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El padre de la marina japonesa

El padre de la marina japonesa
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Katsu Kaishu fue una de las figuras más destacada de la última etapa de la era samurái y el inicio del Japón moderno. Si bien los académicos discuten sobre su grado de importancia, se le conoce de forma extraoficial como el “Padre de la marina Japonesa”.

Katsu Kaishu, el padre de la marina japonesa
Fotografía de Katsu Kaishu de joven. A la derecha monumento que señala el emplazamiento de su academia.

Infancia y juventud

Nuestro protagonista vino al mundo el 12 de marzo de 1823 en Edo, la actual Tokio, la cual por aquellos tiempos ya era la capital del Japón.

Era hijo del célebre Katsu Kokichi; un samurái de bajo rango, quien en vez de buscar un puesto burocrático en la administración como la mayoría de su clase, se consagró a una larga y perniciosa vida de ociosidad, sin un trabajo acorde con su estamento.

Sus escasos ingresos provenían de los estipendios de sus tierras, un negocio de espadas, trabajos como guardia de seguridad y conceder préstamos a un alto interés, este último considerado indigno por la clase guerrera. 

Cuando Katsu Kaishu alcanzó la mayoría de edad samurái, es decir quince años, su padre abdicó y le cedió el liderato del clan junto a todas las responsabilidades que conllevaban mientras continuaba con sus picarescas desventuras.

Formación militar

Decidido a mejorar la situación del clan, Kaishu se benefició de que se había levantado la prohibición sobre los libros extranjeros (excepto los relacionados con el cristianismo). Aprendió holandés y trabajó como traductor, centrándose especialmente en la ciencia militar europea.

En este ámbito, logró ganarse una buena reputación y pronto obtuvo una plaza de cadete en la academia Naval de Nagasaki; una institución de formación militar tutelada por marinos holandeses que había sido creada con motivo de la llegada del comodoro Perry.

Realmente, era algo que nunca se había visto en el país, pues aparte de los instructores extranjeros contaban con tres buques a vapor y se habilitó una fábrica para reparar y pertrechar las naves; lo que convirtió a la escuela en la primera fábrica industrial del país.

Otra peculiaridad, radicaba en que su admisión no estaba solamente reservada a samuráis de clanes afines al gobierno, sino que también pertenecientes a facciones tradicionalmente hostiles al régimen de los Tokugawa.

Este punto avivó los temores de la élite y el número de estudiantes fue reducido a 12 alumnos pertenecientes a clanes pro-gobierno. Más tarde fueron elevados a 26 cadetes.      

Kaishu destacó por sus habilidades y tras graduarse quedó a cargo de los entrenamientos entre 1855 hasta 1859. No obstante, la academia terminó cerrando, pues el gobierno holandés temía las presiones de los demás imperios europeos  sobre su “ayuda” a los japoneses y por otro lado  el gobierno nipón se hallaba en la polémica de solo admitir guerreros de familias leales. Con la clausura se abrió en la capital el Centro de Entrenamiento Naval de Tsukiji.

Primer mando

En 1860 Kaishu fue designado como capitán del Kanrin-maru, una corbeta de 300 toneladas y unos 50 metros de eslora, que fue construida en Holanda.

Su primera misión consistió en escoltar una embajada japonesa hasta los Estados Unidos, con motivo de la firma del tratado Harris; el cual abriría nuevos puertos a los americanos y regularía las nuevas relaciones diplomáticas.

Era en efecto el primer gran viaje al extranjero del pueblo japonés desde la construcción del galeón San Juan Bautista en 1614.

Si bien los acompañó un oficial de la armada estadounidense en calidad de asesor, la nave fue comandada exclusivamente por marineros nipones y para Kaishu la expedición fue una declaración al mundo de que Japón dominaba la tecnología occidental y que llegaría a estar a la altura de las demás naciones.

Buque Kanrin Maru
Buque Kanrin Maru

Durante los dos meses que estuvo en territorio americano, se dedicó a observar cada aspecto de la sociedad y cultura; regresando más convencido que nunca de que el futuro de su patria se hallaba en la modernización.

Periodo Burocrático 

A su regreso, el gobierno le nombró Magistrado de la Armada, lo que equivaldría a Ministro de Marina. Con su nuevo cargo se dispuso a reformar la institución, siendo la creación de la Escuela Naval de Kobe su mayor exponente.    

Desde su punto de vista como director, la armada tenía que ser una fuerza unificada en vez de que cada señor poseyera sus barcos en su territorio. A su vez estaría compuesta por equipamiento moderno y marinos profesionales, sin tener en cuenta de qué facción samurái a la que pertenecían, el nivel riqueza o su condición social, es decir plebeyos. Para Kaishu lo único importante era el talento de cada individuo.

En una sociedad que todavía se hallaba jerarquizada por un sistema feudal, tales planteamientos fueron muy bien acogidos y su escuela fue considerada un oasis para las ideas progresistas.

No obstante, no todos compartían su forma de pensar, de hecho empezó a surgir un movimiento nacionalista y xenófobo que acusaba al gobierno de vender el país a los extranjeros con sus tratados desiguales; su lema era:

“Reverenciad al Emperador y expulsar a los barbaros”.

Una actitud que, combinada con el racismo de algunos europeos hacia los asiáticos, no ayudó para nada y se ocasionaron todo tipo de incidentes diplomáticos.

Kaishu sin querer terminó en medio de aquel torbellino y cierto día, un samurái llamado Sakamoto Ryoma se presentó ante él con la espada desenvainada y la firme intención de asesinarle.

Nuestro protagonista, lejos de seguirle el juego y terminar con un baño de sangre, le explicó la importancia de modernizar la nación y de que adquiriera cierto poder militar para impedir que Japón se convirtiera en una colonia europea. Tal fue su discurso que Sakamoto desistió de matarle y le pidió que le aceptara como discípulo; a lo que Kaishu accedió.

Durante aquellos años, también fue encargado de negociar la paz con un señor feudal que se había sublevado infructuosamente contra el gobierno.

La guerra Boshin  

Aunque hasta la fecha el shogunato había conseguido detener las rebeliones y el nuevo Shogun quería continuar con las reformas, sus detractores decidieron fraguar una poderosa alianza y derribar el sistema antes de que fuera demasiado poderoso; así fue como empezó la guerra Boshin o del año del dragón.

Aunque la idea principal era restaurar el poder del emperador bajo una monarquía absoluta y continuar con el feudalismo, había muchos pensadores en sus filas que esperaron para implantar una Constitución y seguir con la occidentalización.   

Para Kaishu la guerra fue una difícil encrucijada. Políticamente, era favorable a los reformistas pro-emperador, pero había jurado lealtad al shogunato y su clan era vasallo de los Tokugawa; por lo que decidió mantenerse fiel a sus ancestros.

Guerra Boshin
Tropas rebeldes marchando sobre Kagoshima durante la Guerra Boshin.

Si bien en el mar las fuerzas del gobierno contaban con una gran ventaja tanto por efectivos como armamento, este episodio bélico fue mayoritariamente terrestre y rápidamente los imperiales fueron ganando batalla tras batalla.

La única participación de Kaishu en conflicto fue la negociación de la rendición del castillo de Edo, la residencia del Shogun y actual palacio imperial de Tokio.

Finalmente los imperiales triunfaron y el soberano recuperó el poder tras siglos; terminaba la era samurai. 

Etapa final

Al terminar el conflicto, los reformistas desplazaron a los conservadores y empezaron con la industrialización del país. En el mar lo más destacable fue la abolición de las flotas feudales y la confiscación de los barcos de guerra para crear una fuerza unificada que solo respondería a un único poder; así nació la Marina Imperial Japonesa.  

Pese a pertenecer al bando perdedor, el Emperador Meiji supo reconocer el talento de Kaishu y le nombró viceministro de marina y más tarde ocupó brevemente la cartera de marina.

Aunque su autoridad era mínima, pues la nueva oligarquía estaba formada por los miembros del bando vencedor, su opinión siempre gozó de cierto reconocimiento.

Más tarde, fue nombrado miembro del consejo privado del emperador, un organismo destinado a asesorar directamente al soberano respecto a distintos aspectos de la política. Tiempo que aprovechó para escribir artículos acerca de la ciencia naval y también sus memorias. 

Por su labor obtuvo seis promociones de rango dentro de la corte, fue ennoblecido con el título de Conde, recibió el gran cordón de la Orden del Sol Naciente y la medalla conmemorativa por la promulgación de la Constitución.

Falleció el 21 de enero de 1899.

Por Joan Comas.

Colaborador de Todo a babor.

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