Navío Peruano

Por Santiago Gómez

Esta entrada pertenece a la sección:
Historiales de los navíos de línea españoles (XVIII-XIX)

Historial del navío Peruano (ad) San José

Navío de entre 60 y 64 cañones

Navío de 58-62 cañones

Navío construido en el astillero de Guayaquil en 1756 y entregado al año siguiente. Realizó más servicios como buque de registro, llevando caudales y mercancías, que como buque de guerra, quizás debido a sus deficientes cualidades marineras, por errores de diseño, aunque realizó varios servicios de conducción de tropas y pertrechos. Fue botado con cinco codos menos de eslora y dos codos más de manga, según el proyecto original. 

Comenzó la idea de su construcción en la primavera de 1751, cuando llegó a Guayaquil la fragata de dos puentes Esperanza, de 50 cañones, para ser carenada en sus astilleros. Al tener el casco totalmente podrido se decidió construir un buque que lo sustituyera, con mayor calado para soportar diez cañones más. Para economizar su construcción se adquirieron 500 quintales de hierro en Panamá, a menor precio que en Lima, utilizándose también algunas maderas de la fragata Esperanza.  

Comenzó su construcción en 1751. Debido a los retrasos en el suministro de las maderas, la construcción del nuevo navío no pudo ser terminada hasta mediados de 1756. Su coste fue excesivamente alto, 371.025 pesos, debido en gran parte al pago de los jornales durante tan largo periodo.

Algunas fuentes, datan su construcción en 1761 o en fecha tan tardía como en 1768, aunque es un error. 

La llegada a Callao del navío San José, alias Peruano, se produjo el 21 de enero de 1757, tras haber zarpado de Guayaquil el 30 de octubre de 1756. Fue inspeccionado por el virrey Velasco el 3 de febrero. Se puso al mando del capitán de navío Juan Bautista Bonet.  

Permanece el navío varios meses en el Callao, siendo carenado entre enero y marzo de 1758. El 1º de agosto de 1761 zarpa de Callao rumbo a Valparaíso llevando una orden real por la que se ascendía a Manuel Amat, presidente de la Audiencia de Chile, a teniente general y se disponía que pasase a Lima a sustituir a Manso de Velasco como virrey de Perú. Llega a Valparaíso a primeros de septiembre, embarca Manuel Amat y se hace de nuevo a la vela el 26 de septiembre, regresando a Callao con el nuevo virrey el 12 de octubre de 1761. 

Navío Peruano
Posible imagen del navío Peruano. Presenta 14 portas en la primera batería, otras 14 en la segunda y sólo dos en el alcázar, lo que hacen 30×2=60; aunque es una distribución atípica pudiera ser este navío precisamente por eso. Imagen y texto de: «Navíos de la Real Armada, 1700-1860». Enrique García-Torralba Pérez.

El día 27 de octubre de 1761 sale de nuevo de Callao para llevar a Panamá al virrey saliente. Llega a su destino el 12 de noviembre y vuelve a zarpar en febrero de 1762 rumbo a Paita, donde embarca al brigadier Antonio Guill y Gonzaga, que dejaba el gobierno de Panamá para hacerse cargo de la presidencia de Chile. El navío regresa a Callao el día 7 de julio de 1762. 

A comienzos de 1763 el virrey del Perú Manuel de Amat dispuso que fuese carenado, se le cambió el bauprés, los pañoles, la jarcia y las velas, se le hizo una nueva lancha, bote y serení. Se le añadió a su tripulación dos compañías de infantería de marina con 108 hombres.

Finalizadas las obras, el virrey sube a bordo para inspeccionarlo el 4 de abril de 1763. En 1763 zarpa de El Callao por orden del virrey Amat para llevar cañones y otros pertrechos a varios puertos y localidades como Lima, Valparaíso, Chiloé, Guayaquil, Santiago y Panamá. Estuvo acompañado en esta comisión por las fragatas Hermiona y Liebre

Al haber finalizado la guerra de los Siete Años, el virrey ordena su desarme en noviembre de 1763, reduciendo su dotación a solo un contramaestre, un guardián, el patrón de lancha, el patrón de bote, el piloto y trece artilleros para su vigilancia y limpieza. 

El 28 de octubre de 1767 sale de Callao con los buques de registro FamosaVenturaÁguilaMatamoros Toscano para transportar a Cádiz 6.588.367 pesos, además de llevar casi dos centenares de jesuitas expulsados, 25 de ellos a bordo del Peruano, al mando del capitán de navío Juan Bautista Bonet. Realiza una escala en Valparaíso el 30 de noviembre. En puerto fallece un jesuita y tres más desembarcan por enfermos. Embarcaron otros 24 jesuitas de Chile. Sale de Valparaíso el 20 de enero de 1768, y el 1º de mayo de ese mismo año entra en Cádiz, falleciendo otro jesuita en la travesía.  

Zarpa de Cádiz para su regreso al océano Pacífico el 29 de octubre de 1770 al mando del capitán de navío José de Somaglia. Fueron en su conserva los navíos mercantes Prusiano y Concepción, además de una urca fletada con tropas destinadas a Río de la Plata. El Peruano llevaba a bordo la compañía de marina de Callao que había llevado a Cádiz dos años antes, algunos pasajeros y pertrechos, 10 cañones de a 24 libras, miles de balas de diferentes calibres y 3.000 quintales de azogue.  

Queda fondeado en el puerto de Concepción de Chile el 11 de abril de 1771, donde deja 4 cañones y 5.000 balas. Recuperados los enfermos, hechas algunas reparaciones y cargado con maderas, zarpa el 14 de mayo y llega a Callao el 10 de junio. Somaglia se hizo cargo de los buques del apostadero. 

A finales de agosto de 1771 se hace el navío a la vela rumbo a los puertos del sur con dos subtenientes y una compañía de artillería, regresando a Callao en el mes de diciembre.  

A finales de 1771 llega la orden a Lima para que regresen a la península los navíos SeptentriónAstuto San Lorenzo y la fragata Liebre. Somaglia debía quedar en Callao al mando del navío Peruano, con las fragatas Santa Rosalía y Águila, que habían cedido parte de su tripulación a los anteriores buques. Para completar sus dotaciones, se transbordaron las de los buques menores que quedaban en Callao, quedando el navío Peruano con solo 140 hombres, la Santa Rosalía con 90 y la Águila con 51.

A mediados del mes de julio de 1776 el teniente general de la Armada Manuel Guirior y Portal, marqués de Guirior, relevó a Manuel Amat como virrey del Perú. Una de sus primeras disposiciones fue la salida para Europa del navío Peruano y ponerlo al mando al brigadier Juan Antonio Mozo en agosto de 1776, que había llegado a Callao desde Cádiz en mayo de 1776 al mando del navío Astuto. Zarpa de Callao el 3 de noviembre de 1776 y entra de nuevo en Cádiz el 10 de abril de 1777 al mando del brigadier Mozo cargado de caudales, millón y medio de pesos, y otros frutos. También llevó a bordo al virrey saliente Manuel Amat y a su familia. 

El 4 de noviembre de 1777, al mando del capitán de navío José de Córdova y Ramos, zarpa de Cádiz rumbo al océano Pacífico. Debía de haber zarpado a partir del 17 de octubre, pero las tormentas y vientos contrarios en las aguas gaditanas retrasaron su salida.  

También tenía la comisión de llevar a varios botánicos, Hipólito Ruiz, José Antonio Pavón, Joseph Dombey y los dibujantes Joseph Brunete e Isidro Gálvez, miembros de una expedición hispano-francesa que debía permanecer cuatro años en Perú, para el estudio de la flora peruana que debían realizar una catalogación de flora y fauna de los dominios del Rey y que les llevaría años de trabajo.

El Peruano demostró para la ocasión que era un buque robusto, y en palabras del ingeniero encargado de prepararlo que por «ser navío de hombros» era capaz de transportar hasta 4.500 quintales de azogue, lo que era algo excepcional para un buque de 58 cañones, cuando esa misma cantidad era la que solían transportar los navíos de 70 cañones. 

Este ingeniero tuvo bastantes problemas con el comandante del mismo porque este se quejó del emplazamiento de la arboladura y que no le admitieron la estiba del bote dentro de la lancha. Córdova había solicitado modificar la lancha a costa de alargar un codo más a esta para poder meterle dentro el bote, cuyo coste ascendía a 4.556 reales.

No le dejaron por creer que la forma ordinaria de llevar los botes era la más apropiada. Solo con observar la carga que Córdova señaló en el Estado de fuerza a la salida de Cádiz podemos comprobar lo robusto que era: transportaba por cuenta de S.M. 4.000 quintales de azogues, 4.000 libras de tabaco en 34 cajones y 35 balones de papel sellado. Regresa a Callao, después de seis meses de navegación, el 14 de abril de 1778.  

Al mando del capitán de navío José de Córdova y Ramos, con una tripulación reducida de 286 hombres, zarpa de Callao el 16 de noviembre de 1778 rumbo a Valdivia. Llega a puerto el 20 de diciembre, desembarca el situado y la carga de 2.500 fusiles y vuelve a zarpar el 4 de enero de 1779.

Permanece en Valparaíso entre el 9 y el 28 de enero donde embarca víveres y otros géneros, volviendo a entrar en Valdivia el 26 de febrero para dejar al nuevo gobernador de la plaza Pedro Gregorio de Echenique. Posteriormente entra en el puerto de Concepción para embarcar tropas, regresando a Valparaíso el 1º de abril para cargar el situado y víveres.

Sale del puerto el 11 de abril y llegó a la isla Mas a Tierra, del archipiélago de Juan Fernández el 20 de abril. Desembarcadas las tropas de refresco y embarcadas las de guarnición relevadas, zarpa el 25 de abril rumbo a Valparaíso, donde recala el 3 de mayo y desembarca las tropas. Regresa a Callao en el mes de junio de 1779. 

La guerra comenzada con los británicos a finales de junio de 1779 por la independencia de las Trece Colonias, le sorprende en aguas del océano Pacífico al mando del comandante Córdova.

Realiza varios cruceros de vigilancia, junto a los navíos San Pedro Alcántara y América, la fragata Santa Paula y otros buques menores que son encuadrados en la Armada del Mar del Sur, al mando del capitán de navío Antonio Vacaro, nombrado en 1779 comandante de la escuadra, ascendido al poco a brigadier. La escuadra de Vacaro sale de Callao el 12 de enero de 1780 para estacionarse en el puerto de Talcahuano, donde permanece dicha escuadra más de tres años. 

A finales de enero de 1783 zarpa rumbo a Valparaíso y regresa a Talcahuano el 28 de febrero de 1783 con un cargamento de jarcia. Finalizada la guerra, el 28 de mayo zarpa con la urca Monserrat, cargados de maderas, y llegan a Callao el 25 de junio de 1783. 

Al llegar la paz en 1783, se reciben órdenes en Lima para que la escuadra regrese a la península. Al encontrarse en mejores condiciones, el jefe de escuadra Vacaro ordena el 19 de septiembre de 1783 que se aliste con el navío San Pedro Alcántara y la fragata Santa Paula para su regreso a Cádiz con caudales y mercancías. El mando de la división se concede al ascendido a jefe de escuadra José de Córdova, comandante del navío Peruano.

En enero de 1784, cuando debían haber zarpado los dos navíos y la fragata, los buques no estaban listos, generando un agrio intercambio de correspondencia entre Vacaro y el virrey Jáuregui. El virrey le dio más tiempo, hasta el 15 de febrero, para que salieran los buques. Vacaro decide concentrar los preparativos en despachar primero a los dos navíos, quedando los trabajos concluidos a primeros de febrero, empezando entonces a cargar los caudales y productos.  

Durante el alistamiento de estos buques surge el problema de la falta de dotaciones. A mediados de febrero solo se habían cubierto 70 de las 600 plazas que faltaban. Además, muchos de los 300 hombres embarcados habían tenido que pasar enfermos al hospital.

En la primera semana de marzo las levas aumentaron a 250 hombres para los dos navíos, pero muchos estaban enfermos o no servían para el servicio. Para el 11 de abril no se había concluido de hacer la aguada, como señaló el brigadier Fernández Bedoya, comandante del San Pedro Alcántara. Además de la tripulación, pasajeros y prisioneros que llevaba a bordo, había que regar diariamente las plantas vivas que llevaban a España los botánicos Ruiz y Pavón. 

Finalmente se hicieron a la vela el 13 de abril de 1784 los dos navíos con órdenes de Vacaro de mantener la conserva. El Peruano llevaba a bordo 7.500.000 pesos, lo mismo que en el San Pedro. En los dos buques iban 78 indios prisioneros a cargo del capitán Moncada.  

Tras separarse del navío San Pedro Alcántara el 14 de mayo, el navío Peruano cruza al Atlántico con muchas dificultades, entre ellas una epidemia de escorbuto que afectó a 103 hombres, de los que murieron 32. La noche del 17 de junio pierde parte de la arboladura y tenía averías en el casco y el timón. El 15 de julio decide Córdoba dirigirse a Río de Janeiro al haber sobrepasado la latitud de Montevideo.  

Llega a Río de Janeiro el 4 de agosto. El gobernador del castillo no le deja entrar sin autorización del virrey portugués, pero Córdova entra al día siguiente en el fondeadero sin la autorización. Las autoridades portuguesas ayudaron a los enfermos, que desembarcaron y entraron en el hospital, mientras la carga de caudales se envió a la Casa de la Moneda. Después de ser reconocido, los trabajos comenzaron a comienzos de septiembre.

El 26 de septiembre entra en el mismo puerto la fragata Santa Paula, que había salido de Callao, tuvo dificultades en el cabo de Hornos y una epidemia que la obligó a recalar en las Malvinas.  

Finalizadas las reparaciones, los dos buques zarparon el 28 de octubre de 1784. Se separan el 4 de noviembre en una tormenta, y llegan a Cádiz la tarde del 21 de febrero el navío y el 1º de marzo de 1785 la fragata. Trajo a bordo 371.586 pesos de plata acuñada y 70.411 pesos de oro y plata en barras y alhajas y 3.110 libras de cascarilla para S.M., 5.133.747 pesos en plata acuñada, 1.719.267 pesos en oro acuñado y 111.698 pesos en barras de oro, plata y alhajas, 3.195 quintales y 25 libras de cobre en planchas, 75.635 libras limpias de cascarilla, 629 arronas de cacao de Guayaquil y otros productos para particulares. El valor total de la carga era de 150.330.054 reales de vellón.  

El comandante José de Córdova desembarca para desplazarse a Madrid e informar, dejando el mando a su segundo el capitán de fragata Benito Jiménez de Guzmán.  

Se ordena que el navío sea desarmado y su tripulación despedida. Es dado de baja el 26 de enero de 1790 y vendido a particulares ese mismo año. 

Dimensiones

Medía 152 pies de eslora, 137 de quilla y 54 de manga, calado de 26 pies en popa y 25 en proa. La altura de batería era tan solo de 3 pies y 8 pulgadas. Disponía de un lastre de 5.200 quintales, 4.000 de ellos en la bodega y 1.200 en la despensa, disminuyendo así la autonomía del navío.

Dotación

  • Finales de octubre de 1767: 497 hombres, 10 oficiales de marina, 8 de artillería, 23 oficiales de mar, 224 marineros, 2 sargentos, 2 cabos, 3 tambores y 43 soldados, más 182 jesuitas. 
  • En 1777: 14 oficiales mayores, 2 guardiamarinas, 119 soldados de batallones de marina, 18 artilleros de brigadas, 24 oficiales de mar, 67 artilleros, 77 marineros, 75 grumetes y 10 pajes que hacían un total de 406 plazas, a las que había que añadir a 1 médico francés y 2 botánicos de transporte y como pasajeros a don Baltasar de Villalba, su mujer y 2 criados; a don Pedro García, su mujer y un criado. 
  • En febrero de 1784: comandante y segundo, 16 oficiales mayores, 23 oficiales de mar, 9 tropas de brigadas, 83 tropas de infantería, 73 artilleros, 72 marineros, 79 grumetes, 10 pajes y 22 criados. 
  • En abril de 1784: un oficial general, 19 oficiales mayores, 26 oficiales de mar, 9 tropas de brigadas, 84 tropas de infantería, 75 artilleros, 76 marineros, 87 grumetes, 10 pajes y 23 criados, total, 410 plazas.  

Artillado

58-62 cañones; en 1777 estaba artillado con 24 cañones de a 18 libras, 26 de a 12, 2 de a 8, 6 de a 6, además de 4 pedreros de a 3 y 10 esmeriles.

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  • AGS. Marina, leg. 414, doc. 166. Somaglia a Arriaga. Callao, 24 de diciembre de 1771. 
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  • AGS. Marina, leg. 417-2, doc. 701. Mozo a Castejón. Cádiz, 10 de abril de 1777. 
  • AGS. Marina, leg. 417-2, doc. 953. Somaglia a Arriaga. Lima, 14 de agosto de 1776. 
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  • AGMAB. Expediciones a Indias, leg. 03, doc. 002. Luis de Córdova a Antonio Valdés. Cádiz 21 de febrero de 1785. 
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