El Götheborg. Réplica de un mercante sueco del siglo XVIII (con vídeos)

Por Juan García (Todo a Babor)

El East Indiaman sueco Götheborg navegando
El East Indiaman sueco Götheborg navegando. Pintura de Marc Grieves.

Hoy traemos algunos vídeos sobre otra réplica de un buque histórico. En este caso el de un “East Indiaman” sueco: el Götheborg.

El Götheborg original

Se trataba de un mercante de Estocolmo, perteneciente a la Compañía Sueca de las Indias Orientales, una de las compañías más exitosas de la historia de Suecia, que fue fundada en 1731. Tras 132 viajes a China, con 37 buques, la compañía cesó su actividad en 1813.

Nuestro buque fue construido en uno de los cuatro astilleros más importantes de la capital sueca, llamado Terra Nova. El buque fue botado en 1738. En 18 meses la gente de allí podía construir un Indiaman como el Götheborg.

Este mercante hizo tres viajes. En el primero apenas pasó algo reseñable. En el segundo, saliendo de Cádiz, fue apresado por una fragata británica, aunque fue restituida un mes después.

Fue en el tercer y último viaje cuando ocurrió el desastre.

En marzo de 1743 partió junto a otro “East Indiaman”, el Riddarhuset. Tras dos meses llegaron a Cádiz, donde se aprovisionaron. Su intención era bordear África para dirigirse a China, pero unos persistentes vientos contrarios los llevaron casi a la costa de Brasil, para luego regresar al este, hacia Sudáfrica.

El Götheborg arribó a Java, punto que normalmente significaba que después irían sin problemas hasta Canton. Pero el monzón se les echó encima y tuvieron que regresar a Java, donde permanecieron seis meses hasta que en el verano de 1744 por fin pudieron dirigirse a China.

Tras 30 meses, regresó a Suecia. Bueno, casi.

Porque justo cuando tenían a la vista su tierra, el mercante embarrancó en los bajos de Knippla Hunnebådan, a menos de un kilómetro de la fortaleza de Älvsborgs.

El buque Götheborg varado
El buque Götheborg varado.

Toda la tripulación fue puesta a salvo gracias a los botes, y durante los siguientes dos años se pudo salvar un tercio de la carga. Esto fue lo que salvó del desastre financiero a la expedición, ya que, a pesar de no ser toda la carga, produjo un beneficio de un 14,5%.

Incluso, durante los años posteriores se siguió intentando recuperar algo más.

La réplica del Götheborg

En 1984 se iniciaron las inmersiones para localizar el pecio del Götheborg. Una vez hallado no se encontró mucho del buque. Se hizo un exhaustivo trabajo de arqueología submarina desde 1986 hasta 1992 gracias a 200 voluntarios.

¿Pero cómo se llegó a construir una réplica de este mercante si ya no había planos del original ni había quedado apenas resto alguno de su pecio?

De buques de guerra sí han quedado muchos planos, no así en los mercantes. Se tomaron referencias de otros buques parecidos y se utilizaron técnicas y materiales de construcción como en la época del Götheborg.

Joakim Severinson, uno de los promotores de la iniciativa, también estuvo en las labores arqueológicas del pecio, fue quien diseñó el casco, además de involucrarse en los planos definitivos.

Gracias a la gran persistencia y a un cuerpo de personal increíblemente orientado a los objetivos, logramos construir el barco. Me gusta compararnos con los abejorros: no deberían poder volar, pero lo hacen de todos modos. Construimos un barco que no se pudo construir.

Joakim Severinson

Pero lo más complicado no fue construir el casco, arboladura o aparejos, si no cumplir con los requerimientos modernos que se le exigen a cualquier buque en materia de seguridad y navegación. Esto es, fundamentalmente, que tenían que instalar un motor en un buque que jamás tuvo previsto tener uno.

En un buque diseñado como en los del siglo XVIII el espacio de la maquinaria moderna es algo muy difícil de llevar a cabo. Pero lo hicieron los de la fragata Hermione, los de la USS Constitution o los de la Rose/Surprise, así que no había otra. Lleva instalados dos motores Volvo Penta con un total de 808 kW.

La botadura de la réplica del Götheborg se hizo el día Nacional de Suecia, el 6 de junio de 2003, con la asistencia de la realeza y más de cien mil personas. Eso sí que es amor por su historia. ¡Y sólo era un mercante!

Hoy en día el buque es utilizado como buque escuela y de exhibición. Hace rutas por el mundo, como otras fragatas de su clase y siempre admite voluntarios que quieran vivir la aventura de navegar en un buque de vela como los del siglo XVIII.

En fin, les dejo con un vídeo (algo viejo y en inglés, pero muy interesante) sobre el proceso de construcción y botadura.

Como curiosidad, les dejo también una “batalla” entre el Götheborg y otra réplica, en este caso la fragata rusa Shtandart.

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