La Armada Real al comienzo de la Guerra de Asiento. 1739

Organización. El Almirantazgo

Lo más característico de esta época es la creación del Almirantazgo, presidido por el Infante Almirante, que es nombrado Almirante General de la Armada en enero de 1737. La Junta del Almirantazgo estaba formada por los tenientes generales Francisco Cornejo, Rodrigo de Torres y Esteban Mari, siendo su secretario el Marqués de la Ensenada.

A pesar del origen que tuvo el Almirantazgo, el de dar un cargo apropiado y digno para el infante Don Felipe, la elección de los miembros de la Junta y secretario fueron tan acertados que esta institución dio muy buenos resultados. Se organizaron las matrículas de mar, dotando a la Armada de gente preparada para la mar. Se hicieron las ordenanzas de arsenales y de hospitales a finales de 1737. De 1738 son las ordenanzas de armamentos de buques, de alojamiento de oficiales, sueldos, gratificaciones, etc.

Todas las mejoras desarrolladas por Ensenada no fueron suficientes o no hubo tiempo para su total desarrollo ya que al comienzo de esta guerra los problemas con la falta de dotaciones, la puesta a punto de los buques y otros graves problemas que se pueden resumir la mayoría en la falta de dinero, seguían subsistiendo en la Armada. Las mejoras iniciadas quedaron prácticamente paralizadas al comenzar la guerra, cuando las prioridades pasan a ser otras, destinando los caudales en alistar los buques y en poner en estado de defensa los arsenales.

Los buques

Además del corto número de unidades la Armada tenía graves problemas de duración por la mala calidad del mantenimiento en los arsenales y su escasa capacidad, sobre todo en tiempos de guerra o de preparación a ella, donde debían funcionar a pleno ritmo.

A finales del verano de 1739 se encontraban en Cádiz hasta catorce embarcaciones en diferentes estados de mantenimiento. A causa de la escasez de dinero se tardó en exceso en hacer las reparaciones necesarias en varios de los buques. En diferentes estados de mantenimiento se encontraban los navíos El Real, Santa Isabel y San Luis. El San Luis quedó listo a primeros de septiembre. A las fragatas San Francisco Javier y Paloma les quedaba todavía mucho trabajo. En cuanto a pertrechos faltaba mucha pólvora que embarcar y todos los cables de estos tres navíos y de cuatro bombardas. En cuanto a tripulación, faltaban artilleros, cuya dotación fue completada con marineros.

Para la defensa de la entrada del arsenal el jefe de escuadra Francisco Liaño decidió utilizar varias embarcaciones como baterías flotantes. Así el Santa Isabel se puso al lado del fuerte de San Luis, y en línea con el anterior el navío San Fernando, ocupando la parte más ancha del arsenal, las dos unidades colocadas en dirección SO-NO respecto al castillo. A retaguardia y en sucesivas líneas se colocarían las fragatas Javier, Fama, Paloma y Atocha. La escuadra facilitó treinta y cuatro cañones de a 24 libras para dotar los fuertes. Otras disposiciones parecidas se tomaron en Cartagena y en El Ferrol.

Cuadro elaborado por los tenientes generales de la Junta de Marina en diciembre de 1737. Se distribuían de la siguiente manera: 42 buques en el departamento de Cádiz, 12 en el Ferrol y 6 en Cartagena.

CAÑONES

114 80 70 60 50 40 30 20 Paquebote Bombarda Total
Los que
debe haber
1 2 12 17 10 4 2 4 4 4 60
Los que existen 1 2 8 21 9 3 4 4 4 56
Los que faltan 4 1 4 9
Los que sobran 4 1
Los que faltarán
en dos años
3 4 1 2 1 11
Los que deben construirse en dos años, descontando los que de distinto porte sobran 3 5 4 2 1 15

La Junta de Marina elaboró este cuadro en 1737, pero hubo cambios de unidades cuando comenzó la guerra en octubre de 1739, que es en la fecha en que corresponde el siguiente listado de unidades y su ubicación (elaboración propia):

Nombre Porte Alta-Baja
servicio
Despliegue
Real Felipe 114 1732-1750 Cádiz
San Felipe 80 1726-1741 El Ferrol
Santa Isabel 80 1730-1747 Cádiz
San Carlos 66 1726-1741 El Ferrol. En tránsito a Cartagena Indias
Santa Ana 70 1729-1745 El Ferrol
Galicia 70 1730-1741 El Ferrol. En tránsito a Cartagena Indias
León 70 1730-1750 El Ferrol
Princesa 70 1730-1740 El Ferrol
Príncipe 70 1730-1746 El Ferrol
Reina 70 1730-1743 El Ferrol
Constante 66 1731-1750 Cartagena
San Luis 64 1724-1745 Cádiz
San Juan Bautista 60 1724-1741 Veracruz. Armada Barlovento
San Fernando 62 1725-1748 Cádiz
San Antonio 60 1727-1750 Cádiz
Fuerte 60 1727-1759 Cádiz
Santiago 60 1729-1745 La Habana
Hércules 64 1729-1746 Cartagena
Andalucía 62 1730-1740 Cádiz
Santa Teresa 62 1730-1740 Cádiz
San Isidro 60 1730-1743 Cádiz
Conquistador 64 1731-1741 Cartagena de Indias
Real Familia 60 1731-1750 Cádiz
Guipúzcoa 64 1731-1741 El Ferrol
África 64 1732-1741 Cartagena de Indias
Europa 64 1734-1762 La Habana
Asia 64 1735-1746 El Ferrol
Nueva España 64 1735-1752 Cádiz
América 64 1736-1762 Cartagena
Dragón 64 1737-1741 La Habana. En 1739 a Cartagena Indias
Castilla 60 1738-1750 Cádiz
Paloma Indiana 52 1725-1745 Cádiz
El Retiro 54 1726-1751 Cádiz
San Esteban 50 1726-1745 Río de la Plata
San Francisco de Asís 52 1726-1739 Cádiz
San Francisco Javier 52 1726-1749 Cádiz
Fama Volante 52 1730-1740 Cádiz
Genovés 54 1730-1740 Cádiz
San Fermín 48 1730-1746 El Callao. Armada Mar del Sur.
La Galga 56 1731-1750 Cádiz
Hermiona 56 1732-1741 Río de la Plata
Esperanza 50 1735-1747 El Ferrol
Bizarro 50 1739-1759 Veracruz. Armada Barlovento
N. S. de Atocha 30 1723-1747
La Griega 30 1724-
San Cayetano 24 1734-1739 Veracruz. Armada Barlovento.
Águila 24 1737-1745 Cartagena.
Aurora 24 1738-1753 Cartagena.
Concepción (pingüe) 22 1738-1744 Habana
Triunfo (paquebote) 24 1736-1740 Veracruz. Armada Barlovento.
San Diego (paquebote) 16 1728- El Ferrol.
Marte (paquebote) 16 1730- Cádiz.
Júpiter (paquebote) 16 1730- Cádiz.
Rosario (paquebote) 16 1728-
Vulcano (bombarda) 12 Cádiz
Sterop (bombarda) 12 Cádiz
Brontes (bombarda) 12 Cádiz
Piracmón (bombarda) 12 Cádiz

Las unidades a las que se pretendía dar de baja en los próximos dos años son las siguientes: Andalucía, Hércules, Santa Teresa, Fama Volante, Paloma, Javier, San Esteban, Atocha, San Cayetano, La Griega y Rosario. Las previsiones no se cumplieron y en 1745 casi todas estas unidades estaban en servicio.

Despliegue naval español anterior a la guerra

Como sucedió en anteriores conflictos, la estrategia española se basó en el despliegue de unidades navales en aguas de las colonias americanas con el propósito defensivo de las colonias y de los convoyes de caudales que debían regresar a España.

Para 1737 debían salir de Cádiz los navíos de azogues mandados por el capitán Daniel Huoni. Se trataba de los navíos León (capitana) y Lanfranco (almiranta). Debido al estado de tensión entre ingleses y españoles se creyó conveniente escoltar a los navíos de azogues con navíos de guerra puestos al mando del jefe de escuadra José Pizarro. El 19 de diciembre zarpan de Cádiz los navíos África y Guipúzcoa escoltando a los azogues hasta Veracruz, a donde llegan el 15 de marzo de 1738. A primeros de 1739 debían zarpar de Veracruz los navíos de azogues con la escolta de la escuadra de Pizarro, siendo su destino La Habana, antes de partir a España. Pizarro contaba ahora con los navíos Guipúzcoa e Incendio, que habían vuelto a entrar en Veracruz en diciembre. El navío África había sido destinado a la escuadra de Blas de Lezo en Cartagena de Indias.

El 2 de febrero de 1739 zarpan rumbo a La Habana, cuando a las diez de la mañana comenzó un temporal con viento Norte, decidiendo regresar a Veracruz a las cuatro de la tarde, ante la imposibilidad de continuar el viaje. Esa noche se separaron los navíos Guipúzcoa y León, no sabiendo nada de ellos hasta después de treinta días, que llegaron a La Habana. Los navíos Lanfranco e Incendio no tuvieron tanta suerte. Habían llegado a Veracruz, pero los vientos eran tan fuertes que se hundieron en la misma entrada del puerto, a pesar de la ayuda prestada por el navío Esperanza.

La escuadra de José Pizarro se había unido ya en La Habana. A los navíos Guipúzcoa y León se unieron los navíos Castilla, recién salido del astillero habanero y al mando del capitán Isidro de Anteyo, y Esperanza, para zarpar rumbo a España el 19 de abril de 1739.

Los mandos navales españoles acertaron al incluir una escolta adicional a los navíos de azogues. A la altura del cabo San Vicente, vigilando la estrada a Cádiz, se apostó la escuadra inglesa del almirante Nicholas Haddock, comandante en jefe de la flota del Mediterráneo desde mayo de 1738, con 18 navíos, mientras otra de 9 navíos al mando de Chaloner Ogle vigilaba en las costas gallegas. Hay que recordar que la guerra comenzó a finales de octubre de 1739, pero a los ingleses les hubiera importado muy poco anticiparla con la captura de esta escuadra y los caudales que llevaba. La escuadra española, burlando a los navíos ingleses al efectuar una derrota en la que recaló al sur de Irlanda, llega finalmente a Santander el 15 de agosto de 1739. Poco después los navíos de Pizarro se trasladan a El Ferrol.

Como ya se ha dicho el navío África quedó en el apostadero de Cartagena de Indias, con la escuadra de Blas de Lezo, que ya contaba anteriormente con el navío Conquistador. A primeros de 1739 se incorporó desde La Habana el navío Dragón. En la Habana se encontraban los navíos Santiago y Europa y en Veracruz con la Armada de Barlovento estaban destinados los navíos San Juan Bautista y Bizarro. Perteneciente a la Armada del Mar del Sur se encontraba en El Callao el navío San Fermín, además de los viejos navíos Sacramento y Concepción, cuyo valor militar era prácticamente nulo, mientras en aguas del Río de la Plata estaban los navíos, aunque realmente son fragatas de dos puentes Hermiona y San Esteban, destinados allí para recoger caudales del virreinato.

Vista la situación naval en las colonias americanas veamos en que estado se encontraban los buques en los tres departamentos. A la Escuadra de Cartagena pertenecían los navíos América, Constante y Hércules, que se encontraban armados desde el año anterior, llegando a Cartagena desde Cádiz el 23 de junio de 1739, y estaban al mando del teniente general Bena Maserano.

En el departamento de Cádiz es donde estaban concentradas mayor número de unidades. Durante 1739 se procedió a armar a ocho navíos, Andalucía, Asia, Fuerte, Nueva España, Real Familia, San Antonio, San Isidro y San Luis, para formar una escuadra al mando del teniente general Manuel López Pintado, marqués de Torreblanca. Se encontraban desarmados o en periodo de reparaciones y armamento los navíos Real Felipe, Santa Isabel, Santa Teresa y San Fernando.

Al comenzar el año 1739 ya se encontraban armados en El Ferrol, desde el año anterior, los navíos Príncipe, Reina, Santa Ana y San Felipe. Como ya dije, llegaron a este departamento los buques de Pizarro en el verano de 1739, después de su regreso a Santander desde La Habana, tratándose de los navíos Guipúzcoa, Castilla, León y Esperanza. Antes de comenzar la guerra zarparon el 16 de octubre de El Ferrol los navíos Galicia y San Carlos, al mando del comandante del primero, capitán de fragata Ordán. Llevaban al nuevo virrey de Nueva Granada teniente general Sebastián de Eslava, que recibió se nombramiento por R. O. el 2 de septiembre. Después de una estancia en Puerto Rico, llegan a Cartagena de Indias el 21 de abril de 1740, donde se incorporan a la escuadra de Blas de Lezo. La travesía de estos dos navíos estuvo plagada de calamidades, incluso una epidemia de escorbuto causó la muerte a 154 hombres de la dotación.

La estrategia inglesa. Las razones para una guerra

Las causas de esta guerra pueden parecer muy complicadas, pero se resumen en una sola, la más importante: la lucha por el control del comercio indiano. Los ingleses deseaban dar un duro golpe a los intereses españoles. Estaba claro para unos y otros que los planes de ataque más importantes debían darse en América, donde más daño se hacía a España, y más beneficio sacaban los ingleses. Pero en esta ocasión no debía ocurrir como en 1727, ahora a los navíos de línea les acompañaban unidades terrestres de desembarco que hicieran efectivas sus conquistas, sin olvidar el acoso a las flotas de caudales españolas.

El antagonismo entre España e Inglaterra por cuestiones comerciales y estratégicas iba a durar todo el siglo XVIII desde la paz de Utrech. Si bien fue una guerra deseada por los comerciantes ingleses y el pueblo, hubo algunas discrepancias, como la del primer ministro de Jorge II, Robert Walpole, que estuvo en contra de esta guerra, por varias razones.

Escuadra inglesa preparandose para zarpar.

  • Escuadra inglesa preparándose para zarpar. Pintura de Francis Swaine. National Maritime Museum. Londres.

Tanto Felipe V como el primer ministro inglés Walpole trataron de suavizar las posiciones, pero los españoles no cedieron en su derecho de visita de los buques ingleses en las Indias, es decir, la acción de los guardacostas españoles. En la Cámara de los Comunes se exigió una respuesta armada ante los altaneros españoles, que no cedían a sus pretensiones. El rey francés Luis XV intervino, a través de su primer ministro Fleury, para acercar posturas. El embajador inglés en Madrid, Benjamin Keene, firmó el 14 de enero de 1739 el acuerdo de El Pardo, donde se pusieron las bases de futuros encuentros para tratar del comercio en litigio, liquidación de créditos y devolución de presas. Este acuerdo o convención quedó en papel mojado al ser conocido en Londres, donde es rechazado por altos representantes de la política y la economía inglesa.

Los contrabandistas ingleses, sobre todo de la Compañía de las Indias caldeaban las pasiones. Un año antes se había presentado ante la Cámara un tal Robert Jenkins con su oreja cortada y mostrada en un frasco, mostrando así al pueblo inglés cómo se las gastaban los guardacostas españoles. Fue tan popular este asunto que a esta guerra se la conoció en Inglaterra como de la “Oreja de Jenkins”.

Incluso Walpole tiró la toalla, viendo la imposibilidad de evitar una guerra tan deseada e hizo suya una frase que demuestra la violencia de tales disputas: ¡ el mar de las Indias, libre para Inglaterra o la guerra !

Las escuadras inglesas se hacen a la mar

La prioridad naval era la defensa de las aguas nacionales y la protección de su comercio, sobre todo en el Mediterráneo y en el Báltico. En 1738 ya se habían armado hasta ochenta navíos, pero el despliegue de estas unidades estaba obstaculizado por la incertidumbre de si Francia entraba en la guerra al lado de España. Sus objetivos se estaban todavía discutiendo, aunque tenían claro que debían atacar en el Caribe y los puertos del Mar del Sur, donde las defensas españolas creían más débiles. Pero no eran sólo estas las dificultades inglesas. Sus recursos no eran interminables y la Marina Real inglesa era más impresionante sobre el papel que en alta mar. Llevaban años de paz con los buques deteriorándose en sus puertos, la organización y algunos mandos superiores eran de calidad dudosa, dificultades para conseguir tripulaciones medianamente cualificadas y unos mandos todavía valiosos pero decrépitos, que, como poco, dificultaban la actuación de oficiales más jóvenes y emprendedores. Hay que recordar que Charles Wager, primer lord del Almirantazgo, tenía setenta y tres años, casi ochenta tenía John Norris y el secretario del Almirantazgo era Josiah Burchett, que ostentaba el cargo desde 1694.

Una muestra de la mala calidad del tripulante inglés, al menos en estos primeros meses hasta poco después de comenzar la guerra, fue el hecho de la captura de varias unidades de la Compañía de Caracas. A finales de julio de 1739 habían zarpado de La Guayra el navío San José, de 52 cañones, y la fragata Santiago (a) Santiaguillo, de 16 cañones, para dirigirse a Pasajes, siendo capturados por los bajeles del Nicholas Haddock. Los tripulantes españoles fueron liberados a la primera ocasión, refiriendo el capitán del San José el mal estado de las tripulaciones inglesas. Con estas presas no sacaron ningún beneficio, pues los dos millones de pesos del valor de lo aprehendido estaban asegurados en Londres, que al ser tomados en tiempo de paz perdió el importe la Compañía aseguradora.

Pero esta iba a ser una guerra naval donde la Marina inglesa desplegaría todo su potencial, menospreciando a sus enemigos españoles. Tenían razones para el entusiasmo, pues contaban con unas de 150 unidades, sin contar los buques menores.

Navíos:
Britannia 100 1719-1749
London 100 1706-1747 Reconstruido en 1721
Royal George 100 1715-1767 Royal Anne en 1756
Royal Sovereign 100 1701-1759 Reconstruido en 1728
Victory 100 1738-1744 Naufragado el 1 de octubre
Blenheim 90 1709-1741
Barfleur 90 1716-1783
Duke 90 1739-1769
Marlborought 90 1732-1756 68 cañones en 1752
Namur 90 1729-1749
Neptune 90 1730-1784 74 cañones en 1749. Torbay en 1750
Prince George 90 1723-1755
Royal Katherine 90 1703-1741 Ramillies en 1706
Sandwich 90 1715-1770 Pontón en 1752
Union 90 1726-1749
Boyne 80 1739-1763
Cambridge 80 1715-1750
Chichester 80 1706-1749
Cornwall 80 1726-1752
Cumberland 80 1739-1748
Devonshire 80 1710-1760 Pontón en 1740
Dorsetshire 80 1712-1749
Humber 80 1726-1752 Peincess Amelia en 1728
Lancaster 80 1719-1743
Newark 80 1717-1741
Norfolk 80 1828-1749
Princess Caroline 80 1731-1755
Russell 80 1735-1762
Shrewsbury 80 1713-1749
Somerset 80 1731-1746
Torbay 80 1719-1749
Berwick 70 1723-1743
Burford 70 1722-1752
Buckingham 70 1731-1745
Captain 70 1722-1740
Edinburg 70 1721-1742
Elizabeth 70 1737-1766
Grafton 70 1725-1744
Hampton Court 70 1709-1741
Ipswich 70 1730-1764 Pontón en 1757
Kent 70 1724-1744
Lennox 70 1723-1756
Monmouth 70 1718-1744
Northumberland 70 1721-1739
Orford 70 1713-1745
Prince of Orange 70 1734-1772
Sterling Castle 70 1723-1740
Yarmouth 70 1709-1769
Augusta 64 1736-1765
Canterbury 64 1722-1741
Centurion 64 1733-1769 50 cañones en 1744
Defiance 64 1730-1749 Pontón en 1743
Dragon 64 1736-1757
Dreadnought 64 1723-1748 Pontón en 1740
Dunkirk 64 1734-1749
Exeter 64 1697-1740
Jersey 64 1736-1783 Hospital en 1771
Medway 64 1718-1749
Montague 64 1716-1749
Nottingham 64 1719-1739
Plymouth 64 1722-1764
Rippon 64 1735-1751
Depford 60 1732-1767 50 cañones en 1752
Lion 60 1738-1765
Pembroke 66 1733-1749
Princess Louisa 60 1732-1742 Botado como Swallow. Princesa Louisa en 1737
Sunderland 60 1724-1761
Superb 60 1736-1757
Tilbury 60 1733-1742
Warwick 60 1733-1756
Windsor 60 1729-1742
Weymouth 60 1736-1745
Worcester 60 1735-1756
York 60 1739-1751
Advice 50 1712-1749 Milford en 1744
Assistance 50 1725-1746
Argyle 50 1715-1748
Bristol 54 1711-1768
Chatham 50 1721-1749
Chester 50 1708-1742
Colchester 50 1721-1742
Diamond 48 1723-1744
Falmouth 50 1708-1747
Falkland 50 1720-1743
Greenwich 50 1731-1744
Gloucester 50 1737-1742
Lark 44 1703-1744
Leopard 50 1721-1740
Lichfield 48 1730-1744
Nonsuch 50 1717-1745
Norwich 50 1718-1744
Newcastle 50 1733-1746
Oxford 50 1727-1758
Panther 50 1716-1768 Pontón en 1743
Portland 48 1723-1743
Rochester 50 1715-1744
Romney 50 1726-1756
Ruby 54 1708-1748
St. Albans 50 1737-1744
Salisbury 54 1726-1749 Pontón en 1744
Strafford 50 1735-1756
Sutherland 50 1716-1754
Winchester 50 1717-1744

Fragatas:
Adventure 40 1728-1741
Aldborought 20 1727-1743
Anglesea 44 1725-1742
Arundel 32 1700-1743
Blandford 20 1719-1742
Deal Castle 24 1727-1746
Deptford 24 1735-1756
Dolphin 20 1731-1760
Dursley Galley 20 1718-1744
Eltham 44 1736-1763
Enterprise 44 1709-1740
Flamborought 24 1707-1748
Fowey 44 1709-1746 Queensborough en 1744
Gibraltar 20 1711-1748
Greyhound 20 1719-1741
Hasting 44 1707-1742
Hector 44 1721-1742
Kennington 24 1737-1749
Kinsale 32 1724-1741
Lowestoffe 32 1723-1744
Ludlow Castle 40 1724-1744
Lynn 40 1715-1744
Mary Galley 32 1727-1743
Pearl 42 1726-1744
Port Mahon 20 1711-1740
Roebuck 42 1733-1743
Sapphire 42 1708-1745
Scarborough 32 1696-1742 Garland en 1712
Seahorse 20 1712-1748
Shoreham 32 1720-1744
Sheerness 32 1731-1744
Southsea Castle 42 1724-1744
Squirrell 24 1707-1749
Success 20 1712-1743
Severn 44 1739-1747
Tartar 32 1733-1755
Tiger 32 1700-1743
Torrington 40 1729-1744

Hasta el 11 de diciembre de 1739 Inglaterra puso en comisión 129 buques de guerra tripulados por 34.500 hombres y armados con 4.900 cañones. Este enorme potencial naval de Inglaterra se vio aumentado durante la guerra, hasta 1748, con otros 55 navíos construidos o capturados y 72 fragatas.

Mucho antes de comenzar la guerra se habían dado órdenes a los mandos ingleses para situarse en los futuros escenarios de la contienda. La escuadra del Mediterráneo, al mando del contralmirante Nicholas Haddock, es reforzada en el mes de junio, saliendo de Spithead el 13 de mayo varios navíos de línea:

Navío Lancaster 80
Somerset 80
Edinburg 70 Capitán Alexander Geddes
Berwick 70
Ipswich 70 Capitán William Martin
Jersey 64 Capitán Edmund Williams
Plymouth 64
Dragon 64 Capitán Curtis Barnet
Warwick 60 Capitán John Toller
Canterbury 60 Capitán Trevor
Bombarda Solebay Cdr. Francis Lushingham

Otra escuadra de siete navíos y dos fragatas es puesta al mando del vicealmirante Edward Vernon y zarpa de Spithead el 23 de julio. Su destino es la estación naval de Port Royal, en Jamaica, para iniciar las operaciones navales en el Caribe, incluso antes de la declaración oficial de guerra. Sus unidades son las siguientes:

Navío Burford 70 Vicealmirante Edward Vernon
Capitán Thomas Watson
Lennox 70 Capitán Covill Mayne
Elizabeth 70 Capitán Edward Falkingham
Kent 70 Capitán Thomas Durell
Strafford 50 Capitán Thomas Trevor
Diamond 50
Falmouth 50
Fragata Anglesea 44 Capitán Henry Reddish
Pearl 40 Capitán Edward Legge
Sherness 32 Capitán Miles Stapleton

Vientos contrarios obligan a Vernon a refugiarse en la bahía de Pórtland, volviendo a zarpar el 3 de agosto. Otros autores como J. M. Zapatero mencionan su salida el 4 de agosto. Durante su travesía dejó de patrulla por las costas portuguesas y españolas del Atlántico a los navíos Lennox, Elizabeth y Kent con la fragata Peral para interceptar a la flota de azogues de Pizarro. Vernon mandó instrucciones a los capitanes de su escuadra para hundir o quemar cualquier buque español que se encontraran, ofreciéndoles grandes beneficios de las capturas que se consiguieran. Llegó a Port Royal, Jamaica, con el resto de unidades el 26 de septiembre de 1739, donde se une a la escuadra del comodoro Charles Brown, que cuenta con los siguientes navíos, además de fragatas y unidades menores:

Navío Hampton Court 70 Comodoro Charles Brown
Capitán Digby Dent
Norwich 50 Capitán Richard Herbert
Worcester 60 Capitán Perry Main
Windsor 60 Capitán Douglas
Princess Louisa 60 Capitán Thomas Waterhouse

La llegada de la escuadra de Vernon a las Indias era conocida por los españoles. A los pocos días de la partida de Vernon, el primer secretario del despacho de Marina e Indias, José Quintana, comunica al gobernador de Cartagena de Indias, don Pedro Hidalgo, los preparativos ingleses para la guerra.

Como siempre, el principal objetivo inglés era arrebatar los caudales del tesoro que llegaban a España. La flota de azogues de Pizarro había llegado en agosto de 1739 a Santander haciendo inútiles los esfuerzos de la escuadra de Haddock por capturarlo, a pesar de sus recientes refuerzos. La flota de Galeones se encontraba en Cartagena de Indias desde su llegada en 1737 con Blas de Lezo al mando, siendo protegida por la escuadra y los fuertes de Cartagena. La escuadra de Vernon tenía la misión de capturar esta flota.

A la vista de los pobres resultados obtenidos hasta el momento, los miembros de la Cámara y el Almirantazgo vieron la necesidad de enviar al Caribe una gran fuerza naval con componente anfibio, pero eso es adelantar acontecimientos que se verán más adelante en el desarrollo de la contienda. El plan de operaciones consistía en ocupar La Guaira, Portobelo y Cartagena de Indias por la escuadra de Vernon. Plan más ambicioso era cortar el istmo de Panamá desde el Caribe y desde el Pacífico en la escuadra de Anson, para el cual era necesaria una gran escuadra.

Comienza la guerra. Primeras operaciones

El 22 de octubre de 1739, un día antes de la declaración de guerra inglesa, entran por sorpresa, arbolando bandera española, en el puerto de La Guaira, en la costa norte de la actual Venezuela, tres navíos ingleses de la escuadra de Vernon en busca de los buques de la Flota de Galeones. Cañonearon el puerto por tres horas, siendo rechazados por parte de las baterías españolas, ocasionando serios desperfectos en los navíos ingleses.

Casi al mismo tiempo que el ataque a La Guaira, seis navíos y fragatas al mando del comodoro Brown se presentan ante La Habana y bombardean el castillo de Cojimar. Capturaron varias embarcaciones, entre ellas la fragata mercante Bizarra, además de varias balandras y goletas que acudían a La Habana con cargamentos de añil y sal. Los ingleses efectuaron varios desembarcos, pero el gobernador Juan Francisco Güemes de Horcaditas envió hombres a todos los lugares donde se presumía el asalto e hizo algunos prisioneros, de los que recibió todo tipo de información. También se ocupó esta escuadra de reconocer los fondeaderos de Barucano, Jaruco y Bahía-Honda. Finalmente se retiraron el 16 de noviembre.

Croquis del plan de ataque a Portobelo realizado en 1740

  • Croquis del plan de ataque a Portobelo realizado en 1740 por el teniente Philip Durrell, del “Burford”.

Edward Vernon se había retirado a Port Royal para reparar los daños sufridos y volver con nuevos bríos, esta vez contra Portobelo. El 5 de noviembre de 1739 zarpa del puerto jamaicano con 6 navíos y 2.735 hombres, de ellos 240 de infantería al mando del capitán Newton. Ordenó que les siguieran, en cuanto estuviesen listos, los navíos Diamond y Windson (se encontraban con la flota del comodoro Brown en las operaciones contra La Habana) y la fragata Anglesea, que no participaron en la toma de la plaza al llegar el 29 de noviembre. La tarde del 20 de noviembre se presenta ante Portobelo con las unidades siguientes:

Navío Burford 70 500 Vicealmirante Edward Vernon.
Capitán Thomas Watson.
Hampton Court 70 495 Comodoro Charles Brown.
Capitán Digby Dent.
Worcester 60 400 Capitán Perry Main.
Strafford 60 400 Capitán Thomas Trevor
Princess Louisa 60 400 Capitán Thomas Waterhouse.
Norwich 50 300 Capitán Richard Herbert.
Fragata Sherness 32

La fragata Sherness es enviada a patrullar las aguas cercanas a Cartagena de Indias. Al amanecer del 21 de noviembre la flota inglesa entra en el puerto en línea de batalla. Los españoles confiaban en la resistencia de la fortaleza de Todofierro, con 100 cañones y 300 defensores, además de las tripulaciones de los dos guardacostas que estaban al mando de Francisco de Abarca. También disponían los españoles de los 120 cañones y 400 defensores del Fuerte Gloria y del fuerte de San Jerónimo. Vernon ancló dentro del puerto y comenzaron los disparos contra el fuerte de Todofierro. La lucha duró apenas dos horas, durante las cuales hubo un desembarco de infantes ingleses al mando del teniente Broderick, que ocuparon el fuerte.

Bombardeo del Castillo Todofierro por los navíos de Vernon.

  • Bombardeo del Castillo Todofierro por los navíos de Vernon. Museo Maritimo de Lóndres.

El gobernador Francisco Javier de la Vega Retez rindió la plaza a los ingleses, que se retiraron al cabo de tres semanas de saqueo de las fortalezas. Las defensas españolas descritas son las mencionadas por fuentes inglesas, pero la realidad era muy diferente. Por abandono y negligencia del gobernador, el estado de la defensa era tan lamentable que faltaban hasta las cureñas para los cañones y la organización fue nula. Los dos castillos del interior no fueron atacados ese primer día al no poder acercarse los navíos por falta de viento, pero los cañones de fuerte Gloria estuvieron disparando a tan larga distancia que era imposible alcanzar a los ingleses, mientras desde el fuerte Jerónimo no se pudo hacer un solo disparo al estar los cañones desmontados de sus cureñas.

El siguiente objetivo de Vernon era el importante puerto de Cartagena de Indias, presentándose el 13 de marzo de 1740 con ocho navíos, dos brulotes, dos galeras bombarderas y un paquebote. El bombardeo de la ciudad duró una semana, retirándose después de la férrea defensa efectuada por el teniente general Blas de Lezo, colocando los navíos en lugares estratégicos y ordenando bajar de los mismos cañones para formar baterías en tierra con los que alcanzar a los navíos ingleses. Esta escuadra bajó hasta el río Chagre donde se encontraba un castillo con cuatro cañones y 30 hombres de guarnición al mando del capitán de infantería Juan Carlos Gutiérrez Zevallos. Este objetivo no merecía la pena si no fuera por que se encontraban dentro del río dos guardacostas. El duro bombardeo a que fue sometido por dos días hizo que el capitán Cevallos se rindiera el día 24 de marzo. En esta ocasión contaban los ingleses con los navíos Strafford, insignia de Vernon, Princesa Louisa, Falmouth y Norwich, los brulotes Success, Cumberland y Eleanor, las bombardas Alderney y Terrible y los mercantes Pompey y Goodly. Capturaron al mercante español Nuestra Señora de Guadalupe, que es llevado a Jamaica.

plan de Vernon para atacar Cartagena de Indias

  • Plan de Vernon para atacar el castillo de Chagre.

Volvieron a atacar Cartagena de Indias dos meses después, el 3 de mayo, esta vez con más refuerzos, trece navíos y una bombarda, pero Vernon volvió a sufrir un duro revés, gracias de nuevo a la maestría de Lezo, que con los fuegos de sus navíos sorprendieron y encerraron a los buques ingleses. Dispuso Blas de Lezo un campamento volante en Tierra Bomba para acudir donde fuese necesario. Viendo los nuevos aprestos de los españoles y el duro castigo a que eran sometidos sus navíos se retiró hasta una mejor ocasión.

Llegada de refuerzos ingleses y españoles

Esta mejor ocasión se presentaría muy pronto con la llegada de nuevos refuerzos ingleses. Al mando del contralmirante Chaloner Ogle zarpa de St. Helen en el verano de 1740 una potente escuadra compuesta por 40 buques de guerra y unos 160 mercantes que transportaban un ejército de 9.000 hombres al mando del general Cathcart. Las unidades más importantes de esta escuadra son las siguientes:

Navío Russell 80 Capitán Henry Norris
Princess Caroline 80 Capitán Thomas Griffith
Boyne 80 Capitán Richard Lestock
Shrewsbury 80 Capitán Townshead
Torbay 80 Capitán John Gascoyne
Cumberland 80 Capitán James Stewart
Princess Amelia 80 Comodoro Hemmington
Chichester 80 Capitán Robert Trevor
Norfolk 80 Capitán Graves
Buckingham 70 Capitán Mitchell
Prince of Orange 70 Capitán Osborne
Oxford 70 Capitán Lord Fitzroy
Weymouth 70
Prince Frederick 64 Capitán Lord Aubrey Beauclerck
Defiance 64
Augusta 64
Suffolk 64 Capitán Thomas Davers
Superb 60 Capitán William Hervey
Rippon 60
Tilbury 60
Jersey 60 Capitán Meter Lawrence
Montague 52 Capitán William Chambers
Experiment 50
Lichfield 48 Capitán William Cleland

Al llegar a Port Royal, Vernon se hizo cargo de la escuadra y trasladó su insignia al navío Princess Caroline, llevándose al capitán Watson, pasando a mandar el navío Burford el capitán Thomas Griffith. La salida de la escuadra inglesa de Chaloner Ogle fue comunicada en secreto a la Corte española, pasando la noticia a Cartagena de Indias a través del secretario Quintana.

La Corte francesa no estaba en guerra con Inglaterra pero no podían permitir que las colonias españolas fueran arrebatadas por los ingleses. Conocida la partida de la escuadra de Edward Vernon, se prepararon en los puertos franceses la salida de dos escuadras hacia el Caribe. El 26 de agosto de 1739 zarpa de Tolón una escuadra de 10 navíos al mando de Larouche-Alart (La Rochelart) y el 3 de septiembre parte de Brest el teniente general marqués de D’Antín con 14 navíos y 5 fragatas, con su insignia en el Duguay Trouin.

La Corona española no permaneció inactiva ante todos estos hechos relatados. En la península se formaron tres ejércitos; uno de ellos ante Gibraltar, otros en Cataluña con las miras puestas en Menorca y el tercero en Galicia preparado para embarcar hacia Escocia o Irlanda con el concurso de la Marina francesa. Las aguas se llenaron de corsarios españoles en busca de presas inglesas.

En marzo de 1740 zarpa de Cádiz la escuadra armada en este arsenal el año anterior. Estaba al mando del teniente general Manuel López Pintado, marqués de Torre Blanca. Después de una misión reservada, recala en El Ferrol en mayo, incorporando sus ocho navíos a la escuadra de Rodrigo de Torres, regresando el marqués a Cádiz para incorporarse a su cargo de capitán general del departamento, pasando a mandar la escuadra de Cádiz el teniente general Francisco Liaño. En El Ferrol se encontraban 18 navíos, cinco de ellos con la escuadra de Pizarro y Torres disponía de 11 navíos. Otro navío, el Princesa, se había perdido en un encuentro con varios navíos ingleses. En una de las salidas de instrucción de la escuadra tuvo que regresar en solitario a El Ferrol al hacer demasiada agua siendo atacado al amanecer del 10 de abril por los navíos ingleses Oxford, Kent y Lennox a la altura del cabo Prioor. A pesar del desigual combate su comandante, el capitán de navío Pablo Agustín de Aguirre no se rindió hasta el anochecer.

El 22 de mayo de 1740 zarpa finalmente de El Ferrol la escuadra del teniente general Rodrigo de Torres y Morales con once navíos y tres buques menores, dejando en puerto a los navíos Asia y San Isidro, que habían llegado de Cádiz con el marqués de Torreblanca, León, Guipúzcoa y Esperanza, que habían llegado con Pizarro y el Hermiona y San Esteban que habían llegado con caudales desde Río de la Plata el 15 de abril. Por lo tanto los buques destinados a frenar el ataque inglés en el Caribe son los siguientes:

Navío San Felipe 80 T. G. Rodrigo de Torres
Príncipe 70
Santa Ana 70
Reina 70
San Luis 64
Nueva España 64
Andalucía 60
Castilla 60
San Antonio 60
Fuerte 60
Real Familia 60
Goleta Pingüe 14
Isabela
Hermoso

La escuadra llevaba 2.000 hombres de refuerzo. En Veracruz recogieron caudales que son llevados a La Habana en septiembre de 1740. Cerca de Puerto Rico sufren un duro temporal en el mes de octubre en el que se pierde el navío Andalucía, mientras el Fuerte tiene que regresar a La Habana para ser reparado. El resto de la escuadra llega a Cartagena de Indias el 23 de octubre.

Se reúnen en Cartagena de Indias las escuadras de Torres y Lezo. En diciembre de 1740 se recibe en Cartagena un pliego para Torres desde Fointanebleau en el que el príncipe de Campo Florido le comunica el nuevo pacto firmado entre Felipe V y Luis XV por el que su escuadra y la francesa de D’Antín deben operar juntas contra la inglesa de Vernon. El virrey Sebastián de Eslava convoca una Junta en el Cabildo de Cartagena los días 12 y 13 de diciembre a la que asisten Torres y Lezo. Se determina reunirse con la francesa en Santa Marta y estudiar un plan conjunto para enfrentarse a la escuadra inglesa, que se mantiene en Jamaica sin atreverse a enfrentarse las tres escuadras aliadas, los cinco navíos de Lezo, los diez de Torres y los catorce navíos y cinco fragatas de D’Antín. Un mes más tarde cambian todos los planes al recibir la escuadra francesa órdenes de regresar a Francia. Blas de Lezo regresa a Cartagena, a cuya escuadra se incorpora el navío San Felipe. Los navíos de Torres llegan a La Habana el 26 de enero de 1741 y la escuadra francesa parte para Brest a finales de enero con la escuadra de La Rochelart. Habían dejado en el Caribe a 7 navíos al mando del jefe de escuadra conde de Roquefueil. Era el momento esperado por Vernon para lanzar su ataque a Cartagena de Indias.

El tercer ataque inglés a Cartagena de Indias fue uno de los mayores desastres navales de Inglaterra durante el siglo XVIII, silenciado por los ingleses. También fracasó el ataque inglés a Panamá desde el Pacífico, plan que debía ser ejecutado por la escuadra enviada desde Inglaterra al mando de George Anson.

La escuadra de Anson merece un pequeño apéndice. Salida a finales de 1740, quedó casi destruida en su paso del cabo de Hornos y pudo ser fácilmente neutralizada si no llega a ser por la negligencia de los mandos españoles en el Perú. Anson tuvo muchos problemas para completar las dotaciones y el Almirantazgo ordenó sacar 500 internados del hospital de Chelsea y embarcarlos, la mayor parte de ellos eran mutilados y otros locos, siendo la edad de muchos de ellos de 60 a 70 años. Otros eran jóvenes que no habían disparado nunca un mosquete ni habían navegado una sola milla en el mar.

Lo que si funcionó a la perfección fue el espionaje español, que informaron de la salida y destino de Anson a Madrid, zarpando casi al mismo tiempo José Alfonso Pizarro con los navíos Asia, Guipúzcoa, Hermiona, Esperanza y San Esteban, además de la balandra Mercurio. Estando Anson en las costas del Pacífico con sólo tres naves, sin oposición de Pizarro, que no pudo cruzarlo, el virrey español entregó el mando para interceptarlo al inepto Segurola, que lo dejó escapar incomprensiblemente. Después de varios meses, Anson partió al norte y fracasó en el plan original inglés, pero decidió capturar al galeón de Manila, el Nuestra Señora de Covadonga, consiguiendo uno de los más ricos tesoros. Llegó a Inglaterra en junio de 1744, siendo aclamado como un héroe.

Operaciones en la Florida

El gobernador de Carolina del Sur y Georgia, el general James Oglethorpe estaba impaciente por iniciar las hostilidades contra las posesiones españolas en Florida. Con el concurso de 1.200 indios y 1.000 soldados, que incluían 600 soldados regulares del 42º Regimiento de Infantería, atacó el presidio de San Agustín con la flotilla del comodoro Vincent Pearce a primeros de 1740. Esta flotilla estaba compuesta por ocho unidades y varios transportes:

Fragata Hector 44 Capitán Yelverton Peyton
Seaford 24 Capitán Henry Scout
Squirrell 24 Capitán Peter Warren
Flamborough 20 Comodoro Vincent Pearce
Tartar 20 Capitán Townshead
Phoenix 20 Capitán Fanshaw
Bergantín Spence Capitán Lans
Wolf Capitán Dandrige

El gobernador español Manuel de Montiano sólo contaba con seis piraguas y unos 1.000 hombres para la defensa, pero en la primera noche de ataque hicieron a los ingleses más de 100 muertos y heridos, además de apoderarse de numeroso material., rechazando al general Oglethorpe, que se retira a primeros del mes de julio. Volvieron los ingleses a la ofensiva desembarcando en la isla de San Simón en donde se apoderaron del fuerte de Frederika. Para auxiliar al gobernador Montiano zarpó de La Habana una flotilla de 30 embarcaciones de transporte de tropas, la mayoría goletas y balandras, escoltadas por una fragata, un paquebote y una galeota pequeña al mando del capitán Antonio Castañeda.

Combate entre las flotillas en la costa de Florida en 1742

  • Combate entre las flotillas en la costa de Florida en 1742

La flotilla española, que salió de San Agustín con 2.000 soldados para atacar las recientes ocupaciones inglesas, consiguió desembarcar las tropas y hacer huir a los defensores ingleses incluso antes de comenzar el ataque, a pesar de la oposición de una fragata y unidades menores inglesas. Pero la lucha en la isla de San Simón se prolongaría unos años más.

Consecuencias

Para los ingleses, su campaña en las Indias no fue un fracaso. Vernon, cubriéndose las espaldas, culpó al Ejército y a las enfermedades de su fracaso en Cartagena de Indias, con la ayuda de su buen amigo Charles Knowles cuando volvió a Inglaterra. La popularidad de Vernon era demasiado grande para culparlo y la moral había que mantenerla muy alta. Pero lo curioso es que no acabaron aquí los fracasos ingleses y todos no iban a ser culpa del ejército. En julio de 1741 comenzaron una pretendida invasión de Cuba, pero las enfermedades y el hostigamiento continuo de las tropas españoles les hizo reembarcar en noviembre. Entre marzo y mayo de 1742 intentaron desde Portobelo ocupar el istmo de Panamá en la suposición de que llegaría Anson desde el Pacífico, pero las nuevas defensas organizadas por el gobernador Dionisio Alsedo y Herrera les obligó a desistir. Ante tal cúmulo de fracasos Vernon regresó a Inglaterra en diciembre de 1742, pero no le fueron mejor las cosas a su sucesor, el vicealmirante Chaloner Ogle, que mandó atacar La Guaira a Charles Knowles en marzo del año siguiente. Despreció la posible defensa enemiga e incluso no tuvieron reparo en que los españoles conocieran sus planes de ataque. La mayoría de los buques resultaron casi destruidos, como muestra este botón: el Burford tuvo 24 muertos y 50 heridos, el Assistance 13 muertos y 71 heridos, el Suffolk 34 muertos y 80 heridos, la fragata Eltham 70 bajas entre muertos y heridos. Knowles volvió a atacar, esta vez en Puerto Cabello en abril de 1743, costándole más de 300 bajas, siendo también rechazado.

Enviando la escuadra más potente vista hasta ese momento en el Caribe, los ingleses sólo consiguieron ocupar Portobelo y el pequeño fuerte de Chagres, mientras Anson capturó el galeón de Manila, captura nada despreciable por su riqueza. En cambio los españoles se durmieron en los laureles. La historia les había enseñado que Inglaterra iba en serio en las Indias, en cada nueva guerra enviaban fuerzas más numerosas, pero muy poco se hizo en el futuro para remediar la situación, lo que lamentarían en 1762 con la ocupación inglesa de La Habana.

  • Fuentes:
    - A. G. I., Contaduría, 1918, Ramo 3.
    - A. G. S., Estado, 6908.
    - A. H. N., Diversos-Colecciones, 42, N.17
    - Revista General de Marina, abril 1931, página 608.
    - “Reglamento General de Marina”, Leopoldo Boado y González-Llanos. Revista de Historia naval, nº 3, 1983.
    - “Análisis estratégico y táctico de las operaciones de ataque y defensa de Cartagena de Indias de 1741”, Carlos Martínez-Valverde. Revista General de Marina, abril 1961.
    - “La guerra en el Caribe en el siglo XVIII”, Juan Manuel Zapatero.
    - “El pendón de San Jorge y la llave de Indias: Cuba en las miras británicas, 1701-1762”, artículo de Pablo J. Hernández González. Estudios Culturales.
    - “La batalla olvidada”, José Fernández.
    - “El mejor botín de todos los océanos”, Glyn Williams.
    - “Armada española, desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón”, Tomo VI, Cesáreo Fernández Duro.
    - “La Marina de la ilustración”, José Cervera Pery.
    - Página web inglesa “Ships of the old navy”. Michael Phillips.
    - Artículo de José María Blanca Carlier “El departamento marítimo de Cádiz y su traslado a la isla de León”.
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"Pequeñas historias recopiladas de la Gaceta de Madrid sobre la Guerra de la Oreja de Jenkins, 1739-1748".