El consejo de guerra a Santiago Liniers

Por Santiago Gómez Cañas
Autor del libro: «Historiales de los navíos de línea españoles, 1700-1850»

Este en un episodio prácticamente desconocido en nuestra historia naval, aunque el protagonista sea uno de los marinos más laureados, Santiago de Liniers y Bremond, que llegó a ser virrey del Río de la Plata.  

Cuando ocurrieron los hechos que voy a relatar, era capitán de fragata, comandante de la llamada Nuestra Señora del Pilar, y le llevó a sufrir prisión en el castillo de San Felipe en el Ferrol, y a un Consejo de Guerra durante la primera mitad de 1786.

Breve reseña de Liniers

Santiago de Liniers nace en Niort, Francia, en 1753. Con tan solo 12 años ingresa como paje en la Orden de San Juan de Jerusalén, de donde salió como caballero de la Orden de Malta. Con quince años regresa a Francia, ingresa como subteniente en un regimiento de caballería, aunque su deseo era ser marino.  

Llega a España en 1775 y comienza sus servicios en la Real Armada como aventurero. Participó en la expedición a Argel en 1775, donde estuvo a bordo del navío insignia de la escuadra, el San José, insignia del teniente general Pedro González de Castejón.

Liniers era ayudante del príncipe Camilo de Rohán, también francés y caballero de la Orden de San Juan. Dos días estuvo a bordo del navío, mientras los mandos planeaban el desembarco de las tropas.  

Finalizada la campaña de Argel, ingresa en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz en noviembre de 1775. Sus ascensos fueron fulgurantes. Desde guardiamarina llega al grado de capitán de fragata en tan solo seis años, mientras González de Castejón era Secretario de Marina, desde enero de 1776, tras el fallecimiento de Arriaga.  

A la muerte de Castejón, en 1783, su carrera se estanca, dado que no fue promovido a capitán de navío hasta 1792. No pretendo decir con ello que estos ascensos se debieron solo a estar bien situado, o a tener buenos padrinos, pero sin duda que le ayudó. En el caso de Liniers, sus ascensos fueron muy meritorios. Solo hay que leer su biografía, en la que no profundizaré, por ser bien conocida. 

Entonces, ¿por qué se estancó su carrera? Quizás se deba a un hecho desconocido que le ocurrió a Liniers a comienzos de 1786. Un Consejo de Guerra. 

Retrato del Virrey Santiago de Liniers
Retrato del Virrey Santiago de Liniers. Complejo Museográfico Provincial «Enrique Udaondo». Luján. Provincia de Buenos Aires. Argentina.

Los motivos de su arresto

Es probable que el desconocimiento de este percance en la carrera de Santiago de Liniers se deba a que fue un hecho menor. No se trata de una desobediencia grave, o incumplimiento del deber en combate.

Es muy de agradecer que investigadores, en este caso el historiador argentino Carlos Pesado Riccardi, se hayan tomado la molestia de divulgar estos hechos. 

Por lo leído en las diferentes biografías, desde su participación en el bombardeo de Argel con la escuadra de Barceló hasta su destino a Ferrol, donde queda a las órdenes de Vicente Tofiño, no hay nada en su carrera digna de mención. Se conocen todos los buques en los que estuvo embarcado.

Muy pocos mencionan que estuvo al mando de la fragata Pilar desde 1785 a 1786. Un año en la carrera de nuestro marino se encuentra en la más absoluta penumbra. 

Pero sabemos que el capitán de fragata Santiago de Liniers se encontraba en Cartagena, a finales de 1785, al mando de la fragata Nuestra Señora del Pilar, de 40 cañones.

Al mando de esta fragata había realizado una misión diplomática en Trípoli en el otoño de 1785, junto al capitán de fragata Juan Galarza, al mando de la fragata Santa Elena. Finalizada la comisión, regresan a Mahón, donde tuvieron que pasar cuarentena. Liniers fondea después en Cartagena con la fragata Pilar.  

El 13 de enero de 1786 recibe la orden de trasladarse con su fragata al departamento de Ferrol. Había informado, el 13 y el 19 de enero, que el mastelero de velacho de la fragata tenía desperfectos. El ingeniero y el maestro mayor de arboladuras le dijeron que la reparación se haría en ocho días.

Liniers comunica a Juan José García, Mayor Accidental, su deseo de desplazarse a Murcia para asistir a los festejos por el cumpleaños del Rey, aprovechando la tardanza en la reparación, llevándose a su segundo, el teniente de navío Manuel de Rada.

Ante la respuesta de no haber inconveniente, los dos oficiales salen de Cartagena a las tres de la mañana del 20 de enero. Ante cualquier ocurrencia, podían ser avisados en 10 o 12 horas, según le dijo García. 

La reparación del mastelero se hizo en un solo día. Se había llevado a la fragata un mastelero nuevo a las 11 de la mañana del 21. La fragata debía partir inmediatamente la mañana del día 22, aprovechando un viento favorable, pero Liniers y Rada estaban ausentes. La fragata se hizo a la vela al amanecer del día 23, a las dos horas de llegar los oficiales a Cartagena.  

Para cuando llega la fragata Pilar a Ferrol, el Capitán General del departamento ya había sido informado de los hechos, y ordenó que los dos oficiales fueran presos al castillo de San Felipe hasta que se aclarase lo sucedido. 

El Capitán General del departamento de Cartagena, José de Rojas, ya había informado a Antonio Valdés:

Muy Señor Mío: En el último correo con carta Nº 59: expresé a V.E. que a fragata Pilar no había salido para su destino de Ferrol a causa de que, habiéndose reconocido tener el Mastelero de Velacho inútil por estar rendido a tronco, providencié se le hiciese otro nuevo: no llegó este caso, porque se encontró uno de la fragata Santa Clara que le venía bien, y aquella tarde se le llevó a bordo; pero advirtiendo detención al siguiente día en dar la vela, por haber yo dispuesto se colocase el de respeto para que no demorase en el puerto, y si aprovechase los instantes para su salida por estar el viento al E y tenerle pasada la orden desde el día 13 del corriente para que diese la vela al primer instante favorable, mandé a un ayudante para que supiese la novedad, y me la noticiase, previniendo al propio tiempo que si no estaban ya a bordo las dietas vivas, y el reemplazo de víveres consumidos en los días de la detención, los recibiese, como se efectuó; y me trajo la noticia de que el comandante del buque D. Santiago Liniers, y su segundo el teniente de navío D. Manuel de Rada se habían ido a Murcia desde el jueves de la semana pasada a la diversión de parejas que debían correrse el día de cumpleaños del Rey: con este motivo mandé que luego que se restituyesen se me presentase Liniers; pero habiendo vuelto en la mañana de ayer sin haber sido visto dio la vela a las once de la propia mañana favorecido del viento al N.E.: y aunque pasó un ayudante para su bordo, no pudo alcanzarle. 

Participo a V.E. para su noticia, y para que sobre la falta cometida por este oficial, y su segundo comandante se sirva V.E. tomar la providencia que estime conveniente. 

Nuestro Sr. Guarde a V.E. muchos años. 
Cartagena, 24 de enero de 1786. 

El Consejo de Guerra

Según las Ordenanzas Generales de la Armada, «el capitán de un buque no podía dormir fuera de su bordo, sin licencia del Comandante de la Escuadra» (Artículo 5, folio 67, tomo I), mientras que «el oficial subalterno, desde que estuviese armado el navío de su destino, no debía dormir fuera de él sin licencia de su Comandante» (Artículo 5, folio 92). 

Las Ordenanzas lo dejan bien claro. Liniers y Rada habían faltado a la ley. Los vocales de Consejo de Guerra debían determinar las penas a cumplir.  

Conocemos por el propio Liniers su versión de los hechos, en carta escrita al ministro Antonio Valdés el 11 de febrero de 1786 desde el castillo de San Felipe.

Muy Señor mío: el ser capaz de sacrificar mi vida por el Monarca a quien he dedicado mis servicios y mi juventud, renunciando a mi patria, me parece haberlo acreditado, no habiendo tenido ascenso alguno desde alférez de fragata a capitán de esta clase que no fuera premio de algún servicio militar algo distinguido o a lo menos apreciado por tal: pero el ver mi honor en opiniones hallándome entregado a la afrenta de una prisión, para las cortas fuerzas de que me ha dotado la naturaleza: un padre más que sexagenario condecorado de la insignia de distinguidos servicios, y cubierto de honrosas heridas, igualmente que mis tíos, y hermanos, oirán en mi Patria la noticia de mi prisión y creerán que he quebrantado los honrosos principios que mamé con la leche, y cuyos ejemplos me han dado en todas las acciones de sus vidas…estas crueles reflexiones son para mí más dolorosas que el más horrible suplicio. Suplico a V.E. me dispense esta larga digresión emanada del extenso sentimiento que me oprime y se digne echar la vista sobre la verídica relación del hecho por el cual creo haber incurrido mi desgracia. 

Luego que el Capitán General me hubo pasado la orden con fecha del 13 de enero para que me habilitara para llevar la fragata de mi mando al Ferrol mandé a los oficiales de cargo formasen las papeletas correspondientes a los reemplazos o composiciones necesarias para salir a la mar, y habiéndome dado parte el carpintero que el mastelero de velacho se hallaba con algunas grietas o aberturas trasversales, que tenía desde que se armó la fragata, pero que le parecían habían ido en aumento, el mismo día lo participé al Capitán General verbalmente y me dijo daría la orden para su reconocimiento. El día 15 o 16 pasó a mi bordo el alférez de fragata D. Juan de Sala ayudante del Mayor General para preguntarme lo que me faltaba para mi entera habilitación, no me halló en el pero el mismo día habiéndome encontrado en el café me dio el recado, y le respondía que únicamente necesitaba se reconociera el mastelero de velacho de mi fragata por los motivos que tenía expuestos al Capitán General, no resultó ninguna providencia hasta el 19 por la mañana que habiendo mi segundo el teniente de navío D. Manuel de Rada, a D. Juan José García (quien por indisposición del Mayor General hacía sus veces) para que le dijera de mi parte que se sirviese mandar a reconocer el mastelero o bien darme la orden de salir en esta disposición a fin de cubrirme en caso de alguna avería en el mar. El Sr. D. Juan José García me mando a decir que ya la orden estaba dada para el reconocimiento el que se efectuó a las 10 de la mañana del citado día 19, y ha habiendo el maestro mayor de arboladura hallado el mastelero inútil lo mandé echar abajo y remitir al arsenal con sus correspondientes papeletas de excluir y reemplazar, y eché al momento arriba el de respeto, mientras se efectuaban estas diligencias pasé en persona a la mayoría y encontré el Señor D. Juan José García dictando al secretario la orden para el saludo y engalanamiento que se debía ejecutar el día siguiente con motivo de los días de Nuestro Monarca, le referí lo que habían determinado los comisionados al reconocimiento del mastelero y que el maestro mayor me había dicho que se necesitaba a lo menos ocho días para hacerse uno nuevo […]. Estas evidencias por las cuales debía persuadirme que la fragata de mi mando no podía dar la vela tan pronto me hicieron nacer el deseo de ir a ver las funciones que debían celebrarse en Murcia en celebridad de día y por tanto llamé a parte a Juan José García y bajo la confianza legal de compañero le dije que respecto al no poderse verificarse la salida de mi fragata tenía este pensamiento de lo que me respondió que no consideraba inconveniente alguno a que no hiciera así pues ningún acaecimiento podía ocurrir que no diera diez a doce horas de tiempo para mi noticia y regreso. 

En consecuencia a las 3 de la mañana del día siguiente salí para Murcia llevando conmigo a D. Manuel de Rada quien no ha tenido más culpa en este particular que de haber condescendido a las insinuaciones mías de acompañarme considerando que su presencia inútil abordo por hallarse la fragata enteramente lista [menos el mastelero de respeto] pasé en Murcia la tarde del viernes, el sábado y regresé en la noche del domingo al lunes a Cartagena, que habiendo llegado a bordo de mi fragata  me dieron los oficiales que la víspera había venido un ayudante de Mayor General quien había levado un ancla y puesto la fragata a medio cable de la otra, en consecuencia de esto habiendo venido la falúa para los estados, disparé la segunda pieza de leva y di la vela a la 11 del día 23 estando el viento por el N flojo. 

Esto ha sido Excelentísimo Señor la única falta en que incurrí por el caso de haberse esmerado el ingeniero a hacer ejecutar en un día y medio un trabajo de cinco o seis, aún con alguna diligencia, y la confianza que tenía en quien creí ser mi amigo, conozco que estas disculpas no son de ningún valor en el rigor de a ley, pero quién se puede llamar justo?, nunca falté al comportamiento de mi obligación, creí en este caso no faltar tampoco  me sucedió lo contrario, repito de nuevo que falté pero no al honor ni al mejor servicio pues dos días estuve detenido después de mi salida a la vista del puerto por los vientos contrarios. 

Nuestro Sr. Guarde a V.E. muchos años. 

En el castillo de San Felipe a 11 de febrero de 1786. 
Su más atento y seguro servidor Santiago Liniers. 

En la carta, podemos observar que Liniers admite la falta cometida. Dado que era un caballero de Montesa y de la Orden de San Juan, tenían con un gran sentido del honor, se muestra avergonzado y muy abatido, eximiendo de toda responsabilidad a su segundo. 

El Consejo de Guerra se realiza el 8 de mayo. Los vocales del Consejo opinaron que Liniers y Rada son culpables de ausentarse de Cartagena, pero los excusan de la demora de la fragata, dado que su comandante fue informado a priori que la tardanza del arreglo del mastelero sería de ocho días y no de uno. También tuvieron en cuenta que, como consecuencia de la falta cometida, no resultó perjuicio grave.  

Cinco de los vocales dictaminaron que les sirviese de castigo el arresto ya sufrido y se pusiesen en libertad, añadiendo dos de los vocales que se reprendiese especialmente a Liniers. Los cuatro restantes, fueron de la opinión de que Liniers tuviera la pena de arresto de quince días a un mes, mientras que para Rada un vocal pidió 8 días y el resto que quedase libre. 

Según lo dictaminado en el Consejo de Guerra, ambos oficiales fueron puestos en libertad, pero la cosa no quedó ahí. El 11 de julio, el Rey se pronunció al respecto, respetando lo dictaminado por el Consejo de Guerra, pero dejando bien en claro su desagrado y desaprobación ante lo ocurrido. En uno de los documentos relacionados con el proceso seguido a Liniers y Rada podemos ver la opinión y el pensamiento de S.M.: 

Aunque aprueba el Rey que se haya puesto en libertad a estos oficiales por lo que resultó de la pluralidad de votos del Consejo de Guerra, y lo que en este caso previene la ordenanza; no halla S.M. excusable la falta cometida por el Comandante y 2º en la fragata, cuando no solo les está prohibido ausentarse del Puerto de su destino si no también dormir fuera del bajel, sin que deba tenerse en consideración si resultó, o no atraso en la comisión por graduar en leve aquella culpa; y por tanto manda el Rey que el comandante don Santiago de Liniers haga una campaña ejerciendo las funciones de subalterno en la primera fragata o navío que se arme para que aprenda durante ella la formalidad y disciplina de servicio que ha dado indicios de ignorarla, y no se le confiera mando hasta nueva Real determinación, y que a su 2º D. Manuel de Rada se le reprenda por el Capitán Genera la condescendencia que tuvo a las intimidaciones del Comandante pues ninguno debe obedecer lo que es contrario al Servicio y a lo expresamente mandado en la ordenanza, mayormente quedando en él el mando en la fragata por la ausencia de su Comandante cuya Real resolución se circulará en la Armada para que enterándose de ella todos los oficiales les sirva de aviso y corrección para no incurrir en semejante delito que es muy desagradable a S.M.  

Podemos imaginar cómo afectó la opinión del Monarca a su moral y a su estricto orgullo de Caballero, a su sentido del Honor. Hasta esas fechas solo había conocido recomendaciones, premios y ascensos. 

Sabiendo que debe cumplir una campaña de subalterno, a mediados de julio de 1786, Liniers solicita al secretario de Marina que le ponga a las órdenes del brigadier Vicente Tofiño, que está organizando otra comisión de levantar planos de las costas españolas.

Ese verano de 1786 zarpa a bordo de la fragata Nª Sª de Loreto para su comisión cartográfica, finalizando en Cádiz en septiembre de ese mismo año. 

El 8 de noviembre de 1786 se le concede licencia por seis meses para ir a Niort, su ciudad natal, por el fallecimiento de su padre. A su regreso en Cádiz, en abril de 1787 es destinado como segundo comandante de una de las fragatas de la escuadra de evoluciones del teniente general Juan de Lángara, la Nuestra Señora de la Paz, al mando del capitán de navío Raimundo Bonacorsi. Finalizada la campaña de dicha escuadra, regresa a Cádiz en septiembre de 1787. 

Por RO de 20 de junio de 1788 es destinada la fragata Santa Sabina a Río de la Plata, al mando del capitán de navío José Orozco y Herrera, con 2.500 quintales de azogues y pertrechos. Tenía que relevar a la fragata Nuestra Señora de la O, y a su comandante Antonio Basurto en el mando del apostadero.

Zarpa de Cádiz el 9 de septiembre y llega a Montevideo la mañana del 11 de diciembre de 1788. Liniers, destinado al apostadero de Montevideo, embarca en la fragata como segundo comandante. Cuando llega a Montevideo la fragata Santa María Magdalena, para reemplazar a la Sabina, en marzo de 1790, Liniers embarca como segundo al mando de dicha fragata. 

Quiero hacer notar que Liniers, tras su arresto en 1786, no vuelve a mandar un buque, aunque bien pudiera haberlo hecho, por su cargo y conocimientos, en las fragatas anteriormente citadas u otros buques. 

Fuentes bibliográficas

  • PESADO RICCARDI, Carlos:. De aventurero a capitán. Inicios de D. Santiago de Liniers en la Real Armada española (1775-1788). Asociación «Mémoire Jacques de Liniers», 2013.  
  • LINIERS BERNABEU, Javier de.: «La incorporación de Santiago de Liniers a la marina de guerra española».  Revista General de Marina. Noviembre 2011, p. 665-672. 
  • VÁZQUEZ-RIAL, Horacio.: Santiago de Liniers. Ediciones Encuentro, 2013, p. 83. 

Fuentes documentales

  • Archivo General de Marina. Cuerpo General. Expediente personal de Santiago de Liniers, leg. 620/623. Proceso al comandante de la fragata Pilar, D. Santiago de Liniers, por haber ido a Murcia desde Cartagena. Julio de 1786. 
  • Museo Naval de Madrid. Ms, 1953, nº 2, fol. 11-19. Santiago de Liniers a Antonio Valdés. Mahón, 22/10/1785. 
  • Archivo General de Marina Álvaro de Bazán (AGMAB). Expediciones a Indias (EI), leg. 07, doc. 071. Luis de Córdova, capitán general de la Armada, a Antonio Valdés. Isla de León, 27/06/1788. 
  • AGMAB. EI, leg. 07, doc. 071. Córdova a Valdés. Isla de León, 27/06/1788. 
  • AGMAB. EI, leg. 07, doc. 083. Orozco a Valdés. Saliendo de Cádiz, 09/09/1788. 
  • AGMAB. EI, leg. 07, doc. 085. Orozco a Valdés. Montevideo, 16/12/1788. 
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