Por Santiago Gómez Cañas
Autor del libro: «Historiales de los navíos de línea españoles, 1700-1850»
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Historiales de los navíos de línea españoles (XVIII-XIX)
Índice
- Historial del navío de línea San Telmo
- Construcción
- En la escuadra de Evoluciones
- En la escuadra del marqués de Socorro
- Guerra de la Convención, 1793-1795
- En la División de Vizcaya
- En la escuadra de Mazarredo, en Cádiz y Brest
- Invasión de Napoleón en 1808
- Destinado al Pacífico. Naufragio
- Dimensiones
- Armamento
- Dotación
- Fuentes bibliográficas
- Fuentes documentales
Uno de los ocho navíos de 74 cañones diseñados por el ingeniero naval José Romero Fernández de Landa, conocidos como «Ildefonsinos», al tomar el nombre del primero de la serie, el San Ildefonso.
Aunque dio pruebas de sus buenas cualidades marineras durante sus más de treinta años de servicios, se hizo tristemente conocido al naufragar, se cree que en la Antártida, en septiembre de 1819.
Construcción
Al suceder el ingeniero Romero Landa al francés Francisco Gautier, comienza el diseño de nuevos navíos. Buscó una solución intermedia entre los navíos de Jorge Juan y los de inspiración francesa de Gautier.
Estos últimos eran más veloces, pero tenían menos manga, que los hacía inestables. El equilibrio lo consigue aumentando la manga, siendo los «Ildefonsinos» marineros y veloces.
El San Telmo, segundo navío de la serie de ocho, es botado en el astillero de Esteiro, Ferrol, la tarde del 20 de junio de 1788. Fueron los mejores navíos hasta el momento, mejorando en todos los aspectos a los anteriores diseñados por el ingeniero Gautier.
En la escuadra de Evoluciones
Al poco de su puesta en servicio es destinado a la escuadra de evoluciones del mando del teniente general Félix Ignacio de Tejada, siendo su navío insignia. Estaba al mando del capitán de navío José de Zavala.
Durante el reinado de Carlos IV, el Secretario de Marina Antonio Valdés y Bazán mandó crear esta escuadra, para mantener adiestrados a los oficiales en las evoluciones de las escuadras y hacer comparaciones de navegación entre los buques.
La escuadra de evoluciones queda compuesta por los navíos San Telmo, San Lorenzo, San Francisco de Paula, Bahama y San Fulgencio (estuvo poco tiempo y no se incluye en los informes), las fragatas Nª Sª de la Soledad, Santa Perpetua, Nª Sª del Carmen, Santa Elena, Nª Sª del Rosario y Nª Sª de Guadalupe, los bergantines Cazador y Flecha y el lugre San León.
El 7 de abril de 1789 zarpa la escuadra para realizar pruebas de comparación de las diferentes unidades. Una nueva salida de Cartagena se produce el 28 de mayo para realizar cruceros de instrucción en el Mediterráneo hasta el 16 de julio. La escuadra fondea en Nápoles el 7 de julio de 1789 para cumplimentar al rey de las Dos Sicilias.
Se anuncia en Nápoles la proclamación de Carlos IV como nuevo rey de España, y se entrega a Fernando IV, rey de Nápoles, los ricos cristales de La Granja que le enviaba su hermano Carlos IV.
Finalizada la visita, regresan a Mahón el 18 de julio, donde la escuadra recibe la orden de ir a Livorno para que la infanta María Luisa, gran duquesa de Toscana, hermana de Carlos IV, visite la escuadra.
A la llegada a puerto, pasan una cuarentena al haber una epidemia de calenturas pútridas en toda la costa mediterránea. Finalizada la visita, salen de puerto el 15 de agosto rumbo a Cartagena.
La escuadra de Tejada al completo pasa después a Cádiz el 15 de septiembre, donde se ordena disolver la escuadra de evoluciones. El 26 de septiembre de 1789 zarpa de Cádiz el navío San Telmo rumbo a Ferrol al mando del brigadier Zabala e insignia del jefe de escuadra Moreno, con las fragatas Elena y Carmen, la urca Presentación y el bergantín Flecha. Los otros tres navíos, Bahama, San Lorenzo y San Francisco de Paula son desarmados en Cádiz.
En la escuadra del marqués de Socorro
En 1790 se encontraba asignado al departamento marítimo de Ferrol. Ese año estalla un conflicto entre España y Gran Bretaña por la posesión del territorio de Nutka, situado en la costa norte del océano Pacífico, en la actual Columbia Británica (Canadá).
Este conflicto estuvo a punto de provocar una guerra entre las dos naciones. Se ordena alistar buques de guerra y reunirlos en Cádiz en la escuadra que se pone al mando del teniente general José Solano Bote, marqués de Socorro,
En el mes de mayo comienza a reunirse en Cádiz la escuadra española. El 29 de mayo de 1790 se concede el mando de dicha escuadra al teniente general José Solano Bote, marqués de Socorro, que llega a Cádiz el 11 de junio y toma posesión de su cargo el día 14 de ese mes.
El mismo día iza su insignia en el navío de tres puentes Salvador del Mundo. Como segundo al mando es asignado el teniente general José de Mazarredo, que iza su insignia en el Conde de Regla el día 15, y tercero al teniente general Francisco de Borja, comandante de la escuadra de evoluciones.
En Ferrol son alistados varios navíos, y el San Telmo se pone al mando del capitán de navío José Lorenzo de Goicoechea. El 9 de junio de 1790 llegan a Cádiz desde Ferrol los navíos Salvador del Mundo, San Gabriel, Oriente, San Telmo, Arrogante y San Leandro. Se incorporan a la escuadra de José Solano. El San Telmo queda encuadrado en la 2ª División en la Segunda Escuadra (Centro).
Zarpa la escuadra de Cádiz el 20 de julio, completa de gente según reglamento de paz y víveres para tres meses. En alta mar se les debía unir otros buques, quedando formada por 30 navíos, 11 fragatas y 7 buques menores.
El día 23 de julio, ya fuera de la vista de Cádiz, abre Solano el pliego de órdenes, según las cuales debía dirigirse al paralelo del cabo de Finisterre para vigilar los movimientos de la escuadra británica. En caso de que alguna escuadra británica partiera rumbo a América, debía mandar Solano otra escuadra mayor al mando del teniente general Francisco de Borja.
La mañana del 15 de agosto, después de una penosa navegación con vientos contrarios, llega la escuadra de Solano al cabo de Finisterre donde le esperaba un bergantín salido de Ferrol con pliegos del ministro Valdés. Le informa que la escuadra británica no había salido todavía de Torbay (no saldría hasta el 20 de agosto). A pesar de ello debía permanecer vigilante.
En la mañana del 23 de agosto se incorporan cuatro navíos salidos del Ferrol mandados por jefe de escuadra Felipe López de Carrizosa, con insignia en el navío San Hermenegildo. El jefe de escuadra Carrizosa llevaba nuevas instrucciones. La escuadra debía patrullar en las costas de Marruecos antes de retirarse a Cádiz.
Esa misma tarde, la escuadra de Solano puso rumbo sur y el 29 de agostó llega a la costa norteafricana. El 30 de agosto llega la escuadra a la vista de Salésro destino en Amria. d. Por las calmas en los vientos y las corrientes tuvo que alejarse de la costa y dirigirse al norte. Recala en Larache y en Arcila el 4 de septiembre.
Llegan nuevas órdenes salidas de Cádiz. Solano debía regresar con su escuadra a las inmediaciones de Cádiz y patrullar entre los cabos San Vicente y Santa María. Después navega entre cabo Espartel y la boca del estrecho de Gibraltar.
La escuadra aparece a la vista de Cádiz el 7 de septiembre, entrando en la bahía al día siguiente hasta 37 navíos, 4 fragatas y 2 buques menores. Los ánimos finalmente se habían apaciguado y no se declara la guerra, tras la firma en San Lorenzo de la Convención de Nutka el 28 de octubre de 1790.
A mediados de octubre de 1790, a las órdenes del jefe de escuadra Gabriel de Aristizábal, zarpa de Cádiz en comisión la división formada por seis navíos, entre ellos el San Telmo, dos fragatas y un bergantín, todos los buques de la escuadra de Solano.
El 3 de diciembre de 1790 llega a Cádiz la orden de desarmar la escuadra de José Solano. La escuadra de Cádiz que permanece armada se pone al mando del teniente general Francisco de Borja, compuesta de 12 navíos, 8 fragatas y 4 buques menores. El San Telmo es uno de los que permanecen armados. Esta escuadra es a su vez desarmada en febrero de 1791.
La mañana del 14 de abril de 1791 zarpan de Cádiz los navíos San Telmo y Santa Isabel rumbo a Ferrol para desarmar.
Guerra de la Convención, 1793-1795
En 1793 se encontraba desarmado en el departamento de Ferrol. Seguía al mando del capitán de navío José Lorenzo de Goicoechea. A comienzos de abril de 1793 sale a la bahía de Ferrol y queda a disposición de comandante general del departamento, el jefe de escuadra Francisco Javier de Melgarejo y Rojas. España declara la guerra a la Francia republicana el 22 de marzo de 1793.
La escuadra de Melgarejo, compuesta por los navíos Europa, Galicia, Magnánimo, San Telmo, Intrépido e Infante don Pelayo, zarpa de Ferrol el 26 de febrero de 1793 para incorporarse en Cartagena a la escuadra del Mediterráneo, mandada por el teniente general Francisco de Borja.
Con la misión de desalojar a los franceses de las islas de San Pietro y San Antíoco, en Cerdeña, zarpa de Cartagena el 6 de mayo de 1793 la escuadra del Mediterráneo del teniente general Borja, con 25 navíos y 4 fragatas, que tenía izada su insignia en el navío Real Carlos.
La escuadra de Borja regresa a Barcelona el 4 de junio y desembarca a los prisioneros franceses. Zarpa de nuevo el día 7 rumbo al Mediterráneo, mientras el San Telmo regresa a Cádiz.
Por Real orden del 15 de junio de 1793 se dispone que salga de Cádiz rumbo a la Habana a recoger los caudales que estuvieran allí depositados. Al mando de José Lorenzo de Goicoechea sale de Cádiz rumbo a la Habana el 21 de junio de 1793.
Después de treinta días de navegación fondea en la Habana el día 21 de julio. Para el día 28 tenía ya embarcados los caudales y las mercancías. Eran 7.060.000 pesos fuertes (de ellos 4.135.001 eran de S.M.), grana, añil, tabaco, dulces, azúcar y otros.
Zarpa la mañana del 31 de julio con 41 embarcaciones mercantes, además de cuatro buques de guerra, la urca Espaciosa, las fragatas Sª Balbina y Sª Paula y el bergantín Ardilla, todos al mando del capitán de navío Luis de Toledo, comandante de la fragata Minerva. El navío se separa del convoy en el golfo de la Florida. Regresa a Cádiz el 13 de septiembre de 1793.
En la División de Vizcaya
Al poco de haber llegado de América, es reparado en el arsenal y destinado a Ferrol, al mando del brigadier Goicoechea, para patrullar la costa del mar Cantábrico.
Habiendo escoltado un convoy a Inglaterra, el 26 de marzo de 1794 regresa a La Coruña, procedente de Falmouth, al mando del brigadier Goicoechea. Lo hace en conserva del navío británico Assistance, capitán Berrenton.
Siendo la Marina francesa y sus corsarios, dueños de mar Cantábrico, había muy pocos buques de la Armada en servicios de patrulla, la mayoría estaban dedicados a la escolta. A mediados de mayo de 1794 se encontraban en la costa de Cantabria los navíos San Telmo y San Dámaso, las fragatas Guadalupe, Santa Teresa, Santa Catalina, Santa Leocadia, Santa Elena, Carmen y los bergantines Pájaro y Ligero, puesta al mando del brigadier Goicoechea.
El 9 de junio sale de Ferrol el navío San Sebastián, al mando del capitán de navío Rafael Maestre, para unirse a los buques de Goicoechea en la costa de Vizcaya. No llega a Santoña hasta la mañana del 18 de junio al tener que enfrentase a 4 buques franceses a la altura de San Vicente de la Barquera.
La mañana del 10 de junio, salen de Santoña el navío San Telmo, las fragatas Catalina, Teresa y Leocadia y el bergantín Pájaro, rumbo a la costa de Francia a combatir a los buques de guerra franceses que escoltan convoyes salidos de Bayona para Rochefort.
Tenían previsto regresar en dos semanas. Para el 12 de junio se les había unido dos corsarios de Bilbao, un quechemarín y el bergantín Consolación, armado con 4 cañones de a 6 libras y 4 de a 4, y se encontraban a siete leguas de Punta Galea.
Una flotilla francesa de cuatro naves había sido avistada el día anterior con rumbo Oeste. El 13 de junio, la misma flotilla, reforzada con una fragata y un bergantín, fue vista saliendo de Socoa con rumbo Norte.
La tarde del 23 de junio zarpa la división de Guetaria. Se les une la fragata Elena y la urca Regla, que habían salido de Pasajes el día anterior. Goicoechea puso rumbo a la costa de San Sebastián, y el 25 de junio comienza a dar caza a tres fragatas francesas.
La división fondea en Santoña la tarde del 27 de junio, con el navío, las cuatro fragatas, la urca y el bergantín, dando escolta un convoy salido de San Sebastián.
El brigadier Goicoechea deja el mando de la división del Cantábrico. Había recibido órdenes de escoltar un convoy de 42 mercantes a Portsmouth. Zarpa de Santoña el 3 de julio.
La tarde del día siguiente, a la altura del cabo de Peñas, en la costa guipuzcoana, se acerca Goicoechea con su bote al navío insignia de la escuadra de Francisco de Borja. Le ordena pasar al navío Conquistador y ponerse al mando del convoy y la división compuesta por expresado navío, las fragatas Catalina, Teresa, Leocadia y Elena y el bergantín Pájaro.
Al día siguiente, 4 de julio, la división captura algunos mercantes franceses. La fragata Teresa, de la propia escuadra, captura el cúter de la marina republicana Les Aldudes.
Goicoechea se separa de Borja el 9 de julio con el convoy y llega a Portsmouth el día 19. De la defensa de la costa cántabra queda encargado Vicente Heceta, comandante de la división formada por los navíos San Vicente e Intrépido y las fragatas Tetis y Ceres, que fondea en Santoña la tarde del 23 de julio. El navío San Telmo se desplaza a Ferrol para ser carenado y reparado.
El 14 de agosto, a pesar de que la guerra en el Cantábrico es desfavorable para las armas españolas, se ordena a Hezeta poner rumbo a Cádiz, además de otros buques que estaban en Ferrol. Debe sustituirle Goicoechea en el mando de la división, que volverá a embarcar en el San Telmo, y con el Intrépido, cuatro fragatas y dos bergantines establecerá su base de operaciones en Santander.

Hasta ese momento, los medios asignados al departamento de Ferrol para contrarrestar a la Marina francesa en la costa del Cantábrico eran casi ridículos. La situación comienza a cambiar en agosto de 1794, tras la invasión del ejército francés por Navarra y Guipúzcoa, y la caída de Fuenterrabía y San Sebastián a primeros de agosto de 1794.
Pero el cambio fue lento. Para mediados de noviembre de 1794 había armados 64 navíos y 35 fragatas, de los que solo 4 navíos y 6 fragatas estaban disponibles para patrullar la extensa costa del Cantábrico.
Ante la falta de medios existentes en la costa de Cantabria, el 4 de septiembre se ordena que el teniente general conde Morales de los Ríos se ponga al frente de la escuadra, formada por los navíos San Vicente, donde debe embarcar, el Intrépido, las fragatas Guadalupe, Teresa, Elena y Carmen y bergantines Ligero y Cuervo.
También se ordena que el navío Conquistador, cuando regrese de Inglaterra, el San Telmo y el bergantín Pájaro, que se están alistando, se agreguen a la escuadra. Quedaría formada por 4 navíos, 4 fragatas y 3 bergantines.
El 14 de septiembre llega a La Coruña, en vez de a San Sebastián como estaba previsto, el navío Conquistador, las fragatas Leocadia, Catalina y Dorotea, dando escolta a un convoy de unas cien velas desde Inglaterra, cargados de harinas y mandados por el brigadier Goicoechea.
Una semana después se envía un escrito a Antonio de Arce, comandante del departamento del Ferrol, para que el brigadier Goicoechea tome de nuevo el mando del navío San Telmo y se incorpore a la Escuadra del Cantábrico, del general Morales de los Ríos, con las fragatas Catalina y Leocadia.
En ella debía quedar al mando de una división, formada por los navíos San Telmo y Gallardo y las dos fragatas. Goicoechea se hace cargo del navío San Telmo el 19 de septiembre.
La división de Goicoechea, formada por los navíos San Telmo y Conquistador, con las fragatas Catalina y Leocadia, sale de La Coruña escoltando un convoy y se establece en el puerto de Santoña, donde llega el 11 de noviembre. Salen de patrulla el 17 de noviembre y regresan el 26. Los dos navíos realizan otra salida del 7 al 10 de diciembre.
El 14 de diciembre zarpan de Santoña, fondean en La Coruña el 17 y llegan los dos navíos a Ferrol el 18. La actividad desplegada por Goicoechea no es aprovechada para que el Ejército expulsara a los franceses de Guipúzcoa.
Morales de los Ríos llega a Ferrol el 3 de marzo de 1795 a bordo de la fragata Elena. Se le ordena ir a Cádiz. Goicoechea, a bordo del San Telmo, queda como único comandante de los buques que vigilan la costa cántabra, con base en Santoña.
A pesar de la confusión que provocan los nombres asignados, Escuadra y División del Cantábrico o Vizcaya, Goicoechea era el comandante de una división y el conde Morales ejercía el mando general.
Goicoechea zarpa de Ferrol y llega a La Coruña el 21 de marzo para hacerse cargo de un convoy de veinte velas. Además de su navío, disponía de la fragata Carmen y un bergantín. Dejando al convoy en Santander, debía pasar a Santoña y tomar el mando de la escuadra.
Los vientos contrarios retrasan su salida hasta primeros de abril de 1795, que zarpa Goicoechea de La Coruña rumbo a Santoña con su navío, la fragata Carmen, el bergantín Pájaro y las urcas Santa Rita y Regla, con tropas, artillería, armas y municiones destinadas a las tropas que combaten en Navarra y Vizcaya.
La fragata Carmen y las urcas entran en Santander con el convoy, mientras Goicoechea con su navío y el bergantín fondean en Santoña al mediodía del 4 de abril.
Goicoechea no deja de solicitar más buques y medios para ahuyentar a los buques franceses. En Pasajes merodeaban dos fragatas y tres corbetas, más otros buques que escoltaban convoyes de Rochefort y Burdeos con víveres para el ejército francés de Vizcaya.
El 25 de mayo sondea, con el San Telmo y el bergantín Pájaro, la costa de Vizcaya desde cabo Machichaco hasta la punta de Mundaca. Zarpan de nuevo la noche del 28 y regresan a Santoña el 30 de mayo, después de recibir aviso de la presencia, cerca de Deva, de una escuadra francesa. Cuatro días antes se habían avistado sobre Cabo Peñas a tres navíos de línea, dos fragatas y un bergantín, que eran franceses sin duda al haber hecho varias presas en la costa gallega.
El 2 de junio salen de La Coruña las fragatas Leocadia, Elena y Teresa, cargadas con pertrechos para el ejército, artillería y repuestos de arboladura para la división. Se unen en Santoña a la división de Goicoechea el 5 de junio.
Mientras la Marina francesa se fortalecía cada día, para el mes de junio de 1795 la escuadra de Goicoechea solo contaba con el navío San Telmo, las fragatas Elena, Teresa, Leocadia y Guadalupe, los bergantines Cuervo, Pájaro y Ligero y la balandra Alduides.
La escuadra de Goicoechea patrulla la costa del cabo Machichaco del 11 al 22 de junio. Al día siguiente se desplaza a patrullar entre Guetaria y la costa francesa.
El 25 de julio, tres lanchas corsarias auxiliadas por la escuadra capturan a los bergantines mercantes franceses Aimable Victoria y Juana y a los cachemarines Reyna de los Ángeles y Feliz Familia que se dirigían a Pasajes con víveres y pertrechos.
El 28 de junio se presenta la división frente a Lequitio por si era necesaria para evacuar a las tropas del vizconde de Santo Domingo. Al día siguiente desembarcan cinco mil cartuchos de fusil para dichas tropas. Informado de que los franceses habían ocupado Motrico, Goicoechea bombardea con sus buques en línea la población, pero una borrasca impide un desembarco.
El 30 de junio entrega cuarenta quintales de pólvora, armas y municiones para la defensa de la rada de Machichaco y de Bermeo. Patrulla entre Motrico y Lequeitio, auxiliando al Ejército en cuanto pudo, regresando al fondeadero de cabo Machichaco el 6 de julio, para limpiar la obra viva del navío.
La división llega poco después en Bermeo y el 9 de julio a Lequeitio, desde donde Goicoechea destaca a las fragatas Elena y Teresa a tres leguas de la costa, el San Telmo se acerca a Motrico y Deva y después aparece ante Guetaria y San Sebastián.
Hasta el 13 de julio se dedican a evacuar tropas de los coroneles Manuel de Miranda y Martín Enríquez. El día 17 se desplaza la división a Bermeo por si era necesario evacuar las tropas del teniente general José Simón Crespo, retiradas de Bilbao, que es ocupado el día 19 por el general francés Villot. Cuando marchaban a tomar Bermeo, Goicoechea destruye las baterías de la plaza. Al día siguiente recala la división en Santoña.
Goicoechea envía, el 22 de julio, a los bergantines Ligero y Pájaro y a la balandra Alduides a Castro Urdiales. La Corte decide enviar tropas a Santander en buques de la Armada, en los navíos San Rafael, San Francisco de Asís y San Agustín, dos fragatas y un bergantín, que ordena su salida de Cádiz el 25 de julio al mando del jefe de escuadra Domingo de Nava. Tenía órdenes de unirse a Goicoechea. Parece que esta unión no se produjo al haberse firmado la paz en Basilea el 22 de julio.
Las noticias de la paz no llegaron hasta el 6 de agosto, por lo que las acciones navales continuaron en el Cantábrico. La división sale de Santoña el 31 de julio rumbo a San Sebastián y Pasajes. Cerca de Deva, el 5 de agosto adquiere noticias de pescadores de la presencia de tres fragatas francesas en la zona.

Con los enfermos de las tripulaciones se envía a la fragata Teresa a Santoña. Avista en su viaje a las fragatas enemigas y regresa para avisar a Goicoechea. Son avistadas a medianoche e inician la huida hacia Guetaria. Dos de ellas se refugian en Deva, a unas 7 millas de Guetaria, y la otra en Zumaya, a unas 2 millas.
Decidido a acabar con ellas, la tarde del día siguiente, 6 de agosto, el bergantín Pájaro inicia el ataque, respondido por las fragatas. Poco después llega una lancha parlamentaria y entrega a Goicoechea una carta donde informa de haberse firmado la paz entre las dos naciones.
El 30 de agosto salen de Santoña las fragatas Teresa y Elena y llegan a La Coruña a primeros de septiembre. El día 7 ordena a la fragata Guadalupe, que estaba en Santander con los tres bergantines y la balandra, poner rumbo a Pasajes, embarcar tropas de Milicias y llevarlas a La Coruña.
El secretario Valdés ordena a Antonio de Arce, el 4 de agosto, que el navío San Telmo y la fragata Flora pasen de Santoña a Cádiz. El resto de unidades de la división son destinadas al transporte de tropas de Pasajes a sus diferentes destinos. Meses después, se ordena que las fragatas sean rehabilitadas y destinadas a la Escuadra del Océano en Cádiz.
A finales de octubre 1795 se hallaba Goicoechea en Ferrol, listo para hacerse a la vela, con el navío San Telmo y la fragata Flora, rumbo a Cádiz. Zarpa el 4 de noviembre y llega a Cádiz el 16 de ese mismo mes.
Por Real orden de 22 de enero de 1796 se manda que se desembarquen el velamen, jarcias y demás efectos de los navíos San Sebastián, San Agustín, San Telmo y San Francisco de Asís, quedando desarmados.
En la escuadra de Mazarredo, en Cádiz y Brest
España estaba de nuevo en guerra con Gran Bretaña. Tras la derrota en la batalla del cabo San Vicente, el 14 de febrero de 1797, la escuadra del general José de Córdova tuvo que refugiarse en Cádiz, donde llega el 3 de marzo.
Mientras los responsables de la derrota eran apartados del mando, el teniente general José de Mazarredo es nombrado, a finales de marzo, comandante general de la escuadra del Océano y puso su insignia en el navío Purísima Concepción el 10 de abril de 1797.
Los británicos bloquean a la escuadra española en Cádiz. El bloqueo de la escuadra de John Jervis se formalizó el 2 de abril con 23 navíos, 5 fragatas y algunas embarcaciones de menor porte.
El navío San Telmo estuvo en Cádiz entre 1797 y 1799, tiempo en que fue bloqueada la escuadra de Mazarredo. El 2 de diciembre de 1797 toma posesión de su mando el capitán de navío Juan José Martínez de Espinosa y Castillo, y era su segundo al mando el capitán de fragata José Manuel de Goicoa.
En febrero de 1798 son desarmados varios navíos en Cádiz, y armados los navíos San Telmo y San Juan Nepomuceno.
El 14 de mayo de 1799 zarpa de Cádiz con la escuadra al mando de Mazarredo para unirse en el Mediterráneo a la francesa de Eustache Bruix, que había burlado el bloqueo británico en Brest. El 16 y 17 de mayo, cuando se encontraba la escuadra en el meridiano de Málaga, sufre un duro temporal.
El navío San Telmo, al mando del capitán Martínez de Espinosa, queda desarbolado de todos sus palos y, por tanto, a merced del temporal. La tarde del 17 se encontraba al garete sobre la costa de África. Antes del anochecer aparece el San Telmo ante Orán, en cuya boca consiguen dejar caer un ancla, comenzando los trabajos de reparación la mañana del 18.
Aparece a su vista una fragata británica de 40 cañones, atacando al navío a las once de la mañana, sin duda en la creencia de poder capturarlo por el mal estado en que se encontraba, pero la respuesta de los artilleros españoles fue contundente, obligando a la fragata a retirarse con muchos daños. Con las bandolas instaladas en el navío, consiguen llegar al puerto de Cartagena.
El navío San Telmo y la escuadra de Mazarredo son reparados en Cartagena, donde se le incorpora la francesa de Bruix. Ante las desavenencias sobre los siguientes pasos a seguir, y para no quedar bloqueados en el Mediterráneo, las dos escuadras parten rumbo a Cádiz, donde fondean el 10 y 11 de julio.
Las discusiones sobre las operaciones a emprender eran encarnizadas, pero cesaron cuando Mazarredo recibe de Juan de Lángara, secretario de Marina, la orden fechada el 12 de julio, de ir con la francesa a Brest, levantar los bloqueos de las escuadras de Rochefort y Texel y, con los buques de las tres naciones aliadas, realizar una expedición de Irlanda.
Sin ningún entusiasmo accede Mazarredo a ir a Brest, zarpando la escuadra combinada de Cádiz la tarde del 20 y la mañana del 21 de julio de 1799.
Llegan al puerto francés de Brest el 9 de agosto, donde son bloqueados por escuadras británicas hasta el final de la guerra. Para el 31 de octubre de 1801, el San Telmo tenía embarcados 655 hombres, de los que 243 eran tropas de infantería y 48 artilleros de Brigadas.
Faltando Mazarredo y Gravina, los buques que quedaban en Brest estaban al mando del jefe de escuadra Antonio de Córdova. Finalizada la guerra, Córdova ordena zarpar de Brest al San Telmo rumbo a Ferrol y a la fragata Perla a Cádiz con los enfermos y convalecientes. El navío zarpa el 6 de abril de 1802.
Invasión de Napoleón en 1808
En noviembre de 1804, un mes antes de comenzar una nueva guerra, estaba el navío en Ferrol, desarmado, forrado de cobre y necesitado de carena. España estaba de nuevo en guerra con Gran Bretaña desde diciembre de 1804, motivada por la alianza hispano-francesa. Durante algo más de siete años, nuestro navío estuvo en puerto y sin realizar ninguna campaña.
A comienzos 1805 estaba desarmado, en el departamento de Ferrol. Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, ordena el 5 de junio de 1805 alistar en Ferrol a los navíos Montañés, Oriente y San Telmo.
El Montañés solo necesitaba ligeras reparaciones, mientras que el Oriente y San Telmo debían ser carenados, siendo sustituidos a mediados de junio por los navíos San Ildefonso y San Julián.
A mediados de julio de 1806 seguía en Ferrol, forrado de cobre, en buen estado, pero desarmado. En la misma situación se encuentra en los meses siguientes, excepto en noviembre, que aparece armado. El 18 de diciembre de 1806 sale del arsenal y fondea en puerto para acabar su habilitación, mandado por el brigadier Francisco Riquelme.
Napoleón invade la península en 1808, dando comienzo a la llamada guerra de la Independencia. El San Telmo seguía en el departamento de Ferrol, al mando del brigadier Francisco Riquelme. Muchos oficiales y tropas desembarcan de los buques y combaten con el Ejército. Uno de ellos fue Riquelme, que fallece en la batalla de Espinosa de los Monteros.
El 25 de noviembre de 1808 se concede su mando al capitán de navío Fernando de Bustillo. Las tropas francesas ocupan Ferrol el 27 de enero. Todavía a mediados de febrero se encontraban en el arsenal 7 navíos, entre ellos el San Telmo, 5 fragatas, 2 bergantines y otros buques menores, al mando del teniente general Francisco Melgarejo, comandante del departamento, que estuvo al mando hasta el 15 de febrero.
Después de las derrotas de las tropas napoleónicas en Galicia, que se retiran en julio de 1809, comienzan a salir buques del arsenal de Ferrol, llegando a Cádiz los primeros en septiembre.
El San Telmo, al mando del capitán de navío Bustillos, zarpa de Ferrol el 12 de septiembre, con dinero y pertrechos, y llega a Cádiz el día 18. Bustillos cesa en el mando del navío el 1º de octubre. El 5 de octubre se ordena que este navío y el Algeciras estén armados y listos en Cádiz para cualquier ocurrencia.
El 17 de octubre se hace cargo de su mando el capitán de navío Pedro de Mesa Baulen. El 20 de diciembre zarpa de Cádiz rumbo al Mediterráneo escoltando un convoy que lleva un tren de artillería, caudales y víveres a los ejércitos de Cataluña, entrando para ello en los puertos de Cartagena y Tarragona. Regresa a Cádiz el 29 de marzo de 1810, repitiendo una nueva salida y comisión en el Mediterráneo, hasta su entrada en Cartagena en el mes de abril, desembarcando su comandante Mesa.
Sufre algunos daños de poca consideración durante el temporal que azota a la bahía de Cádiz los días 14 y 15 de mayo de 1810. El 21 de mayo de 1810 embarca dos compañías del regimiento de infantería Guadalajara y zarpa de Cádiz al día siguiente rumbo a Cartagena.
Queda varado cerca del castillo de Santa Catalina, donde se produce un combate de tres horas y media con los cañones del citado castillo, ocupado por los franceses durante el asedio de su ejército a la plaza de Cádiz. Queda a flote al ser remolcado y es llevado a la Carraca. Tras ser reparado de algunos daños en la arboladura, zarpa el 23 de mayo rumbo a Cartagena con las tropas, llegando a puerto el 27 de mayo.
Acompañado por varios místicos, zarpa de Cádiz el 3 de abril de 1811 para operar en la costa del Mediterráneo contra varios corsarios franceses. A primeros de octubre de 1813 se encontraba en el puerto de Mahón con necesidad de ser carenado.
Destinado al Pacífico. Naufragio
El 6 de octubre de 1818 se pone al mando del capitán de navío Joaquín Rodríguez de Rivera, aunque de forma interina. Por Real orden de 10 de diciembre de 1818 se confirma a Rodríguez de Rivera en el mando.
Por Real orden de 23 de marzo de 1819 deja Rivera el mando del navío al ser nombrado segundo jefe de la escuadra destinada a la expedición a Ultramar, llamada Expedición Grande, embarcando en el navío España. El 18 de noviembre de 1818 embarca como segundo comandante el capitán de fragata Antonio Tiscar y Pedrosa, dejando este cargo el 4 de abril del año siguiente.
Con la invasión de España de Napoleón, comienzan en América las insurrecciones para la emancipación. Expulsadas las tropas francesas de la península, se decide enviar tropas y buques de guerra al océano Pacífico, para restaurar el dominio naval en aquellas aguas.
La mañana del 9 de febrero de 1819 pasa el navío a la bahía de Cádiz, donde se hallaba la fragata Diana, ambos buques en estado de dar la vela a la espera de estar alistados los buques mercantes que deben escoltar a Lima. Al navío le faltan 200 hombres para completar su dotación.
En esas fechas llega a Cádiz la noticia de la captura de la fragata María Isabel y los mercantes que escoltaba, cuando ya estaban embarcados 1.200 tropas en cuatro mercantes, que debían escoltar el San Telmo y la fragata Diana. Los planes cambiaron.
Se ordena, el 12 de marzo de 1819, que la expedición destinada al Callao debía estar compuesta por los navíos Fernando VII, Alejandro I y San Telmo, quedando en puerto la fragata Diana.
Por Real orden de 19 de marzo de 1819 se nombra comandante del navío San Telmo al brigadier Rosendo Porlier y Astiguieta y para el mando del Alejandro I al brigadier Martín de Iriarte, que sustituye al brigadier Miguel Antonio Irigoyen por su mala salud. Porlier debía hacerse cargo del apostadero de Callao.
Porlier toma posesión del mando del navío el 23 de marzo y también es nombrado comandante de la división. Como segundo al mando es designado el capitán de navío Joaquín de Toledo. El brigadier Porlier solicita que los buques fueran sometidos, por los ingenieros, a un reconocimiento a fondo.
También solicita que la división estuviera compuesta por los navíos Fernando VII, San Telmo, Guerrero y la fragata Prueba. Su Majestad desestima ambas peticiones. Esta decisión traería graves consecuencias, como veremos.
Por Real orden de 23 de abril de 1819, dada en Madrid por el ministro de Marina Ramón de Eguía, la división debía componerse de los navíos San Telmo, Alejandro I y la fragata Prueba. Ya no se incluye al navío Fernando VII, destinado a una comisión en el Mediterráneo con la fragata Fama.
El 11 de mayo de 1819, cumpliendo una Real orden de 23 de marzo, zarpan los buques de Cádiz, con 1.400 soldados y caudales para el virreinato. El San Telmo estaba al mando del capitán de navío Toledo y era insignia del brigadier Porlier.
Le acompañan el navío Alejandro I, capitán de fragata Antonio Tiscar, la fragata Prueba, al mando de Melitón Pérez del Camino, y la fragata mercante Primorosa Mariana. El Alejandro I, a causa de una avería, zarpa al día siguiente y se reúne con los buques de Porlier.
Pasando el Ecuador, a la altura de Río de Janeiro, el navío Alejandro I tuvo que regresar a Cádiz por graves problemas de calafateado y la gran cantidad de agua que le entraba.
Después de hacer escalas en Río de Janeiro y Montevideo, llegan al cabo de Hornos a finales de agosto. Encuentran fuertes temporales que les impide adentrarse en dicho cabo. Toman una deriva más al sur, buscando tiempos más favorables.
El tiempo no mejora y, en mitad de un fuerte temporal, el San Telmo se pierde con toda la tripulación, los 644 hombres. La fragata Primorosa Mariana llega a Callao el 9 de octubre e informa su comandante que al separarse de la escuadra el 2 de septiembre, el navío San Telmo tenía averías en el timón, tajamar y verga mayor.
Trataron de prestar apoyo al navío, pero les fue impedido por la dureza de los temporales. La posición anotada, en el momento de la separación, era de 62 grados de latitud Sur y 70 grados de longitud Oeste, meridiano de Cádiz. La fragata Prueba llega a Guayaquil una semana después, sin la verga mayor y con la mayor parte de la tripulación enferma.
Considerando el excesivo tiempo transcurrido desde su desaparición, y las nulas esperanzas que había de haberse salvado, el 6 de mayo de 1822 se da de baja al navío y a su tripulación.
Lo ocurrido al San Telmo sigue siendo un misterio. Meses después del naufragio, llega a la Antártida el capitán de navío británico William Smith en el bergantín Williams. En una de las recaladas en la costa norte de la isla Livingston encontró restos de un naufragio, como un mascarón de proa, el león rampante, característico de los buques de guerra españoles. Otros restos son encontrados, años después, por otro británico, James Weddell.
Se han realizado varias expediciones arqueológicas, españolas y chilenas, buscando pruebas de que la tripulación hubiera establecido algún campamento antes de perecer de frío y hambre. Aunque hay indicios de ello, los resultados no han sido concluyentes.
Dimensiones
En pies y pulgadas de Burgos: 190 pies de eslora (53 metros), 167 de quilla (46,53 metros), 52 de manga (14,48 metros), 25 de puntal (6,96 metros), calado a popa de 24 pies y 4 pulgadas (6,80 metros), calado a proa de 22 pies y 10 pulgadas (6,16 metros) y 26 pies de plan (7,24 metros) y 6,10 de altura de batería. Desplazaba 1.815 toneladas de arqueo (2.756,83 m3). Solía llevar de 12.000 (552 toneladas) a 13.000 quintales (598 toneladas) de lastre.
En dic. 1798: 190 pies de eslora, 170-2 de quilla limpia, 52 de manga, 25 de puntal, 26 de plan, cala a popa 25-2, cala a proa 23-9, Batería en medio 6-3. Lastre: 6.508 quintales. Arqueo: 1.690 t.
Armamento
Inicial: La artillería era de 28 cañones de a 24 libras en la 1ª batería, 30 de a 18 libras en la 2ª batería, 12 de a 8 en el alcázar, 4 de a 8 en el castillo. Solían llevar también 2 o 4 cañones pedreros de a 4 en la cubierta toldilla o también 4 obuses.
Mayo-junio 1795: 28 cañones de a 24 libras, 30 de a 18, 16 de a 8, 4 obuses de a 4 y 6 esmeriles.
En diciembre 1798: 84 piezas, 28 cañones x 24 libras (1.400 balas, 224 palanquetas, 540 saquillos de metralla), 30 x 18 (1.500 balas, 240 palanquetas, 600 saquillos de metralla), 18 x 8 (840 balas, 144 palanquetas), 4 pedreros x 4 (111 balas), 4 obuses x 32 libras (104 balas, 48 granadas), 2 obuses x 9 libras, 6 esmeriles, 40 granadas, 74 fusiles, 28 pistolas, 148 espadas, 42 cuchillos, 74 chuzos, 86 achuelas de abordaje, 360 granadas de mano, 315 qq de pólvora.
Dotación
Entre 500 y 650 hombres.
Abril de 1793: 11 oficiales de guerra, 9 oficiales mayores, 21 oficiales de mar, 100 tropas de infantería, 20 de brigadas, 95 artilleros, 100 marineros, 120 grumetes y 24 pajes. Total: 500 hombres.
Mayo-junio 1795: 424 hombres.
Mayo 1800, en Brest: 10 oficiales de guerra, 4 oficiales del ejército, 10 oficiales mayores, 35 oficiales de mar, 5 guardiamarinas, 244 tropas de infantería, 48 artilleros de Brigada, 84 artilleros de mar, 89 marineros, 138 grumetes, 8 pajes. Total: 675 hombres.
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