Guerra Cuádruple Alianza. Combates en Pensacola y Mobile. 1719-1720

Por Santiago Gómez

Antecedentes 

Ante la actitud hostil de España, que en el verano de 1717 trata de conseguir lo perdido tras la guerra de Sucesión y los tratados de paz de Utrech y Rastatt, ocupando Cerdeña y, al año siguiente, Sicilia, las potencias europeas, Gran Bretaña, Francia, Imperio austriaco y Saboya, firman en Londres el 2 de agosto de 1718 el Tratado de la Cuádruple Alianza contra España. Tras la batalla de cabo Passaro el 11 de agosto de 1718, Gran Bretaña declara oficialmente la guerra a España el 26 de diciembre de 1718 y Francia el 9 de enero de 1719.  

El conflicto se desarrolla principalmente en Europa, pero el Caribe será otro de los escenarios de esta guerra, aunque de manera secundaria, con ataques españoles a los puertos de Pensacola y la bahía de Mobile, en poder de Francia, y Nassau, en las Bahamas, en poder de los británicos. 

Desde finales del siglo XVII, los franceses comienzan a establecerse en el golfo de México, concretamente en la cuenca del río Misisipi. A Pierre Le Moyne d’Iberville, marino, comerciante y explorador francés, nacido en Canadá, el ministro de las colonias Pontchartrain le encarga en 1697 la tarea de descubrir la desembocadura del río Misisipi, construir un fuerte y establecer una colonia en Luisiana.

Acompañado de su hermano Joseph Le Moyne de Sérigny, sale de Brest con cuatro naves el 24 de octubre de 1698. En 27 de enero de 1699 fondea frente a la isla Santa Rosa, a la entrada de la bahía de Pensacola, donde ya había una población española. Después llega a la bahía de Mobile, explora la isla Massacre, más tarde llamada isla Dauphine.

En marzo de 1699 entra en el delta del Misisipi. Al no encontrar un lugar adecuado para establecer un asentamiento, en mayo construye un fuerte provisional en Maurepas, Biloxi, al oeste del río Misisipi. Regresa a Francia tras dejar un fuerte con 81 hombres. Regresa a Biloxi el 8 de enero de 1700 y construye el fuerte definitivo en Maurepas o Fort Louis. Realiza un tercer viaje desde Francia en febrero de 1701 y construye otro fuerte en Mobile, regresando a Francia en abril de 1702.

Ese mismo año regresa a Luisiana con tres buques, el Renommée que mandaba en persona, el Palmier, al mando de su hermano Sérigny, teniente de navío, y el Enflammé bajo las órdenes de LaRonde Denis. D’Iberville erige barracones en la isla Dauphine, que finalmente se convierte en la sede de la colonia. También establece, bajo la supervisión de su hermano Jean Baptiste Le Moyne de Bienville, un fuerte con cuatro baluartes en Mobile, a dieciséis leguas de isla Dauphine Island. 

Los españoles ya habían navegado y explorado estas costas casi dos siglos antes. El primer hombre blanco que estuvo en las costas de Pensacola fue Pánfilo de Narváez en octubre de 1528, aunque no entró en la bahía. Fue el capitán Maldonado, comandante de la flota que trajo a Fernando de Soto a las costas de Florida, el que exploró la bahía en enero de 1540.

El 14 de agosto de 1559 fondeó en la había la flota de Tristán de Luna, lugar al que nombró como Santa María. Había salido con 1.000 pobladores, 500 soldados, numerosos eclesiásticos y establecieron un asentamiento. Pocos años después sería destruido por un huracán. 

En 1692 el virrey de Nueva España, Gaspar de la Cerda Sandoval, conde de Galve, manda realizar un reconocimiento de la bahía de Panzacola, partiendo de Veracruz a comienzos del año siguiente la fragata Nuestra Señora de Guadalupe, con el almirante Andrés de Pez y el cosmógrafo y matemático Carlos de Sigüenza y Góngora.

La bahía recibe el nombre de Santa María de Galve en honor al virrey, y la punta de tierra en la entrada a la bahía, de Sigüenza, en honor al cosmógrafo, que hizo el plano de la bahía. 

Tres años después, en 1696, Andrés de Arriola, con 300 soldados y familias, toma posesión del territorio, donde se construye una iglesia, casas y un fuerte en un lugar al que llamaron San Carlos.  

Comenzada la guerra de Sucesión española, los franceses se asentaron en el territorio y las relaciones con las cercanas posesiones españolas eran de entendimiento. Pero las «buenas relaciones» acabaron en 1718, la mayoría de ellas atribuidas a la ambición francesa de expansión.

No era un secreto que Francia planeaba expandirse a Texas, establecer un puesto en la bahía de San Bernardo (bahía de Matagorda), y hacerse con el rico territorio de Nuevo México. Un documento capturado demostraba que los franceses también esperaban establecer puestos costeros desde donde sus buques de guerra pudieran destruir o capturar las flotas españolas procedentes de México o Perú. 

El 5 de marzo de 1718, el almirante Andrés de Pez advirtió de estos peligros a la Corona y añadió que los indios aliados de los franceses habían rodeado el puesto español de Pensacola. Criticó el contrabando que existía entre los puertos franceses y españoles como una amenaza para la prosperidad de los comerciantes mexicanos.

Si se prohibía el comercio con los franceses, estos estaban condenados al fracaso. La respuesta de la Corona española fue prohibir el comercio con los puertos franceses y cerrar los puertos españoles a sus buques. A pesar de ello, el comercio ilegal continuó existiendo. 

Comienzo de las hostilidades en Norteamérica 

Los territorios españoles en Norteamérica fueron atacados únicamente por Francia, que, establecidos en Luisiana, trataron de expandirse hacia el oeste atacando Texas y Nuevo Méjico, y hacia el este en dirección a la Florida. 

La colonia francesa de Luisiana era una amenaza para el puesto estratégico de Pensacola y para los territorios de Texas y Nuevo México, principalmente después de agosto de 1718, cuando la Compañía de las Indias (Compagnie des Indes) asume la autoridad sobre Luisiana. 

Los españoles habían reunido tropas y buques en la Habana para atacar Charlestown, operación que no se produjo al atacar primero los franceses a los españoles en Santa María de Galve (Pensacola). 

El 19 de abril de 1719, dos fragatas francesas, Maréchal de Villars y Philippe, llegan a Mobile, Luisiana, a las órdenes de los comandantes Méchin y Diourse. Según otras fuentes llegan el Maréchal de Villars y el Comte de Toulouse, a las órdenes de los capitanes Grieux y Méchin, mientras que el Philippe se encontraba en la bahía de Mobile desde el mes de febrero.

Informan a Jean Baptiste Le Moyne, Sieur de Bienville, gobernador francés de Luisiana, de la guerra entre España y Francia, comenzada el 9 de enero, recibiendo además la autorización para tomar la plaza española de Pensacola. Afortunadamente para los franceses, en Pensacola y Veracruz se desconocía esta declaración.

También había llegado el director general de la Compañía de las Indias, M. Larchebault, pues uno de los objetivos de las nuevas conquistas era hacerse con nuevos mercados, aprovechando esta nueva guerra.  

Las fuerzas navales españolas en el Caribe volvían a estar bajo mínimos a comienzos de 1719. El único buque de entidad de la Armada de Barlovento, su capitana Nuestra Señora de Guadalupe, se encontraba en las costas peninsulares. Los demás buques eran menores, la mayoría naves capturadas. Fue necesario enviar buques de guerra para la defensa de las aguas caribeñas. 

El 20 de abril de 1719 salen de Cádiz rumbo a la Habana y Veracruz los navíos San LuisS. Juan Bautista, la fragata S. José y dos mercantes, las fragatas Caballo Marino, armada con 24 cañones, y Santo Cristo de Maracaibo, con 16 cañones, además de un bergantín de aviso para Cartagena de Indias, con 12 piezas.

Llevan a bordo diferentes pertrechos y azogues, además del comisario de guerra de Marina José del Campillo, y cartas para las autoridades de la Habana, Veracruz y para el virrey de Nueva España. Mandados por el capitán de navío Francisco Cornejo, nombrado general de la Armada de Barlovento por José Patiño, tenía la misión de escoltar dos buques de guerra con el mismo destino, el navío Nuestra Señora de Begoña, alias Campanela, de 54 cañones, y la fragata Príncipe de Asturias, alias Infante, de 44 cañones, y restablecer la Armada de Barlovento.

El 6 de junio de 1719 recalan en Puerto Rico, el día 7 fondean en la Aguada y se hacen a la vela el día 10. Unos días después se separan los buques destinados a la Habana, y el 5 de julio entran en Veracruz. Con las noticias dadas por Cornejo, el virrey se entera el 13 de julio de la guerra entre las dos naciones. 

Según algunas fuentes, el capitán Cornejo iza su insignia en el navío San Luis en la Habana, zarpando rumbo a Veracruz junto al navío San Juan y la fragata Santo Cristo de Maracaibo, llegando a puerto el 5-6 de julio.

A finales del mes de julio se une en Veracruz a la escuadra de Cornejo la fragata de 30 cañones San José, alias Pingüe Volante, mandada por el capitán Francisco Guerrero, mientras que el navío Nuestra Señora de Begoña y la fragata Infante entran en Veracruz a mediados de agosto.

Para Blanco Núñez, Cornejo llega a Veracruz a bordo del navío Begoña, mientras que Ana Crespo dice que mandaba los tres destinados a la Armada de Barlovento a bordo del San Luis. Sea como fuere, al llegar a Veracruz se puso al frente de la Armada de Barlovento, demasiado tarde para evitar la ocupación francesa de Pensacola. 

Ocupación francesa de Pensacola. Mayo de 1719 

El gobernador de Luisiana Sieur de Bienville comienza los preparativos para el ataque a Pensacola. El teniente de navío Joseph Le Moyne de Serigny y de Loire, hermano de Bienville, embarca en la fragata Maréchal de Villars, de 24 cañones, al mando del oficial Chevalier des Grieux, y se le da el mando de la división naval compuesta por las fragatas Comte de Toulouse y Philippe, armadas con 24 y 18/20 cañones.

En estas tres embarcaciones embarcaron 166 oficiales y soldados y 45 voluntarios, además de otros 80 hombres, víveres y municiones en un bergantín y otros buques menores. Zarpan de Masacre, isla Dauphin, situada a la entrada de la bahía de Mobile, el 13 de mayo y se dirigen a Pensacola, donde esperan a una tercera fuerza que llegaría por tierra con otro hermano de Bienville, Antoine Le Moyne, sieur de Chateaugue, con 60 soldados y entre 300 y 400 indios.

La mañana del 14 de mayo de 1719 la flotilla francesa al mando de Serigny llega a Pensacola. La plaza estaba defendida por solo 160 a 200 soldados, se encontraba con las fortificaciones a medio construir y faltaban armas y víveres.

Carte de l'entrée du Port et Rade de Pensacola: Faittes sur les observations de mr. de Serigny. Siglo XVIII. Archivo General Militar de Madrid.
«Carte de l’entrée du Port et Rade de Pensacola: Faittes sur les observations de mr. de Serigny». Siglo XVIII. Archivo General Militar de Madrid.

Bienville espera en río Perdido la llegada de los hombres de Chateaugue. Esa noche ataca por sorpresa la fortificación de punta Siguenza en la isla Santa Rosa, defendida por solo veinte hombres y una batería de tres cañones de 12 libras. Se acercaron con varios botes y la pequeña guardia es reducida, y también el relevo de otros veinte hombres que llega la mañana siguiente desde el fuerte de San Carlos.

En la mañana del 15 de mayo, los buques de Serigny debían entrar en la bahía, pero no pudieron hacerlo por la falta de viento. Para evitar ser atacado por las tropas españolas, Bienville ordena utilizar los tres cañones capturados y apuntar a la bahía, mientras las tropas de Chateaugue tenían dificultades en acercarse al fuerte de San Carlos.

La mañana del día 17, entran los buques franceses en la bahía y comienza un intercambio de disparos con los cañones del fuerte. Bienville intima a la rendición al gobernador de Pensacola, el coronel Juan Pedro Matamoros de Isla, el cual protesta por el ataque al creer que las dos naciones no estaban en guerra. El 18 de mayo se rinde.

Al día siguiente llega Chateaugue con sus fuerzas, y se hace cargo de la plaza como nuevo gobernador, mientras el caballero Larchebault, director de la Compañía de las Indias, establece en Pensacola su nueva residencia. 

El 6 de junio llegan a puerto desde la costa de Guinea los mercantes de la Compañía de la Indias Aurore y Le Grand duc de Maine, al mando de los capitanes Herpin y Laudoin, con 500 esclavos a bordo. El día 28 llegan otros dos mercantes, Saint Louis y Dauphine, capitanes Colombier y La Feuille-Brillant (Faraud, según Faye), con toda clase de mercancías, 12 soldados y 30 reclutas (350 tropas y colonos, según Faye).

Según los términos de la capitulación, el gobernador y las tropas españolas salen de Pensacola el 26 de junio (18 de junio, según Charlevoix) a bordo de las fragatas Comte de Toulouse y Maréchal de Villars, al mando de los comandantes Méchin y Chevalier de Grieux, para ser llevados a la Habana.

Entre ellos se encontraban el gobernador Juan Pedro Matamoros, los capitanes Francisco Roldán, Diego Matamoros (hijo del gobernador), los pagadores Manuel de Hevia y Valdés y Bernardino José de Almonacid, los sacerdotes franciscanos José Usache y José del Castillo, varios alféreces, tres sargentos y los vecinos que quisieron embarcarse.

Bienville regresa a Mobile, dejando al frente de la defensa de Pensacola a sus hermanos Serigny y Chateaugue, con unos 400 hombres de guarnición. 

En la Habana, el capitán general de Cuba y gobernador de la Habana, brigadier Gregorio Guazo Calderón y Fernández de la Vega, había estado reuniendo embarcaciones y tropas, que puso al mando del teniente coronel Alfonso Carrascosa de la Torre, para atacar Charlestown, la capital de la Carolina, Nueva Providencia y auxiliar al gobernador de la Florida Antonio Benavides, pero desconocían el ataque francés a Pensacola y su fatal resultado.

Como segundo al mando se destina al capitán del batallón de la Habana Esteban Severino de Berroa. La escuadra de Carrascosa zarpa de la Habana el 4 de julio con una fragata mercante de 150 toneladas, armada con 16 cañones, otra llamada Jesús Nazareno, y otras doce unidades menores (bergantines, balandras, faluchos armados con 2 a 10 cañones). La tropa se compone de mil voluntarios, algunos vecinos principales de la ciudad y 100 tropas veteranas.

Ya en alta mar, encuentra Carrascosa cerca de la Habana a las dos fragatas francesas que habían salido de Pensacola rumbo a la Habana. El gobernador Guazo también las vio desde la Habana y envía una nave para ordenar a Carrascosa que las reconociese y atacase.

Las fragatas francesas intentan huir, pero les sobrevino una calma, momento en que las españolas, más ligeras, pudieron acercarse con ayuda de sus remos, siendo abordadas y capturadas por Carrascosa.

Carrascosa no podía saber que Pensacola había sido capturada, pues su destino era otro, y mucho menos los términos de la capitulación que firmó el gobernador Matamoros. Solo pudo ver a dos fragatas enemigas que trataron de huir al ver su escuadra.

Después de la captura, es informado por los dos comandantes y por el propio Matamoros. Son llevadas a la Habana el 5 de julio, donde los prisioneros son liberados e incorporados a la nueva expedición, mientras los franceses son encerrados en el castillo del Morro. 

Recuperación de Pensacola. Agosto 1719 

 Con el fin de recuperar Pensacola, y con los nuevos refuerzos, el gobernador Guazo Calderón da nuevas instrucciones a Carrascosa y envía una nave a Veracruz para informar de todo al virrey, con la petición de que enviase a Pensacola a unirse a Carrascosa a los buques de Francisco Cornejo, comandante de la Armada de Barlovento, que habían llegado a Veracruz el 5 de julio.

El virrey ya había recibido noticias por otros cauces de la pérdida de Pensacola y había reunido pertrechos, marineros y todo lo necesario. Estando para hacerse a la vela los buques de Cornejo, llega el 19 de julio la carta de Guazo Calderón. Los buques de Cornejo estaban listos para hacerse a la vela, pero el virrey marqués de Valero le envió una contraorden para detenerse y esperar refuerzos.

Los buques de Carrascosa se hacen de nuevo a la vela de la Habana el 29 de julio, esta vez rumbo a Pensacola, con las dos fragatas francesas, una española corsaria armada con 16 cañones, nueve bergantines y dos goletas, llevando a bordo a 1.000 hombres, incluidas dos compañías de tropas veteranas.

Según Stanley Faye, salieron el 19 de julio con 3 fragatas, 9 buques menores y 1.600 hombres, entre soldados, marineros, voluntarios y muchos franceses que se pasaron al bando español. Su segundo en el mando seguía siendo el capitán Esteban Severino de Berroa, al mando de dos compañías de infantería. 

El 5 de agosto se presenta la fuerza española ante Pensacola. Cien hombres toman la punta de Sigüenza sin resistencia. La guarnición francesa al mando de Chateaugue no había dispuesto nada para la defensa, la tropa era poco disciplinada y hubo una insubordinación.

Unos cincuenta hombres de la guarnición desertaron ante las fuerzas españolas. Excepto las tres fragatas, entran los buques en la bahía y disparan contra las dos fragatas francesas y el fuerte San Carlos. Ante la fuerte defensa de las fragatas enemigas, Carrascosa ordena tomarlas al abordaje.

Mapa de Pensacola
Detalle de: Descripción Hidrográfica de una parte de la costa de Florida Occidental : desde el Cavo de San Blas hasta el Rio de Pascagula / reconocido y aumentado en este año de 1784 de On. del Exmo. Senor. Conde de Galvez por dn. José de Evia Alferez de Fragata y primer Piloto de la Rl. Armada. Comprende la costa noroccidental de Florida y la del sur de Alabama, donde se han destacado las bahías de Mobile, Pensacola, Santa Rosa, San Andrés y San José. Año de 1784. Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército.

Una de ellas, la mercante armada Dauphine, es quemada por los franceses y la mayoría de los hombres llegan a tierra, uniéndose a la defensa del fuerte. Durante todo el día hubo un intercambio de disparos.  

Carrascosa envía un parlamentario a pedir la rendición. A las diez de la mañana del día siguiente se rinden los franceses. Al entrar en el fuerte, encuentran formados a 350 franceses, que son enviados a bordo de la fragata apresada Saint Louis, poniendo de guardia un oficial y 50 soldados. Antes de eso, quitaron el timón y las velas de la fragata.

Chateaugue, Larchabault y algunas tropas fueron llevadas a la Habana. Matamoros es nombrado de nuevo gobernador de Pensacola. Envía aviso a Veracruz con el capitán Francisco Méndez para informar al virrey Valero. Este ordena a Francisco Cornejo hacerse a la vela con la Armada de Barlovento para apoyar a Carrascosa en la toma de la isla Dauphine y Mobile, y que se uniesen a Cornejo los buques llegados de la Habana al mando de Francisco Guerrero.

Con estas operaciones pretendían expulsar definitivamente a los franceses del golfo de México. 

Ataque español a la bahía de Mobile. Agosto 1719

Alfonso Carrascosa envía a Masacre (isla Dauphine), a 41 leguas al oeste de Pensacola, en tres balandras y una piragua, a 300 hombres escogidos, entre los que había algunos franceses, al mando del capitán de mar y guerra Antonio Mendieta, para observar las defensas francesas.

Según algunas fuentes, llegaron en solo dos balandras, la Nuestra Señora de Begoña, al mando de Mendieta, y Gran Diablo. Al día siguiente pudieron observar que se encontraba encallada la fragata Philippe, de la Compañía de las Indias, en el extremo occidental de isla Dauphine, pero defendida por cuatro baterías apostadas en la costa.

La mañana del 13 de agosto envía en un bote una carta al capitán Diourse para que rindiera la fragata, advirtiéndole que no quemara la fragata. El capitán francés rechaza las demandas y se prepara para la defensa. 

 Las tropas españolas eran demasiado exiguas para arriesgarse a un ataque frontal a la isla, por lo que se contentaron con cortar los suministros franceses de Mobile. El 15 de agosto, una balandra se adentra en la bahía de Mobile hasta un lugar a diez leguas al norte de isla Dauphin llamado Miragouin. Guiados por ochenta desertores franceses, los españoles se acercan a una plantación para atacar a los colonos franceses.

En una lancha que apresa, cargada de carne salada y harina, envía informes a Carrascosa de las defensas francesas. Mendieta arma las lanchas y las envía con una piragua río arriba, apresando cinco pequeñas naves que salieron de Mobile para Masacre cargadas de víveres y municiones. Mr. Roque y otros franceses, al servicio de los españoles tras la recuperación de Pensacola, saltaron a tierra para saquear una hacienda.

Al llegar a la orilla del río para ser recogidos, no había llegado la lancha. Atacados por los indios y algunos franceses, no quisieron rendirse. Varios cayeron muertos y otros dieciocho son hechos prisioneros. Eran todos franceses y son colgados por desertores. Mendieta se adentra en el río y ataca y quema algunas casas y haciendas. Al día siguiente, cuando ya salía del río, es atacado por muchos indios desde ambas riberas del río. 

Cuando Carrascosa es informado de las defensas de los franceses, prepara el ataque para capturar a la fragata encallada Philippe. Salen de Pensacola la fragata Mariscal de Villars y el bergantín Santo Cristo del Buen Viaje, de 14 cañones, con tropas que pone al mando del capitán Berroa. Cuando llega Berroa, el 17 de agosto, y se une a Mendieta, el número de indios había crecido y el desembarco se hizo impracticable.

Durante varios días intercambiaron disparos con la fragata Philippe y las baterías que la defendían. El 19 de agosto desembarcan unos cien hombres en la punta Guillory, isla Dauphine, pero tienen que reembarcar al ser repelidos por los indios, que causaron diez bajas. Al día siguiente desembarcan de nuevo para avituallarse de agua, a pesar de encontrase en la isla 125 indios, 9 oficiales y 114 soldados y 60 voluntarios. Ese mismo día llegaron a la isla otros 60 indios.  

 El día 21 siguieron disparando a la fragata y a las tropas de la isla. El 22 se retiraron los buques españoles y patrullaron la costa. El día 25, después de doce días de asedio, se retiran y se pierden de vista al día siguiente. Aunque el capitán Diego de Molina quiso realizar un nuevo desembarco, se determinó regresar a Pensacola, volviendo a su bahía el 27 de agosto.

Habiendo permanecido tanto tiempo en la costa francesa, estos creyeron que estaban esperando a la escuadra que estaba por llegar de Veracruz. Dos días después partieron de Pensacola dos balandras al mando de los capitanes Ricardo y Juan Antonio para observar los movimientos del enemigo. Según Harpe, estos dos buques habían sido dejados por Mendieta para vigilar al enemigo y avisar de la llegada de refuerzos de Francia.  

Llegan refuerzos franceses. Toman Pensacola. Septiembre 1719 

Desde Francia se había ordenado al jefe de escuadra marqués Desnots de Champmeslin zarpar con una escuadra para atacar Pensacola.

El 9 de julio llega a Santo Domingo (Haití). Debido a los daños sufridos durante la travesía y a otras causas, esta escuadra se entretuvo demasiado tiempo en puerto y pudo haber evitado que Pensacola fuese de nuevo ocupada por los españoles. Zarpa Champmeslin del puerto de Guarico el 13 de agosto con los navíos Hercule, buque insignia de 60/64 cañones al mando del capitán Gouyon, Mars, 60 cañones al mando del capitán Roquefeuille, y Tritón, 54 cañones, al mando del capitán Vienne, dando escolta a dos buques de la Compañía de las Indias, la fragata Union, de 36/48 cañones al mando del capitán La Mancilliére-Gravé, y el transporte Marie, al mando de Chappy (capitán Japil), llevando a bordo a dos mil hombres. 

El 1º de septiembre (31 de agosto según Charlevoix) llega la escuadra de Champmeslin a isla Dauphin. Al día siguiente se celebra en el Hercule un consejo de guerra en el que se decide atacar Pensacola lo antes posible, pues se temía la llegada de la escuadra española surta en Veracruz al mando de Cornejo.

Se ordena a las fragatas Union, de 36, y Philippe, de 20 cañones, y a la pequeña Marie unirse a la escuadra de Champmeslin, zarpando el 15 de septiembre rumbo a Pensacola con 300 tropas a bordo.  Al mismo tiempo, las tropas al mando de Bienville, 100 soldados y 500 indios, salen de Mobile por tierra. 

Los españoles de Pensacola ya estaban prevenidos de la próxima llegada de los franceses. Una de las balandras españolas había avistado a lo lejos a cinco velas. Al creer que eran buques españoles, el capitán Juan Pedro envía una lancha con varios hombres a su reconocimiento, siendo capturados.

Dieron noticia de ello al gobernador Matamoros y a Carrascosa, que decidieron guarnecer con más tropas, municiones y cañones el fuerte que habían construido en punta Sigüenza. 

El 16 de septiembre llega la escuadra francesa ante la plaza, defendida por los buques Maréchal de VillarsComte de ToulouseSaint Louis y el bergantín Santo Cristo, capturado a los británicos en las costas de Cuba. La plaza es atacada desde el mar por la escuadra y por tierra con numerosos indios mandados por franceses.

Tras destruir el fuerte de punta Sigüenza, el 17 de septiembre entra la escuadra francesa en la rada e intiman a la rendición a Carrascosa. Después de un fuego constante de más de dos horas, los franceses vuelven a tomar Pensacola y hacen prisionero al teniente coronel Alfonso de Carrascosa y al gobernador Matamoros. En total se habían capturado unos mil hombres.

Para economizar las provisiones, envía a la Habana a 600 prisioneros, mientras que Matamoros, Carrascosa, Berroa y dos compañías de tropas veteranas de la Habana son retenidos en los buques, siendo llevados finalmente a Francia.

Los desertores franceses que se encontraban en los buques de Carrascosa son también capturados y juzgados el 18 de septiembre; una docena son colgados de la verga de la fragata Comte de Toulouse y el resto, unos 35 son condenados a servir en la Compañía de las Indias como forzados.

Los franceses alistaron la fragata San Luis (antes ex francesa Saint Louis) y embarcan de 500 a 626 prisioneros en la fragata y otras pequeñas naves para llevarlos a la Habana, donde llegaron sin novedad.

Navío francés de 64 cañones de mediados del siglo XVIII
Navío francés de 64 cañones de mediados del siglo XVIII. Nicolas Ozanne.

El 18 de septiembre entra en Pensacola un bergantín español, al mando de Andrés González, que había zarpado de la Habana con pertrechos y víveres. Los franceses arriaron sus banderas y en bergantín fondea en la bahía sin sospechar que había tomado el fuerte por los franceses, siendo capturado. Según Cárdenas y Charlevoix, había llegado el 24 de septiembre. 

El 3 o 4 de octubre llega a Pensacola desde Rochefort el navío Duchesse de Noailles, de la Compañía de las Indias, al mando del capitán Malvan, con víveres para la escuadra. El 13 o 14 de octubre llega un pingue, llamado Chico, desde Veracruz y la bahía de San José.

Creyendo que los buques franceses eran españoles, entra en la bahía y es capturado con 90 soldados y 600 sacos de harina. Había salido de Veracruz con una fragata de 26 cañones, naufragada por un temporal en un banco cerca de la bahía de Apalaches. El día 18 llega a la isla Dauphine el buque Deux-Fréres, al mando del capitán Ferrer, cargado de víveres. 

El jefe de escuadra Champmeslin ordena a su escuadra el 20 de octubre estar lista para partir al día siguiente. Esa noche aparece una balandra española salida de Veracruz con víveres. Entra en la bahía, al ver desplegada la bandera española en los buques, y es capturada.          

El 23 de octubre se hace a la vela la escuadra de Champmeslin. En la boca del puerto calma el viento y tiene que volver a fondear. A las doce del mediodía avistaron una balandra que se acercaba. A las cuatro de la tarde dispara la balandra un cañonazo e iza su bandera española, lo mismo que hicieron los buques franceses.

Ya a tiro de fusil, los franceses izaron sus banderas y la balandra se rinde. Afirmó su capitán que había salido de Veracruz con cuatro fragatas y una balandra, mandados por Francisco Cornejo, que se había separado al quinto día de navegación en una tempestad y que desconocía el rumbo y destino de Cornejo. Según Le Harpe, Champmeslin se hace a la vela el 21 de octubre con doce naves, tras haber destruido fuertes y casas, dejando en Pensacola una pequeña guarnición con soldados e indios para dar aviso de cualquier contratiempo.

Llegan los buques de Champmeslin a isla Dauphine el día 23 y el 25 salen rumbo a Francia las fragatas UnionMaréchal de Villars y Comte de Toulouse

Según Cárdenas, el 24 de octubre se hicieron a la vela los franceses con el Hercule, insignia, MarsTriton, las fragatas Union, Maréchal de VillarsComte de ToulouseDuchesse de Noualles el bergantín Santo Cristo, el pingue de Veracruz, la balandra Gran Diablo y la balandra recién capturada.

A las cinco de la tarde del día siguiente fondearon frente a isla Dauphine. Se hizo de nuevo a la vela de regreso a Pensacola con el HerculeMarsTritonUnion y Maréchal de Villars a las once de la mañana del día 26. Quedaron patrullando la costa hasta el 2 de noviembre, que fondearon de nuevo en Pensacola, donde Champmeslin determina regresar a Francia. Zarpan al día siguiente.

El 13 de noviembre avistan Matanzas, Cuba. Para el 20 de noviembre avistaron las islas Azores, llegando a Brest el 3 de enero de 1720, donde son desarmados el HerculeMars y Triton.  

Los franceses habían llevado 20 oficiales y 200 españoles prisioneros. Otros llegaron a Bordeaux y otros puertos. Los prisioneros españoles estuvieron en Brest hasta el 24 de marzo, que embarcaron en un navío para ser llevados a Rochefort.

Eran 158 hombres, entre los que estaban el gobernador Juan Pedro Matamoros, los capitanes Alonso Moreno y Francisco Castañón, cuatro capitanes negros de la Habana, el teniente Diego Delgado y dos alféreces, quedando en Brest Alfonso Carrascosa, el teniente coronel Bruno Caballero, el capitán Esteban de Berroa, el ayudante general Antonio Martínez y el alférez Marcos Santos.

Los presos son llevados a Ruan por tierra el 18 de abril y por mar hasta Burdeos, llegando finalmente a España, unos a Cádiz por mar y otros por tierra.

El regreso de la escuadra de Champmeslin se había realizado ante el disgusto y protestas de los comerciantes franceses, que no sabían que desde Francia habían zarpado varios buques de guerra para su relevo.

Una de ellas había salido de Brest en noviembre de 1719 al mando del capitán de navío Louis César de Campet, marqués de Saujeon (Saujou), compuesta por los navíos Achille, insignia de Saujon, capitán De Valle, Mercure, capitán Marolles (Gabaret, según Faye), y Content, capitán Rochambeau, armados con 62, 54 y 60 cañones, además de dos mercantes armados de la Compañía de las Indias, el Mutine, 16 cañones, capitán Martone, y el Duc de Noailles, capitán Coutant. Aparecen ante la isla Dauphin el 27 de febrero de 1720 y fondean al día siguiente.

Los buques de Saujeon zarparon en busca de la escuadra española, cruzando durante casi dos meses por el golfo de México, regresando a isla Dauphin el 8 de abril sin haber encontrado a los buques de Cornejo, los cuales se encontraban en las Bahamas para atacar Nassau, en la isla New Providence, mientras los navíos San LuisSan Juan y Begoña se habían dispersado en un temporal y se habían perdido los dos primeros.  

Movimientos de los buques españoles 

Mientras estas operaciones ocurrían en Pensacola, la escuadra de Francisco Cornejo espera en Veracruz órdenes del virrey para reforzar con tropas, armas y buques al comandante Carrascosa en Pensacola, pero el virrey estimó que era más importante dar escolta a los buques de comercio.

Estos retrasos, vacilaciones y falta de instrucciones del virrey, provoca a la postre la derrota de Carrascosa.  

 Mientras se encontraban en reparaciones los dos navíos San Luis y San Juan Bautista, el día 3 de octubre de 1719 salen de Veracruz al mando de Cornejo las fragatas San Jorge, de 50 cañones, insignia, San José, 30, al mando de Guerrero, Príncipe de Asturias, alias Infante, y otras fragatas y cinco buques menores para socorrer Pensacola.

Llevaban a bordo 300 soldados, pertrechos, víveres, municiones y pólvora. A los pocos días de zarpar avistan una balandra salida de la Habana con pliegos del gobernador para informar al virrey de la toma de Pensacola.

Considerando que sus fuerzas no eran suficientes, decide Cornejo desembarcar las tropas en el presidio de San José, donde se entera de la presencia de la escuadra francesa de Champmeslin, y se dirige a la Habana para recomponer sus fragatas y esperar la llegada desde Veracruz de los navíos BegoñaSan Luis y San Juan, antes de realizar un desembarco en la costa francesa. Los franceses se habían enterado de estos movimientos por varios desertores españoles que llegaron a Mobile desde la bahía San José el 26 de febrero.

Por eso quedaron alarmados cuando el día 27 avistaron cinco buques de guerra frente a isla Dauphine, pero se trabaja de la escuadra francesa al mando del marqués de Saujeon.

 Por fin, en diciembre, al mando del almirante Diego de Alarcón y Ocaña, zarpan de Veracruz los navíos Nuestra Señora de BegoñaSan LuisSan Juan Bautista y la fragata mercante Santo Cristo de Maracaibo para unirse en la Habana a Cornejo y acudir al socorro de Pensacola. Existen discrepancias sobre la fecha de salida de Veracruz.

Para Fernández Duro, salen el 26 de diciembre. Para Blanco Núñez, salen de Veracruz los tres navíos y la fragata el 23 de octubre, el 23 de diciembre según Zalvide. La fecha que menciona Zalvide es confirmada en una relación de méritos y servicios de Francisco Barrero y Peláez, tesorero de la Armada de Barlovento, que asistió en el presidio de la isla del Carmen a rescatar pertrechos del navío naufragado San Luis y posteriormente a poner en estado de servicio al navío Begoña en Campeche. 

Tras el temporal que dispersa los buques de Alarcón, el navío comandante Begoña pudo fondear a siete leguas de Campeche, mientras los navíos San Luis y San Juan naufragan, el primero, al mando de Cristóbal de Urquijo, al quedar varado cerca del presidio de la isla del Carmen, salvándose la tripulación y parte de la carga, el segundo, al mando de Juan de Córdova, se pierde a la entrada del puerto de la Habana. Según Fernández Duro, se pierden los dos navíos y el Santísimo Cristo de Maracaibo en las costas de Campeche.  

Sin el concurso de los navíos de línea, los buques de Cornejo cambian de objetivo y zarpan de la Habana el 10 de febrero de 1720 para atacar Nueva Providencia, en las Bahamas, nido de piratas británico. 

Con armas, municiones y 500 soldados zarpan de Cádiz el 23 de febrero de 1720 los navíos Catalán y Cambi y la fragata Fidela a las órdenes de Guevara. El envío de esta escuadra sirvió de poco a los propósitos del rey Felipe V. Mientras esta escuadra se encontraba navegando rumbo a la Habana, el rey escribe de nuevo al marqués de Valero ordenándole que suspenda todas las operaciones militares contra los franceses en el golfo de México. 

Navío "Catalán" de 66 cañones. Pintura de Rafael Monleón que representa el combate que sostuvo con el británico "Mary". Foto del Museo Naval de Madrid
Navío «Catalán» de 66 cañones. Pintura de Rafael Monleón que representa el combate que sostuvo con el británico «Mary». Imagen del Museo Naval de Madrid.

Fin de la guerra 

El rey Felipe V rechaza todas las ofertas de paz que se le realizan a menos que todas las posesiones ocupadas sean devueltas. Mientras realiza conversaciones de paz para acabar con la guerra de la Cuádruple Alianza, el 27 de enero escribe el rey al marqués de Valero, virrey de Nuevo México, para informarle que en Cádiz en estaban alistando los dos navíos y la fragata para hacerse a la vela al mando del jefe de escuadra Baltasar de Guevara, para desalojar a los franceses de Mobile, isla Dauphine y otras posesiones ocupadas ilegalmente.

Si no era posible, debían atacar Charleston. A su llegada a la Habana, partirían inmediatamente a Veracruz para ponerse a las órdenes del virrey. El 17 de febrero de 1720 el embajador español en la Haya firma el final de la guerra. 

Los franceses abandonaron también isla Dauphine, donde las tormentas solían anegar la entrada con bancos de arena, y se trasladaron a la cercana Biloxi. A finales de mayo de 1722 un bergantín español al mando de Agustín Spínola, de 22 cañones y 250 hombres, llega a Biloxi desde Veracruz. Llevaba a Alejandro Wanchop con el tratado de paz firmado por las dos naciones 

Como parte de lo estipulado en los tratados de Paz, Francia cede a los españoles la plaza de Pensacola. El nuevo gobernador español, el capitán de fragata Alejandro Wanchop, sale de Veracruz el 10 de noviembre de 1722 con tres pequeñas embarcaciones, y llega a Pensacola el 26 de noviembre de 1722. Los oficiales franceses encargados de la entrega, un teniente y 17 soldados, se encontraban en una choza, uno de los pocos edificios que aún estaban en pie.

Dos de las naves enviadas por Wauchop a la bahía San José evitaron una tormenta a mediados de diciembre, pero hizo naufragar a la tercera nave al mando de un alférez, ahogándose dos de los 17 tripulantes. El 27 de diciembre llegan las dos naves a Pensacola con artillería, pertrechos, maderas y 70 soldados al mando del capitán Primo de Rivera. 

Regreso de los buques a Europa 

En 4 de mayo de 1720 zarpan los buques franceses de Saujeon rumbo a Francia, siendo sustituidos un mes después por las fragatas Amazone, comodoro Sain Villiers, Victoire, capitán De la Salle, y un mercante armado al mando del comodoro Sainvilliers. Estos buques regresan a Francia un mes después con Lemoyne de Sirigny de pasajero.

El 1º de julio (30 de junio según Charlevoix) llegan los navíos Comte de Toulouse, de 64 cañones, al mando del comodoro Valett, y Saint-Henry, de 62 cañones, al mando del comandante Domce (comandantes De la Valett y Casaro (Casard) según Charlevoix), procedentes de Tolón. La guerra estaba ya concluida, renunciando Felipe V a sus pretensiones de expulsar a los franceses de Norteamérica.  

Los buques españoles comenzaron los preparativos para su regreso a la península en los últimos meses de 1720, quedando en las aguas del Caribe los buques de la Armada de Barlovento. El 1º de septiembre de 1720 zarpa de Veracruz la escuadra de Guevara con los buques CambiCatalán, fragatas Príncipe de Asturias, alias InfanteFidelaSan JoséPingüe y Galera, entrando en la Habana el 5 de octubre.

Por necesitar reparaciones, el navío Catalán queda en la Habana, pasando su carga al navío Nuestra Señora de Begoña, que estaba carenándose. Sale Guevara de la Habana el 4 de noviembre con los seis buques a los que se unieron otros dos, la fragata de aviso Nuestra Señora del Carmen y el paquebote San Carlos.

Los ocho buques llegan a Cádiz el 17 de diciembre de 1720 con 7.986.920 pesos en oro, plata y géneros, excepto el navío Nuestra Señora de Begoña y la fragata Carmen que se separan de la escuadra en un temporal y llegan a Cádiz seis días más tarde, el 23 de diciembre. 

Mientras tanto, el navío Catalán, que se había quedado en la Habana carenándose, parte en solitario a primeros de enero de 1721 al mando del jefe de escuadra Antonio Serrano.

Pocos días después se enfrentó en combate al navío británico de 60 cañones Mary, a los mandos de Edward Vernon, que regresaba también a Europa. La mañana del 23 de febrero de 1721 entra en la bahía de Cádiz. 

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  • AGI. Contratación, 1461A. Registros de ida a la Habana, 1719. 
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