Diario de Blas de Lezo de lo acaecido en Cartagena de Indias

Por Fernando Suárez Sánchez. Estudiante del pregrado de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.

Artículo publicado originalmente en Quirón. Revista de estudiantes de Historia, Universidad Nacional de Colombia, con el título original de: Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el día 13 de marzo de 1741 hasta 20 de Mayo de 1741 del mismo año, que remite a S.M dn Blas de Lezo Archivo del Museo Naval de Madrid. Ms. 1211

Introducción

El asedio Cartagena de Indias, acaecido en el contexto de la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins o Guerra del Asiento, no es simplemente un suceso que amerite comentarios aislados sobre la valentía, inteligencia y desempeño del almirante Blas de Lezo, como ha sido común en los numerosos artículos que han hecho las academias colombianas y españolas
de historia, o en la literatura más temprana de Soledad Acosta de Samper e incluso en la actual de José Vicente Pascual o Pablo Victoria; (1) ni tampoco al hecho particular del fracaso de Edward Vernon, caracterizado por los mismos escritores anglosajones como un oficial cobarde e indigno, quien culpó al general Thomas Wentworth de la derrota. (2)

Los sucesos que llevaron a la guerra se han reducido a la particularidad del castigo que hicieron los españoles a un capitán de navío británico llamado Robert Jenkins, por comerciar con mercancía de contrabando. Para los británicos este suceso fue un acto barbárico que las nuevas políticas de defensa española, guiadas por las reglas de la guerra corsaria, habían traído.

Para los españoles fue casi un acto justo, pues para estos casi todos los británicos eran piratas, y era completamente necesario que se castigara e, incluso, que se exterminara la piratería. (3)

Sin embargo, no es sorprendente que un incidente así se generara en el Caribe, porque ya desde antes este mar se había convertido en una “jaula de guerra” donde paseaban navíos de diferentes naciones y donde se generaban enfrentamientos de manera constante. (4)

A partir de 1739 los británicos declararon guerra a los españoles y tomaron la ambiciosa decisión de hacerse con las posesiones españolas por medio de la conquista.

Quizá los británicos no pudieron elegir un mejor momento para declarar la guerra: el imperio había logrado formar la armada más poderosa, tenían el asiento de la esclavitud, y muchos recursos para mantener a flote sus embarcaciones; los españoles, por el contrario, y a pesar de tratar de guiar de nuevo su imperio a la gloria por medio de la reavivación de su armada, mantenía ahora una mentalidad defensiva siendo la sugerencia del marqués de la Ensenada la política rectora de la institución militar del Imperio: “la guerra de vuestra majestad ha de ser defensiva”. (5)

Estas dos condiciones desproporcionadas generaron un acontecimiento bélico exagerado e inverosímil, donde a veces pareció triunfar el gran valor y capacidad estratégica de Blas de Lezo, o la ineptitud de Vernon, o las enfermedades, o quizá todas estas tres juntas.

Sin embargo, no hay duda que lo exagerado e inverosímil del suceso, ha colocado a este en un lugar privilegiado en los anales de la historia, principalmente para los hispanoamericanos y españoles, quienes han exagerado con creces el poderío británico y han aumentado las desventajas de las tropas hispanas durante el combate; las características que secundan al suceso también han sido resultado de la manipulación que los británicos han hecho, manejando las cifras y desventajas en su favor, principalmente las enfermedades, y afirmando también que los españoles habían asegurado que la fuerza que tenían para combatir era similar a la de su mítica armada invencible. (6)

Lo inverosímil y exagerado es también lo que le ha dado un matiz particular y casi único a lo que acaeció en las costas de Cartagena de Indias, pues de un lado los británicos esperaban hacerse con toda América embarcándose en una empresa exageradamente ambiciosa, y del otro los españoles lograron abatirlos en condiciones para nada favorables, y hasta inverosímiles.

En el momento previo al enfrentamiento los británicos de América y Europa se unieron en búsqueda de la gloria del imperio con una fuerza naval inigualable en todo el Caribe, y en el momento en que terminó el combate los Españoles de América y la península, encontraron un referente en un suceso real que alzó su gloria católica e imperial sobre su rival anticatólico más temido y odiado.

La derrota de los británicos en Cartagena de Indias les generó una gran herida y una de las más grandes vergüenzas, al punto que el mismo Voltaire hizo mofa de ella en L’Encyclopédie. (7)

l resultado fue, en otras palabras, una vuelta de tuerca a un suceso que había ocurrido unos dos siglos antes, cuando los británicos vencieron a la armada invencible (1588) y la forma en que se unieron los habitantes de los dos lados del Atlántico de ambos imperios en pro de una causa común.

Seguido de esto no es extraño que ante un suceso con las características antes descritas, se alce un sujeto con unas cualidades proporcionalmente extraordinarias al episodio del cual participó y protagonizó.

Acrecienta mucho más el carácter heroico que ha acompañado a Blas de Lezo el hecho de que comandara con tantas limitaciones, de las cuales sobresale en primer lugar las características físicas que le valieron el apodo que los ingleses le dieron de “peg leg admiral”, o el que se conoce en el mundo hispano: “medio hombre”; otra limitación más determinante es el de las instituciones militares navales de la época que, si bien se encontraban en un auge de reorganización en la península con el inicio de la formación de la Real Armada y el fin de las distintas armadas que existían, (8) se encontraban completamente desamparadas en América donde no había claras delimitaciones con el cuerpo militar terrestre, de ahí que se pueda ver el constante enfrentamiento de autoridad que Blas de Lezo tuvo con el casi tiránico Sebastián de Eslava, quien era, además de virrey del Nuevo Reino de Granada, miembro del ejército, y miraba todo lo que proponía Blas de Lezo con “displicencia”, como afirma este en su diario.

Eslava fue una restricción enorme, pero también otro aliciente que participó en la consagración de la gran hazaña del almirante y que ha puesto a Lezo en el pedestal de la valentía y el coraje, y a Eslava en un lugar casi sin importancia en la historia.

Vale aclarar que la lucha de autoridad es uno de los sucesos que más pueden llamar la atención del diario, pues para la época no existía todavía un cuerpo de leyes y ordenanzas que rigieran para todo el sistema naval y militar español.

De esta manera las dos autoridades principales en el suceso de la defensa (Lezo y Eslava) se vieron en un momento donde debían improvisar en sus acciones, donde los marinos, que hacían parte del cuerpo jurisdiccional de Lezo, eran puestos en funcionamiento de cualquier menester necesario de defensa, y donde seguramente se admitía que el virrey era la máxima autoridad en la toma de decisiones, a pesar de que fuera Lezo el encargado de la empresa defensiva y, al parecer, el más capacitado.

Si se miran otros documentos de la época se puede comprobar la falta de conocimiento de los cuerpos legislativos de marina de la época o la ausencia de estos, a pesar de los grandes avances de José Patiño y Rosales y del Marqués de la Ensenada.

Los administradores de la comandancia de marina de Cartagena de Indias citaban la Recopilación de leyes de las Indias de 1680 para estos menesteres, al igual que otros códigos más antiguos. (9)

El enfrentamiento de Lezo y Eslava es un caso ejemplar de los problemas de límites jurisdiccionales entre las autoridades militares terrestres y navales, así como también las gubernamentales.

Lezo Fue miembro de lo que pudo haber sido la primera generación de guardiamarinas de España (1717); en este sentido fue un individuo que agrupó los conocimientos de navegación con los militares de manera profesional.

Era un híbrido militar, un sujeto nuevo del cuerpo bélico español que debatía en el momento del asedio con un militar terrestre que hacía parte de una clase de servidor estatal ya consolidado y con un cuerpo de leyes definido.

Solo al final de la Guerra del Asiento (1748) se expidió las primeras ordenanzas generales para la administración de la Real Armada y se inició la reglamentación de los poderes jurisdiccionales de las instituciones militares.

Ataque a Cartagena de Indias en 1741
“Plan du Port de la ville et des Fortresses de Carthagene” (Ámsterdam, 1741). En este mapa podemos apreciar los movimientos de la escuadra británica.

El diario

Lunes 13 de marzo

Pareció un bergantín por punta de canoa a las 9 de la mañana con dos navíos de 60 cañones yá las 12 dieron fondo detrás de la Ensenada de la misma punta y se reconoció ser ingleses. Escribí este dia a dn Sebastian de eslava esponiendole mi dictamen sobre que diese orden al gobernardo de sta Marta para que no salieren de aquel puerto para este como lo solicitaban el navio Español y holandes que conducian viveres pa la escuadra de dn Rodrigo de Torres

Martes 14

//f. 18r// El Comandante de estas tres embarcaciones ha practicado varias señas con banderas, y un cañonazo con lo cual salió una lancha de hacia la Boquilla, la que fue á bordo del Comandante del Comandante, el que puso una bandera holandesa debajo de los baos de la belacho, (10) arriando las demas y luego se puso el bergantín á la vela; y no se si p[o] r dn Sebastián de Eslava se ha dado alguna providencia pa resguardo de la costa y observarlos movimtos //f. 18v// de los enemigos.

A las 3 de la tarde llegó a mi casa un capitan de una balandra francesa, despachado de Leogan por el general de aquella colonia, quien me participa (11) que staba la armada inglesa prolongada en aquella costa desde el cabo tiburon, en num[e]ro de mas de ciento y treinta velas; y entre ellas 36 navios de guerra; y qe segun lo que comprende se dirigen á esta ciudd asi por su derrota (12) como por lo que se le comunica de Francia, y que despues de tomada y demolida deven pasar a la Veracruz y quedarse con aquella ciudad. Pasé luego á ver á dn. Sebastián de Eslava y le comuniqué estas noticias y me respondió que las mismas le participa el general de Leogan.

Dijele pues que hacemos con estas noticias, porque es tiempo de que V.E vaya dando sus providencias en los castillos y plaza, y lo principal en saber como estamos de víveres, a que me respondió p[o]r lo que toca a los castillos hallá se los llevaran, y lo que les faltare lo daran los navíos. Respondile que sí, y todo lo demas que hubiere en ellos y fuese necesario.

Dijele p[o]r que no enviava alguna gente hacia la boquilla pa impedir que los botes y lanchas de los navíos enemigos no fueren á tierra ni se acercaren de aquella costa como lo hacía. Respondióme //f. 19r// yo no lo he savido pero mañana daré orden pa que vayan. Pidióme gente pa guarnecer los castillos y respondíle bien sabe V E que los navíos apenas tienen la necesaria pa su defensa por la mucha que ha muerto y desertado, y que si quando se lo propuse me hubiese dicho la que quería estaría todo arreglado, p[er]o nunca me responde en el asunto ni otros puntos importantes sobre la defensa de esta plaza.

Pidiome 40 hombres pa montar en castillogrande la Artilleria que hice desembarcar del navío Sn Felipe con sus municiones y demas petrechos necesarios pa su uso. Di la orden inmediatamente con dn Manuel Briceño pa que del mismo Sn Felipe fuesen 50 hombre á este fin con los contestables y oficiales mayores, pa y con la brebedad posible los montasen respecto de que p[o]r la Plaza no habia que esperar providencia ninguna, y las que se puedan dar tan lentas como hasta ahora se ha experimentado reparando que de mucho tiempo a èsta parte Dn Sebastián de Eslava no me ha respondido nunca á mis proposiciones y advertencias que le he hecho convenientes pa la defensa de esta ciudad y castillos y todo ha sido callar y manifestar displicencia

Miércoles 15

Envie á pedir a dn Sebastián de Eslava una //f. 19v// nota de la gente de mar que necesitaba pa guarnecer el castillo Sn Luis y Baterias de Bocachica y me pidió docientos hombres y quince mil raciones pa quellos sitios de cuyo pedimento colijo que no se ha hecho cargo de la gente que necesitaba aquellas fortalezas, lo que el tiempo le manifestará si llegase el caso de que los enemigos (lo que el tiempo le manifestará si llegare el caso de que los enemigos) las ataquen, ni tampoco son correspond[ien]tes las quince mill raciones para aquellos sitios, asi por que les corresponde mas a proporcion de la gente que han menester, como por la distancia de 3 leguas que hay hasta la ciudad y ser dificil de conduccion y por estas consideraciones el año pasado puse 40 dias de víveres en todas aquellas fotalezas y castillos y duplicada gente.

A las 3 de la tarde se descubrieron por el Noroeste 7 navios y á las 4 mas de ciento que todo, fueron á dar fondo detrás de la Ensenada de punta de canoa frente de la Boquilla y a puestas del sol conté 135 los 36 de guerra y los demas, fragatas embarcaciones de transporte, Brutalez, y Bombardaz. Paece que esta gente se inclina á hacer su desembarco p[o]r la Boquilla y cruz grande segun lo que manifiestan. Pasé a ver al Virrey y habiendole dicho que haciamos, me respondió que hemos de hacer //f. 20r// replique impedirles el desembarco enviando gente y con efecto envió dos piquetes de á 50 granaderos y me despedí pa irme á Bocachica, a lo que me dijo me quedase hasta mañana pa ver lo que estos hombres hacian, respondile que
estaba bien con lo qual me retiré bastatemente mortificado de ver que nada se mueve ni se admite advertencia

Jueves 16

Este dia á las 6 fui á ver á dn Sebastián de Eslava y le dije si tenia que prevenirme algo que me iba abordo de los navíos de Bocachica respondiome que habia puesto pa comandante de Sn Luis, y demás baterias al ingeniero mayor dn Carlos Denaut pa que todos acudiesen á el en lo que se les ofreciere y el a mi: con esto me despedí y dí órden pa que el Sn Felipe vajse á Bocachica y el navío de techuelo á Boca-grande, pa que se incorporase el 1º con los 3 que estan en Bocachica y el 2º que hice armar de 30 cañones con los dos que se hallan en Boca-grande pa cerrar mejor ambas bocas.

Luego que llegué á Boca-chica me informé del estado en que estaban los castillos y baterias, y los halle faltos de un todo, e inmediatamente di providencia de enviar á todos viveres, y gente, polbora, balas, cartuchos atacadores, landas, metralla y todo lo demas //f. 20v// correspondiente pa su defensa: participé todo esto á dn Sebastian de Eslava en papel de este día y del estado en que está la batería nueva por si quisiese dar alguna providencia y le pedi gente pa estas fortalezas. A las 2 llegó el navío S. Felipe, el qe no pudo ponerse en su lugar por la fuerza de la brisa.

Viernes 17

Fui continuando en enviar balas polbora y otros pertrechos a los castillos, y asi mismo cien hombres à S. Felipe y Santiago los cincuenta de infantería y los restantes de mar al comando de Sn Lorenzo Alderete. A las quatro de la tarde me avisaron venian 4 navíos recorriendo la costa y dirigiendose pa este puerto, pero solo vimos uno de 70 cañones y se le dispararon tres cañonazos de Sn Felipe y Santiago; y despues que hubo reconocido los castillos y navios viró la vuelta de fuera con todos los rizos tomados á las gabias, (13) quedandose los otros tres dados fondo entre punta de Hicacos y Chamba.

Esta tarde llegó la valandra de Pedro mas con ciento y cincuenta y cinco hombres qe me envia dn Sebastián de Eslava y luego le di orden pa que se incorporasen con la tropa de marina que se hallaba destacada en la costa; pues me escribe dn Sebastian de Eslava que solo se hallaba con trescientos hombres //f. 21r// dentro de la plaza por tenerlos todos destacados fuera de ella y que me componga con la que me envia.

Sábado 18

Este dia me avisa el oficial destacado en Santiago que anoche una lancha inglesa vino sondando hasta la ensenada que está junto aquel Baluarte, y que la gente abanzada le hizo fuego y se retiró. Me escribe dn Sebastian de Eslava diciendome le faltan viveres y gente, y pidiendome le envie la tropa, lo que egecuté devolviendole los 155 hombre que ayer vinieron, y le respondí dandole a entender que de uno y otro tenia la culpa. Fuí continuando mi providencia en componer estos castillos reforzandolos con la gente de estos navios. Hoy dio fondo enfrente de Bocagrande un navio de 70 cañones desarbolado, (14) y vino otro del mismo porte a visitar la entrada del puerto.

Domingo 19

Se levaron 8 navios de los que estaban anclados frente de la Boquilla y vinieron á la inmediacion de la Ensenada de Chamba quedandose los demas frente de la Boquilla. Di or[de]n á los 4 navios pa qe 25 hombres de infanta //f. 21v// de cada uno estubiese prontos á marchar á chamba, por si intentaban hacer algun desembarco en aquel paraje destacando antes un oficial con cuatro soldados pa observar sus movimientos y toda la noche se estuvo con vigilancia

Lunes 20

Amanecieron los 8 navíos dados fondo en el mismo sitio y se me avisó que de los que estaban en la boquilla se habian destacado a las 9 nueve navios gruesos que se dirijian á este sitio; cuyos movimientos me hacen creer quieren atacar p[o]r esta parte y no por la Boquilla. A las 10 y media me repitieron otro aviso que todos los navios de guerra bajaban pa abajo, y con efecto á las 11 prolongadas por toda la costa empezaron á batirla con el cañon desde chaba hasta Sn Felipe y Santiago.

A esta misma hora dos navios de 70 cañones y uno de 80 á distancia de medio tiro de fusil empezaron á batir á Santiago y Sn Felipe y duró el fuego hasta las dos y media de la tarde que se retiró el capitan de batallones de marina Sn Lorenzo Alderete despues de haber clabado su artillería defendídose con la mayor honra en aquella bateria en la que solo pudo manejar 3 cañones p[o]r el fuego de fusilería que le hacian los navíos de las gabias y bordas y al mismo //f. 22r// tiempo las balas de los enemigos llegaban a bordo de la galicia y Sn Carlos también se dejó venir otro navío de tres puentes pa el mismo fin, pero habiéndole garrado su ancla se vino sobre el castillo S. Luis en donde aguantó y empezó á batirlo, pero se le correspondió como á los otros que batieron á Santiago y Sn Felipe durando el fuego hasta la noche, y quedaron tan maltratados que fue menester viniesen los botes y lanchas de los demas, especialmente pa el que batió á Sn Luis que recibió el fuego de parte de la artilla vaja del navio Sn Felipe, batería de Sn Josef y la que se construyó en punta de abanicos: tubimos á bordo de estos navios algunos muertos y heridos.

Asi qe anocheció empezaron dos bombardas á bombear el castillo dirijiendo algunas á estos navios- Provehí el castillo nuevamente de cureñas, ruedas eges y polvora remplazando asi mismo los muertos y heridos y a las 8 quedaban dentro quinientos y once hombres y los carpinteros necesarios pa componer las cureñas que se habian rompido y poner en estado todo p[o]r si quisiersen volver á batir mañana estos navios y castillos.

Continuaron en bombardear toda la noche y un cuarto de ora antes de amanecer hice retirar las lanchas y botes qe //f. 22v// guardaban la cadena.

Martes 21

Amanecieron cuatro navíos de guerra hacia la boca mas arrimados á S. Felipe pero fuera del tiro que son los mismos que ayer combatieron y especialmente el de tres puentes se reconoce el todo desguasado (15) y se retiró mas a fuera como todos los demas. Prosiguen las bombas y á las once y media dio fondo toda la armada desde la punta de chamba hasta la batería que el año pasado hice construir que de orden de dn Sebastian de Eslaba, se incluyó á perusación de dn Agustín de Yriaola, cuya falta se hecha de menos ahora porque si se hubiera mantenido no hubieran batido á Santiago y Sn Felipe ni se hubieran acercado de aquella costa.

Se le hizo tal fuego del castillo a un navio de 80 cañones que se hallaba detrás de Santiago que le fue preciso largar sus amarras y ponerse á la vela, no obstante de tener masteleros y vergas arriadas, largando sus velas de detrás el fok (16) y cebaderas. (17)

A las 2 de la tarde ademas de las dos bombardas empezó á bombardear una fragata de 40 cañones, con dos morteros y una bomba cayó á una braza de la popa de este navío y la proa del Sn Carlos y otras dos rebentaron al costado de este navío: cayó otra //f. 23r// raspando la proa del Sn Felipe lo que motibó á sacar en las lanchas y botes el resto de la Polbora que
habia encartuchada en estos navios pa que mediante esta precaucion no volaren.

A puestas del sol llegó el capitan Agresote con trescientos y cincuenta hombres de tropa y retiré el destacamento de Alderete que despues de la fucion del Santiago de mi orden entró dentro del castillo a cuyo coman[dan]te previne buscase algun negro baqueano pa ir á reconocer estos montes y ver si podia coger algun ingles a quien recompensaria con 50 ps porque absolutamente ignoramos lo que hacen los enemigos y no se da providencia pa saberlo y lo mismo encargue al capitan dn Juan de Agresote pa que hechase algunas partidas á este fin, pero nada hicieron. Toda la noche muchas bombas al castillo y navíos.

Miércoles 22

Continua la fuerza de las bombas y llamé al coman[dan]te del castillo y a dn Juan de Agresote pa ver si convenía hacer una salida, y fueron de parecer que Agresote saliese con 8 hombres pa remover el monte y saber lo que egecutaban los enemigos porque tengo la sospecha de que trabajan dentro del bosque en formar sus ataques y baterias; á las 6 lo //f. 23v// egecutó y a las 9½ volvió diciendo habia encontrado á tiro de fusil de Sn Felipe un puerto abanzado de doce hombres con los cuales se escopeteo y que no vido travajos ningunos.

Hoy llegaron algunos pertrechos que el coman[dan]te del castillo pidió á la plaza. A las cuatro y media se levó un navío de tres puentes a la vuelta de fuera con todos los rizos tomados a las gavias, pudiendo llevar los Juanetes, y es uno de los que entraron en combate que va muy maltratado y le sigue otro de 50 cañones y con este son cinco fuera de combate: dos de tres puentes, dos de 70 y no de 66 y se reconoce que el de tres puentes que ha quedado fuera del tiro del Castillo tiene todo el estado de estribor desguazado p[o]r los rumbos que la maestranza le está poniendo.

Desde medio dia se reconoce que los enemigos han puesto bateria de 12 morteros en tierra, porque desde esta hora han empezado á tirar con ellos. A las cinco y media de la tarde llegó dn Sebastian de Eslava a este bordo se quedó en él: esta noche le hablé en punto de que se haga una salida para atacar á los enemigos, y halló algunas dificualtes en esta importante ejecución. Tambien se habló para que fuere el capitan dn Miguel Pedrál á reconocer lo que los enemigos hacian por tierra, lo que este Capitan le facilitó pero no dejo dn Sebastián de Eslava sí, ni nó, y con estas omisiones vamos dejando á los enemigos que hagan lo que quisiéren. Esta noche continuaron las bombas //f. 24r// como la pasada.

Disposición de la escuadra del vicealmirante Vernon en el asedio de Cartagena de Indias.
“A view of Cartagena with the several dispositions of the British Fleet under de Command of Admiral Vernon”. Por Isaac Basire, Londres 1741. Versión británica de la disposición de la escuadra del vicealmirante Vernon en el asedio de Cartagena de Indias.

Jueves 23

Pasó dn Sebastian de Eslava al Castillo antes de amanecer y volvió á las seis de la mañana á este bordo, y se habló sobre atacar á los enemigos y porque los oficiales de tierra le han dicho que por ahora no combiene, no lo quiere hacer, y á esto respondo que quando lo quiera no podrá hacerlo. A las 7 se fué á Cartagena sin haber dejado mal disposición que la de que salieren a la noche algunos piquetes del castillo á las barracas de esta playa.

Continuan las tres bombardas en hechar porcion de bombas y lo mismo la bateria y una de ellas cayó en el almacen de los viveres del castillo que destruyó todos los que habia, por no haber en é ninguno á prueba de bomba, por lo cual le puse 12 dias mas pa la guarnición y remplacé como todas las noches los muertos y heridos.

Viernes 24

Continua el fuego de las bombas, y llegó de Cartagena dn Agustin de Yraola capitan de Artill[eri]a al que envié al Castillo para que viese todo aquello, y me avisase si algo faltava. A las 7 ½ llegaron 2 desertores españoles de yslas de canarias que estaban á bordo de un navío de 70 cañones y refieren que el fin delos enemigos era tomar el castillo y forzar el puerto, y que se decia comunm[en]te trahian de doce á cartorce mil hombres de //f. 24v// desembarco.

Que desde el dia 22 hasta hoy han estado desembarcando tropa, la que estaba apostada detrás de Santiago. Que hay tres navíos desarbolados y dos muy maltratados de la funcion del dia 20 y que se les mató mucha gente en ella, y ayer un capitan y cinco hombres. Que despues de tomada esta plaza quieren ir á la Veracruz. Que fueron tomados en un registro (18) de Canarias que iba a Curazao cargado de vino.

Que hay algunos prisioneros españoles y franceses con sus bordos y que ultimamte tomaron una valandra de esta nacion que venia de Portobelo con ochenta mill pesos, cuyo dinero quedaba ábordo del Comand[an]te, la valandra en Jamayca y repart[i]da su tripulacion en los navios. Que la esquadra de Pizarro llegó a Sta Cruz de Canarias p[o]r tener la Guipuzcua su timon maltratado. A las dos de la tarde recibo carta de dn Sebastian de Eslava en que me participa viene de mar á fuera 30 navios mas de los enemigos, cuya noticia biene bien con la de los desertores que dicen esperan p[o]r horas un comboy y añade en su carta teme le falten los viveres, a que le responde mi sentir sobre este asunto, dandole á entender que si se hubieran tomado las precauciones con tiempo no se hallara con estos recelos.

Tambien le digo me prevenga el tiempo y modo de desalojar sin confusion este sitio en el caso forozoso de haberme de retirar pa qe esta tropa y gente de mar //f. 25r// la del castillo y baterías puedan sentir pa la defensa de la plaza porque me recelo que si los enemigos ponen batería de cañon en tierra se perdió todo esto, temiendo presente lo dificultoso de conseguir la retirada en el caso forzoso respecto de que segun el fuego que se habia hecho y hacia al castillo no podia durar a otro ataque de 4 navios como lo espresó su comandante por escrito, y segun el conocimiento que tengo de la ciudad havia mucha falta la tropa y gente de mar pa su defensa, cuyo punto le digo es digno de la mayor reflexion.

Sábado 25

Los enemigos continua en batir con doce morteros por tierra. Este dia por la mañana recibo carta de dn Sebastián de Eslava en respuesta de la mía de ayer en que me dice contiene mantenerse todo lo que se pudiere pa dar mas tiempo, porque de eso dependen la seguridad de aquella plaza; me conformé con el dictamen po[rque] es menester que el castillo aguante, y pa esto era preciso que lo hubiese puesto en otro estado, haciendole su Hasis [sic.], poniendole su palizada, hechado los merlones afuera que son compuestos de ladrillos caracoles y piedras que solo sirven pa destruir la gente, como está subcediendo y no se hubiera experimentado a haber //f. 25v// se hecho de fagina (19) y tierra bien pisonada, po[rque] á nada quiso asentir en punto de egecutar estas obras por mas que se lo dijo el ingeniero dn Carlos Denaut en el mismo Bocachica delate de mí, mucho antes que los enemigos viniesen á estos mares, como tambien que se desmontase la arboleda á tiro de cañon del castillo, respondiendole que no tenía gente
ni dinero, de que resultara que dentro del mismo bosque formaran los enemigos sus baterias sin que sean vistos y una vez que lo consigan se perdió el castillo sin dificultad y lograran el quemar ó hechar á pique estos navios, y la perdida de sus tripulaciones que haran grave falta pa la defensa de la plaza. Esta noche continuaron su fuego de bombas los enemigos.

Domingo 26

Reparé que los enemigos habian quitado los 12 morteros y los han puesto en la bajada entre Sn Felipe y Santiago repartidos hacia la derecha, y otras á la izquierda. Mudé la gente de mar que tenia en el castillo pa el manejo de artilla pa qe descansase y entre otra de refresco en su lugar, y se haga mejor el servicio. Vino un oficial esta mañana de parte de dn Miguel Pedral diciendo que ha reconocido anoche y esta mañana desde chamba hasta Santiago y que //f. 26r// solo ha encontrado dos abanzadas que estan á tiro de fusil de los navios de guerra y que estos y los de transporte tienen todos oroficios en los topes, que asi que los descubrieron haciendo la seña y empezó un navio de guerra á hacerle fuego:

Que por la mañana havia un ataque por aquella parte y que por esta lo hiciese dn Juan de Agresote y previne lo convenientes pa este efecto. Entró detrás de la Ensenada al varadero un paquebot (20) donde dio fondo y sondó todo aquello. Todo el día y noche mucho fuego de bombas y se les correspondió con el cañon.

Lunes 27

Los enemigos han hecho esta mañana poco fuego con los morteros y parece los han retirado mas atrás. A las 11 vino de la ciudad dn Sebastián de Eslaba y pasó al castillo de donde vino abordo, y dijo en la conversacion que tubimos que siendo esto el refugio de la plaza era menester hacer la ultima defensa:

Asegurele que por nuestra parte no habia dificultad y que para esto nos tenia el Rey y eramos vasallos, y que si todo se habia de sacrificar lo hariamos con gusto; pero que diese providencias pa que el honor de las armas del Rey y el nuestro no padecieren que aunque era tarde no obstante mucho se podia hacer //f. 26v// todavía: comió aquí y se volvió á las cuatro sin decir mas, ni disponer otra cosa, cuyo cauteloso cilencio me ha dejado siempre en la mayor perplexidad sin saber á que atribuirlo. Los enemigos han despachado un navio de 60, dos á 26 y uno de 30 hacia las costas del Rosario. El fuego de hoy ha sido mas lento y lo mismo el de anoche.

Martes 28

Los enemigos han retirado las bombardas hacia la ensenada de chamba con porción de navios que han hecho la misma faena. Las bombas que se han tirado hasta oy á medio dia p[o]r los enemigos por tierra y mar, son dos mill y ciento. A las 12 decretó un soldado irlandes que se trajo á este bordo y preguntandole del estado de los enemigos dijo:

Que estaban construyendo una bateria de 20 cañones de á 24, y otra de morteros á dos tiros de fusil del castillo dentro del bosque pa batirlo. Que tenian puestas las esplanadas y que al mismo tiempo de batilo debian forzar el puerto. Que toda la tropa esta en tierra y que pa la formacion de las baterias de cañones y morteros trabajaban seiscientos hombres: Que hay porción de arta en tierra y que el general también o estaba. //f. 27r// que nuestro cañón y bombas les han hecho grande estrago: Que esperan mas tropa y viveres:

Que al tiempo del ataque general quieren atajar la comunicación de esta costa hasta tierra bomba pa que no se escape ninguno á socorrer la plaza. Despaché al virrey el desertor con dn Pedro de Elizagarate participandole estas noticias pa ver si con ellas toma otras providencias.

Miécoles 29

Hoy solo quedan 17 barricas21 de carne y tocino pa estos quatro navios, Castillo y baterías, despues de haber metido al castillo 8 dias de viveres, que con ellos y los que le envie el dia 23 hago cuenta tendrá pa 20 dias: lo particié a dn Sebastian de Eslava quien envió este dia algunas balas pa el castillo respecto de que yo no las podia subministrar de estos navios.
Envie al castillo porcion de pipas pa llenarlas de tierra y sirvan de parapeto y resguardo a la gente. Me avisa el comand[an]te del castillo que una bomba habia rompido 12 atacadores de á 24 y 13 de á 18 los que inmediatamente le remplacé.

Llegó este dia dn Miguel Pedral destacado p[o]r don Sebastian de Eslava con 60 hombres debiendosele agregar en numo de 150 de los de la guarnición de Sn Luis, pa ir a reconocer los trabajos de los enemigos, y p[o] r si hallasen cañones (como no lo dudo) les ofrecí //f. 27v// clabos pa clabarlos, po[rque] no los admitieron.

Continua el fuego de 8 morteros. A las 12 y ½ de la noche se reparó se hacía fuego de cañon y fusileria en la bateria del baradero, inmediatamente despaché dos botes con gente de infantería y de mar pa sostener aquel sitio; po[rque] ya los enemigos se habian amparado de él respecto de que en el camino encontraron al alferez de naviío dn Geronimo Loyzaga que se retiraba y a la una sucedió lo mismo en la bateria nueva de punta de abanicos a donde entré luego […] por el camino de comunicacion del castillo de Sn Jose, po[rque] ya la tropa se habia retirado a esta batería, confirmandome uno y otro suceso dn Josef Campuzano y dn Geronimo Loyzaga y á la una y media vimos quemar ambas baterias faltando en el num[er]o de la gente que habia en la nueva, un teniente de artill[eri] a cinco soldados, cinco marineros, y tres negros, quedandose dn Jose Campuzano de los ultimos a quien ya tenian agarrado, y segun la relacion de estos oficiales desembarcaron mas arriva del varadero en num[er]o de 300 hombres y despues de haber atacado aquel sitio que tenia quatro cañones clavados estos se restiró el oficial dn Geronimo Loyzaga que la mandaba a bordo de una balandra que puse en aquel sitio pa estos casos, desde donde se les hizo fuego con los cañoncillos //f. 28r// á metr[a]lla y obligó á los enemigos á retirarse, y pasaron estos á la bateria nueva, y segun el camino que llevaron por el monte debian de tener buenos practicos respecto de ser todo un pantano dividiendo al mismo tiempo su gente por la orilla del agua pa conseguirlo por dos partes como lo lograron, así poque se abandonó aquella bateria por la tropa como por haber quedado esta sin los resguardos correspondientes desde que se formó por mas que se le hizo presente a Dn Sebastian de Eslava y al capitan de Artilla a quien se dió esta comisión.

Jueves 30

Envié al reconocimiento de las baterias asi que ameneció y desde la del varadero, hasta la nueva se hallaron 30 hombres de los enemigos muertos con un oficial. Alas 8 se oyó mucha fusileria en el norte y á poco rato vimos correr á los enemigos hacia Sn Felipe y Santiago. A las ocho y media se retiró nuestra partida la que en sustancia no hizo otra cosa que disparar sobre los enemigos y retirarse los unos y los otros. Di orden se tomare posesión de las baterias perdidas y se trabajase en desclabar la arta y la hize reforzar de gente de mar y infanta //f. 28v// de marina.

A las 3 de la tarde vino Dn Sebastian de Eslava de la ciudad y fue al Castillo y vino abordo a las 6 á donde se quedó aquella noche: instele mucho sobre una salida pa demoler las obras de los enemigos, no hubo forma de asentir ni dar los motivos de lo contrario, no debiendose dudar de que los enemigos estan formando su bateria de cañones pa batir el castillo y navios como lo dice el desertor; y no se como se combiene esta negacion cuando antes le hemos oido decir tratandose de estas materias que si los enemigos formacen bateria haria que se los hechase encima y hoy no lo quiere egectuar, por eso tendrá esto el paradero que le debe esperar.

Viernes 31

Este dia al amanecer se volvió dn Sebastian de Eslava á Cartagena. Desde las 6 hasta las 8 andubo un bote de los enemigos sondando frente de la boca del puerto, y se levó a esta hora el navio de tres puertos que quedó maltratado desde el dia 20 y se fue á incorporar en los demas á la Ensenada de Chamba. Se hizo mucho fuego desde las 6 ½ de la mañana hasta las 10 ½ de la noche con bombas á la bateria nueva por haber visto se trabajaba en ella, haciendolo //f. 29r// igualmente á los navios y castillo.

Sábado 1º de Abril

Antes de amanecer envié mas gente para adelantar las obras de la bateria nueva y finalizarla en todo hoy; y envié así mismo al castillo de Sn Luis 24 atacads [sic.] (22) de á 24 y 18 y ya no quedan en estos navios si no los muy precisos y si de la plaza no los envian nos quedamos todos sin ningunos. Los enemigos destacan barcos botes pa reconocer lo que se hace en la bateria nueva por lo cual será preciso reforzarla esta noche.

A las 12 del dia recibi un papel del oficial que se halla en Pasacaballos destacado de la Plaza, en que me participa que los enemigos venian pa el estero con intento de ir á aquel sitio el que siendo paso preciso de los viveres qe vengan del Sinú, y de Tolú destaque cuatro botes armados con 12 hombres al cargo del capitan de fragata dn Pedro de Elizagarate y a las 2 recibi otro papel en que me dice quedaban los enemigos á legua y media de Pasacaballos. Un navio qe está enfrente de Santiago á hecho la seña de largar su foque y contrafoque (23) y han venido de tierra varias lanchas cargadas de gente; y siendo esta seña la misma del //f. 29v// dia 29
en cuya noche atacaron la bat[eria] nueva y la del Baradero inmediatamente que anocheció hize reforzar aquellos puestos dando las ordenes convenientes pa rechazar los intentos de los enemigos. Hoy empezó la bateria nueva á hacer fuego con su cañon.

Domingo 2

Este dia se levó el 2ª Comte de 80 cañones y qe trae su bandera azul en el palo de mesana, y se puso enfrente de Sn Felipe fuera del tiro del cañon y se le incorporó otro navío de 70. A las 7 y cuarto de la mañana empezaron los enemigos á batir el Castillo con 16 cañones de 24 y 12 morteros por tierra, con cuya demostracion no se durará ya de lo que tantas veces he prevenido á dn Sebastian de Eslava y luego reconocí el pasage del bosque de donde salia el fuego me atrevecé con este navio pa batirla no obstante el que me hacen de cañon y bombas y lo contuve hasta las 6 de la tarde que cesé por tener varias cureñas rompidas y necesitar de componerlas y hacer cartuchería por haber disparado este dia seiscientos y sesenta tiros: Pegué fuego á su bateria y les hice suspender el fuego dos oras y media y a las 3 ½ volvieron a continuarlo.

El resto de la tarde se travajó en hacer ca[e]r //f. 30r// tuchos y llenarlos. A puertas del sol se levó un navío de 60 cañones y se paso al sudeste del Puerto, disparando a la batería nueva y reparé concurrian a bordo del 2ª Comandte muchas lanchas y botes y recelandome fuere pa atacar la bateria nueva la hice reforzar con 300 hombres dando las ordenes y providencias convenientes pa rechazarlos.

Lunes 3

Amanecieron los enemigos en la misma situacion y una ora antes del dia envié la orden pa que se retirarse la gente que puse anoche en la bateria nueva. A las 6 de la mañana continuaron los enemigos su fuego de cañon y bombas contra el castillo: hice atravesar el Sn Felipe pa que hiciese lo mismo contra ella.

A las 8 ½ vino dn Nicolas Carrillo capitan de comp[añi]a del regimiento de España que egerce de oficial de ordenes de dn Sebastian de Eslava á saver lo que habia de nuevo y le dije que si no lo veia que me parecia muy irregular el permitir que los enemigos construyese baterias sin haberseles hecho la mas leve oposicion no obstante mis repetidas instancias, que asi se lo dijese de mi parte: respondiome que el Sr Eslava hallaba dificultad por el monte y desfiladero //f. 30v// pa conseguirlo: respondile pues si pa ellos no ha habido dificulad de montes, ni desfiladeros porque la ha de haber pa nostros, teniendo mas conocimiento de estos sitios y vaqueanos que nos dirijan; y que pa perderlo todo mejor seria perdernos con las armas en las manos, y ver si se puede conseguir el fin.

Vino el comandte del Castillo y me dijo que aquella fortaleza estaba en muy mal estado y que el angulo de la parte de la mar caeria hoy o mañana y que era preciso tomar el partido de hacer una salida para clabar la artilleria a los enemigos: respondile que bien sabia que mi dictamen habia sido siempre ese, y que dias mas, dias menos estaba esto perdido si se les permitia el batir con su artilleria, que arruinarian el castillo sin poderlo remediar, y que despues harian lo mismo con los navios: replicome, estoy muy cierto que asi sucederá y se lo participo a V.E para que lo ponga en noticia del virrey, á que le respondí hagalo V.M porque yó no lo haré pa que no se crea es proposicion mia que hartas le tengo hecho sobre este y otros asuntos sin conseguir los fines.

A las 10 ½ se levaron 8 navios de los enemigos, 2 de tres puentes y los 6 demas de 70 corriendo un bordo para afuera y luego vieron pa acercarse al 2º comandante //f. 31r// de donde se fueron prolongando pa batir estos navios y castillo de Sn Luis trayendo solo el velacho y sobremesana. El fuego fue recio de una parte y otra y duró hasta las 7 de la noche tubimos bastantes muertos y heridos en el castillo, y navios y en este varios cañonazos debajo del agua, tres que pasan el palo mayor, doy el trinquete y hecha pedazos la camara y camarote.

A las cinco de la tarde fue preciso que un navio de tres puentes se pusiese a la vela y lo remolcasen botes y lanchas por lo maltratado que quedó y pasaron otros dos navíos á batir la bateria nueva que precisaron á que se abandonare con bastantes muertos y heridos que hubo en ella, y ver que los enemigos hacian con destacamento considerable de tropa por la parte del baradero al abrigo del cañon de sus navios. A las 8 vino dn Sebastn de Eslaba á bordo en donde durmió. Toda la noche muchas bombas y entre ellas varias incendiarias.

Martes 4

Este dia á las 6 de la mañana, volvieron 4 navios a batir el castillo y a èstos navios, junto con las baterias de tierra de 18 cañones de a 24 y la de morteros. A las 9 fui herido en un muslo y en una mano: hemos tenido muchos //f. 31v// muertos y heridos que mandé llevar á una valandra francesa pa que los dirigiejsen á la ciudad.

Asi mismo mandé que el bergantin del cargo de dn Juan de Almansa y la valandra del de José Mozo que tenia cargadas de polvora, se levasen y dirigiesen pa la ciudad quedandome con la correspondiente á la bateria que habia en estos bordos, y sivierse la polbora que tenian las embarcaciones pa la plaza.

Los 4 navios ingleses quedaron bastantemente maltratados, pues se retiraron fuera del tiro antes de anochecer en el fuego que les hicimos. A las 2 de la noche se retiró á la ciudad dn Sebastian de Eslava á dar providencia de enviar embarcaciones pa retirar la gente del Castillo y navios porque ya conoce que esto está de mala calidad, y que el castillo no puede resitir mas ni los navios tampoco toda la noche muchas bombas, flechas incendiarias y bombas de lo mismo.

Miércoles 5

A las 5 ½ empezó el fuego de los enemigos con 18 cañones y 20 morteros por tierra, y con los navios de guerra de 70 cañones por mar y reconociendo que el castillo cuasi no //f. 32r// hacia fuego aplicaron el todo a los navios. Una bomba cayó en la toldilla de este sobre un barraganete (24) la que se abrió en dos pedazos y fue al mar.

Dispararon tambien balas rojas, (25) pegaron fuego dos veces á este navio qe tiene desde la lumbre del agua pa arriva toda la proa por la banda de babor hecha un agugero y todo el estado de suerte que apenas ha quedado rumbo: tiene muchos cañonazos debajo del agua, unos que paran pa adentro que se procuraron tapar y los otros á la mitad de la vela sin que haya sitio en el navio que no esté de la misma suerte. A las 11 vino el Comte del castillo a participarme que todo el parapeto desde el angulo de tierra hasta el de la mar con toda la cortina habia caido; que la brecha estaba practicable pa que los enemigos diesen el asalto y que con la gente que tenia no la podia defender ni hacer cortadura.

Pareciome conveniente participarselo a dn Sebastian de Eslava por si tenía alguna providencia que dar sobre este asunto, cuya carta hice firmar al Comandante del Castillo junto conmigo y en vista de esta relacion y reconocimiento que hice comprendi que habia de //f. 32v// haber una confusion grande en el Castillo sobre el modo de la retirada de aquella tropa; y aunque previne á su Comandante que al anochecer enviara las lanchas y botes pa recoger la gente á estos navios, en caso que los enemigos dilatasen dar el asalto hasta por la mañana y esperar que providencias y determinaciones tomaba dn Sebastian de Eslava en vista de lo que esta mañana se le participó y quedando acordado esto se fue al Castillo y yó pasé ábordo de una canoa que tenía á tiro de fusíl del navio cargada de cartuchos de polbora y formar las ordenes de lo que debian practicar los capitanes de los 4 navios las que hice distribuir á las 4 de la tarde.

A las 5 vi salir toda la guarnicion del Castillo huyendo hacia el camino de las barracas de la playa, gritando que nos cortan y hechandose al agua de suerte que fue preciso enviar varios bote pa recogerlos y al mismo tiempo reparé que del navio Sn Carlos hacia lo mismo su tripulacion tomando la lancha y el bote, y habiendo despachado embarcaciones pa atajarlos, y volviendo con efecto á su navio, reparando estos que los del Africa y Sn Felipe, ejecutaron lo mismo, retrocedieron los de Sn Carlos y siguieron pa Cartagena //f. 33r// A este tiempo llegó dn Sebastian de Eslava fue testigo de esta confusion.

Reparé que el Sn Carlos el Africa iban á pique, y que habian pegado fuego la navio Sn Felipe (cuyo capit[a]n estaba en tierra herido desde el dia antes) sin atender los unos y los otros a las ordenes que esta tarde y anteriormente les habia distribuido; pero poseidas las tripulaciones de la fuga de la guarnicion del castillo y haber visto mas de 50 botes y lanchas que enviavan los enemigos cargadas de gente a la ensenada del baradero y que al mismo tiempo venian como dos mil hombres de tropas a dar el asalto, marchando desde Sn Felipe por el camino de la playa, nada tubieron presente sino abandonarlo todo; y viendo los de la bateria de Sn Josef a los enemigos dentro del castillo enarbolada su bandera, y que los navios continuaban su retirada practicaron lo mismo. Envié a Sn Felipe Celdran ábordo de la fragata el Jardin de la Var, dandole una hacha pa que las hechase apique, en donde habia hasta unos 40 barriles de polbora pero les pegó fuego.

Di varias providencias pa recoger la gente y nos dirijimos dn Sebastian de Eslava y yo a Bocagrande á donde llegamos a las 9 de la noche y di orden á los capitanes de los 2 navios del Rey, y el de trechuelo, (26) para que sin perder tiempo levasen sus anclas y se dirigiesen á ponerse en el canal entre el manzanillo y castillo-grande lo que egecutaron y de allí pasamos á la playa de aquel castillo á reforzarlo, y hallandonos dando estas providencias llegó dn manuel Moreno de Bocachica y preguntadole si toda la gente de la galicia se habia retirado me respondió venia en busca de dos embarcaciones pa este efecto porque en la que tenía solo habia cuatro remos y que aun quedaban en la galicia su capitan y el de infanteria con 4 hombres.

Di orden que luego pasar con dos botes a recoger aquella gente y habiendo vuelto cerca de las 4 de la madrugada me dijo que ya los enemigos se habian apoderado del navio segun la cantidad de botes y lanchas que de el salian pa tierra por cuya relacion y suceso vengo en conocim[ien]to que las prevenciones que hice a dn Sebastian de Eslava los dias 24 y 25 fueron fundadas. A las 4 ½ de la mañana me restituí á la ciudad despues de 21 dias de Bocachica y 17 de combate continuo de noche y de dia //f. 34r// cuyo suceso no esperé, y se hubiera terminado la empresa de los enemigos en aquel sitio si dn Sebastian de Eslava (como lo solicité) hubiera querido oponerse al desembarco, formacion de sus baterias y aun despues de hechas si se hubiere dispuesto una salida general pa destruirlas, porque reconoci muy de los principios que los enemigos no intentarian forzar el puerto hasta que no hubieren arruinado con sus baterias de tierra el castillo y navios, no obstante de que no habia de cuatro que lo defendiesen y tener ellos treinta y seis desde sesenta hasta ochenta sin comprender las fragatas; y sin duda si se hubieran dado las providencias de evitar el daño que se originó por tierra, ni el Castillo ni navios se hubieran perdido, y los enemigos se hubieran retirado de aquel parage segun lo que se reconoció por sus operaciones y recelo con que entraban á atacarnos, quedando como claramente vimos 10 navios imposibilitados de poder hacer fuego ni entrar mas en combate: creyendo tambien han perdido mucha gente en los 17 dias de sitio, asi de sus navios como de la tropa; y no se creerá que un armam[en]to tan formidable haya tardado todo este tiempo pa rendir un astillo que en sustancia no es mas que un mal quadrado rebestido de cuatro //f. 34v// valuartes imperfectos, su mampostería y parapetos muy malos como queda referido sin tener un sitio a prueba de bomba ni cañon ádonde preservar la gente, polbora y viveres como la experiencia lo ha manifetado, á cuya fortificacion y navios en el tiempo de su sitio han disparado seis mil y sesenta y ocho bombas, y mas de diez y ocho mil cañonazos, y á no haber sucedido la precipitada fuga de la guarnicion del castillo, sin duda ninguna no hubieran entrado en él, si se hubiesen dado a tiempo las providencias convenientes de enviar tropa pa la defensa de la brecha: añadiendo que si
otro qualquiera hubiese atacado aquel castillo; la misma noche del dia 20 de marzo ó 21 á mas tardar se hubiera alojado al pie de su muralla y se hubiera pegado el minero pa bolarlo o rendirlo pero no lo hicieron asi y p[o]r eso y los socorros diarios que tube cuidado de meterle de gente, viveres, polbora y balas, pudo dilatarse su defensa 17 dias.

Jueves 6

Por la mañana entró un navío y un paquebot por Bocachia. Pasé en casa de dn Sebastian de Eslava á ver si se ofrecia algo y a solicitar se distribuyese la gente de mar con sus contes //f. 35r// tables y oficiales en los valuartes y baterias pa el manejo de la artillerian y que la tropa de marina se reduzca a piquites de 50 hombres pa que hagan el servicio á donde convenga q habiendo quedado de acuerdo pasé al convento de Sn Franco a donde acuartele toda esta gente y dejé formados 8 piquetes de tropa y doscientos marineros con sus fusiles, con docientos y cincuenta pa el servicio de la artilleria. Los dos navío del Rey y marchantes amanecieron acordonados por la parte de adentro de Castillo grande hasta el manzanillo pa cerrar aquel paso á los enemigos hechandolos á pique en el caso forsoso.

Viernes 7

Este dia por la mañana fui a ver a dn Sebastian de Eslava pa ver si sele ofrecia algo y lo hallé con el capitan de artill[eri]a, quien me pidió cañones, balas, y los demas pertrechos correspondientes: Di luego la orden para que del Dragon se sacasen como se egecutó: pidiome tambien docientos hombres de mar mas con su contestables y artilleros de brigada lo que se egecutó, y di a dn Sebn //f. 35v// de Eslava la relacion de los 8 piquetes pa destinarlos á donde convenga y puse en los almacenes del Rey ciento y mas fusiles y pistolas á la disposición de dn Sebastian de Eslava á quién volví á ver á la una del dia pa ver si se ofrecia algo: todo este dia se ha trabajado en perfeccionar la linea de navios de castillo grande y manzanillo, y faltandome embarcaciones se hechó mano de dos balandras y un bergantin p[o]r no haber otras mayores.

Relacionado: Diario de lo ocurrido en Cartagena de Indias desde el 13 de marzo hasta el 21 de mayo de 1741. Se relata la batalla de Cartagena de Indias.

Notas

  1. Soledad Acosta de Samper, “La expedición del almirante Vernon”, en Los piratas en Cartagena (Colombia: Editorial Bedout, 1969 [1886]), 217-218. Pablo Victoria, El día que Cartagena derrotó a Inglaterra (Bogotá: Planeta, 2011). José Vicente Pascual, Almirante de Tierra Firme (España: Altera, 2005).
  2. Charles W. Hall, Cartagena or the Lost Brigade (Boston: Lamson, Wolffe and Company, 1898), 404.
  3. Archivo General de la Nación (AGN), Milicias y Marina, Tomo 49, Doc 34, ff 151-233. John Huxtable Elliott, España, Europa y el mundo de ultramar (1500-1800) (España; Taurus, 2010), 64.
  4. Marcus Rediker, Between the devil and the deep blue sea: Merchant Seamen, Pirates and the Anglo-American Maritime World, 1700 – 1750 (Cambridge University Press, 1999), 61.
  5. José Patricio Merino Navarro, “La Armada en el siglo XVIII”, en Las Fuerzas Armadas españolas. Historia institucional y social, Volumen 2, Mario Hernández Sánchez y Miguel Alonso Baquer (Madrid: Alhambra, 1987), 113.
  6. George Berkley, Naval history of Britain (London: T.O. Borne and J. Shipton, 1756), 676.
  7. John Huxtable Elliott, Imperios del mundo Atlántico. España y Gran Bretaña en América (Madrid: Taurus, 2006), 350. Hay muchos escritos sobre los comentarios de Voltaire y la celebración del triunfo anticipado de los ingleses con la fabricación de las medallas conmemorativas. Acá nos remitimos a uno más reciente: Edgardo Pérez Morales, “Los futuros baluartes del Caribe. Guerra, noticias e imaginación histórica vernácula en Gran Bretaña y España, 1730-1746”, en El siglo XVIII americano. Estudios de historia colonial, AA.VV (Medellín: Universidad Nacional de Colombia, 2013).
  8. John Lynch, La España del siglo XVIII (Barcelona: Crítica, 1999), 115. Iván Valdez-Bubnov, Poder naval y modernización del Estado: política de construcción naval española (siglos XVI-XVIII) (México: UNAM, 2011).
  9. AGN, Milicias y Marina, Tomo 49, Doc 36, ff 251-500.
  10. La vela del mastelero de proa.
  11. Vale asimismo dar parte o noticia de alguna especie.
  12. Retorno.
  13. Especie de garita redonda que rodea toda la extremidad del mástil del navío, y se pone en todos los mástiles, y cada una toma el nombre de aquel en que está. Sirve para que el grumete puesto en ella registre todo lo que se puede ver del mar.
  14. Es decir, sin mástiles, palos ni mesanas.
  15. Desarmado.
  16. Foque: vela triangular que se marea en el botalón que sale fuera de la cabeza del bauprés, y se iza de la cabeza del mastelero del velacho, bajando la driza al pie del trinquete.
  17. Vela que va en la verga del bauprés fuera del navío.
  18. Un navío de registro suelto.
  19. Bloque compacto de ramas delgadas o brozas, las cuales sirven mezcladas con tierra para hacer aproches.
  20. Embarcación para llevar correos.
  21. Tonel, pipa o cuba.
  22. Cañones.
  23. Vela triangular.
  24. Pieza última de la varenga, por la parte superior, que forma el costado de la nave.
  25. Bala de hierro que hecha ascua y se mete en la pieza de artillería, y disparada inmediatamente enciende fuego donde encuentra: y así se usa regularmente para incendiar almacenes.
  26. Nombre de un navío.

Nota: Todas las imágenes de este artículo han sido incluidas por Todo a babor, al igual que sus pies de foto.

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