Por Juan García (Todo a Babor)
Este especial se compone de los siguientes artículos:
Navío 74 cañones por dentro | Navío español | Navío de tres puentes | Interior cubiertas | Alojamientos 112 cañones | Alojamientos 74 cañones
Índice
Ya tenemos un artículo sobre los alojamientos en los navíos de tres puentes, por lo que el artículo de hoy lo complementará a la perfección, pues veremos los alojamientos en los navíos de 74 cañones, la espina dorsal de la marina de guerra española del siglo XVIII (y de las demás marinas del mundo).
En esta web ya hemos visto muchas veces los navíos de línea, pero siempre desde la navegación o la guerra, pocas veces se entra en asuntos tan mundanos como dónde se dormía a bordo. Y eso era algo que, aunque no lo creamos, era bastante importante, y más en un buque, como en los de 74 cañones en este caso, con más de seiscientas personas a bordo en un espacio muy limitado.
Los navíos eran buques de madera muy grandes, es verdad, pero comparados con los buques actuales eran pequeños, incluso los de tres puentes.
Para hacernos una idea, un navío tipo de 74 cañones tenía una eslora de algo más de 50 metros, con una manga de casi 15 metros (y eso sólo en su cuaderna maestra), con una dotación de entre 500 y 700 hombres.
Una fragata moderna estándar, por compararlo con algo que podría ser también la espina dorsal de las armadas modernas, tendría unos 146 metros de eslora y 18,6 metros de manga, con una dotación de algo más de 200 personas1.
La densidad de personas a bordo de uno de estos navíos era, como se ve, muy alta. No había espacio para intimidad alguna, ni siquiera cuando uno de los marineros o soldados debía ir al «baño».
Para los oficiales, al menos tenían unos beques cubiertos y, como veremos en los planos, unos diminutos camarotes que les proporcionaban esa ansiada intimidad y tener, al menos por un rato, la ilusión de pensar que están solos.
Para unas personas que provenían generalmente de los estratos más acomodados de la sociedad, esto ya representaba una distinción, aunque fuera de forma tan sobria.
Ya vimos en los alojamientos de los navíos de tres puentes dónde se alojaban los generales a bordo, ya que era en esta clase de buques donde podían encontrarse con más frecuencia. Y estos almirantes disponían, con gran diferencia sobre el siguiente en el escalafón, el mejor alojamiento que se podía tener a bordo de un navío.
En los navíos de 74 cañones el comandante del buque, un capitán de navío o un brigadier, disponía también de un gran espacio, aunque no de las dimensiones de las de un general.
Pero sin duda era el alojamiento más espacioso a bordo. Aunque las dimensiones del camarote donde tenía el catre en firme (de los pocos que disponían de una cama fija a bordo) eran prácticamente las mismas que la de los camarotes de los demás oficiales, el comandante disponía de toda la cámara de popa del alcázar para él, incluida la galería de popa con unas impresionantes vistas al mar, aunque la cámara frecuentemente servía como lugar de reuniones para el comandante y sus oficiales.
Además, aunque esto ya era en la segunda cubierta, estaba la zona de su repostería (que llevaban sus criados, normalmente dos hombres). El comandante comía siempre en su cámara, solo o en compañía de algunos oficiales si así lo disponía aquel. Si bien uno de los jardines (beques cubiertos a los lados de la cámara) era para uso de los oficiales, el otro era reservado para el uso exclusivo del comandante.
Este gran espacio reservado para el comandante del navío estaba acorde con la enorme responsabilidad de mandar un buque con más de 600 almas a bordo, donde el capitán del mismo era dueño y señor de todas y cada una de aquellas vidas, con el peso que eso conllevaba, sin contar con que su navío no era más que otra máquina de combate que navegaba casi siempre en conjunción con otros buques bajo las órdenes de un general.
La responsabilidad de un comandante entonces se multiplicaba, puesto que desde el buque insignia podían llamarle la atención incluso si su buque realizaba alguna maniobra que no fuera la normal en una navegación en escuadra o el general descubriese algo en el navío no acorde a las ordenanzas.
El documento
En esta ocasión utilizamos el documento «Aloxamientos para navíos del porte de 74 cañones», del afamado constructor naval José Joaquín Romero y Fernández de Landa. Está fechado el 11 de Junio de 1792. Hay otra copia del mismo plano. Ambos están en el Archivo Histórico de la Armada, Juan Sebastián de Elcano.
El documento lleva una aclaración importante: Este mismo repartimiento se puede adaptar a los navíos de 64 cañones. Con lo cual ya sabemos también cómo serían los alojamientos en esta clase de buques en aquella época.
Vamos a ir viendo todas las cubiertas, empezando desde la más alta a la más baja, donde haya alojamientos.
Toldilla
Empezamos con la cubierta más superior, que era también la más reducida.

- Costados exclusa la tabla exterior
- Camarotes de pilotos
- Ventanas para encender los faroles los cuales no superan la altura del coronamiento con la mira de usar libremente la botavara de la cangreja
- Armarios para banderas de seña, nacionales, agujas, corredera, ampolleta, achotes, velones, y otros efectos que el piloto necesita a la mano, como en los navíos de tres puentes
- Cajones sin tapa de 3 pies y medio de alto para custodia de 8 faroles de seña donde no causan embarazo
- Camarotes pareados de 5 pies y 4 pulgadas de altura tota forrados de tabla por debajo y encima de sus latas para resistir a los soles
- Palo de mesana
- Escala
Alcázar
Cubierta donde se encuentran los camarotes de los oficiales principales.

- Costados exclusa la tabla exterior
- Cuatro portas por banda dejando libre cámara y camarotes
- Portas para dar luz a la cámara
- Pequeñas portas para dar luz a los camarotes
- Galería
A Cámara para el comandante - Camarote del comandante
- Camarotes para oficiales
- Estantes para armas
- Capilla
- Madre o tambor de la rueda del timón
- Columnas que la sostienen
- Palo de mesana
- Escotilla para bajar a la cámara de en medio
- Enjaretados
- Línea punteada que termina los cañones en batería
- Ídem en retirada
Segunda cubierta

- Costados exclusa la tabla
- Portas de la batería
- Cajón de la fogonadura que da libertad al timón para suspenderle y usar la caña de hierro
- Cajones para servicio de la cámara
- Mesa para comer los oficiales y tener sus tareas de comunidad
A Cámara terminada por el mamparo B - Camarotes para 4 oficiales y en caso de necesidad rancho para 8 como en los navíos de tres puentes
- Caja de los guardines
- Repostería y divididos por mitad si hubiera general
- Armarios de repostería
- Palo de mesana
- Caja cerrada en forma de banco, para repuesto de tacos de la batería y fuera de ese caso abierta la caja sirve para colocación de algunos faroles
- Bajada a la primera cubierta
- Término de los cañones en batería
- Ídem en retirada
Primera cubierta
Cubierta donde descansaba la dotación del navío en coyes (hamacas) estibados entre baos. La dotación era la tripulación y guarnición, o lo que es lo mismo: marinería e infantería de marina.

- Costados exclusa la tabla exterior
- Portas de la batería
- Portas de la Santa Bárbara
- Camarotes para capellanes
- Escotilla del pañol del condestable
- Ídem de la Pólvora
A Santa Bárbara terminada por el mamparo B - Rancho de guardiamarinas
- Carlinga del palo de mesana
- Caja para depósito de tacos, en la figura que permita la caída de la escala
- Término de los cañones en batería
- Ídem en retirada
Notas
- Hemos tomado las medidas de una fragata española de la clase F100, que es de las más grandes de su tipo.
Fuente
- Archivo Histórico de la Armada Juan Sebastián de Elcano / Biblioteca Virtual de Defensa. Signaturas: PB-345 y PB-346.
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