevemente como se protegieron estos frentes, siguiendo el trabajo de Rodolfo Segovia Salas (Las fortificaciones en Cartagena de Indias: Estrategia e historia, Banco de la Republica, Biblioteca Luis Ángel Arango, Colombia) y donde veremos que aunque Felipe II fue el primer Monarca que adoptó de una forma sería el concepto de defensa de las fronteras del territorio siguiendo las opiniones de insignes ingenieros como Juan Bautista Antonelli y Juan de Tejada (7) , los numerosos compromisos que tuvo que afrontar en tan vasto imperio hizo que se destinaran pocos recursos a esta zona, de forma que el verdadero impulso constructor solo se da a partir de mediados del siglo XVII.

A.-PROTECCIÓN DEL FONDEADERO

La principal preocupación de los primeros gobernadores fue proteger a la flota de galeones que fondeaba frente a la dársena interior o de las Ánimas para efectuar las operaciones de carga y descarga. De aquí que en 1.566 el gobernador Antón Dávalos ordenara construir un pequeño fuerte de planta redonda llamado San Felipe del Boquerón. Más tarde, en 1.631, el gobernador Francisco de Murga construyó el fuerte de Manga en el extremo opuesto de la isla de Manga al del Boquerón.

B.- PROTECCIÓN DEL ACCESO POR BOCAGRANDE Y LA BAHÍA INTERIOR

El primer fuerte de protección de la bahía exterior se construyó en la denominada punta de Icacos y se le dio el nombre de San Matías. Era un pequeño cuadrilátero con baluartes en los ángulos, pero que construido sobre un saliente de terreno pantanoso y movedizo hizo que desde 1.599 se considerase su traslado a punta Judío.

En 1.617 el ingeniero Cristóbal de Roda construye enfrente de San Matías, la plataforma de Santangel sobre el extremo de Tierra Bomba. Pero en 1.626 el gobernador Francisco Murga desmantela San Matías y Santangel y termina de construir Castillo Grande en la punta Judío, complementándolo con el de San Juan de Manzanillo, que cerraban el paso a la bahía interior.

Como vemos en este periodo la principal preocupación estratégica era la defensa de la bahía interior y del acceso por Boca Grande.

Protección de la Bahía Interior

  • Fig 4.- Protección de la Bahía Interior

C.- PROTECCIÓN DE LA BAHÍA EXTERIOR.

A partir del cierre de Boca Grande en 1.640, las corrientes de marea forzadas a entrar en la bahía por Boca Chica producen un dragado natural de dicho canal, que a pesar de su angostura se hace accesible para todos los buques existentes en la época.

Esto provoca un cambio estratégico en la concepción de las defensas. La bahía interior pierde importancia ante la necesidad de proteger la entrada de Boca Chica, donde se construye a partir de 1.647 el fuerte de San Luis de Boca Chica y se determina desmantelar a su finalización los de Castillo Grande, Manzanillo y Manga. Pero tras el ataque y toma de la ciudad por el barón de Pointis en 1.697quedan destrozados la mayor parte de los fuertes y defensas, lo que hace necesario que de nuevo se planteé una nueva concepción estratégica para defender la plaza.

Comienza el siglo XVII con la reparación de castillo de San Luis y la construcción en un islote cercano a la isla de Baru del castillo de San José (1.714-1.725), mientras en la costa marítima de Tierra Bomba se construyen una serie de baterías (San Felipe, Santiago y Chamba), recordando la facilidad con la que el barón de Pointis logró desembarcar en esa zona a 1.200 hombres.

Planta del castillo de Santa Cruz o Castillo Grande

  • Fig 5.- Planta del castillo de Santa Cruz o Castillo Grande (8) Pulse en la imagen para ampliarla.

Estas son las defensas que se enfrentan al ataque del Almirante ingles Edward Vernon que comienza el asedio el día 13 de marzo de 1.740. Al igual que sucedió en 1.698, Vernon comprueba que es inaccesible la ciudad desde su frente marítimo y tras bombardear la ciudad con 17 navíos y dos bombardas se dirige a Boca Chica.

La resistencia del castillo de San Luis, a pesar de haber logrado desembarcar los ingleses en Tierra Bomba, y la acción de los buques de Blas de Lezo, obstaculizan la entrada en la bahía a los buques enemigos hasta el día 7 de mayo. Los ingleses desembarcan por varios flancos e inician el asedio a la ciudad que se defiende bravamente. Este retraso hace que las tropas invasoras, agotadas sus fuerzas por las enfermedades y la falta de víveres abandonen la bahía el día 8 de junio volando antes Castillo Grande y San Luis.

Fuertes en 1.690

  • Fig.6.- Fuertes en 1.690. Pulse en la imagen para ampliarla.

Tras el ataque de Vernon, se refuerza la entrada de Boca Chica, construyéndose el fuerte de San Fernando a unos 300 metros al sureste de San Luis, que a su vez se ve complementado por la batería de Santa Bárbara que permite mantener un fuego constante sobre los buques que lograsen pasar el través de San Luis, y sobre el monte de Homo se edifica la batería del Ángel de San Rafael. Finalmente se desplaza el fuerte de San José a la isla de Draga.

Fuertes en 1.740

  • Fig.7.- Fuertes en 1.740. Pulse en la imagen para ampliarla.

Boca Chica en 1.740

  • Fig. 8.- Boca Chica en 1.740

Planta del Fuerte de San Fernando de Boca Chica

  • Pulse en la imagen para ampliarla.

Planta del Fuerte de San Fernando de Boca Chica

  • Fig 9.- Planta del Fuerte de San Fernando de Boca Chica (9)

En cuanto a la protección de la ciudad propiamente dicha, aunque ya en 1.586 el ingeniero Antonelli diseñó el primer recinto amurallado su construcción va a ser un proceso continuado que no finaliza hasta el año de 1.810. Las obras siguieron el diseño original de Antonelli y su primera edificación fue el baluarte (10) de Santo Domingo, con la intención de cerrar la brecha por la que logró penetrar Drake en 1.586, y que se complementaba con los medios baluartes de Santa Cruz y Santiagoque cubrían los flancos del principal. Siguen los baluartes de Santa Catalina y San Lucas que cierran el camino del noroeste, Santa Catalina por el borde de la mar y San Lucas por el caño que unía la ciudad a la ciénaga del Cebrero. Más tarde se edifica el baluarte de San Ignacio (1.630) cuyos cañones cubrían la bahía de las Ánimas. A principios del siglo XVIII la ciudad se extiende hasta poblar la cercana isla de Getsemani que hasta ese momento solo estaba unida al primer asentamiento por un puente levadizo de madera. Se decide amurallar este nuevo barrio y se protege el acceso a tierra firme con la batería de la Media Luna. De ésta, parte una calzada de piedra que va a ser el único acceso a la ciudad desde el continente. Para protegerla se construye en su parte media un revellín (11) , además de estar cruzadapor tres fosos de agua corriente.

Tras el ataque y conquista de la ciudad por el barón de Pointis en 1.697, se refuerza el acceso por la llamada puerta del Puente, que a través del puente de San Francisco comunicaba el arrabal con la bahía de las Ánimas, construyendo la actual puerta del Reloj defendida por los baluartes de San Pedro Apóstol y San Juan Bautista. Por su parte, la muralla que rodeaba el barrio de Getsemani se protege con los baluartes de Barahona, San Miguel de Chambacu, San Lorenzo y Santa Isabel. Pero el cierre completo de la ciudadno se consiguió hasta el año 1.796 cuando se finalizó el tramo entre los baluartes de Santa Catalina y San Lucas.

Fortificaciones de la ciudad

  • Fig.10.- Fortificaciones de la ciudad (Archivo General de Indias). Pulse en la imagen para ampliarla.

D) LA DEFENSA DEL ACCESO POR TIERRA

Cartagena siempre tuvo un peligroso talón de Aquiles en el cerro de San Lázaro, el monte más alto de la zona, y desde cuyas laderas la artillería podía batir fácilmente la ciudady sobre todo el acceso que a través de la calzadadaba paso al barrio de Getsemani.

A pesar de los intentos del gobernador Francisco de Murga para obtener los fondos necesarios para construir una fortaleza sobre el cerro, hay que esperar hasta 1.657 para que se inicien las obras del primer castillo de San Felipe de Barajas. Esta primera fortaleza era una construcción de planta triangular servida por veinticinco infantes, cinco artilleros y ocho cañones, que fue fácilmente tomada por el barón de Pointis en 1.697 y que como era lógico instaló allí su artillería para bombardear la ciudad.

De nuevo, de la derrota se extraen lecciones y se inician unas obras que van a durar hasta 1.798 convirtiendo a San Felipe en una extraordinaria fortaleza añadiendo nuevas baterías que refuerzan todos los flancos (Redención, La Cruz, el Hornabeque, San Carlos, los Apóstoles y Santa Barbara por el norte y San Lázaro por el sur), llegando a estar defendida por más de 70 cañones. Al mismo tiempo se rodeó todo el cerro por una galería subterránea de la que partían numerosos ramales ciegos donde se almacenaban barriles de pólvora para hacerlos explotar ante el avance de las fuerzas enemigas. En el interior, se construyen bajo tierra cuarteles a prueba de bombas, aljibes y galerías contraminas.

Planta de San Felipe de Barajas en 1.763

  • Fig.11.- Planta de San Felipe de Barajas en 1.763 con la rampa que lo unía a la a la calzada que daba acceso al barrio de Getsemani y al final el revellin (12) . Pulse en la imagen para ampliarla.

6.- La guarnición militar

Cuando Drake se presenta en 1.586, la ciudad solo se encontraba defendida por algunas trincheras y empalizadas, y como único punto fuerte el baluarte del Boquerón. El pirata ingles que contaba con más de 20 buques y unos 1.000 hombres penetró en la bahíalogrando desembarcar al segundo intento en la playa de la Caleta que se encontraba defendida por una trinchera de piedra a medio construir en la que se hacían fuertes 30 arcabuceros y 50 indios flecheros, mientras que el Boquerón había sido dotado con 8 piezas de artillería, 2 medias culebrinas, 1 falconete y 7 barriles de pólvora, a cargo de 25 soldados, 12 marineros y los esclavos negros del capitán Don Pedro Mejia Mirabal bajo cuyo mando se encontraba la pequeña fortaleza.Rápidamente se tomó la ciudad mientras los vecinos huían al poblado de Turbaco. Drake exigió un pago de 400.000 ducados como rescate, y como los vecinos no podían pagar dicha cantidad, como medida de presión quemó unas doscientas casas y parte de la catedral. Tras las negociaciones de capitulación, el ingles obtuvo 120.000 ducados (13) .

Hasta esta fecha nunca había existido en la ciudad una guarnición militar permanente, pero tras el desastre del asalto de Drake se constituye en 1.587 la guarnición del presidio de Cartagena, formada principalmente por hombres procedentes de la armada de galeones del capitán general don Álvaro Flores. Esta primera fuerza estaba integrada por diez oficiales, ciento veintinueve soldados, nueve cabos y cuarenta y siete mosqueteros (14) .

Durante todo el siglo XVII, la guarnición estuvo compuesta por una serie de Compañías de presidio al mando de un capitán bajo las ordenes directas del gobernador, así en 1.691 contaba con 430 hombres. Pero la penuria económica hizo que en pocos años disminuyera considerablemente el número de tropas de forma que cuando en 1.697 el almirante francés Jean Bernard Desjeaux (barón de Pointis) junto al pirata Jean Batiste Ducasse se presenta en Cartagena con unos 30 navíos de guerra y 5 transportes con una fuera de 200 oficiales, 1.800 marineros y 1.700 soldados, a los que había que sumar 800 piratas, 200 voluntarios y numerosos negros libres, el gobernador de Cartagena, Diego de los Ríos, sólo contaba con 113 hombres y 37 artilleros (15) . El día 2 de mayo de 1.697, tras veinte días de asedio la ciudad capitulaba.

El ataque comenzó el día 13 de abril con un bombardeo desde la mar y algún intento de desembarco en el frente marítimo de la ciudad aún débilmente amurallada, pero como apuntamos anteriormente los numerosos escollos y zonas rocosas que provocaban una fuerte resaca hace que se frustren. El día 15 se dirigen a Boca Chica y dos de los buques mejor artillados comienzan el fuego contra el castillo de San Luis, mientras 1.200 hombres desembarcan en Tierra Bomba a una legua del castillo. Tras lograr llevar a tierra un mortero, rodean el fuerte y comienzan a batirlo. San Luis, que solo contaba con una guarnición de 139 hombres ( entre soldados, mulatos y negros de las estancias vecinas), cae un día más tarde. Tomado el fuerte, la Escuadra penetra en la bahía mientras las tropas avanzan por Tierra Bomba hacia el castillo de Santa Cruz que es abandonado ante la debilidad de sus defensas, lo mismo ocurre con el Pastelillo y San Lázaro, de forma que el día 19 de abril solo seis días después de iniciado el ataque comienza el bombardeo de la ciudad desde la bahía interior y desde tierra hasta que se produce su capitulación. El daño económico que sufrió la ciudad se estimó en unos 46 millones de pesos ( 2 millones en monedas de oro, plata, piedras preciosas y mercaderías, 3 millones de pesos que valía la artillería que se llevaron los atacantes – 98 cañones de bronce-, armas, municiones, pertrechos y esclavos, más 23 millones de pesos por los daños sufridos por la ciudad y sus defensas) (16) .

Ataque de Pointis

  • Fig. 12.- Ataque de Pointis.

Cuando la noticia llega a la Corte, inmediatamente se ordenó la salida desde Cádiz de una Escuadra de cuatro naves que transportaban bajo el mando del maestre de campo general don Juan Diaz Pimienta, una fuerza de cinco compañías con un total de 500 hombres, pertrechados con 110 piezas de artillería, 100 balas, 1.500 quintales de pólvora, 6 morteros con 100 bombas para cada uno, 2.000 granadas reales y 8.000 granadas de mano, de forma que en 1.700 la plaza cuenta con una guarnición de 1.075 hombres (17) .

Pero pasada la conmoción inicial, de nuevo la desidia se apodera de la Corona y se repiten los mismos errores de antaño, se deja de pagar con regularidad a la tropa incrementándose el número de abandonos y deserciones, el tiempo húmedo estropea los cañones que no son remplazados, la pólvora se humedece por falta de buenos almacenes, así que en 1.721 solo quedaban 488 hombres y en 1.725 la guarnición está formada por 299 soldados, que ya son solamente 233 en 1.735.

En 1.737 es nombrado gobernador y capitán general don Pedro Fidalgo, que en la inspección que realiza informa que solo se encuentra con 150 soldados, 600 fusiles, casi todos en mal estado, 90 cañones, todos en mal estado y con las cureñas podridas, noventa mil libras de pólvora de la traída en 1.700 y catorce mil balas, todas oxidadas (18) .

Pero va a ser de nuevo la amenaza de otra guerra con Inglaterra la que recuerda al Monarca la situación de Cartagena de Indias, que envía en 1.739 bajo el mando de don Sebastián de Eslava una fuerza de 600 hombres de infantería, mientras que el gobernador Fidalgo ha logrado que el Batallón Fijo cuente con 503 plazas y ha reconstruido las milicias de la ciudad hasta sumar un total de 876 hombres más, fuerza que se va a enfrentar al ataque de Vernon.

A partir del reinado de Carlos III, la estructura militar se estabilizó y con más o menos variaciones se mantuvo con una guarnición permanente de entre 700 y 1.000 hombres de tropa, pero sobre todo se prestó mayor atención al abastecimiento y reemplazo del material defectuoso, y lo que es muy importante, se regulan y reglamentan todas las cuestiones militares inclusive la financiación y mantenimiento de las milicias ciudadanas, comprendiéndose por fin que no solo era necesario contar con fuertes murallas, bastiones y castillos, sino un número suficiente de hombres bien entrenados y asistidos, para defender la plaza.

Pero con el final del siglo XVIII, tras la muerte del marques de Floridablanca vuelve a imperar en la corte de Madrid la idea de que América debe dar dinero a la Metrópoli pero mantenerse por si misma, mientras que por otra parte ya han comenzado las revueltas que llevarán al día 11 de noviembre de 1.811, en el que sin resistencia España pierde la plaza y se declara la independencia.

7.- Conclusiones

A lo largo de esta breve exposición creo que se han demostrado las hipótesis planteadas. Como tanto las defensas de la bahía, como las de la ciudad evolucionaron a remolque de las duras lecciones aprendidas después de los ataques sufridos, y como siempre se contó con una guarnición insuficiente para asegurar una eficaz defensa. La Corona solo reaccionaba enviando tropas y pertrechos cuando ya se había producido un desastre, abandonándola después a su suerte hasta que se producía una nueva amenaza. Ni la capital del Virreinato de Nueva Granada (Santa Fe), de la que dependía la ciudad, ni Madrid, prestaron la debida atención para subvencionar el costo de la construcción de las defensas, de forma que fue la ciudad y sus habitantes los que invirtieron los impuestos que se recaudaban por las mercancías que se vendían y entraban en la ciudad (almojarifazgo) (19) , e incluso por los esclavos negros que se vendían. Otras veces, se pedían directamente prestamos a los ciudadanos e inclusive se imponían fuertes multas a los encomenderos y vecinos que no acudieran con armas y caballos a la defensa de la plaza (20) .

Solo el hecho de que las técnicas de guerra durante los siglos XV a XVII estuvieran basadas en el poder de fuego de los buques para batir las defensas de las ciudades atacadas, libró a Cartagena de peores desastres, ya que si hubieran estado más desarrollados los conceptos del desembarco de infantería con su correspondiente dotación artillera, poco hubieran podido hacer las defensas de la bahía, muy distantes unas de otras y con una difícil comunicación entre ellas y la ciudad, de forma que bastaba con rodearlas y aislarlas para que no tardaran en caer. Esto se demostró claramente en el único ataque que llegó completamente desde el interior, cuando los insurrectos independentistas tomaron de nuevo la ciudad en el año 1.821. Conocedores de las dificultades de un ataque naval, las fuerzas del brigadier venezolano Mariano Montilla cercaron la ciudad a partir del 14 de julio de 1.820, mientras que el general José Prudencio Padilla cortó la comunicación entre la ciudad y los fuertes de Boca Chica, encerrando la flota española en la bahía de las Ánimas. Tras un golpe de mano en la noche del 24 de junio de 1.821 en que lograron apoderarse de once barcos y numeroso armamento, el gobernador brigadier Torres y Velasco rindió la ciudad.

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BIBLIOGRAFÍA

  • Fuentes Archivísticas.

1.- Archivo General de Indias (Sevilla).

  • AGI, Santa Fe, Legajos 187, 459, 572, 662, 939, 940, 951, 986 y 1.154.

  • AGI, Patronato, Legajo 193.

  • AGI, Contaduría., Legajo 1.433.

2.- Servicio Geográfico del Ejercito.

  • Cartografía y relaciones históricas de Ultramar, Servicio Histórico Militar, Tomo V, Madrid, 1.980.

3.- Instituto Hidrográfico de la Marina (Cádiz).

- Carta 361, Costa de Tierra Firme, Plano del puerto de Cartagena de Indias.

  • Fuentes Bibliográficas.

  • Reglamento para el Comercio Libre de 1.788, Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla y la Escuela de Estudios Hispano-Americanos, CSIC, Sevilla, 1.978.

  • Borrego Plá, María del Carmen, Cartagena de Indias en el siglo XVI, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, CSIC, Sevilla, 1.983.

  • Cámara, Alicia, Fortificación y Ciudad en los reinos de Felipe II, Editorial Nerea-Ministerio de Defensa, Madrid, 1.998.

  • Segovia Salas, Rodolfo, Las fortificaciones en Cartagena de Indias: Estrategia e historia, Banco de la Republica, Biblioteca Luis Ángel Arango, Colombia.

  • Marchena Fernández, Juan, La Institución militar en Cartagena de Indias 1.700-1.810, Escuela de estudios Hispano-Americanos, CSIC, Sevilla, 1.982.

  • De la Matta Rodríguez, Enrique, El asalto de Pointis a Cartagena de Indias, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, CSIC, Sevilla, 1.982.

  • Calderón Quijano, José A., Las fortificaciones española en América y Filipinas, Editorial Mapfre S.A., Madrid, 1.996.

  • Marco Dorta, Enrique, Cartagena de Indias, la ciudad y sus monumentos, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla, 1.951.

  • Bibliografía Técnica

  • Carta Náutica COL 262, Dirección General Marítima y Portuaria, Bogotá D.E., Colombia.

  • South America Pilot Volume IV, Hidrographer of the Navy, UK, 1.983.


ANEXO I

Carta Náutica actual de Cartagena de Indias

  1. Carta Náutica actual de Cartagena de Indias. Pulse en la imagen para ampliarla.
  • Notas:
    (1).- Reglamento para el Comercio Libre de 1.788, Artículo 5- Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla y la Escuela de Estudios Hispano-Americanos- CSIC, Sevilla, 1.978.
    (2) .-BORREGO PLÁ, Mª del Carmen: Cartagena de Indias en el siglo XVI. Escuela de Estudios Hispano-Americanos, CSIC, Sevilla, 1.983, p. 7.
    (3) .- Dirección General Marítima y Portuaria: Carta Náutica COL 262, (Bogotá D.E., Colombia).
    (4)
    .- South America Pilot Volume IV.- Hidrographer of the Navy.- UK 1983, p. 45.
    (5) .- CÁMARA, Alicia: Fortificación y Ciudad en los reinos de Felipe II . Ed. Nerea- Ministerio de Defensa. Madrid. 1.998. p. 62.
    (6).- BORREGO PLÁ, Mª del Carmen: Cartagena de Indias en el siglo XVI .Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla 1.983, pp. 70, 88 y 89.
    (7).- CÁMARA, Alicia: Fortificación y Ciudad en los reinos de Felipe II . Ed. Nerea- Ministerio de Defensa, 1.998, Madrid, pp. 59 y 61.
    (8)Servicio Geográfico del Ejercito. “Cartografía y relaciones históricas de ultramar”, Servicio Histórico Militar, t. 5, Madrid, 1980.
    (9)
    .-Servicio Geográfico del Ejercito: Cartografía y relaciones históricas de ultramar”, Servicio Histórico Militar, t. 5, Madrid, 1980.
    (10) .- Defensas que sobresalían de la muralla. Normalmente de planta pentagonal, dos caras expuestas al enemigo, dos flancos que finalizaban en la muralla y la gola o cuello que constituía el acceso al mismo. Sus dimensiones, el ángulo de sus la distancia entre ellos dependían de la necesidad de cubrir con fuego de cañón desde sus flancos el acceso a la muralla y la cara de los baluartes vecinos.
    (11)
    .- Construcción de forma triangular con sus dos caras en forma de cuña apuntando al frente descubierto y que se construían delante de las murallas y en el otro lado del foso como primera línea de defensa y para protegerlos flancos de los baluartes.
    (12) .- SEGOVIA SALAS, Rodolfo.- La fortificaciones en Cartagena de Indias: estrategia e historia. Banco de la Republica, Biblioteca Luis Ángel Arango, Colombia, p. 34
    (13) .- BORREGO PLÁ, Mª del Carmen: Cartagena de Indias en el siglo XVI .Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla,1.983, pp. 87 y 92 a 96.
    (14)
    .- BORREGO PLÁ, Mª del Carmen: Cartagena de Indias en el siglo XVI .Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla, 1.983, pp. 83 y 439.
    (15)
    .- MARCHENA FERNANDEZ, Juan: La Institución Militar en Cartagena de Indias 1.700-1.810 . Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla, 1.982, pp. 67 a 73.
    (16)
    .- DE LA MATTA RODRÍGUEZ, Enrique: El asalto de Pointis a Cartagena de Indias . Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla,1.979. pp. 3 y 41 a 58.
    (17)
    .- MARCHENA FERNANDEZ, Juan: La Institución Militar en Cartagena de Indias 1.700-1.810 . Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla, 1.982. pp. 84 a 87.
    (18)
    .- MARCHENA FERNANDEZ, Juan: La Institución Militar en Cartagena de Indias 1.700-1.810 . Escuela de Estudios Hispano Americanos, CSIC, Sevilla,1.982. pp. 89, 93, 96 y 113.
    (19)
    .- AGI, Santa Fe, Legajo 986.
    (20)
    .- AGI, Patronato, Legajo 193.